El pasado domingo se cumplieron 50 años de la muerte de Humphrey Bogart. Hoy me apetece recordarle con las palabras de aquellos que le conocieron, extraídas del libro
"Las estrellas de Hollywood" del director de cine Peter Bogdanovich:
"Todo lo que Bogart tenía que hacer para meterse una escena en el bolsillo era salir en ella". RAYMOND CHANDLER.
"¿Podría ser algo tan simple como el sex-appeal? Tenía una imagen de sofisticada virilidad y la mostraba realmente bien. Y con un gran sentido del humor. Al final, tenía tanto estilo que no se marchitaba, no envejecía, no tenía edad. Como Billie Holiday".ALISTAIR COOKE
"Era extremadamente fácil trabajar con él. Estaba muy infravalorado como actor. Sin su ayuda no podría haber hecho lo que hice con Bacall. No hay muchos actores que puedan sentarse y esperar mientras una chica se adueña de una escena. Pero él se enamoró de la chica y la chica de él, y eso hizo las cosas más fáciles." HOWARD HAWKS.
"Su gran cualidad básica era una maravillosa rudeza. Incluso cuando tenía un aspecto impecable, me parecía que podía encenderse una cerilla en la mandíbula... sabía hacer su trabajo desde dentro,y aún así era imposible no sentir que su verdadera alma estaba en otra parte, un misterioso instrumento de búsqueda llamando a puertas desconocidas incluso para él mismo." PETER USTINOV.
"Era un hombre chapado a la antigua, un gran romántico. Y muy emocional. Lloraba cuando moría un perro. Deberías haberlo visto en nuestra boda, con las lágrimas cayéndole por la cara. Me dijo que había empezado a pensar sobre el significado de las palabras. Se hacía el duro por la vida, y no se comprometía, pero recuerdo cuando fue a ver a Steve en la guardería y cuando lo vio en su mesita, lloró." LAUREN BACALL.
La noche que entró en el coma del que nunca despertó, Humphrey Bogart le pidió a Lauren Bacall que durmiese junto a él por encima de las sábanas. Durante aquella noche, él se despertó prácticamente cada media hora, agarrándose constantemente el pecho a causa de una sensación de ahogo. A la mañana siguiente, un domingo, vieron un musical de televisión, Frank Sinatra se pasó a verlos de camino a la ciudad, y los médicos le hicieron una breve visita y dijeron que las dificultades que había tenido Bogart la noche anterior no eran inesperadas. Cuando salía para recoger a los niños de la escuela dominical, Bacall lo besó como de costumbre, diciendo que volvería enseguida, y al volver se lo encontró en coma. Sintiendo el final cerca, se vino abajo. Murió veinticuatro horas después.
Mientras lo veía en una película, Bacall recordaba lo bien que se lo habían pasado juntos, su ingenio, su gran sentido del humor. Era difícil, de ninguna manera una persona fácil de tratar, pero ellos sencillamente encajaban. Cuando ve una película de Bogart, ella piensa de nuevo en lo injusto y terrible que fue el hecho de que su vida fuera segada tan pronto, que no pudiera ver crecer a sus hijos, sobre todo por lo excepcionalmente bueno que era. Y a pesar de todo, la fuerza de su personaje sobrevivió. Nadie podría sustituirlo, o ser comparado con él, ni en la vida real ni en la pantalla.
Cuando dije que, en cierto sentido,ni siquiera esa clase de estadounidense parece existir ya, Bacall asintió con la cabeza. "No, no existe", dijo. "Ni tampoco existe esa clase de Estados Unidos."
PETER BOGDANOVICH