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lunes, 27 de abril de 2009

HOMENAJE (2)



Hace poco hablaba de "Los abrazos rotos" de Pedro Almodóvar y de sus constantes referencias cinéfilas, hace más le dediqué un post a la famosa escena del atropello de "Todo sobre mi madre", que es un homenaje directo a otra escena crucial de "Opening night" de mi querido John Cassavetes.

Pues bien, el sábado disfruté viendo su ya clásica "Mujeres al borde de un ataque de nervios" (hacía muchos años ya de la última vez) y además de la referencia expresa a "Johnny Guitar" de Nicholas Ray en la bonita escena de doblaje entre Pepa (Carmen Maura) e Iván (Fernando Guillén), no pude sino acordarme de Truffaut cuando ví aparecer en esecena al personaje interpretado por Julieta Serrano.



Ella es Lucía, la esposa de Iván, que enloqueció después de dar a luz a su único hijo y fue internada en un psiquiátrico durante veinte largos años. Una noche escucha la voz de Iván en el televisor (él es actor de doblaje) y decide hacerse pasar por sana para salir del internamiento y reunirse con su ex-marido. Viste de manera estrafalaria, con ropas de los años 60, momento en el que fue internada. Se lleva una desagradable sorpresa al enterarse de que su marido ha sido amante de Pepa largo tiempo, y que ambos (ella cree) piensan marcharse unos días de vacaciones.

Armada con dos pistolas irrumpe en el apartamento de Pepa y sigue a Iván hasta el aeropuerto para impedirle que huya con su amante.

Esa escena de Barajas precisamente me lleva a la última de "La piel suave" (1.964)de François Truffaut, en la que Pierre y su amante Nicole(Françoise Dorleac, la fallecida hermana de Catherine Deneuve de la que os hablé hace tiempo) son sorprendidos en un restaurante por Franca (Nelly Benedetti), la mujer despechada de Pierre, que se ensaña con ellos disparándoles repetidas veces con una escopeta.






La segunda referencia, muy "cardada", le vino a la mente a alain, según él, el despeinado lacado que luce Julieta Serrano en su huída en moto hacia el aeropuerto de Barajas es igualito al de Elsa Lanchester en "La novia de Frankestein" (1.935) de James Whale. Juzguen ustedes mismos :).







jueves, 4 de septiembre de 2008

¿MUSLO O PECHUGA?



-GRACE KELLY: Qué prefiere, ¿muslo o pechuga?.

-CARY GRANT: Usted elige.

ALFRED HITCHCOCK "Atrapa a un ladrón" (1.955)



FRANÇOIS TRUFFAUT: En "Atrapa a un ladrón" los periodistas se interesaron por su manera de concebir la heroína cinematográfica. Usted ha declarado en varias ocasiones que Grace Kelly le interesaba porque, en ella, el sexo era indirecto.

ALFRED HITCHCOCK: Cuando abordo cuestiones sexuales en la pantalla no olvido que, también ahí, el suspense domina todo. Si el sexo es demasiado llamativo y demasiado evidente, no hay suspense.

ALFRED HITCHCOCK entrevistado por FRANÇOIS TRUFFAUT en "El cine según Hitchcock"

jueves, 15 de mayo de 2008

CLASE DE GIMNASIA



* Esta escena de "Los cuatrocientos golpes" de Truffaut siempre me ha provocado un ataque de risa, y eso que no se le ve la cara al profesor de gimnasia cuando se da cuenta de que se ha quedado sin alumnos :D.

lunes, 21 de abril de 2008

LOS CUATROCIENTOS GOLPES




* Ayer vi por enésima vez "Los cuatrocientos golpes" (1.959) de François Truffaut, y una vez más me emocioné con el relato (según dicen semibiográfico) de las desdichas de un Antoine Doinel adolescente. Siempre he dicho que, de todas las películas que componen las saga de Doniel (las otras son "El amor a los veinte años", "Besos robados", "Domicilio Conyugal" y "El amor en fuga") esta es la que más me gusta, no sólo porque en las demás el personaje de Doniel me resulta insoportable, sino por la manera en que Truffaut refleja lo complejo que es, en la mayor parte de los casos, el paso de la infancia a la adolescencia.

Especialmente es emocionante el final de la película, en la que vemos como Doniel se escapa del reformatorio en el que su familia le ha abandonado a su suerte y, corriendo sin mirar atrás, consigue llegar hasta el mar por primera vez en su vida. La mirada interrogante que dirige a la cámara en el último plano es difícil de olvidar.

El mar. La mar.
El mar. ¡Sólo la mar!

¿Por qué me trajiste, padre,
a la ciudad?

¿Por qué me desenterraste
del mar?

En sueños, la marejada
me tira del corazón.
Se lo quisiera llevar.

Padre, ¿por qué me trajiste
acá?

RAFAEL ALBERTI "Marinero en tierra"

miércoles, 16 de abril de 2008

FRANÇOISE DORLEAC



Hace ya bastante tiempo que tenía ganas de hablaros de Françoise Dorleac, la malograda hermana de Catherine Deneuve. La descubrí hace unos años en su interpretación de amante de un hombre casado en la película de Truffaut "La piel suave" (1.964) y hoy la he podido ver junto a su hermana en "Las señoritas de Rochefort" (1.967)de Jacques Demy.



Los que leéis este blog sabéis que el género de los musicales no es mi favorito, pero he de decir que éste en concreto me ha entretenido bastante. Con una estética algo kitsch, Demy nos presenta a las Gemelas Garnier, interpretadas por las hermanas Dorleac Deneuve, cuya principal obsesión es encontrar el amor verdadero:



Hay que destacar la puesta en escena que es totalmente exagerada, donde proliferan los tonos pastel (rosa, azul, amarillo...), la preciosa música de Michel Legrand, y la sorprendente aparición estelar en un papel secundario de un de Gene Kelly aún en plena forma.

Françoise Dorleac falleció en un accidente de tráfico apenas dos meses después del fin del rodaje de esta película, a la edad de 25 años. En 1.994 su hermana Catherine Deneuve inauguró en Rochefort la Plaza Françoise Dorleac en honor a su hermana fallecida.

Os dejo con una palabras que dedicaron a Françoise su hermana y François Truffaut:

"Hasta ahora no he hablado nunca de mi hermana, Françoise Dorléac. Hace mucho tiempo que lamento que ya no se diga nada sobre ella. Nada que de testimonio de la joven que ella fue...

El problema que tuve durante mucho tiempo es que me era totalmente imposible hablar de Françoise. Aunque sabía que yo no era responsable de nada, dejé que el silencio se instalase. Hoy en día hasta esta entrevista me supone un gran esfuerzo. Pero las ganas de que trazar un retrato de ella son más importante que mis problemas personales.

Teníamos una necesidad vital de contárnoslo todo. Era charlar a menudo para no decir nada, intercambiar conversaciones insignificantes. Algunas veces, cuando la cosa se ponía seria, había que levantarse el ánimo, encontrar palabras de consuelo si la una o la otra estaba afligida. Françoise y yo nos llamábamos por teléfono como una llama a su mejor amiga, al final del día para contar confidencias. Podíamos hablar de cualquier cosa...

Teníamos una intimidad muy grande pero, al mismo tiempo, no nos gustaba la misma gente. No teníamos los mismos amigos ni nos gustaban los mismos hombres. Esto era perfecto ya que evitamos la rivalidad amorosa que habría podido existir entre nosotras, que éramos casi de la misma edad. La verdad es que parecíamos el día y la noche. Parece una locura pero, en el fondo, el hecho de ser muy diferentes nos acercó en lugar de separarnos.

La pérdida de Françoise es el drama más importante de mi vida. Este luto modificó mucho mi relación con la gente que quiero, ya que les demuestro mi cariño mucho más que antes. Desde la desaparición de Françoise, estoy absolutamente convencida de que el único medio de aceptar esta cosa inaceptable es hacer vivir en nosotros a los que los dejaron. Es una necesidad, una necesidad vital.

Lo que me falta es esa complicidad incuestionable, que no suscita ninguna duda. La certeza que alguien busca lo mejor para ti en todos los ámbitos de la vida. Es un tesoro que jamás he recuperado. Tengo amigas a las que quiero mucho, conozco a actrices con las cuales me entendí muy bien en el trabajo y a quienes he cogido mucho cariño, pero nadie es comparable con Françoise.

El de Françoise era un amor de otra naturaleza. Con las amigas, con las otras actrices, se establecen a menudo fuertes relaciones pero al mismo tiempo episódicas, mientras que una hermana es para toda la vida, es definitivo, a diferencia también del amor de un hombre y una mujer, que puede finalizar. Pasa lo mismo con lo shijos, se les quiere siempre. Así se puede decir: "Pase lo que pase, hay alguien que me querrá toda mi vida."

La falta, esta falta terrible, la falta de comunicación, de diálogo, esta ausencia definitiva, ese aspecto del "nunca más" es algo muy difícil de aceptar... Jamás me planteé la cuestión de saber si quería continuar haciendo cine o no. No, simplemente no lograba decir adiós a una hermana que lo que más quería en el mundo. No verla nunca más, no poder tocarla, era lo único que me preocupaba.

Para mi, Françoise es su cara, su pequeña nariz, sus pecas, su risa, su voz. Sobre todo su voz. Cuando oigo su voz, aparece ante mí inmediatamente. Escuchar la voz de Françoise es como un bálsamo pero, al mismo tiempo, es algo realmente de muy duro, ya que supone la apertura de una herida de nuevo que no se volverá a cerrar nunca completamente."

CATHERINE DENEUVE "Elle s´appellait Françoise" 1.996.

"Para todos los que la conocimos, Françoise Dorléac era una persona como se encuentran pocas: una joven mujer incomparable a la que su encanto, su feminidad, y su inteligencia, su gracia y su increíble fuerza moral le hacían inolvidable a quien hubiera hablado una hora con ella."

FRANÇOIS TRUFFAUT . Revista "Cahiers du cinéma" 1.968.

sábado, 6 de enero de 2007

MÁS BESOS ROBADOS




Christine: En frente, no mires, hay un tipo muy raro. No sé, tengo la impresión de que hace días que me sigue.

Antoine: ¿Quien será ese tipo?

Christine: ¿Qué se yo? Ahí viene.

Desconocido: Señorita, sé que no le soy del todo desconocido. Hace tiempo que la vengo observando sin que se de cuenta, pero desde hace unos días ni intento ocultarme. Y ahora, ha llegado el momento. Verá, antes de conocerla a usted, nunca había amado a alguien. Odio lo provisional. Conozco bien la vida. Sé que todos traicionan a todos, pero lo nuestro será diferente. Seremos un ejemplo. No nos separaremos ni una hora. Yo no trabajo, no tengo obligaciones en la vida. Usted será mi única preocupación. Comprendo... comprendo que esto es demasiado súbito para que acepte inmediatamente, y que antes desea romper los lazos provisionales que la atan a personas provisionales. Yo soy definitivo. Soy muy feliz.

(Se aleja)

Christine: Ese tipo está completamente loco.

Antoine: Sí, seguramente.

* Por fin he encontrado la escena (en V.O.) de "Besos robados" de Truffaut de la que os hablé hace poco, espero que os guste.

viernes, 17 de noviembre de 2006

BESOS ROBADOS

La última escena de "Besos robados" (1.968) de François Truffaut me resulta muy original y divertida. Después de asistir durante toda la película a los devaneos de Antoine Doinel (Jean-Pierre Leaud) con otras mujeres, por fin se produce la reconciliación con su novia Christine (Claude Jade). Pasan la noche juntos, aprovechando que los padres de ella están fuera, y por la mañana van a pasear a un parque cercano. De pronto ella se percata de la presencia de un desconocido (Serge Rousseau)que le acecha desde hace varios días. El desconocido, un hombre mayor que ellos que viste una gabardina, se acerca, suelta el sorprendente discurso que veréis a continuación sin pestañear, mirando fijamente a Christine (y sin mirar a Antoine) y, sin esperar respuesta alguna, se marcha:

Christine: En frente, no mires, hay un tipo muy raro. No sé, tengo la impresión de que hace días que me sigue.

Antoine: ¿Quien será ese tipo?

Christine: ¿Qué se yo? Ahí viene.

Desconocido: Señorita, sé que no le soy del todo desconocido. Hace tiempo que la vengo observando sin que se de cuenta, pero desde hace unos días ni intento ocultarme. Y ahora, ha llegado el momento. Verá, antes de conocerla a usted, nunca había amado a alguien. Odio lo provisional. Conozco bien la vida. Sé que todos traicionan a todos, pero lo nuestro será diferente. Seremos un ejemplo. No nos separaremos ni una hora. Yo no trabajo, no tengo obligaciones en la vida. Usted será mi única preocupación. Comprendo... comprendo que esto es demasiado súbito para que acepte inmediatamente, y que antes desea romper los lazos provisionales que la atan a personas provisionales. Yo soy definitivo. Soy muy feliz.

(Se aleja)

Christine: Ese tipo está completamente loco.

Antoine: Sí, seguramente.



* Quería poneros aquí el fotograma que capta ese exacto momento, pero la única web que lo aloja no me deja copiarlo (desconvencida, pirata frustrada), así que podéis verlo aquí.

sábado, 20 de mayo de 2006

EL ÚLTIMO METRO


                                            
Al ver "El último metro" de François Truffaut (1.980) es inevitable acordarse de "Ser o no ser" de Ernest Lubitsch. Ambas tratan sobre el complicado trabajo de las compañías teatrales durante la ocupación nazi, y así, si la película de Lubitsch estaba ambientada en Polonia, en este caso nos encontramos en el París ocupado de 1.944. Marion Steiner (una bellísima Catherine Deneuve) trata de sacar adelante el Teatro Montmartre, a la vez que esconde a su marido (dramaturgo y director del Teatro) en el sótano del mismo, ya que por su condición de judío se siente amenazado. Con la ayuda de éste y de un joven actor miembro de la Resistencia (Gerard Depardieu) pondrán en escena una obra llamada "La desaparecida", a pesar de los contínuos obstáculos por parte de la censura colaboracionista con los nazis.





 
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