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sábado, 4 de julio de 2026

OPEN RANGE (2003)


«Un hombre tiene que tener un código, 

un credo por el cual vivir, sin importar su oficio»

John Wayne


El vaquero “Jefe”/Boss Spearman (Robert Duvall), es uno de esos hombres con código propio y junto al misterioso Charley Waite (Kevin Costner), lleva más de diez años recorriendo el país guiando el ganado a campo abierto (open range). Charley es un antiguo soldado de la Unión que sirvió en un escuadrón especial durante la Guerra Civil y que al igual que Sean Thornton (el personaje de John Wayne de “El hombre tranquilo”) acarrea una inmensa culpa por su pasado como asesino.

                           

Spearman: Charley, tú y yo nunca nos hemos preguntado gran cosa. A mí siempre me ha parecido bien y me imaginaba que a ti también, pero has dicho algunas cosas estos dos últimos días... cosas que parecía que tenían, no sé, una especie de historia detrás. ¿Oye, Charley?

Charley: No te pongas detrás de mí, Jefe.

                                   

El alambre de espino, inventado en 1876, acabó con las tierras de pastoreo libre al permitir cercar las propiedades, y es que como dijo Kevin Costner, director, coproductor y protagonista de la película en una entrevista ofrecida a Larry King por su estreno: 

El alambre de espino empezó a cerrar estas extensiones de tierra abierta de las que los hombres se ganaban la vida, y de repente, veías a gente delimitar el terreno y ponerse una máscara sobre la cara, al estilo del Ku Klux Klan, y decir: "por aquí no pasas". Y había algunos hombres en este mundo que no podían soportar eso”.

Al igual que sucede en “El forastero” (The Westener) , la película de William Wyler de la que hablamos hace unos meses, el inevitable conflicto entre ganaderos y rancheros surge cuando Spearman y Waite, junto con los también vaqueros Mose (Abraham Benrubi) y Button (Diego Luna) llegan a las afueras del pueblo de Harmonville (Montana) para conseguir provisiones.

El pueblo está controlado por un inmigrante irlandés Denton Baxter (Michael Gambon), que odia a los vaqueros de pastoreo libre que pretenden usar sus tierras para alimentar a sus rebaños.

Mose es brutalmente golpeado y encarcelado por el corrupto sheriff del pueblo, Poole, al servicio de Baxter, tras defenderse en una pelea con algunos de los hombres del cacique local. Tras el encarcelamiento de Mose, la tensión escala rápidamente hacia el conflicto inevitable. 

En el enfrentamiento entre Spearman y Waite con Baxter, los vaqueros encuentran firmes aliados: el dueño del establo Percy (Michael Jeter, a quien está dedicada la película dado que falleció antes de su estreno) y el médico local y su hermana Sue (Annette Bening), a la que al principio confunden con su esposa.

Nos encontramos ante un western atípico, en el que la verdadera amenaza no viene de los forasteros (Spearman y Waite), sino de la autoridad del pueblo, Baxter y Poole y sus hombres, que paradójicamente representan la ley y el orden.

Como dice el guionista de la película Craig Storper: "Estos personajes no buscan la violencia, pero la noción de que a veces es necesaria... es el ideal más fundamental del western". Para Spearman no hay opción, ha de seguir su código de honor: 

                            

Spearman: Una hermosa tierra, un hombre puede perderse aquí. Olvidarse de que hay personas y de sus problemas. ¿Cuánto llevamos cabalgando juntos?

Waite: Nueve… diez años.

Spearman: ¿Sabes cuánto es eso? Lo llaman una década. Mucho tiempo. Y las cosas han cambiado.

Waite: ¿Qué te preocupa, Jefe?

Spearman: Podríamos dejar atrás ese ganado y huir, o acercarnos de noche.. e impedir que dispersen la manada.

Waite: ¿Y vale la pena que nos maten por unas vacas?

Spearman: Una cosa es el ganado.. y otra es que un hombre le diga a otro donde puede ir.

                          

Todo ser resuelve en una espectacular escena final, un estallido de violencia que constituye el clímax de la película, y que supone el espaldarazo final que necesitan los habitantes del pueblo para librarse de la tiranía de Baxter y sus acólitos. 

Por último, Charley Waite encuentra en Sue un motivo dejar de huir de su pasado y formar el hogar que nunca tuvo: 

Charley: Estoy enamorado de ti. Lo he estado desde el día en que te conocí, pero he tardado en comprenderlo. Sé que no soy el hombre que esperabas apareciera en tu vida. Y sé que tu hermano no me escogería para ti. 

Sue: Charley, ¿sabes qué edad tengo?. 

Charley: Eso me da igual. 

Sue: Ya no soy una muchacha. 

Charley: Eres la mujer más guapa que he conocido. 

Sue: He tenido mis decepciones, Charley. 

Charley: Yo no voy a ser una de ellas… Jamás pensé que viviría tanto, Sue. Con la vida que he llevado no me importaba mucho. Cuando me alejaba, al pensar que no volvería a verte, fue la sensación más horrible que he tenido en mi vida. Sé que puedo ser un buen marido. Y sé que no te lo he pedido, pero te lo pido ahora… ¿Quieres casarte conmigo? 

Sue: Charley… Sí. Me casaré contigo. 

Charley:¿Puedo besarte? Pienso darte mil como éste antes de morir.

 

 

Robert Duvall era el único actor que Kevin Costner tuvo en mente para el papel de "Boss" Spearman, hasta el punto que llegó a decir que si Duvall hubiera rechazado el papel tal vez ni siquiera habría hecho la película. Duvall aceptó el papel de Spearman a las 24 horas de haber leído el guion y se entregó a la preparación de su personaje hasta el punto de que mientras practicaba equitación se cayó de un caballo y se rompió seis costillas.

La película se estrenó en España el 27 de Septiembre de 2003, en la Sección Oficial del Festival de Cine de San Sebastián, fuera de concurso, en la edición en la que premiaron a Robert Duvall con el Premio Donostia como reconocimiento a su trayectoria.


                              

El pasado 15 de Febrero de este año fallecía Robert Duvall, y Kevin Costner le recordaba en su perfil de Instagram con un cariñoso mensaje, rememorando precisamente el primer día de rodaje de “Open Range”, veintitrés años atrás.


   Kevin Costner y Robert Duvall en la presentación de la película en SSIFF

viernes, 6 de febrero de 2026

THE CHILDREN´S HOUR/ LA CALUMNIA (1961)

Hoy hablamos de una película que contó con el mismo director tanto para la obra original como para su remake.

Al igual que Leo McCarey dirigió el propio remake de su película “Tú y yo/Love Affair” de 1939, dieciocho años después bajo el título “An Affair to remember (1957), William Wyler se lanzó en 1.961 a hacer su propia versión de “These Three” (1936) bajo el título original de la obra de teatro de Lillian Hellman en la que se basaba, “The Children´s Hour”, en España denominada "La calumnia".

                               
                         

Liberado de la presión del productor Samuel Goldwyn, Wyler quiso abordar una adaptación más fiel a la obra original de Hellman, veinticinco años después.

Para ello contó como protagonistas con Audrey Hepburn que había trabajado con él en “Vacaciones en Roma” en 1953) como Karen Wright y con una emergente Shirley MacLaine (que el año anterior había protagonizado “El apartamento”) como Martha Dobie.

Como dato curioso, Wyler ofreció sendos papeles secundarios a las actrices que interpretaron a las Karen y Martha originales, pero mientras que Miriam Hopkins -la Martha de 1936- aceptó interpretar a la tía de Martha, Merle Oberon - Karen en la versión original- rechazó el papel de la Sra. Tilford, por entender que el personaje no se adecuaba a su edad.


                                              

En el ocaso del Código Hays (que terminaría por ser eliminado definitivamente en 1968), la versión de 1961 se mantuvo más fiel a la obra original, no ocultando la temática lésbica, dejando a un lado el triángulo amoroso convencional de su original de 1936, pero abocando a Martha a un final trágico y fatalista, cumpliendo con las exigencias del Código Hays que dictaban que toda “perversión sexual” debía ser castigada.

Su autora original, Lillian Hellman siempre defendió que esta obra no giraba tanto sobre la homosexualidad de una de sus protagonistas, como sobre el poder destructor de una mentira, pero por lo que destacó en su estreno es por ser una de las primeras películas en la que un personaje principal es homosexual. Tanto es así que en España no se estrenaría hasta 1.969.

En el documental “El celuloide oculto” (1.995) de Rob Epstein y Jeffrey Friedman, Shirley MacLaine rememora sus recuerdos sobre el rodaje y cómo fue enfocada la cuestión principal por parte de sus protagonistas, lo que refleja claramente el tabú existente en aquella época sobre esta materia:

Cuando hicimos la película no se hablaba claramente sobre la homosexualidad. Era la denuncia de una niña pero podía tratarse de cualquier otra cosa. Ninguno de nosotros éramos plenamente conscientes, puede que fuéramos los precursores, pero la verdad, no fue así porque no hicimos la película apropiadamente. En aquel momento no entendíamos bien lo que hacíamos. Hoy en día esto produciría una gran polémica como es obvio, ¿por qué iba a derrumbarse Martha y decir: ´Dios mío, ¿qué me pasa? Soy una pervertida. He destrozado tu vida.´ No, ahora lucharía, lucharía por defender su sexualidad recién descubierta, y si uno se fija, cuando Martha interpreta aquella escena, nadie cuestiona porqué dice aquello, ni cuáles son las alternativas posibles que subyacen en el diálogo. ¡Es alucinante! No sabíamos nada. Las profundas implicaciones de este tema no salían a relucir en nuestros ensayos. Audrey y yo nunca hablamos de esto, ¿no le parece increíble? Realmente increíble.”

                             

La escena crucial de la película a la que se refiere MacLaine es esta:

Martha: Siempre ha habido algo malo.

Karen: Deja de decir tonterías.

Martha: Soy culpable.

Karen: ¡No eres culpable de nada!

Martha: Desde la noche en que oí a esa niña decirlo me he repetido eso mismo, he estado rezando para convencerme de ello; pero ya no puedo. Es algo que está ahí. No sé cómo. No sé por qué, pero te quería. Y te quiero aún. Tu futuro matrimonio me desagradaba, puede que porque te deseaba.

Karen: Todo eso es mentira. Te estás engañando. Nosotras nunca pensamos la una en la otra en ese sentido.

Martha: No, tú no; pero ¿quién dice que yo no lo hiciera? Nunca he sentido por nadie lo que siento por ti. Nunca he amado a ningún hombre y hasta ahora no he sabido por qué. Quizá sea por eso.

Karen: Estás enferma y cansada.

Martha: Tiene gracia, todo se confunde. Hay algo en ti, y tú no lo sabes porque no tienes ni idea de que está ahí. Hasta ahora no podía ponerle nombre, pero ahora sí. Está ahí, ha estado ahí desde que te conocí. No sé... ahora me doy cuenta de todo. Te he destrozado la vida y de paso he destrozado la mía. ¡Me siento tan sucia y tan mal que no puedo soportarlo!

Karen: Nada de esto es verdad. Tú nunca lo has dicho y mañana lo habremos olvidado.




El propio Wyler no quedó satisfecho con el resultado, llegando a decir sobre el mismo: “He sido demasiado fiel al original y no he hecho ningún esfuerzo para ponerlo al día sin darme cuenta que han pasado treinta años.”

En nuestra opinión debemos dar la razón a Lillian Hellman en que el mensaje intemporal de esta obra no reside tanto en la orientación sexual de su protagonista, hoy en día un tema ya superado, como en la capacidad devastadora de una calumnia puede tener para una pequeña sociedad. 

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sábado, 13 de diciembre de 2025

THE LITTLE FOXES/ LA LOBA (1941)

La gloriosa dupla Hellman-Wyler tuvo en 1940 otra de sus excelentes colaboraciones en “La Loba”.  

Esta película, producida por Samuel Goldwyn, se basó en la obra de teatro escrita por Lillian Hellman en 1939 que fue un auténtico éxito en Broadway, se representó durante 410 funciones en el National Theatre de Nueva York con  Tallulah Bankhead como protagonista.

                      Tallulah Bankhead como Regina Hubbard

La idea del título original en inglés “The Little Foxes” se la dio Dorothy Parker a Hellman inspirada la cita de la Biblia: “Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas que echan a perder las viñas, porque nuestras uvas están tiernas.”

La obra se dice que está inspirada en la propia familia materna de Hellman que dijo en una entrevista en Los Angeles Times el 4 de junio de 1975: "Yo pertenecía, por el lado de mi madre, a una familia de banqueros y dueños de tiendas de Alabama y las cenas de los domingos eran abundantes, con conversaciones animadas y risas de las personas mayores sobre quién le hizo qué a quién."

Hellman contó lo complicado de la creación de la obra en su biografía: “The Little Foxes fue la obra más difícil que haya escrito nunca. Me sentía torpe en los primeros borradores, metiendo y sacando personajes, ornamentándola, decorándola, y sintiéndome más y más débil a medida que echaba al cesto escenas y luego actos y luego la obra completa.”

LILLIAN HELLMAN “Pentimento”.

                          

La historia (encuadrada en el género denominado gótico sureño) está ambientada en el sur de Estados Unidos en 1900, en la era post Guerra Civil Americana. Narra las luchas internas dentro de la familia Hubbard: Regina y sus dos hermanos Ben y Oscar, no menos avariciosos que ella,  intentan cerrar un acuerdo de negocios con el empresario industrial de Chicago William Marshall. Regina necesita atraer de nuevo al hogar a su enfermo marido Horace, dado que necesita de su dinero para invertir en el negocio, para lo que convence a su hija Alexandra. Después de que Horace se niegue a darle el dinero que ella necesita, Regina permite que él muera al negarse a buscarle su medicina cuando éste sufre un ataque al corazón.

Dos meses le llevó adaptar a Lillian Hellman su obra de teatro a un guión cinematográfico, pero el resultado fue óptimo, según Wyler “Hellman había hecho un gran trabajo abriendo la obra teatral, conservando intactas las mejores escenas, creando otras nuevas y desarrollando nuevos escenarios y personajes, por ejemplo los de la pareja joven, para suavizar las alternativas positivas a la mayoría de los siniestros personajes de la obra.”

Godlwyn y Wyler pensaron inmediatamente en Bette Davis para el papel protagonista de Regina, pero ésta estaba bajo contrato con la Warner Brothers y no era una compañía muy dada a prestar a otros estudios sus grandes estrellas. Pero la suerte, una vez más, cayó del lado de Goldwyn que se enteró que Jack Warner estaba preparando la película “Sargento York” y quería a Gary Cooper para el papel, así que Warner accedió al intercambio. Quedaba un último escollo, Davis se la tenía jurada a Goldwyn dado que una prueba para una película de 1929 éste le había rechazado diciendo “¿Qué estáis tratando de colarme? ¿No véis que tiene unos ojos asquerosos y habla a trompicones?”, así que, aunque Davis se moría de ganas de interpretar el papel de Regina tensó la negociación hasta que obtuvo para ella por este papel 385.000 dólares la cifra más alta dada hasta la fecha por un intercambio de estudios.

                   

Davis no quería ver la obra teatral para no condicionar su interpretación, pero terminó cediendo ante Wyler y quedó impresionada con la interpretación de la Bankhead de su papel, Regina Hubbard, de la que dijo ” una vez que la vi supe que estaba representada de la única manera que podía hacerse”. No obstante, Davis quiso darle su sello particular al personaje, lo que ocasionó no pocas fricciones entre ella y el director William Wyler (antiguo amante suyo). Entre otras adiciones, Bette Davis se empeñó en embadurnarse la cara de polvos de arroz, en parte para darle a su personaje una mayor frialdad e hieratismo (y posiblemente para envejecerse dado que en el momento de rodaje Davis apenas contaba con 32 años e interpretaba a una mujer en edad madura con una hija de al menos 18 años). Al final todos estos añadidos de Davis al personaje resultaron ser un acierto, y combinados con la estupenda fotografía de Gregg Toland resultaron una estupenda adaptación cinematográfica del la obra original:

                          

La cámara de Toland mostraba toda su fuerza en la escena culminante de la obra, cuando Horace le pide a Regina que vaya a buscarle su medicación para el corazón. Ella se niega a hacerlo. En esa escena, parece que lo esencial es el hombre que lucha por levantarse de su silla de ruedas y subir las escaleras, pero según Wyler: `Lo interesante aquí es la mujer. La escena es su cara, lo que está pasando dentro de ella. Podías no sacarle siquiera, hacer, por ejemplo, que sólo se le oyera tambalearse en las escaleras, tosiendo, lo que fuera. ¨Naturalmente, era mucho más efectivo tenerle al fondo, fuera de imagen, tratando de subir la escalera. Toland, al que Goldwyn había prestado a Orson Welles para el que hizo la fotografía de Ciudadano Kane, había estado probando una técnica llamada profundidad de campo con la que la cámara podía recoger al mismo tiempo una zona próxima y otra lejana. Permitía al director conseguir el efecto deseado, hacer que los espectadores “crean estar viendo algo que se supone que no ven. Ver al marido al fondo te hace mirar hacia allí, pero lo que estabas viendo era la cara de ella¨ Años más tarde, Lillian Hellman reconocía que una gran parte de la película- y esa escena en particular- resultaba mejor que la obra de teatro, y era gracias a la visión de Willy”

 A.SCOTT BERG “Goldwyn”



Por último mencionar como curiosidad que  Patricia Collinge y Theresa Wright (aquí tía-sobrina) repetirían el año siguiente interpretando a madre e hija en  "La sombra de una duda" de Alfred Hitchcock.

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sábado, 6 de diciembre de 2025

THE WESTENER /EL FORASTERO (1940)

                                    


Siguiendo con la Retrospectiva que el Festival de Cine de San Sebastián dedicó este año a Lillian Hellman hoy hablamos de “The Westener / El Forastero”, película de 1.941.

Queriendo emular el éxito que había conseguido John Ford con “La Diligencia” en el año anterior, el productor Samuel Goldwyn encargó a William Wyler dirigir una película sobre el llamado "Juez de la Horca" Roy Bean, un juez de paz en Texas que realmente existió y que se hacía llamar así mismo "La única ley al oeste del Pecos". Sobre un guión original de Jo Swerling y Niven Busch tanto Lillian Hellman como Oliver La Farge  dieron forma definitiva a la historia.



El último escollo para su rodaje lo protagonizó su principal estrella, Gary Cooper, que aunque había participado con Walter Brennan previamente en tres películas y haría otras cuatro más con él, intuía que su personaje de Roy Bean iba a tener más protagonismo que el suyo. Llegó a dirigir una carta a Goldwyn en el que le decía, entre otras cosas que: “Después de atenta y razonable consideración, siento tener que comunicarle que, en mi opinión, el personaje Cole Harden sigue siendo inadecuado e insatisfactorio para mi, lo mismo que la obra.” Al final Cooper acabó cediendo a regañadientes a las presiones de Goldwyn y la película fue un éxito.

El protagonista de la película, el forastero Cole Harden (Gary Cooper) llega a Vinegaroon (Texas) e inmediatamente es acusado de robar ganado. Es llevado a The Jersey Lilly, el saloon desde el que Roy Bean imparte justicia desde la propia barra, apoyado por un jurado de parroquianos. Rápidamente el forastero es sentenciado a la horca, pero el ahorcamiento se pospone por dos semanas, cuando Cole afirma conocer a la actriz inglesa LillieLangtry de la que Roy es devoto admirador. 


                                                                        

Lillie Langtry existió en la realidad y la obsesión de Roy Bean por ella también fue real, algunos dicen que el actual nombre de Vinegaroon, Langtry, es en su honor pero se dice que es debido a George Langtry un ingeniero que supervisaba los trabajos de ferrocarril de la zona.

Los temores iniciales de Gary Cooper se cumplieron, Walter Brennan ganó el año siguiente el Oscar como Mejor Actor de Reparto (su tercero) por su papel como Juez Roy Bean y la crítica dijo de la película cosas como esta: “Gary Cooper es un tipo sumamente modesto... quizás demasiado modesto para su propio bien... ya que en The Westerner... permite despreocupadamente que el papel más importante de la película le sea arrebatado y se le conceda al capaz Walter Brennan" escribió Bosley Crowther para The New York Times.

 

                                

Lo más destacable de la película es la relación que se establece entre Bean y Harden, que da lugar a situaciones bastante cómicas y también la fotografía de Gregg Toland, que destaca especialmente en las escenas de conflicto entre los ganaderos y los colonos a campo abierto.

Años después (en 1.972) John Houston retomaría el personaje de Roy Bean en su famosa película “El juez de la horca”, protagonizada por Paul Newman.



lunes, 1 de diciembre de 2025

THE COWBOY AND THE LADY/ EL VAQUERO Y LA DAMA (1938)




Hoy hablamos de "The Cowboy and the Lady/El vaquero y la dama", película de H.C.Potter de 1938. El origen de esta película es de lo más curioso y nos lo cuenta Scott Berg, biógrafo de Samuel Goldwyn en su biografía del magnate del cine: 

"LeoMcCarey, uno de los inamovibles de Hollywood desde los tiempos del cine mudo, oyó hablar de la situación de Goldwyn y se encargó de proporcionar el estímulo. “Podía crear situaciones divertidísimas y, con imaginación y de forma casi inagotable, desarrollar esas situaciones- dijo Garson Kanin-. No era escritor, pero era un hablador superlativo, y en un momento y un lugar en el que había escasez de lectores y sobra de oyentes, los parlanchines eran más efectivos (y tenían más éxito) que los escritores.”

Goldwyn reunió a su equipo para escuchar lo último que se le había ocurrido a McCarey para hacer una película. Nadie se dio cuenta de que se estaba sacando la historia entera de la manga. Durante cerca de una hora pintó  escenas en que podían lucirse las estrellas, inventó situaciones cómicas y describió trucos divertidos. En resumen, la historia de McCarey se reducía  lo  de siempre, el chico que conoce a la chica, en esta ocasión un vaquero vulgar, y la hija de un candidato a la presidencia. Se llamaba “The Cowboy and the Lady/ El vaquero y la dama”. Goldwyn no estaba muy seguro de que lo que había oído fuer una argumento completo, pero estaba dispuesto a comprarlo.

Al día siguiente, pidió a cada uno de los que habían estado allí que le contaran el argumento de El vaquero y la dama. Después de oír la novena versión, se imaginaba ya lo que podía hacer con ella, y la compró por 50.000 dólares. Esa noche, Kanin se encontró con McCarey, y le felicitó. “Sí – dijo McCarey-, lo malo es que ahora tengo que escribirlo… y no puedo acordarme de qué demonios fue lo que dije.” Una docena de escritores desarrollaron el borrador, entre ellos algunos tan famosos como Anita Loos, Dorothy Parker, Robert Riskin (que había escrito la mayoría de los clásicos de Capra) y S.N.Behrman, que fue el que aparecía en los títulos de crédito."


Entre los guionistas no acreditados que desarrollaron la idea de McCarey estaba también la propia Lillian Hellman. Para otra versión de la misma anécdota tenemos la del biógrafo de Gary Cooper, Larry Swindell:

“ En las sobremesas de Hollywood todavía se cuenta cómo Leo McCarey engañó a Sam Goldwyn. La versión más completa es la contada por Garson Kanin. Ocurrió aproximadamente lo siguiente: (…) Leo Mc Carey, director de primera fila, que también escribía guiones, oyó decir que Goldwyn quería hacer aparecer a Gary Cooper junto a Merle Oberon.

Mc Carey se las arregló para entrevistarse a solas con Goldwyn y, cuando juzgó que había llegado el momento oportuno, comenzó a hablarle de un nuevo proyecto: una nueva película que versaría sobre una chica de la aristocracia, atrapada por un matrimonio convencional y muy aburrido que se enamora de un vaquero…

Acompañó la escena central con gestos y exclamaciones de entusiasmo hasta conseguir que Samuel Goldwyn comenzara a tener visiones de Merle Oberon y Gary Cooper bailando lentamente ante sus ojos. Sam le preguntó por el título del filme y el otro dijo “El vaquero y la dama”. A Goldwyn se le iluminaron los ojos. En el acto dijo que quería comprar la historia y le ofreció 50.000 dólares. Mc Carey consiguió vender al productor de mayor prestigio de Hollywood el guión más vulgar y socorrido de toda la historia del cine, guión del que ni siquiera existía una sinopsis. Sam le pidió repetidamente que le mandara el guión pero Leo siempre escurría el bulto. Finalmente Sam cayó en al cuenta de que no había comprado un guión sino una idea, y no tanto una idea, sino un título, compra que implicaba una transacción independiente."

Inicialmente Samuel Goldwyn encargó la dirección de la película a William Wyler, que horrorizado con el argumento fingió tres días consecutivos estar enfermo para no arrancar el rodaje, hasta que Goldwyn le liberó de su contrato y le sustituyó por H.C.Potter.

                          

La película es una comedia ligera, con las características propias de la denominada Screwball comedy: diálogos rápidos, el choque de clases como origen del enredo y una protagonista femenina en el centro de todo (en este caso interpretada por Merle Oberon, de la que hablamos hace poco en "El ángel de las tinieblas").

Mary Smith decide hacer algo atrevido mientras su padre está en campaña por la Presidencia. Se escapa a la casa familiar en West Palm Beach y se enreda románticamente con el cowboy de rodeos Stretch Willoughby (Gary Cooper), que piensa que ella es una doncella que sostiene a su familia con su trabajo. Gary Cooper está un poco encorsetado en su papel de cowboy, pero como secundario tiene a Walter Brennan que actuaría también junto a él en "The Westerner"/El forastero" de la que hablaremos próximamente. 


La película tuvo un moderado éxito en taquilla y obtuvo en 1939 el Oscar a mejor sonido (y había sido nominada también al Oscar a mejor canción original y mejor banda sonora).

                                                 

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sábado, 15 de noviembre de 2025

DEAD END/ CALLE SIN SALIDA (1937)

"Todas las calles de Nueva York terminan en un río. Durante muchos años, las orillas sucias del East River estuvieron repletas de las casas de vecindad de los pobres. Luego, los ricos, al descubrir que el tráfico fluvial era pintoresco, trasladaron sus casas hacia el este. Y ahora las terrazas de estos grandes edificios de apartamentos miran hacia las ventanas de los pobres."

Con esta declaración de intenciones (y un maravilloso plano cenital descendente de Gregg Toland) comienza la película "Dead End/Calle sin salida") dirigida en 1.937 por William Wyler.

Wyler y el productor Samuel Godlwyn habían visto en 1935 en Broadway la obra de teatro "Dead End" de Sidney Kingsley, un drama social ambientado en la Gran Depresión, que duró casi 700 representaciones en cartel. Goldwyn compró los derechos de la obra y lo primero que pensó es que quería producirla en Hollywood. 

                    

Si bien Wyler quería rodar la película en Nueva York, su escenario natural, Goldwyn impuso su deseo de rodarla enteramente en Hollywood, derrochando más de 300.000 dólares en el set que reprodujera con total verosimilitud el East River de Nueva York.

Para ello contó con Richard Day (que fue nominado al Oscar por su cuidada representación), lo que acabó siendo un acierto trasladando a un escenario único – el muelle del East River, la calle sin salida, los balcones lujosos de Sutton Place-  la escenografía teatral de la que partía. Esto, combinado por la estupenda fotografía de Gregg Toland (especialista en la profundidad de campo y con un dominio pleno del claroscuro) convirtió a esta película en un prodigio técnico. 

Wyler tenía una máxima profesional, y es que una película consistía en un 80% en un buen guión y un 20% en elegir buenos actores. Goldwyn confió a Lillian Hellman la adaptación de la obra teatral de Kingsey, y en relación a este encargo la Hellman declaró que "Goldwyn me había dicho que limpiara la obra, cuando lo que quería decir en realidad era que le quitara los testículos."  

                     

Pensando que el casting inicial de Broadway sería difícil superar, Goldwyn propuso a los denominados Dead End Kids  (los seis actores jóvenes que habían perfeccionado sus papeles tras dos años consecutivos de estar en cartel), que se trasladaran a Hollywood para rodar la película, lo que supuso el comienzo de una carrera en el cine para todos ellos.

En cuanto a la película, su acción se desarrolla en una sola noche. Vemos a una pandilla de chicos del barrio (los “Dead End Kids”) y a la generación anterior a estos jóvenes que está representada por Dave (Joel McCrea que ya había trabajado con Wyler en “Esos tres”) y "Baby Face" Martin (Humphrey Bogart).

Dave ha luchado durante años para convertirse en arquitecto, pensando que la educación y una carrera son la salida directa del barrio, pero el país está en plena crisis económica y no es fácil salir adelante. Sin embargo, no está en el carácter de Dave perder la esperanza ni rendirse con los niños del vecindario.

                        

Por otro lado, "Baby Face" Martin es uno de los gánsteres más buscados del país, que regresa a su barrio en busca de su inocencia perdida hace tanto tiempo. No encontrará el consuelo que busca ni en su madre, ni en su primer amor, una chica del barrio que ahora se dedica a la prostitución. 


                   

Como anécdota del rodaje de esta película, el historiador de cine Richard Osborne contó que a Joel McCrea le costó mucho trabajar con Humphrey Bogart, especialmente en la escena final en la azotea, con las armas listas y muy cerca el uno del otro. Durante el rodaje de esa escena, McCrea no dejaba de estremecerse y el director William Wyler tuvo que seguir haciendo más tomas. Finalmente, Wyler apartó a McCrea y le preguntó qué le pasaba. McCrea, avergonzado de decírselo, explicó que Bogart le escupía en la cara cuando hablaba, no exactamente lo que Wyler esperaba escuchar o que fuera el problema.

 


Por último destacar cómo el determinismo social planea sobre toda la película y tiene su mayor símbolo en el callejón sin salida que es el barrio en sí mismo, y que se refleja en diálogos como el que mantiene Dave con su amiga de la infancia Drina (Sylvia Sidney):

                                     

Dave Collins: "¿Qué oportunidad tienen los chicos del barrio contra todo esto? Tienen que luchar por un lugar para jugar, luchar por un poquito más de comida, luchar por todo. Se acostumbran a luchar. Enemigos de la sociedad, dicen en los periódicos. ¿Por qué no? ¿Qué tienen para ser tan amigables?"

Drina Gordon: "A ti no te hizo esas cosas."

Dave: "¿No? Bueno, a mí sí me hizo lo suficiente, a la inversa. A ellos los obligó a aceptarlo y a endurecerse. A mí me convirtió en un tonto. Pasé mi vida soñando con derribar estos lugares. Bueno, hoy me di cuenta. Me vi a mí mismo y a estos agujeros podridos en los que vivimos a través de los ojos de otra persona. Quise derribarlos con mis dedos."

Drina: "Sí, siempre hablabas de eso... de cómo ibas a derribar todo esto y todos los otros lugares como ellos. De cómo ibas a construir un mundo decente donde la gente pudiera vivir decentemente y ser decente. Pero ahora los quieres derribar solo para que ella no los vea porque no son bonitos para que ella los vea. Todo lo que significa para ti ahora es si la consigues o no a ella. Bueno, ve y consíguela. Y olvídate de todo esto. Y si puedes olvidarlo, ¡es para lo único que serviste desde el principio!"



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