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miércoles, 14 de enero de 2026

BILLY WILDER Y SUS ACTRICES


Billy Wilder sobre Gloria Swanson

“No lográbamos encontrar a la persona ideal para interpretar a la gran estrella del cine mudo. Mae West no quería hacerlo. Mary Pickford, no. Estábamos pensando en contratar a Pola Negri para la película. Entonces se nos ocurrió la idea de Gloria Swanson. Puede que fuera George Cuckor el primero en sugerirla. Ya se había retirado; era una sentencia de muerte, y había perdido mucho dinero en Paramount. Pero insistí en ella. Era una idea magnífica, que tenía el valor de que había sido una gran estrella del cine mudo y había hecho una película con Eric Von Stroheim que se llamaba “La Reina Kelly” en 1928, que podíamos utilizar en la sala de proyecciones de su casa. Hicimos una prueba, leyó unas cuantas líneas, una Swanson furiosa que asegura que sigue siendo la mejor. Teníamos la película.” 




                                                                    



Billy Wilder sobre Shirley MacLaine

“Es una buena actriz. Es una profesional. Es capaz de interpretar comedia y capaz de interpretar una obra seria. (En tono confidencial) Lo que no consigo visualizar, lo que sigo sin ver, es la pareja Lemmon y Shirley MacLaine. Para mí no puede haber una verdadera historia de amor entre ellos. Pero ¿quién sabe? Es guapa, y los espectadores la creen, y es buena actriz."






Billy Wilder sobre Marilyn Monroe. 

"Es muy difícil hablar en serio de Monroe, porque era toda oropel. Se escapaba a la seriedad; cambiaba de tema. Excepto que resultaba duro trabajar con ella. Pero, cuando uno veía en la pantalla el resultado que había conseguido, por las buenas o por las malas, se quedaba asombrado. Era asombroso lo que irradiaba. Y, aunque no lo parezca, era una excelente actriz de diálogo. Sabía dónde iban las risas. Lo sabía. A cambio, claro está, teníamos a trescientos extras, miss Monroe tenía que llegar a las nueve en punto de la mañana y no aparecía hasta las cinco de la tarde. Llegaba y decía: `Lo siento, me he perdido cuando venía al estudio.´ ¡Llevaba siete años contratada allí!”



Billy Wilder sobre Barbara Stanwyck:

"Era una mujer extraordinaria. Cogió el guión, le gustó desde el principio, no hubo ningún agente que viniera a decirme: `Mire, va a interpretar a una asesina, debe tener más dinero, porque no va a poder trabajar nunca más´. Con Stanwyck, no tuve absolutamente ninguna dificultad. Y se sabía el guion, los diálogos de todo el mundo. Podías despertarla en mitad de la noche y se sabía la escena. Nunca un fallo, nunca un error, tenía un cerebro  maravilloso."

Barbara Stanwyck sobre Billy Wilder:

“Cuando Billy Wilder me envió el guion de Perdición y lo leí... nunca había interpretado a una asesina declarada. Había interpretado a villanas de intensidad media, pero no a una asesina declarada. Y debido a que era un personaje antipático, estaba un poco asustada y, cuando volví a su oficina, le dije: "Me encanta el guion y me encanta usted, pero tengo un poco de miedo después de todos estos años interpretando a heroínas de pasar a ser una asesina a sangre fría sin paliativos." Y el Sr. Wilder —y con razón— me miró y me dijo: "Bueno, ¿es usted una ratona o una actriz?" Y yo dije: "Bueno, espero ser una actriz." Él dijo: "Entonces, haga el papel." Y lo hice, y estoy muy agradecida con él."

                                  



Billy Wilder sobre Marlene Dietrich:

“Tenía una broma permanente con ella. Le decía siempre: ¨Ilumina tú la escena, ilumínala tú´. Estaba convencida de que era una gran experta en la cámara, por su relación con Josef Von Sternberg. Hizo muchas películas con él, empezando por “El ángel azul” 1.930. Decía: ´Dios qué estúpidos son, no me dirigen el foco principal a mí´. Siempre tenía el foco principal, siempre. Pero no, yo me limitaba a filmarla. No era ni buena ni mala; era Dietrich. Y eso era útil para la película, por ejemplo cuando interpretó a la joven nazi en “Berlín Occidente” 1948.

Cameron Crowe: O sea, ¿no cambiaba su estilo de iluminación para Dietrich?

No, no cambiaba. Le decía que se iluminase ella sola. Y se iluminaba ella sola.”


                                                                                 




Billy Wilder sobre Audrey Hepburn:

"Tenía tanto en su interior, un sentimiento que comunicaba a los demás. ¿Si era sexy? Fuera de la cámara no era más que una actriz. Era muy delgada, era una buena persona, y a veces, cuando estaba en el plató, se hacía invisible. Pero tenía algo encantador, simplemente adorable. Uno confiaba en aquella persona tan menuda. Cuando se plantaba ante la cámara, se convertía en miss Audrey Hepburn. Conseguía revestirse de atractivo sexual, y el efecto era tremendo. (…) Se trata, una vez más, de ese factor X que la gente tiene, o no tiene. Puedes conocer a alguien y quedarte encantado, y luego la fotografías y no es nada. Pero ella lo tenía. Y no habrá otra igual. Existe eternamente, como parte de su época. No se la puede reproducir ni extraer de su era. Si se pudiera destilar el factor X, se podrían hacer todas las Monroes que uno quisiera, y todas las Hepburns… , como esa oveja que clonaron, pero no se puede. Y era muy distinta en pantalla que en la vida. No es que fuera vulgar; no. Pero en la pantalla creaba algo nuevo, lleno de clase. Ella, y la otra Hepburn, Katharine, en otra época. Era completamente maravillosa."


Audrey Hepburn sobre Billy Wilder en 1986 

 "Se me ha dado mucho consejo sobre qué no decirle a Billy esta noche, ya que el elogio y el sentimentalismo podrían hacer que se fuera de la sala. Pero uno no puede simplemente trabajar con un genio maravilloso, ingenioso, tierno, brillante y único, y no decir, al menos, gracias. Gracias, Billy, por dejarme hacer Sabrina y Love in the Afternoon contigo. Gracias por permitirme trabajar con esas extraordinarias estrellas: Humphrey Bogart, Bill Holden y Gary Cooper. Gracias por toda la buena suerte y la felicidad que esas películas trajeron a mi vida y, sobre todo, gracias por toda la diversión que tuvimos, las risas y por tu amistad y por tener una esposa súper hermosa como la tuya, Audrey.Y antes de que abandones la sala: Te quiero mucho.”


                                        

* Las declaraciones de Billy Wilder están todas sacadas del libro "Conversaciones con Billy Wilder" de Cameron Crowe.

miércoles, 31 de diciembre de 2025

NOCHEVIEJA



Hace pocos días despedíamos al director Rob Reiner y hoy, que es el último día del año, quiero recordarle con la escena final de “Cuando Harry encontró a Sally”, ideada por Nora Ephron como un homenaje claro al final de otra gran película ambientada en Nochevieja y en Nueva York, “El apartamento” de Billy Wilder.

En la escena final de “El Apartamento” vemos a la señorita Kubelik (Shirley McLaine) bostezando en medio de una fiesta de Fin de Año con su amante Jeff Sheldrake (Fred MacMurray), y al contarle éste que C.C.Baxter (Jack Lemmon) le ha dicho que nunca más le dejará su apartamento para sus encuentros furtivos, de pronto cae en la cuenta de que él la ha amado en secreto durante todo el tiempo (impresionante cómo se le iluminan los ojos en esa escena).


Deja la fiesta sin dar más explicación y comienza a correr sin parar hasta llegar al apartamento de C.C. Baxter. Como sabéis, Miss Kubelik y C.C.Baxter comienzan el año (y el resto de sus vidas) jugando una partida de cartas.





La escena final de "Cuando Harry encontró a Sally" comienza con un taciturno Billy Crystal, paseando por las calles de Nueva York en Nochevieja. De pronto, poseído por el mismo impulso “kubelikiano” empieza a correr, mientras suena “It had to be you” interpretada por Frank Sinatra. 




Después de trece años de encuentros y desencuentros, Harry decide presentarse en la fiesta de Nochevieja en la que está Sally para declararle su amor:

 HARRY: He estado pensando mucho y el caso es que te quiero.

SALLY: ¿Qué?

HARRY: Te quiero.

SALLY:¿Qué esperas que responda a eso?

HARRY: ¿Qué tal que tu también me quieres?

SALLY: ¿Qué tal si me marcho?

HARRY: ¿Lo que te he dicho no significa nada?

SALLY: Lo siento Harry. Sé que es Nochevieja, sé que te sientes solo, pero no puedes aparecer, decir que me quieres y esperar que eso lo arregle todo. No funciona así.

HARRY: ¿Cómo funciona entonces?

SALLY: No lo sé pero no es así.

HARRY: ¿Entonces qué tal así? Me gusta que tengas frío cuando fuera hace 21ºC, me gusta que te cueste una hora y media pedir un sandwich, adoro la arruga que se te forma aquí cuando me miras como si estuviera loco, me gusta oler tu perfume en mi ropa después de pasar el día contigo y quiero que seas la última persona con la que hable antes de dormirme por las noches. Y eso no es porque esté solo ni tampoco porque sea Nochevieja. He venido aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien, deseas que el resto de tu vida empiece lo antes posible.


jueves, 2 de diciembre de 2010

ABOGADOS



Estas dos semanas han sido de mucho ajetreo en el trabajo, y los juicios me han mantenido alejada del blog. Por eso quería compartir con vosotros este post donde doy un repaso a mis abogados favoritos de cine, aquellos a quienes me gustaría parecerme algún día.

1. ATTICUS FINCH (Gregory Peck) en "Matar un ruiseñor" (1.962)de Robert Mulligan.

Sin duda mi favorito, Finch no sólo es un padre ideal y un ciudadano ejemplar, sino que ejerce la abogacía con responsabilidad, hasta el punto de pasar la noche apostado en la puerta de la comisaría con un arma para evitar que su cliente sea objeto de un linchamiento. Su visión de la Justicia y del Sistema Judicial queda reflejada en su alegato final:

"El acusado no es culpable pero alguien en este tribunal lo es. Ahora, señores, en este país nuestros tribunales son los grandes niveladores. En nuestros tribunales todos los hombres fueron crearon iguales. No soy un idealista que crea firmemente en la integridad de nuestros tribunales y de nuestro sistema de jurado. Ese no es un ideal para mí. ¡Esta es una realidad viviente! Ahora, tengo confianza que ustedes, señores, revisarán sin pasión la evidencia que han oído, tomarán una decisión y restituirán este hombre a su familia. En el nombre de Dios cumplan con su deber.En el nombre de Dios crean en Tom Robinson."



2. FRANK GALVIN (Paul Newman) en "Veredicto final" (1.982) de Sidney Lumet.

Hace unos meses vi por vez primera esta película de Lumet, de la que os hablé aquí, que refleja como pocas la soledad con que (muchas veces) un abogado se enfrenta a una causa que, a todas luces, parece perdida.

Frank Gavin ha perdido toda confianza en recuperar su vida y su prestigio profesional desde que fue injustamente acusado de perjurio, y lo único que le mantiene aferrado a una y otro, es el convencimiento de que la causa de negligencia profesional que recae en sus manos llegue hasta un veredicto de culpabilidad para los responsables.

GALVIN: Es posible, sí. Ese es el tema... es posible... sabes, el Jurado quiere creer. Todo el mundo es cínico, claro, porque quieren creer en algo. Yo tengo que ir allí mañana y encontrar a doce personas que presten atención a este caso. Veré a unas cien personas y escogeré a doce. Y todos ellos llevarán escrito en su cara: "Esto es falso, la Justicia no existe.." Pero en su corazón están diciendo: "Es posible, es posible"...

LAURA: ¿Qué es posible?

GALVIN: Es posible que haga algo bueno.

LAURA: ¿Y eso es lo que vas a lograr?

GALVIN: Eso es lo que voy a intentar.




3.SIR WILFRID ROBARTS (Charles Laugthon) en "Testigo de cargo" (1.957) de Billy Wilder.

Una escena que siempre me llamó la atencion de esta película es aquella en la que el personaje interpretado por el(siempre perfecto) actor Charles Laughton interroga a su potencial cliente Leonard Vole (Tyrone Power)con la infalible "prueba del monóculo": mientras le hace preguntas enfoca su monóculo a sus ojos, para ver si éste vacila y por consiguiente no dice la verdad.

El célebre actor basó su personaje en su letrado, el británico Florance Guedella (que curiosamente también era el abogado de Marlene Dietrich), conocido por usar su monóculo al interrogar a testigos. A más de un abogado que conozco nos gustaría tener un método semejante para averiguar si nuestros clientes dicen la verdad y no llevarnos sorpresas en sala :).

martes, 22 de junio de 2010

TREN


Lo importante es irnos
y no donde vamos
y nunca llegar más lejos
que antes de partir.

CLAUDIO RODRIGUEZ


* Fotograma de "Con faldas y a lo loco" de Billy Wilder.

lunes, 14 de junio de 2010

50 AÑOS DE "EL APARTAMENTO"



Fran Kubelik: Se ha resfriado, ¡eh!.

C.C. Baxter: Si, lamentaría pegárselo.

Fran Kubelik: Yo nunca me resfrío.

C.C. Baxter: ¿De veras?. He estado leyendo una estadística sobre accidentes y enfermedades. El ciudadano neoyorkino entre los 20 y los 50 tiene dos resfriados y medio por año.

Fran Kubelik: ¡Qué gran responsabilidad la mía!

C.C. Baxter: ¿Por qué?.

Fran Kubelik: Porque como yo no me resfrío, para que no fallen las estadísticas otro infeliz ha de tener cinco resfriados.

* Esta semana, "El apartamento" (1.960), la película más célebre de Billy Wilder y una de las más grandes de la historia del cine, cumple 50 años. En mi caso, siempre hay una buena excusa para volver a verla una vez al año.

**OTROS POST SOBRE "EL APARTAMENTO"

EL APARTAMENTO
EL APARTAMENTO (II)
BARAJANDO
A LA CARRERA

lunes, 15 de junio de 2009

EL SOMBRERO DE NINOTCHKA


Ya que mencionamos a Lubitsch, hay una gran anécdota que aclara mucho eso que usted siempre ha llamado “el toque Lubitsch” . Me han dicho que, cuando estaban escribiendo Ninotchka para él, Charles Brackett y usted no lograban dar con una manera de plasmar su enamoramiento del capitalismo. Habían escrito páginas y páginas...

–Sí, páginas. Necesitábamos algo que demostrara, de forma breve y clara, que ella también había caído bajo el hechizo del capitalismo, que también era vulnerable. Y estaban atascados en ese punto. Y a Lubitsch no le gustaba nada de lo que habían escrito. Entonces, Lubitsch va al baño, sale al cabo de un minuto y dice: “Es el sombrero”.

–”El sombrero.” Y nosotros dijimos: “¿Qué sombrero?”. Respondió: “¡Incorporamos el sombrero al principio!”. Brackett y yo nos miramos. La historia del sombrero tiene tres actos. Ninotchka lo ve por primera vez en un escaparate cuando entra en el hotel Ritz con sus tres cómplices bolcheviques. Ese sombrero absolutamente extravagante es para ella el símbolo del capitalismo. Lo mira con desagrado y dice: “¿Cómo puede sobrevivir una civilización que permite a las mujeres llevar eso en sus cabezas?”.


Luego, la segunda vez que pasa por delante del sombrero, hace un ruido: “Ch, ch, ch”. La tercera vez, está sola, por fin, se ha deshecho de sus compinches bolcheviques, abre un cajón y lo saca.


Y se lo pone. Eso era Lubitsch.



CAMERON CROWE "Conversaciones con Billy Wilder"

* Otro post sobre la película: NINOTCHKA

miércoles, 27 de mayo de 2009

LA FOTO (2)


"Por algún cajón apareció el retrato de aquel momento histórico. En casa del director George Cukor se habían reunido "unos cuantos amigos" para rendir homenaje a Luis Buñuel, recientemente oscarizado por Le charme discret de la bourgoisie como mejor película de habla no inglesa de 1972. Nunca hasta entonces se habían reunido, y algunos no se conocían. Fue una cena memorable que el propio Buñuel recordaba años después en sus memorias. Un agonizante John Ford llegó en primer lugar, seguido más tarde de Alfred Hitchcock, George Stevens, Rouben Mamoulian, William Wyler, Billy Wilder, Robert Wise y Robert Mulligan, además del productor Serge Silberman y del guionista Jean Claude Carrière. Al final de la cena tomaron una instantánea conmemorativa, dejando un hueco en el que incluirían más tarde la imagen de John Ford, que ya se había marchado.

Esa foto congregó a algunos de los más grandes talentos de la historia del cine. Hasta que abandoné definitivamente la dirección del Festival, una versión ampliada estuvo colocada frente a mi mesa de trabajo, una manera de reconciliarme con el cine y de fomentar cierta mitología privada. Ahora la tengo en mi casa. Verla cada mañana era un estímulo para compensar las pequeñas miserias que este oficio conlleva. Detener la mirada en cada uno de esos rostros sonrientes, ver el detalle de la mano de Hitchcock sobre la pierna de Buñuel (esa misma noche le había confesado su admiración por la pierna cortada de Tristana), o los brazos protectores de Cukor rodeando los hombros del homenajeado, ese español extremo que fascinaba a John Ford porque no podía comprender cómo una obra tan personal se hubiera podido hacer con tan pocos medios, e imaginar aquel brindis propuesto por George Stevens ("Por lo que nos reúne alrededor de esta mesa, pese a nuestras diferencias de origen y de creencias"), y la respuesta surrealista de Buñuel ("Bebo, pero tengo mis dudas"). Buñuel hizo su propia valoración de esas presencias, al escribir luego: "De Ben-Hur a West Side story, de Some like it hot a Notorius, de Stagecoach a Giant, cuántas películas alrededor de aquella mesa..."

Aquella imagen inspiró un impulso arrollador, de los que se dan de higos a brevas: un ciclo que se titularía "Los chicos de la foto" y en el que se ofrecerían películas de esos genios. Encontramos, además, un denominador común. Cada uno había contado alguna vez una historia de amores imposibles..."

DIEGO GALÁN. "Jack Lemmon nunca cenó aquí". Ed. Plaza y Janés (2.001).


* Precisamente, la lectura de este párrafo en el libro de Diego Galán me trajo a ese otro que posteé ayer, en el que Buñuel recordaba el encuentro especial con los grandes directores de la época dorada de Hollywood. Os recomiendo este libro a todos los amantes del cine, en el que Galán (que fue director del Festival de Cine de San Sebastián durante trece años) desgrana las anécdotas más importantes y los numerosos avatares que sucedieron en el Zinemaldia mientras él estuvo al frente del mismo.


martes, 26 de mayo de 2009

LA FOTO (1)


En casa de Georges Cukor en Los Angeles, California.1.972
Al fondo, de izquierda a derecha: Robert Mulligan, William Wyler,
Georges Cukor, Robert Wise, Jean Claude Carriere y Serge Silberman.
Al frente: Billy Wilder, Georges Stevens, Luis Buñuel,
Alfred Hitchcock y Robert Mamoulian.



"Un día, recibí de Georges Cukor una invitación a comer, invitación extraordinaria, pues no le conocía. Invitaba también a Serge Silberman y Jean-Claude Carriére, que estaban conmigo, y a mi hijo Rafael, que vive en los Ángeles. irían también, nos decía, "varios amigos".

Fue una comida extraordinaria. Llegados los primeros a la magnífica mansión de Cukor, que nos recibió calurosamente, vimos entrar, medio llevado por una especie de esclavo negro provisto de poderosos músculos, a un viejo espectro vacilante, con un parche en el ojo, a quien reconocí como John Ford. Con gran sorpresa por mi parte, pues creía que ignoraba hasta mi existencia, se sentó a mi lado en un sofá y dijo alegrarse de mi regreso a Hollywood. Me anunció, incluso, que preparaba una película -a big western-, cuando habría de morir pocos meses después.

En este momento de la conversación, oímos el arrastrarse de unos pasos sobre el parquet. Me volví. Hitchcock entraba en la sala, todo rechoncho y sonrosado, y se dirigía hacia mí con los brazos extendidos. Tampoco le conocía personalmente, pero sabía que en varias ocasiones había cantado públicamente mis alabanzas. Se sentó junto a mí y, luego, exigió estar a mi izquierda durante la comida. Con un brazo pasado sobre mis hombros, casi echado sobre mí, no cesaba de hablar de su bodega, de su régimen (comía muy poco) y, sobre todo, de la pierna cortada de Tristana: "¡Ah, esa pierna...!"

Llegaron luego William Wyler, Billy Wilder, Georges Stevens, Ruben Mamoulian, Robert Wise y un director mucho más joven, Robert Mulligan. Tras los aperitivos, nos sentamos a la mesa, en la penumbra de un amplio comedor iluminado con candelabros. Se celebraba en mi honor una extraña reunión de fantasmas que nunca se habían encontrado así reunidos y que hablaban todos de los good old days, de los buenos tiempos. De Ben Hur a West Side Story, de Some like it hot a Notorius, de Stagecoach a Giant, cuántas películas alrededor de aquella mesa...

Después de la comida, alguien tuvo la idea de llamar a un fotógrafo de Prensa para que tomase el retrato de familia. La fotografía sería uno de los collector's items del año. Desgraciadamente, John Ford no figura en ella. Su esclavo negro había ido a buscarlo en medio de la comida. Nos dijo débilmente adiós y se marchó para no volver a vernos más, tropezando con las mesas. En el transcurso de la comida se hicieron varios brindis, Georges Stevens, en particular, levantó su copa "Por lo que, pese a nuestras diferencias de origen y de creencias, nos reúne alrededor de esta mesa."

Yo me levanté y acepté brindar con él, pero, siempre receloso de la solidaridad cultural, con la que siempre se cuenta demasiado, "Bebo -dije-, pero me quedan mis dudas."

Al día siguiente, Fritz Lang me invitó a visitarlo en su casa. Demasiado fatigado, no había podido asisitir a la comida celebrada en casa de Cukor. Yo tenía entonces setenta y dos años, Fritz Lang rebasaba los ochenta.

Nos veíamos por primera vez. Charlamos durante una hora, y tuve tiempo de decirle el decisivo papel que sus películas habían ejercido en la elección de mi vida. "

LUIS BUÑUEL. Mi Último Suspiro. Plaza y Janés Editores.




miércoles, 13 de mayo de 2009

LA VIUDA ALEGRE


Cuando ves una película de Lubitsch, aunque no sea de las más conocidas o de las consideradas mejores, como es el caso de "La viuda alegre" (1.934), es inevitable salir del cine con una sonrisa. Y es curioso porque estamos hablando de una película que tiene ya 75 años (!).

Esta película musical tiene su origen en una famosa opereta de principios del siglo XX, del mismo título, compuesta por Franz Lèhar. De "opereta" es también su argumento: en un pequeño país de Centroeuropa, Marshovia, cuyos ciudadanos principalmente se dedican a la ganadería, una joven viuda, Madame Sonia (Jeannette MacDonald) se lamenta por su pena. Guarda un luto estricto, y suspira porque sus días pasan sin ninguna emoción, dejando páginas y páginas de su diario en blanco.




El Conde Danilo (Maurice Chevalier), que viene a ser el Casanova nacional, se entera del encierro voluntario de la viuda y toma por principal objetivo su seducción, aunque pronto es rechazado. El encuentro con el Conde Danilo le hace reaccionar a la viuda y decide dar un cambio a su vida, dejar a un lado el luto y disfrutar de una larga temporada en París. Poco imagina el revuelo diplomático que supone este cambio de aires en la corte de Marshovia, y es que el Rey del país tiene pánico de que, de hacerse definitiva la marcha de la viuda, con ella se irá toda su fortuna, que constituye un 55% de la riqueza del país, dejando a Marshovia en bancarrota.

Por ello, con la estrecha colaboraciónd el embajador de Marshovia en París (un genial y divertidísimo Edward Everett Horton, secundario de lujo) urde un plan para enviar al Conde Danilo a París con el sólo objeto de seducir al a viuda, conseguir casarse con ella y traerla de vuelta, junto con su fortuna, al país.



Esta comedia, como he dicho al principio, cumple con todo lo que se puede esperar de una comedia de Lubtisch: agilidad en los diálogos, rapidez de la trama, unas coreografías de lujo, guiños constantes al espectador, y un ritmo de risas que va in crescendo conforme se acerca al final.


Maurice Chevalier ya había trabajado con Lubitsch en "El teniente seductor" y en "One hour with you" (de la que os hablé a raiz del monográfico que se le dedicó al director hace ya tres años en el Festival de Cine de San Sebastián). Aquí hace, una vez más, de su eterno papel de francés seductor y cantarín, un poco trasnochado. Y es que, ya lo dice Woody Allen en "Annie Hall":

- Alvy : Oye, esos tipos de la Resistencia francesa eran realmente valientes, ¿sabes? Tener que oír a Maurice Chevalier cantando todo el santo día...

- Annie: Hum, no sé, a veces me pregunto si yo sería capaz de resistir la tortura.

Jajaja, en cualquier caso, y a pesar de Chevalier, es una comedia que merece la pena ver.




Y por último os dejo con una foto que saqué de estrangis en el Museo del Cine de Berlín al famoso cartel que tenía Billy Wilder en su oficina, a modo de inspiración, con el lema: "¿Cómo lo haría Lubitsch?".


viernes, 8 de mayo de 2009

SAPORE DI SALE



Sapore di sale, sapore di mare
che hai sulla pelle, che hai sulle labbra
quando esci dall'acqua e ti vieni a sdraiare
vicino a me, vicino a me.

Sapore di sale, sapore di mare
un gusto un po' amaro di cose perdute
di cose lasciate lontano da noi
dove il mondo è diverso, diverso da qui.
Il tempo è nei giorni che passano pigri
e lasciano in bocca il gusto del sale
ti butti nell'acqua e mi lasci a guardarti
e rimango da solo nella sabbia e nel sol.

Poi torni vicino e ti lasci cadere
così nella sabbia e nelle mie braccia
e mentre ti bacio sapore di sale
sapore di mare, sapore di te.

GINO PAOLI



* Gino Paoli, autor de maravillas como "Senza fine"(banda sonora de "Avanti!" de Billy Wilder, de la que ya os hablé por aquí), escribió esta canción en 1.963,y contó para su grabación con los inestimables arreglos de Ennio Morricone y el preciso saxo de "Gato" Barbieri.

La canción fue inspirada por su joven amante, la actriz Stefania Sandrelli, que por entonces apenas contaba 16 años (aunque según su propia confesión fue ella quien le sedujo). Al quedar embarazada, el escándalo se desata en Italia, y Paoli se siente tan presionado que se intenta suicidar disparándose una bala en el corazón. Curiosamente, la bala quedó alojada en el pericardio pero no le mató, y, cuarenta años después allí sigue.

Os dejo con una versión ochentera (bueno, de 1.978) de Rita Pavone, y me voy a pasar el fin de semana cerca del mar.



martes, 30 de diciembre de 2008

FIN DE AÑO


* Hoy os quiero desear a todos una Feliz Nochevieja y una buena entrada en el año 2.009 recordando tres de mis escenas favoritas de cine ambientadas en el último día del año.

La primera tiene lugar al final de la película "El apartamento" (1.960) de Billy Wilder. La señorita Kubelik (Shirley McLaine) bosteza en medio de una fiesta de Fin de Año con su amante, y al contarle éste que C.C.Baxter (Jack Lemmon)le ha dicho que nunca más le dejará su apartamento para sus encuentros furtivos, de pronto cae en la cuenta de que él la ha amado en secreto durante todo el tiempo (impresionante cómo se le iluminan los ojos en esa escena). Deja la fiesta sin dar más explicación y comienza a correr sin parar hasta llegar al apartamento de C.C. Baxter. Como sabéis, Miss Kubelik y C.C.Baxter comienzan el año (y el resto de sus vidas) jugando una partida de cartas. (La escena comienza desde el minuto 5:55)



La segunda escena favorita pertenece a otro final, el de la película "Cuando Harry encontró a Sally". Después de trece años de encuentros y desencuentros, Harry decide presentarse en una fiesta de Nochevieja en la que está Sally para declararle su amor:



HARRY: He estado pensando mucho y el caso es que te quiero.
SALLY: ¿Qué?
HARRY: Te quiero.
SALLY:¿Qué esperas que responda a eso?
HARRY: ¿Qué tal que tu también me quieres?
SALLY: ¿Qué tal si me marcho?
HARRY: ¿Lo que te he dicho no significa nada?
SALLY: Lo siento Harry. Sé que es Nochevieja, sé que te sientes solo, pero no puedes aparecer, decir que me quieres y esperar que eso lo arregle todo. No funciona así.
HARRY: ¿Cómo funciona entonces?
SALLY: No lo sé pero no es así.
HARRY: ¿Entonces qué tal así? Me gusta que tengas frío cuando fuera hace 21ºC, me gusta que te cueste una hora y media pedir un sandwich, adoro la arruga que se te forma aquí cuando me miras como si estuviera loco, me gusta oler tu perfume en mi ropa después de pasar el día contigo y quiero que seas la última persona con la que hable antes de dormirme por las noches. Y eso no es porque esté solo ni tampoco porque sea Nochevieja. He venido aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien, deseas que el resto de tu vida empiece lo antes posible.



Y por último tenemos la escena de "Memorias de África" (1.985) donde todo comienza entre la Baronesa Blixen y Dennis Finch Hutton:


jueves, 20 de noviembre de 2008

SENZA FINE

                                            
"Son los demás los que nos obligan a tomar conciencia de los efectos devastadores del tiempo.

Es lo que he experimentado una vez más al descubrir un vídeo en You Tube en el que Gino Paoli y Ornella Vanoni reinterpretan Senza fine, una canción que tuvo un extraordinario éxito en los años 60 en Italia.

Paoli compuso ese tema cuando estaba profundamente enamorado de Ornella, que entonces parecía una fría vampiresa destructora de hombres.

Tras el suicidio de su amigo Luigi Tenco, la ruptura con Vanoni y el olvido del público, Paoli se disparó un tiro en el pecho y sobrevivió, aunque todavía tiene la bala alojada a unos pocos centímetros del corazón.

El compositor de "Sapore di sale" y "Il cielo in una stanza" volvió a cantar sus mejores temas con Ornella Vanoni hace dos años, cosechando un enorme éxito.

Puede palparse una vieja complicidad, teñida de afecto, en esa nueva interpretación de Senza fine, que para mí es una de las mejores canciones de amor de todos los tiempos.

La música y la letra son tan buenas que el genial Billy Wilder eligió este tema para su película "Avanti!", que en España se estrenó en 1973 con el singular título "¿Qué pasó entre tu padre y mi madre?" .

Hay una escena en que los dos protagonistas -encarnados por Jack Lemmon y Juliet Mills- esperan que se abra el tanatorio para identificar el cadáver de sus padres, amantes furtivos que han muerto juntos en un accidente de tráfico. Están en una isla del sur de Italia, es mediodía y brilla un sol abrasador. El mar tiene un intenso color azul.

Es un momento mágico que rompe todas las convenciones y muestra la fragilidad de la vida y la fugacidad del tiempo a través de la historia de dos desconocidos de los que sólo sabemos que se han amado.

La música de Paoli aporta un toque sublime a esta escena del mejor Wilder, que logra tal vez en este filme su obra maestra.

Hay una simetría entre la historia que cuenta la película y la relación imposible entre Paoli y Vanoni. Son dos amores fugaces cuya intensidad se proyecta sobre toda la existencia.

Cuando veo la serena y melancólica mirada de un Paoli con el pelo blanco y con 74 años ya cumplidos, cuando escucho como recita «tu sei un attimo senza fine» mientras mira a su antigua amante, cierro los ojos y siento vértigo por el desbocado paso del tiempo.

Es el esplendor de los lejanos instantes de felicidad lo que hace insoportable envejecer y a la vez nos permite ser conscientes de lo que hemos vivido y, por tanto, aceptar que el pasado jamás volverá."

PEDRO G. CUARTANGO


* Ya estoy de vuelta, con energías renovadas, ha sido una semana larga pero buena al fin y al cabo. Os dejo con este artículo que leí ayer en el periódico "El Mundo" y que me gustó mucho, porque habla de la canción "Senza fine" y de la película "Avanti!" de Billy Wilder de la que hablé en Septiembre. Os deseo un feliz fin de semana a todos.

jueves, 13 de noviembre de 2008

DECÁLOGO PARA GUIONISTAS


1. El público es voluble.

2. Hay que agarrarle por el cuello y no soltarle.

3. Desarrolla una línea de acción clara para el personaje principal.

4. Ten claro hacia dónde vas.

5. Cuanta más sutileza y elegancia se tiene para ocultar los elementos de la trama, mejor escritor se es.

6. Si tienes problemas con el tercer acto, el verdadero problema está en el primero.

7. Un consejo de Lubitsch: deja que el público sume dos y dos. Te querrán siempre.

8. Al hacer narraciones en off, ten cuidado de no describir lo que ya está viendo el público. Añade algo nuevo a lo que ven.

9. Lo que ocurre al final del segundo acto es lo que desencadena el final de la película.

10. El tercer acto debe ir creciendo, creciendo, creciendo, en ritmo y en acción, hasta el último suceso, y entonces...

11. ... ya está. No le des más vueltas.

BILLY WILDER

lunes, 13 de octubre de 2008

BARAJANDO...



- Señorita Kubelik, estoy perdidamente enamorado de usted.

- Calle y reparta las cartas.

BILLY WILDER "El apartamento" 1.960.







- Hola, prima, estábamos jugando a las cartas. ¿sabe usted jugar? ¿Cómo que no sabe? Coja las cartas, yo le enseño, ya verá como lo hace maravillosamente bien. ¿sabe, prima? Cuando la vi por primera vez me dije: Mi prima Viridiana acabará por jugar al tute conmigo.

LUIS BUÑUEL "Viridiana" 1.961



* Hace ya tiempo, en el primer post que dediqué a "El apartamento" de Wilder, alain me dió la pista sobre el que hoy publico. Llama la atención cómo estas dos películas, rodadas apenas con un año de diferencia, comparten un último plano final común, una "inocente" partida de cartas, que no lo es tanto. Es curioso especialmente el caso de "Viridiana", el propio Buñuel había pensado otro final para la película, pero al tener que vérselas con la censura ideó otro mucho más "pernicioso", en sus propias palabras.

LUIS BUÑUEL: "La censura española era entonces célebre por su formalismo cominero. En un primer final, yo había imaginado, simplemente que Viridiana llamaba a la puerta de su primo. La puerta se abría, ella entraba, y la puerta volvía a cerrarse. La censura rechazó este epílogo, lo que me llevó a imaginar otro final, mucho más pernicioso que el primero, pues sugiere muy precisamente una relación trilateral. Viridiana se une a una partida de cartas entre su primo y la otra mujer, que es su amante. Y el primo le dice: «Sabía que acabarías jugando al tute con nosotros»."

JUAN ANTONIO BARDEM: "Parece ser que Muñoz Fontán le dijo: «Hombre, es que eso de que al final se queden solos el actor y su prima...», a lo que respondió Buñuel: «Pues si quiere usted que se quede la criada, se pueden quedar los tres». Al Director de Cinematografía esto le pareció mejor idea, sin saber dónde se metía. ".


jueves, 2 de octubre de 2008

M.M.



" Tenía lo que yo llamo impacto carnal. Es algo que se da muy pocas veces. Las tres que recuerdo son Clara Bow, Jean Harlow y Rita Hayworth. Esas chicas tienen carne que da en fotografía como carne. Se siente que se puede alargar la mano y tocarla...

En mi oponión, Marilyn es esencialmente una buena chica, pero lo que ocurrió era suficiente como para volver chiflado a cualquiera, aun dotado del equilibrio y la calma que dan el nacimiento y la educación. Tomad a una chica como Marilyn, que nunca tuvo realmente oportunidad de aprender, que nunca tuvo realmente oportunidad de vivir, y enfrentadla de pronto con un monstruo de Frankenstein nacido de ella misma a base de fama, publicidad y notoriedad: es natural que se sintiera algo confusa y aturdida por todo ello.

Sin embargo, quisiera hacer constar esto: trabajé con ella en "La tentación vive arriba" y me lo pasé muy bien. Llegaba tarde muchas veces al rodaje, pero no porque se le pegaran las sábanas. Era porque debía forzarse a sí misma a presentarse en el estudio. Se sentía trastornada emocionalmente todo el tiempo; estaba asustada e insegura de sí misma, hasta el punto de que cuando trabajaba con ella me di cuenta de que deseaba inconscientemente que yo fuera un psicoanalista y ella mi paciente. Es posible que yo no le hubiera resultado de gran ayda, pero ella hubiese estado adorable sobre un sofá."

BILLY WILDER , recogido en "Marilyn revisitada", editado por Joaquín Jordá y José Luis Guarner.



*Fotografías tomadas por Alfred Eisenstaedt en 1.953.

martes, 30 de septiembre de 2008

AVANTI!




"Por favor, apaguen sus cinturones de seguridad y abróchense los cigarrillos”



"Avanti!" 1.972 de Billy Wilder (prefiero no referirme a ella con el innecesariamente expresivo título en español: "¿Qué ocurrió entre tu padre y mi madre?") , es una película que en su momento fue todo un fracaso de crítica y público, pero de la que se puede decir que, igual que un buen vino, ha ganado con los años. El propio Wilder en una entrevista posterior reflexionó sobre lo "correcto" de esta comedia romántica: "Y se me ocurre algo respecto a Avanti!: habría sido más atrevido y dramático que el hijo descubriera que su fallecido padre viajaba a Italia, no porque tuviera allí una amante, sino porque era homosexual. Entonces sí que se habría convertido en una película atrevida. Tal y como es la película, es demasiado íntegra, demasiado correcta, demasiado suave. El padre tiene una amante; en estos momentos, eso puede pasarle a cualquiera"

Wendell Ambruster Jr. (Jack Lemmon) ha recibido una noticia inesperada: Su padre, el magnate de los negocios Wendell Ambruster Senior ha fallecido en un accidente de tráfico durante su retiro vacacional habitual en la isla de Isquia (Italia), y debe volar hasta allí para repatriar su cadáver. Allí es donde pasaba cada año un mes entero, del 15 de Julio al 15 de Agosto, para descansar de su familia y de los negocios.

Las sorpresas no tardarán en llegar, y el Sr. Ambruster pronto descubre que su padre no falleció solo sino en compañía de una mujer inglesa, la Sra. Piggot, con la que mantenía una relación amorosa veraniega desde hace nada menos que 10 años. Este descubrimiento, que en vano intenta ocultar el engargado del hotel, el Sr. Carlo Carlucci (un genial Clive Revill) se hace inevitable con la llegada de Pamela Piggot (Juliet Mills), hija de la fallecida, una encantadora inglesa obsesionada con su peso.



Para Ambruster Jr. no será fácil asumir lo sucedido,pero pronto se dejará llevar por el caos desordenado del país anfitrión, e incluso se verá reproduciendo la historia de amor que mantuvo su padre, con la hija de la Sra. Piggot, y es que, como ésta le dice: "Italia no es un país, es una emoción".

En fin, dos personas (una de ellas con pareja) que se encuentran en unas circunstancias excepcionales y en el hotel de un país extraño, en el que les cuesta entender sus costumbres, es un inevitable que surja la historia de amor (¿a alguien más le recuerda a Lost in translation?).



La película tiene varios gags muy buenos típicos de Wilder, unidos a bastantes chistes sobre la manera de ser italiana.

TÓPICO 1:

Ambruster: ¿Tres horas para almorzar?

Carlucci: Sr.Ambruster.. aquí no nos vamos corriendo a la cafetería a comernos un sandwich con un refresco, aquí vamos piano, piano. Cocinamos nuestras pastas, luegos les echamos queso, bebemos vino y amamos.

Ambruster: ¿Entonces qué hacen por las noches?

Carlucci: Volvemos a casa a ver a nuestras esposas.

TÓPICO 2:

Carlucci: Debe de estar cansado. Ha hecho un viaje muy largo, mientras esté aquí quizá quiera tomar un baño de lodo.

Ambruster: No, gracias, ya lo tomé en el tren.

Carlucci: ¿En el tren?

Ambruster: Me lo bebí, lo llaman café expresso.


Os dejo con una de las canciones de su banda sonora, la maravillosa "Senza fine" de Gino Paoli:


Senza fine
tu trascini la nostra vita

senza un attimo di respiro
per sognare

per potere ricordare
cio' che abbiamo gia vissuto

Senza fine
sei un attimo

Senza fine
non ha ieri non hai domani

tutto e ormai
nelle tue mani

mani grandi
mani senza fine

non m'importa della luna
non m'importa delle stelle

tu per me sei luna e stelle
tu per me sei sole e cielo

tu per me sei tutto quanto
tutto quanto voglio avere

Senza fine
tu sei un attimo

Senza fine
non ha ieri non hai domani

tutto e ormai
nelle tue mani

mani grandi
mani senza fine

non m'importa della luna
non m'importa delle stelle

tu per me sei luna e stelle
tu per me sei sole e cielo

tu per me sei tutto quanto
tutto quanto voglio avere

Senza fine
la la la la la

senza fine
la la la la la

senza fine
la la la la la

la la la

miércoles, 25 de junio de 2008

DIAS SIN HUELLA (2)



* En los comienzos de este blog, allá por 2.005 os hablé de dos películas que reflejan como pocas los estragos que causa el alcohol en las personas, "Días de vino y rosas" de Blake Edwards y "Días sin huella" de Billy Wilder. Hoy os muestro una escena devastadora en el que el protagonista de esta última comenta con un barman las razones por las que bebe. Ese último plano con la huella de seis vasos no merece más explicación.

jueves, 28 de febrero de 2008

A LA CARRERA



“¿Porqué vale la pena vivir? Es una buena pregunta. Bueno, creo que hay varias cosas que... que hacen que valga la pena. ¿Cuáles? Bien, para mí... yo diría...

- Groucho Marx
- Willie Mays
- El segundo movimiento de la Sinfonía “Júpiter”
- Louis Amstrong y su grabación “Potato head blues”
- Algunas películas suecas.
- “La educación sentimental” de Flaubert
- Marlon Brando
- Frank Sinatra
- Esas increíbles manzanas y peras de Cezanne
- Los cangrejos de Sam Wo´s
- El rostro de Tracy...



* Ayer veía "Manhattan" de Woody Allen por tercera vez (no es por daros envidia, pero en pantalla grande;) y es curioso, porque no recordaba lo mucho que me gusta su final. Woody Allen (no diré su personaje, más bien su alter ego) reflexiona sobre las cosas que merecen la pena en la vida. Al llegar al último punto, cuando recuerda el rostro de Tracy (Mariel Hemingway), su penúltima y joven novia, se detiene y busca la armónica que ella le regaló hace tiempo. Entonces comienza a correr, por toda la ciudad, y llega justo a tiempo de despedirle. En esta escena curiosamente, ella le da una lección de madurez a él, le dice que si tanto le quiere y si está interesado en recuperarla, tendrá que esperarle seis meses a que regrese de Londres:





Como os habréis dado cuenta, me encantan las películas que terminan "a la carrera", así que comentaré otra escena similar, la que tiene lugar al final de "El apartamento" de Billy Wilder. Miss Kubelik (Shirley McLaine) se enfrenta bastante apática a su reconciliación con Mr. Sheldrake, ahora divorciado. De pronto a él se le escapa que ya no volverán al apartamento de C.C.Baxter (Jack Lemmon), ya que éste le ha dicho expresamente que no volverá a dejarle traer allí a Miss Kubelik. En un primer momento ella no le presta atención, pero de pronto cae en la cuenta de que la razón por la que Baxter no quiere que ella vuelva a su apartamento, es porque está enamorado de ella, y sintiéndole que le corresponde no se lo piensa dos veces y, nada más sonar las campanadas, comienza a correr hacia el famoso apartamento.

lunes, 4 de junio de 2007

EL TOQUE LUBITSCH



C.C. Otros lo han analizado bastante, pero ¿qué era, en su opinión, "el toque Lubitsch"?

B.W.Era el uso elegante de la superbroma. Uno tenía una broma, y con eso bastaba, pero luego había otra broma aún mayor por encima de ella. La broma inesperada. Ése era el toque Lubitsch. Pensar como él es un objetivo que merece la pena. Cuando colaboraba con Lubitsch, él siempre estaba haciendo preguntas. "¿Qué vas a hacer con este elemento de la historia?" "Vamos a buscar una forma distinta de contarlo."

C.C. ¿Cómo se puede actualizar el estilo de Lubitsch?

B.W. Encontrando otra forma nueva de contar la historia. Esa era la magia de Lubitsch. Sigue siendo eternamente esencial para mi.

CAMERON CROWE "Conversaciones con Billy Wilder".

 
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