googlee0630d87d6f54a13.html desconvencida: Resultados de la búsqueda de camboya
Mostrando las entradas para la consulta camboya ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta camboya ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

jueves, 17 de febrero de 2011

EL INFIERNO DE LOS JEMERES ROJOS




¿Por qué guardó silencio durante más de 25 años?

Llegué a Francia sin nada, sin dinero. La prioridad era rehacer mi vida con mi hijo, entonces de 15 años; encontrar un trabajo. Y no hay que olvidar que hasta 1990, ¡los Jemeres Rojos tenían representación oficial en la ONU! Me encerré en mí misma, no quería saber nada del pasado. Tenía pesadillas cada noche... Cuando me rescataron, yo era un zombi.

¿Qué pasó aquel 17 de abril de 1975, cuando los Jemeres Rojos tomaron Phnom Penh?

Fue una gran fiesta. Llevábamos cinco años de guerra civil y los Jemeres Rojos llegaron como los salvadores. Hasta rezábamos a Buda para que ganasen. Pero nos llevaron hasta el infierno. Nos pidieron abandonar nuestras casas. Era el principio de una mentira que nos llevó hasta lo más profundo del infierno. Yo, ingenua, había cogido unos libros para los niños. Nos lo quitaron todo, mi documentación, mis fotos de familia. Mi marido, un comunista convencido, me decía que todo iba a ir bien. ¿Por qué confié en él?

Él no podía saber lo que les esperaba.

Yo trabajaba en una embajada, donde llegaban informaciones de los maquis antes de 1975. Pero en casa, Seng, mi marido, escuchaba Radio Pekín. Fue víctima de sus convicciones y lo mandaron a reeducación. Nunca volví a verlo.

¿De ahí el nombre de su libro en francés: El dique de las viudas'?

Hacía seis meses que se habían llevado a Seng cuando me cambiaron de campo. Me decían que él me encontraría. Teníamos que hacer un dique de tierra y cuando terminamos, un líder dijo: "Vamos a llamarlo el dique de las viudas". Fue cuando entendí, en ese mismo momento, que Seng había muerto. ¡Eran unos cínicos! Podían hacer de nosotros lo que querían y cuando querían.

¿Sabía entonces quién era Pol Pot?

No. No sabíamos nada. Cuando llegaron los Jemeres Rojos, todo el país quedó encerrado en la selva; era como una prisión al aire libre. "¿Por qué no te rebelaste?", me suelen preguntar. Pero, ¿cómo? Nos deshumanizaron, no teníamos ni nombres. A los pocos meses, yo ya era una anciana de 60 años de unos pocos kilos y con menopausia. ¡Tenía 30 años! Sólo pensaba en sobrevivir, el hambre era una obsesión. Nos daban una ración de agua y de arroz al día. Nos trataban como animales. Mucha gente se dejó morir.

¿Qué responde a los intelectuales europeos de la época que respaldaban a los Jemeres Rojos?

Eran unos imbéciles guiados por la ideología. En 1975, un periodista de Le Monde escribió que todo el mundo vivía feliz en Camboya. ¡Es abyecto! Incluso en 1990, un intelectual belga me dijo no había pasado nada. Ninguna persona inteligente podía dejarse engañar por ese régimen.

Pol Pot falleció en 1998, impune. ¿Qué opina de la labor del Tribunal Internacional para Camboya que juzga ahora a los ex líderes jemeres rojos?

Que se burlan de las víctimas. No somos nadie. Mirad a Duch, el jefe del centro de tortura S-21: le tratan bien, le dan de comer lo que quiere y le condenan a tan sólo 30 años. Merece que le dejemos morir de hambre, abandonado en la selva.

*Entrevista a Denise Affonço, superviviente del genocidio camboyano para Público (24/10/2010)

** Hace unos meses leí "El infierno de los Jemeres Rojos", un libro publicado por la editorial "Libros del Asteroide", en el que la francesa de origen camboyano Dennise Affonço realiza el doloroso ejercicio de recuperar la memoria de su dura experiencia durante el Genocidio Camboyano, que tuvo lugar durante la Dictadura de los Jemeres Rojos.

Sin duda no es un libro fácil de leer, pero totalmente necesario, ya que es a través del relato de primera mano de las víctimas supervivientes como mejor se puede honrar a los muertos y desaparecidos, sirviendo de ejemplo para que situaciones como estas no se repitan en un futuro.



Este libro supone un contraste total con el documental francés que pude ver en el pasado Festival de Cine de San Sebastián "S 21, la máquina de la muerte jemer", en el que eran los propios torturadores de un centro de detención, el S-21 situado en la capital de Camboya, Phnom Penh, los que relataban cómo habían vivido esos años oscuros y cual había sido su participación en el genocidio.

De los más de 14.000 detenidos que pasaron por el centro, tan sólo sobrevivieron 12 (6 adultos y 5 niños), entre ellos el pintor Vann Nath. Su relato de todo lo vivido durante esos años es realmente estremecedor, al igual que las pinturas que inspiraron esa dura experiencia.

Quizás el momento más duro del documental es aquel en el que Vann Nath se enfrenta a sus torturadores y apela a su conciencia, no disculpando su juventud o la supuesta alienación que sufrían.



* OTROS POST SOBRE CAMBOYA:

LOS GRITOS DEL SILENCIO
VIDA Y MUERTE DE DITH PRAN Y HAING S.NGOR

jueves, 12 de febrero de 2009

VIDA Y MUERTE DE DITH PRAN Y HAING S. NGOR



Dith Pran y Haing S. Ngor, la noche que el segundo recibió el Oscar a Mejor Actor Secundario. 1.985.


Hay vidas que se entrecruzan inevitablemente, caminos que están destinados a encontrarse. Esto ocurrió entre el fotógrafo camboyano Dith Pran, que inspiró el libro "Vida y muerte de Dith Pran" , de Sydney H. Schanberg, ganador del premio Pulitzer en 1.976 por esta obra y el médico Haing S. Ngor, encargado de darle vida en la pantalla en la adaptación cinematográfica del libro, dirigida por Roland Joffé en el año 1.984 con el título "Los gritos del silencio" (The Killig Fields), emocionante película de la que os hablé hace ya tiempo.


Como digo, las vidas de Dith Pran (nacido en 1.942) y Haing S. Ngor (nacido en 1.940) desde su comienzo transcurrieron paralelas.

Dith Pran, fotógrafo de profesión, se convirtió en corresponsal de guerra y principal apoyo del periodista del New York Times Sydney H. Schanberg en Camboya. La llegada al poder de los Jemeres Rojos , separó a ambos compañeros de profesión, y supondría un cambio radical en la vida de Dith Pran, ya que perdió a más de 50 familiares a manos de los Jeremes Rojos, incluyendo su padre, tres hermanos, una hermana y sus respectivas familias. Su madre murió más tarde de malnutrición. Sólo sobrevivieron él y una hermana. Después más de cuatro años de torturas, trabajos forzados y con una dieta de una cuchara de arroz al día, Dith consiguió escapar de Camboya por la frontera tailandesa el 3 de octubre de 1979. Un año después se trasladó a Estados Unidos y se convirtió en fotógrafo de 'The New York Times'.

Por su parte, Haing S. Ngor,en el punto de mira de los Jemeres Rojos al igual que Dith Pran por tener una profesión liberal(era ginecólogo) se vió confinado en un campo de trabajo similar al de Pran, hasta que logró huir y trabajar como médico en un campo de refugiados en Tailandia. Como ya os conté en un post previo sobre la película la tragedia de S. Ngor consistió en no poder salvar la vida de su mujer,My-Huoy, y de su hijo no nato. My-Huoy, embarazada de 9 meses, falleció por no poder serle practicada por parte de Haing S. Ngor la cesárea que necesitaba para sobrevivir, ya que eso hubiera supuesto la revelación de su formación como médico para los Jemeres Rojos, que hubiera conllevado la muerte para él y para toda su familia.

Haing S. Ngor recogió sus terribles experiencias en un libro titulado "Haing S. Ngor, una odisea camboyana".



Ambos supervivientes se conocieron a raiz de la interpretación que del papel de Dith Pran hizo S. Ngor (la primera de su carrera) por la que éste recibiría el Oscar en 1.985, y se hicieron inseparables amigos. Ambos hicieron de la lucha por que el Genocidio Camboyano no cayera en el olvido un mismo frente común, y fundaron con ese objetivo dos organizaciones: The Dith Pran Holocaust Awareness Project y la Haing S. Ngor Foundation.

Así se expresaba S.Ngor el día que fue estrenada la película en Madrid, en febrero de 1.985:

"Quisiera expresar con esta película mi más ferviente esperanza de que la gente no olvide lo que ha sufrido y sigue sufriendo la gente en mi país tras quince años de guerra.

La película muestra la verdad sobre lo que ha sucedido en mi país y la forma como los jemeres rojos actuaron respecto a cualquiera que mostrara poseer algo de cultura. Sin embargo, lo que sucedió allí fue mucho peor, más cruel y sanguinario. Los productores de la película me dijeron que si se hiciera la película mostrando toda la verdad no habría un espectador que lo soporte.

¿Por qué acepté revivir esta dolorosa experiencia? Porque no quiero que se olvide el sufrimiento de la gente de Camboya y la tragedía que han vivido entre 1975 y 19,79, con la intervención de las grandes potencias, Estados Unidos y China comunista. La historia se repite en todos los pequeños países donde las superpotencias intervienen sin dejar a los pueblos determinar libremente su propio futuro, y espero que esta historia contribuya a denunciar el verdadero sufrimiento de las víctimas
."

Tampoco lo olvidó en el discurso de recogida del Oscar a Mejor Actor Secundario 1.985, en el que un emocionado S. Ngor, que a duras penas podía expresarse en inglés, agradeció la oportunidad de estar vivo para recibirlo:

"Esto es increíble, igual que toda mi vida ha sido increíble. Me gustaría agradecer a la Academia de Cine este gran honor. Agradezco a David Puttman, Rolland Joffé por darme la oportunidad de actuar por vez primera en mi vida en "Los gritos del silencio/The killing fields", y comparto este premio con mi amigo Sam Waterston, Dith Pran, y también con Pat Golden la directora de casting que me encontró para este papel. Y agradezco a (...) por contar mi historia al mundo, por contar qué ocurrió en mi país. Y agradezco al Dios Buda por haber podido estar esta noche aquí. "

Podéis ver el vídeo de la entrega del premio aquí.

Dicen que cuando Dith Pran conoció la noticia del terrible asesinato, el 25 de Febrero de 1.996 de Haing S. Ngor (que fue acribillado a balazos por unos pandilleros en Los Ángeles que no consiguieron robarle una medallita que él portaba con la única fotografía que conservaba de su mujer, My-Huoy), dijo: "Él era como un gemelo para mi. Él nos representaba a mi y a otros, y ahora estoy solo."



Por último os dejo con el último vídeo que se tiene de Dith Pran, en el que, antes de morir de cáncer de páncreas en Marzo de 2.008, expresa su deseo de que lo ocurrido en Camboya no caiga en el olvido y sirva de lección para la Humanidad:



"Quiero recordar a todo el mundo que por favor, hay que parar los campos de exterminio, no dejar que esto suceda de nuevo. Una vez es suficiente, demasiado, una vez es demasiado. Si pueden hacer eso por mi, mi espíritu será feliz."

DITH PRAN

Otros post relacionados:

LOS GRITOS DEL SILENCIO

martes, 27 de febrero de 2007

LOS GRITOS DEL SILENCIO

                                        

Hace poco hablábamos de reencuentros entre antiguos amores, en el caso de esta escena final de "Los gritos del silencio" (The killing fields) (1.984) de Roland Joffé, nos encontramos ante el emocionante reencuentro de dos grandes amigos que llevan años sin verse.


Esta película está basada en la novela "The death and life of Dith Pran" que el periodista norteamericano Sydney Schanberg, escribió en 1.980. Como corresponsal de The New York Times, conoció de primera mano el comienzo del terror en Camboya, la subida al poder de los Jemeres Rojos (cuya cabeza visible era Pol Pot), que daría lugar a un brutal genocidio en el que, en apenas cuatro años, fallecieron aproximadamente dos millones de personas de una población total de 8 millones de habitantes.

En sus crónicas periodísticas, por las que ganaría el Premio Pulitzer en 1976, Sidney Schanberg contó con la ayuda inestimable de Dith Pran, fotógrafo camboyano. Una vez que los Jemeres Rojos entraron en la capital, Phonm Penh, Schanberg facilitó la huida de la familia de Pran a los Estados Unidos, pero éste decidió quedarse a su lado para cubrir la noticia. En su huída en busca de refugio en la embajada francesa, Pran salva la vida de Schanberg y otros dos periodistas, a punto de ser asesinados por unos jemeres descontrolados. Finalmente Schanberg no le puede devolver el favor, ya que cuando los Jemeres exigen que todos los camboyanos abandonen la embajada francesa, tiene que despedirse de su amigo sin la certeza de volverle a ver.

Los próximos años transcurren lentos, enviando cientos de cartas a todos los puestos de las distintas fronteras con Camboya, en busca de noticias de Pran. Éste es enviado a uno de los famosos campos de exterminio o de "reeducación proletaria", donde la población camboyana de las ciudades era enviada al campo para realizar tareas inhumanas de sol a sol, bajo la atenta mirada de sus líderes jemeres, que no son sino niños que eran considerados "puros" por no haber conocido la Camboya anterior al Año Cero. El simple hecho de hablar francés o llevar gafas eran considerados como un signo de modernidad y corrupción inaceptable, un defecto burgués que podía ser causa de ejecución inmediata. Después de cuatro años de sufrimiento, Dith Pran pudo escapar a la vecina Tailandia, y es allí donde se produjo el el reencuentro con su gran amigo, cuyas primeras palabras fueron: "¿Me perdonas?", como él le contestó, no había nada que perdonar. En la actualidad, Dith Pran es fotógrafo para The New York Times y preside una fundación que tiene por objeto que el genocidio camboyano no caiga en el olvido.

                                         
FOTOGRAFÍA DE DITH PRAN Y SYDNEY SCHANBERG


Precisamente, Drith Pran fue interpretado por un actor no profesional, Haing S. Ngor, que sabía muy bien lo que era sobrevivir a los campos de exterminio de los Jemeres Rojos. Doctor en ginecología y obstetricia, tuvo que ocultar su condición de médico, ya que los Jemeres Rojos consideraban que los licenciados universitarios tenían que "pagar" por la opresión ejercida sobre los campesinos, lo que implicaba que no podía demostrar tener ningún tipo de instrucción médica . Por eso cuando My-Huoy, su mujer, tuvo complicaciones en el parto del hijo de ambos, no pudo practicarle la cesárea que ella necesitaba y tanto la madre como el hijo fallecieron .

En 1980 Ngor llegó a Estados Unidos desde Tailandia, donde había sido médico en un campo de refugiados camboyanos al que él había llegado como uno más. Realizó diversos trabajos de mera supervivencia y un día escuchó hablar sobre un casting (el de la película mencionada) que buscaba camboyanos para interpretarla. Se apuntó sin mucha convicción, según dicen guiado por la promesa que en su día hizo a My-Huoy de contar al mundo el sufrimiento acaecido en su país, y finalmente fue elegido para el papel coprotagonista, que le valdría ganar (entre otros muchos premios) el Oscar al Mejor Actor Secundario en 1.984.

Ngor aprovechó su popularidad para ayudar a la gente de su país de origen con distintos proyectos humanitarios, aunque siempre fue un hombre rodeado de melancolía. En una entrevista concedida a la CNN en 1.993 confesó: "Tengo una casa, tengo de todo, pero no tengo una familia... Puedes ser todo lo rico que quieras, pero no puedes comprar una familia feliz".

Ahora viene la parte triste de la historia, el 25 de Febrero de 1996, Haing S. Ngor falleció después de haber sido tiroteado en el garage de su casa en Los Ángeles. Al parecer, los miembros de una banda callejera le abordaron y le pidieron el colgante que llevaba. Al negarse a darlo, fue abatido a tiros. El colgante albergaba su tesoro más valioso, una fotografía de su mujer, My-Huoy. Un triste final sin duda para un superviviente de un campo de exterminio. Quizás debamos recordarle, con su eterna sonrisa, recogiendo su Oscar , con las gafas puestas, y pensar en las palabras que dijo a la prensa entonces:

"Si muero a partir de ahora no me importa, esta película durará para siempre".




lunes, 5 de febrero de 2007

REENCUENTRO



Sr. Chow: Casi no te reconozco, pensé que era una mujer japonesa que se parecia mucho a ti. ¿Por qué has venido a Camboya?

Sra. Chan: He venido con mi marido. Él va a hacer negocios aquí, así que ha venido con sus socios a conocer el lugar.

Sr. Chow: ¿No tiene miedo de la guerra?

Sra. Chan: No lo creo.

Sr. Chow: ¿Por qué no le he visto aquí?

Sra. Chan: Está todavía en Pohn Penh organizando los negocios. La mujer de su jefe se aburría, así que hemos venido de visita. ¿Llevas mucho aquí?

Sr. Chow: Unos cuantos días.

Sra. Chan: ¿Por trabajo?

Sr. Chow: Sí.

Sra. Chan: ¿Te divierte ser reportero?

Sr. Chow: ¿Cómo sabes que soy reportero?

Sra. Chan: Ping me lo dijo.

Sr. Chow: ¿Le has visto?

Sra. Chan: No, él me pidió ayuda para conseguirle unos pasajes de barco. Se va a casar pronto.

Sr. Chow: Lo sé, su mujer es bastante guapa, es Miss Singapur.

Sra. Chan: Jaja, nunca lo hubiera dicho.

Sr. Chow: Sí.

Sra. Chan: ¿Qué tal tú? ¿Tienes novia?

Sr. Chow: He estado de aquí para allí sin parar durante demasiado tiempo, no he tenido oportunidad. Si conoces a alguna chica que merezca la pena, ¿me la presentarás?

Sra. Chan: Claro, te ayudaré a conocer a alguien. ¿A dónde irás a continuación?

Sr. Chow: De vuelta a Vietnam. Si pasas por allí ven a visitarme.

Sra. Chan: De acuerdo. Tengo que irme.

Sr. Chow: No te entretengo más. Espero verte de nuevo.

Sra. Chan: Hasta pronto.

Sr. Chow: Eh, hay algo que he querido preguntarte hace mucho tiempo. ¿Me llamaste alguna vez por teléfono?

Sra. Chan: No lo recuerdo.

WONG KAR-WAI. "In the mood for love"

* Cuando el pasado verano hablé en el post "Secretos" sobre el final de "In the mood for love", en el que se ve al Sr. Chow susurrar en solitario el secreto de su amor a los muros de las decadentes ruinas de Ang-Kor Wat (Camboya), Alex me recordó que el dvd trae un epílogo alternativo, con el reencuentro del Sr. Chow y la Sra. Chan precisamente en el mismo lugar.

Sinceramente, no sé cuál de los dos finales prefiero... Supongo que lo que tienen los reencuentros es que desmitifican el recuerdo de aquello que pudo haber sido y no fue, y sino que se lo digan al Sr. Chow, que se topa por sorpresa con la Sra Chan y, sin tiempo para apenas reaccionar, se ve envuelto en un montón de preguntas de rigor, de las que deduce que ella ha vuelto con su infiel marido, resignándose a su vida anterior. También se da cuenta de que le ha seguido la pista, al menos ha preguntado por él a su amigo Ping, pero así mismo tiene que soportar la humillante (en cierta forma) pregunta de: "¿Tienes novia?" que ella le hace, y contestar con indiferencia que ha estado demasiado ocupado para eso, aunque en sus ojos se lee que en realidad no ha podido olvidarse de ella, y que esa y no otra es la razón de que no tenga pareja estable. Después de que él con amarga ironía le comente a ella que a ver si le encuentra pareja, y de decirle por pura cortesía, a sabiendas de que quizás sea la última vez que se vean, que si va algún día por Vietnam no dude en llamarle (aunque no le da sus señas), el Sr. Chow rompe con la formalidad cuando no le deja marchar sin preguntarle aquello que le lleva atormentando durante años, si era ella la que llamó varias veces a la redacción de su periódico preguntando por él, pero que nunca hablaba al otro lado de la línea cuando él contestaba. Ella, sin pestañear, miente y dice que no se acuerda, quizás porque confesarlo sería admitir que aún le importa, o que al menos en ese momento le importaba pero se sentía demasiado cobarde para dar un paso adelante. Y así, con esa mentira retumbando en sus oídos, el Sr. Chow deja marchar al amor de su vida para siempre.

viernes, 24 de octubre de 2025

20 AÑOS DESCONVENCIDA



Hace hoy justo veinte años daba comienzo a este blog con una entrada que citaba una frase premonitoria de Luis Buñuel en : "Si me dijeran: te quedan veinte años de vida, ¿qué te gustaría hacer durante las veinticuatro horas de cada uno de los días que vas a vivir?, yo respondería: dadme dos horas de vida activa y veinte horas de sueños, con la condición de que luego pueda recordarlos; porque el sueño sólo existe por el recuerdo que lo acaricia." 

Veinte años han pasado delante de mi como una una ensoñación, gracias a este blog conocí a muchos amigos y a gente muy importante en mi vida, ha sido un blog prolífico en post (1.189 y subiendo, a pesar de los años de parón obligado por obligaciones laborales y familiares) y en niños (ha dado lugar a cinco nada menos!- por mi parte sólo a dos)  y ahora lo retomo con ilusión... os dejo por aquí enlaces a algunos temas destacados de estos años por si os apetece bucear en ellos y con una canción de Carlos Gardel y Alfredo Le Pera que no puede venir mejor a este aniversario:

¿Apareciste? * Cortázar * Cartas * Wilder* Frances Farmer* Antología de Spoon River * Lone Star *Bobby Darin *Lubitsch * Wakefield * Imre Kertész * Trenes * Sam Shepard * Truffaut * Rayo Verde * Gil de Biedma * David Lynch *Abrazos *Frida Kahlo * Robert Mulligan * John Cazale * Fin de año * Vida y muerte de Dith Pran *  Alfred Hitchcock * Elvis Presley * Linda Hunt * Gena Rowlands * Billie Holiday * Umberto D. * Cary Grant * Ingmar Bergman * Joseph Cotten * Terrence Malik * La edad de la inocencia * * Notitas * Paul Auster * Wislawa Szymborska *Leopoldo Panero * Roberto Bolaño * Luis Buñuel * Woody Allen * Marilyn Monroe * Stanley Kubrick * Primo Levi *Liana Millu *Los tumbados *David Lean *Vainica doble * Chinatown * Pioneras * Insomnio * Sudafrica * Vidas * Caza de brujas * Wong Kar-Wai * Cosas que nunca te dije * Tim Burton * SSIFF* River Phoenix * Nicanor Parra * Marlon Brando * Burt Lancaster * Groucho Marx *El turista accidental * Maurice * La tía Tula * Stephan Zweig * Eric Rohmer * Jorge Semprún * Nueva York *Libertas * Sergio Algora * Abogados * Casualidades * George Orwell * Espejos * El extraño viaje * Arrebato * Sophie Scholl* Infancia * Frank Capra * Federico Fellini * Jonathan Richman * William Wyler *Gloria Fuertes * Bogart * Mario Benedetti * Peter Bogdanovich * Isak Dinesen * Robin y Marian * John Boorman * Johnny Cash * Charles Laughton * Atticus Finch * El hombre elefante/Máscara * Marlene Dietrich * Camboya * Bajo la lluvia * Man Ray * Parecidos razonables * Borges * Ingrid Bergman * Agustín Penón * Cassavetes & Rowlands * Nahui Olin * Leo McCarey * Romy Schneider * Helene Hanff * Burt Lancaster * Edgar Allan Poe
 





Yo adivino el parpadeo
De las luces que a lo lejos
Van marcando mi retorno
Son las mismas que alumbraron
Con sus pálidos reflejos
Hondas horas de dolor
Y aunque no quise el regreso
Siempre se vuelve
Al primer amor
La vieja calle
Donde el eco dijo
Tuya es su vida
Tuyo es su querer
Bajo el burlón
Mirar de las estrellas
Que con indiferencia
Hoy me ven volver
Volver
Con la frente marchita
Las nieves del tiempo
Platearon mi sien
Sentir
Que es un soplo la vida
Que veinte años no es nada
Que febril la mirada
Errante en las sombras
Te busca y te nombra
Vivir
Con el alma aferrada
A un dulce recuerdo
Que lloro otra vez
Tengo miedo del encuentro
Con el pasado que vuelve
A enfrentarse con mi vida
Tengo miedo de las noches
Que pobladas de recuerdos
Encadenen mi soñar
Pero el viajero que huye
Tarde o temprano
Detiene su andar
Y aunque el olvido
Que todo destruye
Haya matado mi vieja ilusión
Guardo escondida
Una esperanza humilde
Que es toda la fortuna
De mi corazón
Volver
Con la frente marchita
Las nieves del tiempo
Platearon mi sien
Sentir
Que es un soplo la vida
Que veinte años no es nada
Que febril la mirada
Errante en las sombras
Te busca y te nombra
Vivir
Con el alma aferrada
A un dulce recuerdo
Que lloro otra vez

 
Free counter and web stats