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sábado, 4 de julio de 2026

OPEN RANGE (2003)


«Un hombre tiene que tener un código, 

un credo por el cual vivir, sin importar su oficio»

John Wayne


El vaquero “Jefe”/Boss Spearman (Robert Duvall), es uno de esos hombres con código propio y junto al misterioso Charley Waite (Kevin Costner), lleva más de diez años recorriendo el país guiando el ganado a campo abierto (open range). Charley es un antiguo soldado de la Unión que sirvió en un escuadrón especial durante la Guerra Civil y que al igual que Sean Thornton (el personaje de John Wayne de “El hombre tranquilo”) acarrea una inmensa culpa por su pasado como asesino.

                           

Spearman: Charley, tú y yo nunca nos hemos preguntado gran cosa. A mí siempre me ha parecido bien y me imaginaba que a ti también, pero has dicho algunas cosas estos dos últimos días... cosas que parecía que tenían, no sé, una especie de historia detrás. ¿Oye, Charley?

Charley: No te pongas detrás de mí, Jefe.

                                   

El alambre de espino, inventado en 1876, acabó con las tierras de pastoreo libre al permitir cercar las propiedades, y es que como dijo Kevin Costner, director, coproductor y protagonista de la película en una entrevista ofrecida a Larry King por su estreno: 

El alambre de espino empezó a cerrar estas extensiones de tierra abierta de las que los hombres se ganaban la vida, y de repente, veías a gente delimitar el terreno y ponerse una máscara sobre la cara, al estilo del Ku Klux Klan, y decir: "por aquí no pasas". Y había algunos hombres en este mundo que no podían soportar eso”.

Al igual que sucede en “El forastero” (The Westener) , la película de William Wyler de la que hablamos hace unos meses, el inevitable conflicto entre ganaderos y rancheros surge cuando Spearman y Waite, junto con los también vaqueros Mose (Abraham Benrubi) y Button (Diego Luna) llegan a las afueras del pueblo de Harmonville (Montana) para conseguir provisiones.

El pueblo está controlado por un inmigrante irlandés Denton Baxter (Michael Gambon), que odia a los vaqueros de pastoreo libre que pretenden usar sus tierras para alimentar a sus rebaños.

Mose es brutalmente golpeado y encarcelado por el corrupto sheriff del pueblo, Poole, al servicio de Baxter, tras defenderse en una pelea con algunos de los hombres del cacique local. Tras el encarcelamiento de Mose, la tensión escala rápidamente hacia el conflicto inevitable. 

En el enfrentamiento entre Spearman y Waite con Baxter, los vaqueros encuentran firmes aliados: el dueño del establo Percy (Michael Jeter, a quien está dedicada la película dado que falleció antes de su estreno) y el médico local y su hermana Sue (Annette Bening), a la que al principio confunden con su esposa.

Nos encontramos ante un western atípico, en el que la verdadera amenaza no viene de los forasteros (Spearman y Waite), sino de la autoridad del pueblo, Baxter y Poole y sus hombres, que paradójicamente representan la ley y el orden.

Como dice el guionista de la película Craig Storper: "Estos personajes no buscan la violencia, pero la noción de que a veces es necesaria... es el ideal más fundamental del western". Para Spearman no hay opción, ha de seguir su código de honor: 

                            

Spearman: Una hermosa tierra, un hombre puede perderse aquí. Olvidarse de que hay personas y de sus problemas. ¿Cuánto llevamos cabalgando juntos?

Waite: Nueve… diez años.

Spearman: ¿Sabes cuánto es eso? Lo llaman una década. Mucho tiempo. Y las cosas han cambiado.

Waite: ¿Qué te preocupa, Jefe?

Spearman: Podríamos dejar atrás ese ganado y huir, o acercarnos de noche.. e impedir que dispersen la manada.

Waite: ¿Y vale la pena que nos maten por unas vacas?

Spearman: Una cosa es el ganado.. y otra es que un hombre le diga a otro donde puede ir.

                          

Todo ser resuelve en una espectacular escena final, un estallido de violencia que constituye el clímax de la película, y que supone el espaldarazo final que necesitan los habitantes del pueblo para librarse de la tiranía de Baxter y sus acólitos. 

Por último, Charley Waite encuentra en Sue un motivo dejar de huir de su pasado y formar el hogar que nunca tuvo: 

Charley: Estoy enamorado de ti. Lo he estado desde el día en que te conocí, pero he tardado en comprenderlo. Sé que no soy el hombre que esperabas apareciera en tu vida. Y sé que tu hermano no me escogería para ti. 

Sue: Charley, ¿sabes qué edad tengo?. 

Charley: Eso me da igual. 

Sue: Ya no soy una muchacha. 

Charley: Eres la mujer más guapa que he conocido. 

Sue: He tenido mis decepciones, Charley. 

Charley: Yo no voy a ser una de ellas… Jamás pensé que viviría tanto, Sue. Con la vida que he llevado no me importaba mucho. Cuando me alejaba, al pensar que no volvería a verte, fue la sensación más horrible que he tenido en mi vida. Sé que puedo ser un buen marido. Y sé que no te lo he pedido, pero te lo pido ahora… ¿Quieres casarte conmigo? 

Sue: Charley… Sí. Me casaré contigo. 

Charley:¿Puedo besarte? Pienso darte mil como éste antes de morir.

 

 

Robert Duvall era el único actor que Kevin Costner tuvo en mente para el papel de "Boss" Spearman, hasta el punto que llegó a decir que si Duvall hubiera rechazado el papel tal vez ni siquiera habría hecho la película. Duvall aceptó el papel de Spearman a las 24 horas de haber leído el guion y se entregó a la preparación de su personaje hasta el punto de que mientras practicaba equitación se cayó de un caballo y se rompió seis costillas.

La película se estrenó en España el 27 de Septiembre de 2003, en la Sección Oficial del Festival de Cine de San Sebastián, fuera de concurso, en la edición en la que premiaron a Robert Duvall con el Premio Donostia como reconocimiento a su trayectoria.


                              

El pasado 15 de Febrero de este año fallecía Robert Duvall, y Kevin Costner le recordaba en su perfil de Instagram con un cariñoso mensaje, rememorando precisamente el primer día de rodaje de “Open Range”, veintitrés años atrás.


   Kevin Costner y Robert Duvall en la presentación de la película en SSIFF

jueves, 18 de junio de 2026

EL CASO WINSLOW (1999)



Hoy voy a hablaros de una de mis películas favoritas de mi profesión, la abogacía, se trata de “El caso Winslow” (1999) dirigida y escrita por David Mamet (autor del guión de “Veredicto final” de Sidney Lumet), basada en la obra de teatro de Terence Rattigan "El chico de los Winslow".

Rattigan nació en Londres en 1911, apenas un año después de los hechos narrados en esta obra, que tienen su origen en un caso real. En 1910, George Archer-Shee, joven alumno de tan sólo 13 años de la prestigiosa Academia Naval Osborne, fue acusado de robar cinco chelines a un compañero y expulsado con deshonor de la institución.



El caso tuvo una importante repercusión en la sociedad inglesa,  que se indignó al descubrir que la Marina (la institución más sagrada del Imperio Británico en ese momento) se había negado a hacer una investigación justa, había ocultado pruebas a la familia y pretendía ampararse en que "la Corona no puede cometer errores" (“The King can do no wrong”) para no admitir su negligencia. Todo ello sembró una pregunta incómoda en la opinión pública: Si el Estado puede aplastar la vida de un niño de buena familia sin pararse a mirar las pruebas, ¿qué no nos puede hacer al resto de los ciudadanos?.

Dado que el Almirantazgo y la Escuela Naval de Osborne operaban directamente bajo la autoridad de la Corona, legalmente un ciudadano, el padre de Archer-Shee, no podía demandar a la Marina por haber expulsado injustamente a su hijo.

Gracias a su abogado, Sir Edward Carson, la familia de Archer-Shee conoció que la única opción legal posible era la "Petición de Derecho" (Petition of Right), que consistía en enviarle una carta directamente al mismísimo Rey Eduardo VII rogándole que renunciara voluntariamente a su inmunidad real para que el caso pudiera ser juzgado en un tribunal ordinario.

Cuando el Rey (asesorado por el Gobierno ante la presión social) accedió y firmó el documento, escribió de su puño y letra la fórmula oficial en francés antiguo: "Soit droit fait al partie", que en inglés se traduce como "Let Right Be Done", “Que se haga lo justo”.

En el cuarto día del juicio, el Fiscal general aceptó la declaración de que George Archer-Shee no había cobrado el giro postal 'y, en consecuencia, que es inocente de la acusación. Digo además, para que no quepa ningún equívoco al respecto, que hago esa declaración sin reservas de ninguna clase, con la intención de que suponga una justificación completa de la declaración del menor y del testimonio que ha prestado ante el tribunal'

El juicio se detuvo de inmediato y el niño fue exonerado formalmente de la acusación de robo y falsificación.


En el film, al igual que en la obra de teatro, se cambia el nombre del protagonista por el de Ronnie Winslow, al que se nos presenta como el hijo menor de una acomodada familia inglesa, que encabezan sus padres, Arthur (interpretado por el genial Nigel Hawthorne) y Grace, y completan sus hermanos Dickie y Catherine (interpretada por la mujer de David Mamet Rebecca Pingeon). Esta última, sufragista y una mujer avanzada para su tiempo, acaba de anunciar su compromiso matrimonial cuando recibe la noticia de la expulsión de su hermano.

A la defensa de Ronnie se suma Sir Robert Morton (Jeremy Northam) un abogado estrella y joven diputado conservador en alza que acepta encargarse del caso, posicionándose totalmente en contra de los intereses de su propio partido, tras someter a Ronnie a su propia "prueba del monóculo" similar a la que somete el personaje de Charles Laughton en "Testigo de Cargo" a sus clientes, un duro interrogatorio del que resulta convencido de su inocencia .


"El chico es inocente, acepto el caso".

Irónicamente aunque se gana el caso, cada uno de sus protagonistas pierde algo en el proceso: Dickie se ve obligado a dejar Oxford por falta de dinero; Catherine pierde su compromiso matrimonial, Arthur pierde la salud y gran parte de la fortuna familiar para recuperar el honor familiar y Morton ha rechazado el nombramiento como Lord Chief Justice  para poder seguir adelante con el caso. Como dice al salir del juicio: Es fácil hacer justicia, pero muy difícil hacer lo correcto”. 



Sir Robert Morton: Ah, ¿aún sigue con sus actividades feministas? 

Catherine Winslow: Oh, sí.  

 


Sir Robert Morton: Lástima. Es una causa perdida. 

Catherine Winslow: Ah, ¿de verdad lo cree, Sir Robert? ¡Qué poco sabe usted de mujeres! Adiós. Dudo que volvamos a vernos. 




Sir Robert Morton: Ah, ¿de verdad lo cree, señorita Winslow? ¡Qué poco sabe usted de hombres!



 

viernes, 5 de junio de 2026

MARTY (1.955)

 


"Marty" (1955), el debut cinematográfico de Delbert Mann (director televisivo de éxito) hizo historia en 1956 al convertirse en la primera película basada en un drama televisivo en ganar el Óscar, adaptando magistralmente su episodio homónimo de 1953 del programa The Goodyear Television Playhouse gracias a su guionista original, Paddy Chayefsky.

Chayefsky se inspiró para escribir el guión en un cartel que observó en la entrada del salón de baile del Hotel Abbey en Nueva York, mientras el personal preparaba el lugar para el baile de los viernes de un club de solteros, "El Club de la Amistad". El cartel suplicaba: 

 "Chicas, bailen con el hombre que se lo pida. Recuerden, los hombres también tienen sentimientos",


Chayefsky inicialmente centró la historia en una mujer, pero tras debatir mucho con Delbert Mann, decidió que sería más interesante con un hombre como protagonista y se propuso escribir "la historia de amor más ordinaria del mundo":

"No quería que mi héroe fuera guapo, ni quería que la chica fuera bonita. Quería escribir una historia de amor tal y como habría ocurrido literalmente con el tipo de personas que conozco. De hecho, estaba decidido a destrozar las ilusiones superficiales y destructivas —fomentadas por la literatura barata y las malas películas— de que el amor es simplemente una cuestión de atracción física, de que la virilidad se manifiesta con un falo palpitante y de que los orgasmos regulares son todo lo que se necesita para hacer feliz a una mujer"».

Sin duda la idea fue todo un acierto, y el guión adaptado del televisivo original le valdría a Chayefsky el primero de sus tres Premios Oscar.


                           

Marty Piletti (Ernest Borgnine) es un carnicero soltero que todavía vive con su madre en El Bronx. A sus 34 años se siente constantemente presionado por su entorno (familia, amigos, clientas de la carnicería) para que abandone la soltería, mientras sufre por su timidez y falta de atractivo. Todo cambia cuando asiste a un salón de baile y conoce a Clara (Betsy Blair), una profesora de escuela tan solitaria e insegura como él, surgiendo entre ambos una tierna e inesperada conexión que desafiará los prejuicios de sus amigos y familiares.

“- Yo me paso el día llorando por cualquier cosa. Mis hermanos y cuñados me dicen que tengo muy buen corazón. No eres bueno por casualidad. Aprendes a base de sufrir y te conviertes en un maestro del dolor. Sé exactamente cómo te sientes. También quiero que sepas que me estoy divirtiendo contigo. ¿Sabes? No eres el cardo que piensas.

-      Yo también me lo estoy pasando bien.

-    ¿Ves? Yo tampoco soy el cardo que creía ser. 

-   No, eres muy agradable. No sé por qué ninguna chica te ha echado el guante hace tiempo. - Yo tampoco, creo que soy un buen tipo, y bastante espabilado. Si dos personas van a casarse para vivir juntos 40 o 50 años tiene que haber algo más que la belleza. Crees que no eres muy guapa. Bueno, mi padre era muy feo pero mi madre le adoraba. Me contó que a veces se deprimía, como todos. Mi padre siempre intentaba comprenderla. Yo solía oírles hablar durante horas en el salón cuando era pequeño. Adoraba a mi padre porque fue siempre muy amable. Ese es uno de los tesoros de mi vida, cómo era mi padre. Y eso que mi padre era muy feo.”


La tierna y cercana interpretación de Borgnine le valdría el Oscar a Mejor Actor Protagonista en 1956 (batiendo nada menos que a James Dean- "Al Este del Edén" – Frank Sinatra- "El Hombre del brazo de oro"-  a James Cagney - "Quiéreme o déjame" y a Spencer Tracy- "Conspiración del silencio").

La película fue producida por Burt Lancaster y su socio Ben Hecht (Hecht-Lancaster Productions), ambos tenían varios éxitos recientes (“Apache”, “Veracruz”…) y pensaron, equivocadamente que “Marty” fracasaría y que les ayudaría a compensar sus éxitos anteriores como una pérdida fiscal (para deducir impuestos). Lo cierto es que no acertaron y “Marty” se convirtió en la más exitosa de sus películas, recaudando más de 3 millones de dólares y resultando la primera película en ganar tanto la Palma de Oro en el Festival de Cannes como el Óscar a la mejor película.

                                               


El Festival de Cannes supondría una conexión curiosa de esta película con el cine español, y es que Juan Antonio Bardem formaba parte del jurado del  cuando conoció a Betsy Blair que se encontraba allí presentándola. El director español aprovechó la circunstancia para ofrecerle el papel protagonista de su próximo proyecto, “Calle Mayor”. Podemos decir que la Clara de “Marty” y la Isabel de “Calle Mayor” comparten muchas similitudes, ambas treintañeras solteras en una sociedad en la que la soltería te marcaba de por vida. Por cierto que inicialmente Betsy Blair (de firmes convicciones comunistas) , se negó a participar en la película por su oposición a la dictadura franquista, pero Bardem le convenció explicándole que precisamente la película quería ser una crítica a la sociedad franquista.



                                             Juan Antonio Bardem y Betsy Blair durante el rodaje

                                             

jueves, 28 de mayo de 2026

EL CRACK CERO (2.019)

                              

“El crack cero”, la película que cierra la trilogía del investigador Germán Areta, es a su vez precuela de sus dos antecesoras. 


Rodada en blanco y negro y ambientada en los estertores del Franquismo (principios de Noviembre de 1975), en su comienzo podemos ver a un joven detective Germán Areta, recién desvinculado de la Brigada Criminal, que recibe de una misteriosa mujer, Remedios Hernández, el encargo de investigar el sospechoso suicidio de su amante, el famoso modisto Narciso Benavides. 


Para desentrañar este misterio contará con su ayudante “El Moro”, un antiguo delincuente: “Cuando le preguntas a alguien por un muerto, lo importante no es lo que te diga, sino lo que no te diga.

Carlos Santos recoge con dignidad el difícil testigo del personaje carismático de Alfredo Landa, y Miguel Angel Muñoz sustituye a Miguel Rellán como su castizo “Watson”.


Las partidas de mus, el boxeo,  Madrid, la música de Jesús Gluck (fallecido un año anterior su estreno), el homenaje a la novela negra (con la dedicatoria a James M.Cain, autor de “El cartero siempre llama dos veces” así como de la novela corta “Pacto de sangre” en la que se basó el guión de “Perdición” de Billy Wilder), toda la película termina por ser un autohomenaje a las otras dos de la trilogía, incluyendo la tragedia navideña de rigor para Germán Areta, un clásico de la saga.


GARCI: Y de mis películas, entre las que no hay ninguna genial, la que más me gustaría volver a ver es El crack cero.

¿Qué es lo que más aprecias de ella?

GARCI: Sin haberlo conseguido, es donde creo que más me he acercado a algo en lo que he pensado desde que tenía veinte años y veía las películas de Howard Hawks. Esa sensación de que no pasaba nada, de naturalidad. «Hay una visita». «Que pase». «Siéntese, ¿quiere tomar algo?». No sé, salió como yo pensaba que debía ser, con una gran sencillez y naturalidad. Mis otras películas pueden tener escenas importantes y cuidadas, pero en esta todo salió más sencillo. 

Entrevista a Jose Luis Garci en Platino Educa por Luis Caballero. 2.023.

martes, 12 de mayo de 2026

EL CRACK DOS (1.983)

¿Quién dijo aquello de “segundas partes nunca fueron buenas”? Bajo misma premisa, el homenaje “castizo” a la novela y al cine negro policiaco americano (no en vano la película está dedicada a Raymond Chandler), Jose Luis Garci, repitiendo a Horacio Valcárcel como coguionista, se embarcó en “El crack dos” (1.983), un año después de haber logrado el Oscar a Mejor Película Extranjera por “Volver a empezar.”


Garci: “Era la que más le gustaba a Alfredo Landa. Años después de haber hecho las dos primeras, él seguía diciendo que la película que más le gustaba de todas las que había hecho, donde él estaba mejor como actor, era “El crack dos”. Yo se lo discutía, porque siempre he creído que donde mejor está es en “Los santos inocentes”. Pero él decía que no, que eso de tirarse al suelo y rastrear como un perro era bonito pero lo hacía cualquiera. Sin embargo, sacar esa parte oscura que tenemos todos… Él creía que ese lado negro de sí mismo solo se había recogido en “El crack dos”, y por eso era la que más le gustaba. Yo, por mi parte, creo que en “Luz de domingo” está mejor que en ninguna otra de las que hicimos juntos. Ahí tiene momentos espléndidos, a lo Jean Gabin.”

Entrevista a Jose Luis Garci en Platino Educa por Luis Caballero. 2.023.


En esta secuela, el detective Germán Areta se ve envuelto, por medio de su antiguo Comisario “El Abuelo”, en un caso aparentemente rutinario (o no tanto, dado que se trata de una pareja de hombres) de abandono de hogar, que rápidamente deriva en una oscura y compleja trama de conspiraciones farmacéuticas.



Mientras recupera a “El Moro” (Miguel Rellán) como colaborador en la investigación, sueña con irse de vacaciones a Italia con su novia Carmen, pero el nuevo caso alterará la vida de todos, y es que como le dice su pareja: “Cuando alguien se pasa la vida buscando cosas para los demás, a lo mejor es que no quiere saber nada de lo suyo”.


La película mantiene los elementos tan característicos de su precedente: el costumbrismo (la partida de mus inicial), las escenas violentas pre-cine kinki (el encuentro de Areta y su amigo el barbero “Rocky” con unos yonkis en un parking), los paseos por Madrid (Gran Vía, Tirso de Molina, el Templo de Debod, el Río Manzanares), las referencias cinematográficas norteamericanas (“La jungla de asfalto” de John Huston y “Un extraño en mi vida” de Richard Quine), pero es con el boxeo donde Garci encaja la metáfora final del momento por el que está pasando Areta en su enfrentamiento con poderes desconocidos.



En determinado momento su amigo Rocky (que a pasado a ser barbero a domicilio, por el cierre del Frontón Madrid en 1982), le dice ante su inminente viaje a Italia: “He oído que te vas a Italia, ¿es cierto? – Sí- Me alegro, sobre todo por Carmen, lo que pasa que en Italia está Roma. – Hombre, si tú lo dices- Y en Roma un lugar nefasto llamado Piazza di Siena, y allí el día 22 de Octubre de 1.933, en presencia de Mussolini – Ya, Primo Carnera le ganó a Uzcudun- Exacto, a nuestro gran Paulino Uzcudun, el Mutil de Regil, ¿te das cuenta? Y estoy seguro de que hubo “manejo”. - ¿Cómo lo sabes? – Pues ya me dirás, ¿Quién mandaba allí? ¡El Ducce! Si Uzcudun no se deja ganar por el Gigante de Sequals lo fusila en el mismo ring, escrito está por Manolo Alcántara que yo no me invento nada”.


Paulino Uzcudun vs. Primo Carnera 
(Barcelona 30 Noviembre 1.930)

Cuando la trama se cierra sobre nuestro protagonista y sus colaboradores más próximos, Areta se siente igual de acorralado que Uzcudun en su segundo combate contra Primo Carnero, (que tuvo el mismo resultado que el primero celebrado tres años antes en Barcelona, perdió Uzcudun por puntos), no sólo se enfrenta a una joven promesa, sino a un púgil que le gana en envergadura (más de 30 kgs más que él) y en altura (30 cm más).

Por vez primera, es Areta el que le da la réplica pugilística a “Rocky”:

Rocky, una vez leí una historia de boxeo. Contaba la pelea de un viejo boxeador, con más de cien combates a la espalda y una joven promesa. El viejo boxeador había hecho buenos combates en el pasado, pero ahora sus nudillos estaban rotos, sus cejas eran de papel de fumar y sus arterias no tenían elasticidad. El tipo había resistido más que nadie, no quedaba ni uno solo de sus antiguos compañeros. Su rival no sólo era joven, sino bueno. Un boxeador rápido, inteligente, de pegada seca y los pies tan ligeros que apenas pesaban la lona. La pelea era desigual, el viejo boxeador sabía que iba a perder, pero tenía que luchar, tenía que aguantar, lo hacía por él, ¿entiendes?. Por sobrevivir. Tengo que hacerlo Rocky, tengo que hacerlo ya. - ¿Quién ganó el combate?- El joven. – Adiós campeón.”

La escena final, tiene lugar, como no podía ser de otra manera, en Nochebuena, una fecha que tan vinculada está al pasado de Areta.

En su particular órdago al destino, y sintiendo que ya no tienen nada que perder, Germán Areta decide enfrentarse a su particular Primo Carnero, Don Gregorio (encarnado nada menos que por Arturo Fernández), y acude a su encuentro, en una tensa conversación en la que Don Gregorio revela a Areta que los tiempos están cambiando: según él ya no ha sitio en este país “nuevo” para la gente honrada, hay que subirse al carro de los poderes ocultos que gobiernan el país y que manejan la política.

Nos quedamos con última frase que susurra Arturo Fernández a su oscuro jefe a través de un teléfono rojo: “Sí, soy yo. Areta acaba de salir, y tenías razón no es utilizable”. 

miércoles, 6 de mayo de 2026

EL CRACK (1.981)

 

                             

La semana pasada vi “El Crack” de Jose Luis Garci y, aunque tenía el lejano recuerdo de haberla visto alguna vez por televisión, para mi fue como verla por primera vez. 

La película comienza con una dedicatoria a Dashell Hammet que es toda una declaración de intenciones, el particular homenaje de Garci a la novela de detectives y al cine negro norteamericano:



A mí me gustaban mucho las películas policíacas (antes, cuando yo era joven, no se decía “cine negro” ni film noir ni nada de eso, se decía “películas policíacas”). Luego, cuando empezamos a leer, descubrimos las portadas amarillas de la literatura francesa y también el cine americano, que empezó a cambiar haciendo películas más oscuras y héroes diferentes; más indefensos y a la vez más solitarios y desencantados. Todo era más negro en todos los aspectos, empezando por la iluminación. Claro, el cine negro viene del expresionismo alemán, donde la luz es tan distinta que ya no ilumina por completo las caras de las mujeres sino una parte nada más, otorgando un brillo especial a los ojos, a las bocas. Yo era un enamorado de ese cine y por eso quise hacerlo. Por eso hice El crack, que se llama así por el crujido, “crack”. Y bueno, Alfredo Landa y yo hablamos mucho y estábamos muy de acuerdo en todo, y Germán Areta, el protagonista, es un guiño al propio Alfredo, que es Areta de segundo apellido. “

Jose Luis Garci, entrevista de Maria José Solano publicada en Zenda Libros.


Desde la mítica primera escena , tan mítica que se dice -algo no confirmado- que inspiró a Quentin Tarantino la escena inicial  del atraco  de “Pulp Fiction” (1.994) y su no menos mítica frase “ Vareta, dame el mechero o te quemo los huevos" Garci nos presenta a German Areta, también apodado “El piojo”, un ex policía reconvertido en detective privado que vive bajo sus propias reglas y define su profesión con pocas palabras: «Mi trabajo es como otro cualquiera: duermo poco, ando mucho, y lo que veo no me gusta…».

Germán Areta anda, y mucho, por un Madrid (el de mi infancia) que ya no existe. De fondo, como un personaje más, vemos desfilar los numerosos cines de la Gran Vía, Galerías Preciados, el Frontón Madrid (que cerró en 1982) y el restaurante de Torres Blancas.



Un empresario de Ponferrada acude a Areta para que localice a su hija Isabel que lleva dos años desaparecida. El avance de la investigación molestará a gente de mucho poder que no dudarán en hostigarle y atacarle personalmente para que no llegue hasta el final.

A pesar del homenaje al cine negro norteamericano, y a de su protagonista a Nueva York incluido, nos encontramos con un detective que no trabaja en solitario (sino con su ayudante apodado “El Moro”, interpretado por Miguel Rellán) y tampoco pierde los papeles por una femme fatale, sino que corteja pacientemente a una madre soltera, Carmen y establece una bonita relación paternofilial con su pequeña hija Maite.


                              

Alfredo Landa encontró en Germán Areta un personaje con el que desmarcarse definitivamente del “Landismo” y sería uno de sus personajes más recordados junto con el Paco de “Los Santos Inocentes” (1.984) que le llevaría a ganar el premio de mejor interpretación masculina en el Festival de Cannes, junto con Paco Rabal.

Os dejo con las imágenes de Landa paseando por Nueva York, como curiosidad diremos que Garci rodó estas escenas exteriores - en la Quinta Avenida, el Aeropuerto JFK, puente de Brooklyn etc...- sin ningún tipo de permiso de rodaje:





jueves, 9 de abril de 2026

EL DESENCANTO - 50 AÑOS

 

   

 

Cincuenta años después de su rodaje, Felipe Cabrerizo, Carlos F. Heredero y Santiago  Aguilar diseccionan la poliédrica obra de Jaime Chávarri sobre la familia Panero, “El desencanto” (1.976) en un libro publicado por el Festival de Cine Español de Málaga, la Filmoteca Española y DAMA (Derechos de Autor de Medios Audiovisuales), en colaboración con Caimán Cuadernos de Cine y el Festival Internacional de Cine de San Sebastián.

Pasando por su genésis (el productor Elías Querejeta consiguió embarcar en el proyecto a Jaime Chávarri, casi contra su voluntad) y su rodaje lleno de vicisitudes – su concepción como largometraje cuando inicialmente se pensaba en que fuera cortometraje, la huidiza figura de Leopoldo María Panero que finalmente se torna en protagonista absoluto del filme- y su frustrado estreno en el Festival de Cine de San Sebastián de 1976, el libro analiza, apoyado en un extensa documentación, lo que supuso esta película para la convulsa España de la Transición y en la vida de sus protagonistas, y se completa con una extensa entrevista de Carlos F. Heredero a su director Jaime Chávarri.

Sobre “El desencanto” y sobre la familia Panero se ha escrito mucho, pero hasta ahora nada tan completo como esta obra, que refleja la complejidad de este documental que supuso una revolución de este género en España (como había sucedido con “Grey Gardens” en USA el año anterior).

Nos encontramos ante una obra que supone un complemento imprescindible para el visionado de “El desencanto” y de su secuela “Después de tanto tiempo” (1.994) de Ricardo Franco.

EPITAFIO


Ha muerto
acribillado por los besos de sus hijos,
absuelto por los ojos más dulcemente azules
y con el corazón más tranquilo que otros días,
el poeta Leopoldo Panero,
que nació en la ciudad de Astorga
y maduró su vida bajo el silencio de una encina.
Que amó mucho
bebió mucho y ahora,
vendados sus ojos,
espera la resurrección de la carne
aquí, bajo esta piedra.

 Leopoldo Panero "Otros poemas (1960)

                                          

Otros post sobre Leopoldo María Panero:

* ELEGÍA

* CANCIÓN PARA UNA DISCOTECA

* ENCONTRÉ SÓLO TELARAÑAS

* ANNABEL LEE (3)

* PARÍS SIN EL ESTEROSCOPIO

* LA MANO

* DEDICATORIAS

* SUAVE

* EL CIRCO

* UNAS PALABRA PARA PETER PAN

* DESEO DE SER PIEL ROJA



 
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