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martes, 28 de octubre de 2025

LILLIAN HELLMAN


            

Mientras ultimo las reseñas de la Retrospectiva que  el pasado Festival de Cine de San Sebastián dedicó a la autora teatral y guionista Lillian Hellman , quiero destacar un momento esencial para su vida y para su carrera: su intervención ante el Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara de Representantes (HUAC) en 1.952, organismo promovido por el Senador Joseph McCarthy, ya que es muy representativa de su actitud ante la vida  y de su valentía. 

Lillian Hellman y su abogado Joseph Rauh, idearon como estrategia dirigir dos días antes de su comparecencia una carta ante el Presidente del Comité, en la que se exponía el dilema ante el que se enfrentaba la dramaturga.

El Comité rechazó la solicitud de Hellman y ella se acogió a la Quinta Enmienda, pero consiguió que su carta se leyera en su comparecencia, lo que tuvo un efecto inesperado: 

Lillian Hellman, Carta al HUAC, 19 de mayo de 1952

Estimado Sr. Wood:

He sido citada para comparecer ante su Comité el 21 de mayo de 1952, como a Ud. ya se le habrá informado.

Estoy a su completa disposición para responder cualquier pregunta sobre mí misma. No tengo nada que ocultar a su Comité y no hay nada en mi vida de lo que me avergüence. Mi abogado me ha aconsejado que, bajo la Quinta Enmienda, tengo el privilegio constitucional de negarme a responder cualquier pregunta sobre mis opiniones políticas, mis actividades y relaciones personales, por motivos de autoincriminación. No deseo acogerme a este privilegio. Estoy lista y dispuesta a testificar ante los representantes de nuestro Gobierno todas las preguntas que deseen hacerme sobre mis propias opiniones y actividades personales, haciendo caso omiso de los riesgos y las consecuencias que pueda incurrir en hacerlo.

Pero mi abogado me aconseja que si respondo a las preguntas del Comité sobre mí, también debo responder a las preguntas sobre otras personas, y que si me niego a hacerlo, podrías ser acusada de desacato. Mi abogado me dice que si respondo preguntas sobre mí, habré renunciado a mis derechos bajo la Quinta Enmienda y legalmente podría ser obligada a responder preguntas sobre otros. Esto es muy difícil de entender para una ciudadana común como yo. Sin embargo hay un principio que sí entiendo claramente: ni ahora ni nunca estoy dispuesta, a causar problemas a personas que, cuando se relacionaron conmigo en el pasado, eran completamente inocentes de cualquier expresión o acto  desleal o subversivo. La deslealtad y la subversión me repugnan en cualquier forma, de haber presenciado actos de esta naturaleza, hubiese considerado mi deber informar inmediatamente a las autoridades competentes. Pero hacerle daño a gente inocente que conocí hace muchos años para salvarme yo misma es, en mi opinión, un acto inhumano, indecente y deshonroso. No puedo ni voy a recortar mi conciencia para estar a la moda de este año, a pesar de que hace mucho tiempo llegué a la conclusión de que mi personalidad no se adecuaba a la política, prefiriendo con ello no pertenecer a ningún grupo o partido.

Fui educada en la vieja tradición norteamericana y me inculcaron desde pequeña ciertos principios caseros que ahora quizás parezcan anticuados: tratar siempre de decir la verdad, no levantar falso testimonio, no hacer daño al prójimo, ser leal a mi país, y cosas por el estilo. En general, respeté estos ideales de honor cristiano y traté de regir mi vida con ellos todo lo que pude. Estoy segura de que ustedes aprobarán estas normas básicas de decencia humana y no esperarán que yo viole la buena tradición estadounidense de la que emanan. Desearía, en definitiva, comparecer frente a ustedes para hablar de mi misma.

Estoy dispuesta a renunciar al privilegio que me protege contra la autoincriminación y decirles todo lo que deseen saber sobre mis opiniones o acciones con tal de que su Comité se abstenga de obligarme a mencionar otras personas por sus nombres. Si el Comité no está dispuesto a darme esta garantía, me veré obligada a invocar el privilegio de la Quinta Enmienda de nuestra Constitución en el curso de la vista.

Agradecería una respuesta a esta carta.

Sinceramente suya,
Lillian Hellman

 
Judy Davis, interpretando a Lillian Helman en su comparecencia ante la HUAC en la película "Dash & Lilly" (1.999), dirigida por Kathy Bates.

En el tercer tomo de sus memorias "Tiempo de canallas" (1.976), Hellman reflexiona sobre el éxito de su comparecencia ante la HUAC de la siguiente manera:

"Años después, mucha gente me ha seguido preguntando por qué no fui procesada por el Comité. Sólo he podido repetir lo que Rauh me dijo el día de la vista. Al terminar de escribir este libro le llamé por teléfono y le pregunté si, con el paso de los años, había llegado a creer que se debía a otras razones. Dijo: "Ellos querían lograr tres cosas. En primer lugar, que les dieras los nombres de otras personas, lo cual te negaste a hacer, en segundo lugar, dañar tu reputación haciéndote aparecer como "Comunista de la Quinta Enmienda". Tampoco lo lograron porque en tu carta les diste la oportunidad de que te preguntaran lo que quisieran sobre ti misma. En tercer lugar, querían procesarte, y eso tampoco lo lograron porque nos obligaron a acogernos a la Quinta Enmienda. Se dieron cuenta de que habían caído en una trampa. Les vencimos, eso es todo."

Años después,  Lillian Hellman entregaba el Oscar a Mejor Documental en 1.977, y la Academia le rendía un emocionado aplauso, a modo de homenaje restaurativo, que ella así interpretaba en su discurso:

" Mi segunda razón para estar aquí es quizás solo importante para mí. Fui en un tiempo un miembro respetable de esta comunidad. Respetable no significaba necesariamente más que bañarme una vez al día cuando estaba sobria, no hablar excepto cuando pretendía hacerlo y pronunciar mal algunas palabras del francés elegante.  Luego, de repente, incluso antes de que el senador Joseph McCarthy agarrara esa hacha oxidada y envenenada, yo y muchos otros ya no fuimos considerados aceptables para los dueños de esta industria. Posiblemente eran hombres que habían estado demasiado ocupados para definir el honor personal o el honor nacional, posiblemente, pero ciertamente confrontaron las acusaciones salvajes de Joe McCarthy con la fuerza y el coraje de un plato de puré de patatas. No me arrepiento de ese período —quizás nunca lo haces cuando sobrevives—, pero siento un perverso placer en ser restaurada en la respetabilidad, entendiendo muy bien que la generación más joven que me invitó aquí esta noche quiso significar más con esa invitación que mi nombre o mi historia. Les agradezco esto porque nunca pensé que sucedería, y para que ellos y yo nos sintamos mejor, espero que el resto de mi vida no sea demasiado respetable."

                        

Otros post sobre la Caza de Brujas del Senador McCarthy:

viernes, 16 de abril de 2010

NADA SUCEDE POR CASUALIDAD



“El curso de la vida puede ser alterado por pequeños acontecimientos, tantas personas que vemos pasar absortas por sus problemas, tantas cosas que pasan inadvertidas. Ahora comprendo que nada sucede por casualidad, cada segundo está medido, cada paso tiene su por qué.”

MAX OPHÜLS "Carta de una desconocida" (1.948)



* Estaba viendo hace un rato "Días de cine" hace unos minutos y me ha sorprendido un reportaje sobre la obra del vienés Ophüls, director de una de mis películas favoritas, "Carta de una desconocida".

** OTROS POST SOBRE LA PELÍCULA:

CARTA DE UNA DESCONOCIDA
CARTA DE UNA DESCONOCIDA (2)

lunes, 7 de diciembre de 2009

PARA JOHN


"Te extraño John. 27 años han pasado, y todavía deseo poder regresar el tiempo hasta aquel verano de 1980. Recuerdo todo -compartiendo nuestro café matutino, caminando juntos en el parque en un hermoso día, y ver tu mano tomando la mía- que me aseguraba que no debía preocuparme de nada porque nuestra vida era buena. No tenía idea de que la vida estaba a punto de enseñarme la lección más dura de todas. Aprendí el intenso dolor de perder un ser amado de repente, sin previo aviso, y sin tener el tiempo para un último abrazo y la oportunidad de decir "Te quiero" por última vez. El dolor y la conmoción de perderte tan de repente esta conmigo cada momento de cada día. Cuando toque el lado de John en nuestra cama la noche del 8 de diciembre de 1980, me di cuenta que seguía tibio. Ese momento ha quedado conmigo en los últimos 27 años -y seguirá conmigo por siempre.

Aun más difícil para mi ha sido observar lo que le fue quitado a nuestro hermoso hijo Sean. El vive en silencio la ira de no tener a su papá, a quien amaba tanto, y con quien compartía su vida. Sé que no estamos solos. Nuestro dolor es compartido con muchas otras familias que sufren como victimas de una violencia sin sentido. Este dolor tiene que parar.

No dejemos que se desperdicien las vidas de aquellos que hemos perdido. Juntos hagamos del mundo un lugar de amor y alegría, y no un lugar de miedo y rabia. Este día en que se conmemora el fallecimiento de John, se ha hecho cada vez más y más importante para mucha gente alrededor del mundo como un día para recordar su mensaje de Paz y Amor y hacer lo que cada uno de nosotros pueda para sanar este planeta que nos acoge.

Piensen en Paz, Actúen la Paz y Extiendan la Paz. John trabajo por ella toda su vida. El solía decir "No Hay Problemas, Solo Soluciones". Recuerden, estamos todos juntos. Lo podemos hacer, debemos hacerlo. ¡Te quiero!
"

YOKO ONO LENNON

* Mañana se cumplen 29 años del asesinato de John Lennon. Hace un par de años, su viuda Yoko Ono le recordó en esta emocionante carta.


miércoles, 18 de noviembre de 2009

BLUES FOR MAGGIE


Ya ves

nada es serio ni digno de que se tome en cuenta
nos hicimos jugando todo el mal necesario

ya ves, no es una carta esto,

nos dimos esa miel de la noche, los bares,
el placer boca abajo, los cigarrillos turbios
cuando en el cielo raso tiembla la luz del alba

ya ves,
y yo sigo pensando en ti,

no te escribo, de pronto miro el cielo, esa nube que pasa
y tú quizás allá en tu malecón mirarás una nube
y eso es mi carta, algo que corre indescifrable y lluvia.

Nos hicimos jugando todo el mal necesario,
el tiempo pone el resto, los oseznos
duermen junto a una ardilla deshojada.

JULIO CORTÁZAR "Papeles inesperados"

miércoles, 28 de octubre de 2009

QUERIDA FRANCESCA


16 de agosto de 1978



Querida Francesca:

Espero que te encuentres bien. No sé cuándo recibirás esta carta. Algún tiempo después de mi partida. Tengo sesenta y cinco años, y hoy hace trece que nos conocimos, cuando entré en tu sendero para pedir indicaciones.

Espero que este paquete no perturbe tu vida en modo alguno. No podría soportar pensar que las cámaras queden en estuches gastados en algún negocio de segunda mano, o en poder de un desconocido. Estarán bastante estropeadas cuando te lleguen. Pero no tengo a quien dejárselas, y te ruego que me perdones por ponerte en riesgo enviándotelas.

Entre 1965 y 1975 estuve casi todo el tiempo viajando. Para alejar la tentación de llamarte o ir a verte, una tentación que tengo virtualmente en todos mis momentos de vigilia. Acepté todas las misiones que pude fuera del país. A veces, muchas veces, me dije: "Al diablo, me voy a Winterset. Iowa, y me llevo a Francesca conmigo a cualquier costo".

Pero recuerdo tus palabras, y respeto tus sentimientos. Tal vez tengas razón; no lo sé. Lo que sé es que salir de tu sendero esa calurosa mañana de un viernes fue lo más duro que me tocó hacer en la vida. En realidad dudo de que muchos hombres hayan hecho jamás algo tan difícil.

Dejé el National Geographic en 1975 y dediqué el resto de mis años de fotógrafo a cosas elegidas por mí, haciendo algún trabajo donde lo encontraba, temas locales o regionales que sólo me obligan a estar afuera por unos días cada vez. Desde el punto de vista financiero es duro, pero me las arreglo. Siempre me las he arreglado. Gran parte de mi trabajo gira alrededor de Puget Sound, y eso me gusta. Parece que cuando los hombres envejecen se acercan al agua.

Ahora tengo un perro, un perdiguero dorado. Lo llamo "Camino", y viaja conmigo casi todo el tiempo, sacando la cabeza por la ventanilla, buscando buenas presas. En el setenta y dos me caí de un acantilado en Maine, en el parque nacional de Acadia, y me fracturé un tobillo. Con la caída se rompieron la cadena y el medallón. Afortunadamente cayeron cerca. Los encontré y mandé repararla cadena a un joyero.

Vivo con el corazón cubierto de polvo. Esa es la mejor manera en que puedo expresarlo. Hubo mujeres antes de ti, algunas, pero después de ti ninguna. No hice ningún voto de celibato; sencillamente no me interesan.

Una vez vi un ganso en Canadá a quien unos cazadores le habían matado la pareja. Sabes que se aparean para toda la vida. El ganso anduvo en círculos alrededor del estanque durante muchos días después de lo sucedido. Cuando lo vi por última vez nadaba solo en medio del arroz silvestre, siempre buscando. Supongo que la analogía es demasiado obvia para el gusto literario, pero es así como me siento.

En mi imaginación, en mañanas neblinosas o en tardes en que el sol se pone sobre las aguas al noroeste, trato de pensar qué puede ser de tu vida y qué estarás haciendo mientras pienso en ti. Nada complicado... salir al jardín, sentarte en la hamaca del porche, estar de pie ante la pileta de la cocina. Cosas así. Recuerdo todo. Tu olor, tu sabor de verano. La sensación de tu piel contra la mía, tus susurros cuando te amaba.

Una vez Robert Penn Warren usó esta frase: "... un mundo que parece abandonado de Dios...". No está mal, se parece bastante a lo que siento a veces. Pero no puedo vivir siempre así. Cuando esos sentimientos se hacen demasiado intensos, cargo las cosas en Harry y me voy de viaje por unos días con Camino.

No me gusta tenerme lástima. No soy de esa clase de hombre. Y la mayor parte del tiempo no me siento así. En cambio me siento agradecido por haberte encontrado. Podríamos haber pasado uno junto al otro sin percibirnos, como dos porciones de polvo cósmico.

Dios o el universo, o lo que uno elija para nombrar los grandes sistemas de equilibrio y orden, no reconoce el tiempo terrestre. Para el universo, cuatro días no es distinto de cuatro mil millones de años luz. Yo trato de tenerlo siempre presente. Pero, al fin y al cabo, no soy más que un hombre.Y todas las elucubraciones filosóficas que puedo conjurar no me salvan de desearte, todos los días, a cada momento ni del despiadado gemido del tiempo, el tiempo que nunca puedo pasar contigo, dentro de mi cabeza.

Te amo profundamente, totalmente. Y será siempre así.

El Ultimo cowboy, Robert

P.S.: El verano pasado le puse un motor nuevo a Harry. Anda muy bien.



ROBERT JAMES WALLER "Los puentes de Madison County".



* OTRO POST SOBRE LA PELÍCULA Y EL LIBRO:

LOS PUENTES DE MADISON

miércoles, 22 de julio de 2009

PASEO CON GLORIA



* Leo con alegría en un periódico digital que dos madrileños, Carlos Figueroa y Aurelio Merino, han ideado una ruta por Lavapiés, el barrio donde nació y vivió Gloria Fuertes, que pretende reivindicar su obra (como siempre digo aquí Gloria Fuertes es algo más que su poesía infantil) y su aspecto más humano. A mi me queda un poco lejos, pero si puedo en mi próxima visita a Madrid me apuntaré a este interesante recorrido.

Tenéis toda la información aquí.



Mis mejores poemas
sólo los lee una persona;
son unas cartas tontas
con mucho amor por dentro
faltas de ortografía
y agonía precoz.

Mis mejores poemas
no son tales, son cartas,
que escribo porque eso,
porque no puedo hablar,
porque siempre está lejos…
como todo lo bueno,
-que todo lo que vale nunca está-
como Dios,
como el mar,
soy de Castilla y tengo
un cardo por el alma,
pero quiero tener un olivo en la voz,
soy de Castilla seca,
soy de tierra castellana,
pero quiero tener a mi amor en mi amor.
Da risa decir eso, AMOR, a estas horas.
AMOR a estas alturas de inmobiliaria y comité,
pero yo digo AMOR AMOR sé lo que digo,
- Mis mejores poemas son cartas que lloré-.
Un poema se escribe
una carta se lllora,
una noche se puede parir o deshacer,
yo parí y he robado
-he hecho de todo un poco-
pero mi mejor verso…
un Telegrama Es.

GLORIA FUERTES


** Otros post sobre Gloria Fuertes:

GLORIA FUERTES
DIEZ AÑOS SIN GLORIA
AVELLANEDA Y YO
PRESENTIMIENTO
MARI TRINI
NOCHE DE REYES
LA SOLEDAD
EN LOS BOSQUES DE PENNSYLVANIA
UMBERTO D

jueves, 5 de marzo de 2009

QUERIDO SEÑOR GERMAIN


París, 19 de noviembre de 1957

Querido señor Germain:

Esperé a que se apagara un poco el ruido que me ha rodeado todos estos días antes de hablarle de todo corazón. He recibido un honor demasiado grande, que no he buscado ni pedido. Pero cuando supe la noticia, pensé primero en mi madre y después en usted. Sin usted, sin la mano afectuosa que tendió al niño pobre que era yo, sin su enseñanza y su ejemplo, no hubiese sucedido nada de todo esto. No es que dé demasiada importancia a un honor de este tipo.

Pero ofrece por lo menos la oportunidad de decirle lo que usted ha sido y sigue siendo para mí, y de corroborarle que sus esfuerzos, su trabajo y el corazón generoso que usted puso en ello continuarán siempre vivos en uno de sus pequeños escolares, que, pese a los años, no ha dejado de ser su alumno agradecido.

Lo abrazo con todas mis fuerzas.

Albert Camus


* Albert Camus sin duda era un hombre agradecido. Cuando recibió el Premio Nobel de Literatura en 1.957 quiso compartirlo con su maestro de infancia, reconociendo así el valor de lo aprendido en aquellos primeros años. Esta carta me emociona porque me recuerda a mi primera profesora (la Señorita Teo), que tanto me ayudó en mis dos primeros años de colegio, en los que me dedicó especial atención por mis dificultades para leer y escribir.

jueves, 4 de diciembre de 2008

PREGUNTAS


¡Escríbeme qué llevas puesto! ¿Es cálido?
¡Escríbeme en qué duermes! ¿Es también blando?
¡Escríbeme qué aspecto tienes! ¿Sigue siendo el mismo?
¡Escríbeme qué echas de menos! ¿Mi brazo?
¡Escríbeme cómo te va! ¿Te respetan?
¡Escríbeme qué andan haciendo! ¿Tienes bastante valor?
¡Escríbeme qué haces tú! ¿Sigue siendo bueno?
¡Escríbeme en qué piensas! ¿En mí?

¡La verdad es que sólo tengo preguntas para ti!
¡Y espero con ansiedad la respuesta!

Cuando tú estás cansada, nada puedo llevarte.
Si pasas hambre, no puedo darte de comer.

Así que estoy como fuera del mundo,
perdido, como si te hubiese olvidado.

BERTOLT BRECHT

miércoles, 26 de noviembre de 2008

CARTAS DE AMOR



"Escribo a diario una carta de amor, amor imaginario, inocente amor: unas hojas secas de guisante de olor, un perfume de Dior, bellos y varios sellos de diferente color. Cartas de amor sin destino, cartas de amor sin dirección: qué aberración, que desatino, que sinrazón. Y ¿qué haría yo? si respondieras —del susto y de la impresión… —si me escribieras — me estallaría el corazón. Escribo a diario una carta de amor sin destinatario y la echo en el buzón. Siempre espero al cartero con ilusión, a la misma hora y con la misma fe… siempre la misma historia: “no hay nada para usted”. Cartas de amor sin destino, cartas de amor sin dirección: qué aberración, que desatino, que sinrazón. Y sin solución sigo insistiendo con mi rojo rotulador, sigo escribiendo cartas de amor. Cartas de amor sin destino, cartas de amor sin dirección: qué aberración, que desatino, que sinrazón.

VAINICA DOBLE, “Cartas de amor”, El tigre del Guadarrama, 1981.

* Hay canciones que no necesitan de música para emocionarnos.

miércoles, 27 de agosto de 2008

CARTA BAJO LA LLUVIA

Richard,


no puedo ir contigo ni volver a verte nunca. No debes preguntar por qué. Sólo debes creer que te quiero. Mucho, mi amor. Dios te bendiga.


Ilsa.

jueves, 17 de julio de 2008

PARA ZELDA

Univ. Princeton
37 Park Avenue,
Baltimore (Maryland)
6-4-1934



Perdona que dicte esta carta en lugar de escribirla a mano, pero si vieras mi escritorio y la cantidad de cosas que han llegado lo comprenderías. Tienes que combatir cualquier tipo de derrotismo. No hay ninguna razón para el pesimismo. En realidad nunca has tenido un temperamento melancólico, sino que, como tu madre decía, siempre destacaste por tu vital actitud animosa, alegre y extrovertida. Me refiero sobre todo a que no compartes ninguno de los puntos de vista melancólicos que parecen integrar a Anthony y Marjorie. Tú y yo hemos pasado momentos maravillosos en el pasado, y el futuro aún está cargado de posibilidades si levantas la moral y procuras creerlo. El mundo exterior, la situación política, etcétera, siguen siendo oscuros e influyen en todos directamente, y es inevitable que te afecten indirectamente a ti, pero procura distanciarte de todo ello mediante alguna forma de higiene mental, inventándola, si es necesario.

Déjame repetirte que no quiero que te concentres demasiado en mi libro, que es una obra melancólica y parece haber obsesionado a casi todos los críticos. Me preocupa muchísimo que lo estés releyendo. Describe determinadas fases de la vida que ya están superadas. Ciertamente nos hallamos en una ola ascendente, aunque no sepamos a ciencia cierta hacia dónde va.

No tienes ningún motivo real de pesimismo. Tus cuadros han sido un éxito, tu salud ha mejorado mucho, según tus médicos, y la única tristeza es vivir sin ti, sin oír los tonos de tu voz con sus peculiares intimidades de inflexión.
Tú y yo hemos sido felices; y no lo hemos sido solo una vez, hemos sido felices miles de veces.

Las posibilidades de que la primavera, que llega para todos, como las canciones populares, nos pertenezca también, las posibilidades son muy halagüeñas en este momento porque, como siempre, puedo aguantar casi toda la opinión literaria contemporánea, liquidada, en el hueco de la mano, y cuando lo hago, veo al cisne flotando en ella y descubro que eres tú y sólo tú.

Pero, Cisne, flota suavemente porque eres un cisne, porque con la exquisita curva de tu cuello los dioses te concedieron un don especial, y aunque te lo fracturaras tropezando con algún puente construido por el hombre, se curaría y seguirías avanzando. Olvida el pasado, lo que puedas, y da la vuelta y nada de nuevo hasta mí, a tu refugio de siempre, aunque a veces parezca una cueva oscura iluminada con las antorchas de la furia. Es el mejor refugio para ti, da la vuelta despacio en las aguas en las que te mueves y regresa.

Todo esto parece alegórico pero es muy real. Te necesito aquí. La tristeza del pasado me acompaña siempre. Las cosas que hicimos juntos y las cicatrices atroces que nos convirtieron en el pasado en supervivientes de guerra persisten como una especie de atmósfera que rodea todas las casas que habito. Las cosas agradables y los primeros años juntos, los meses que pasamos hace dos años en Montgomery me acompañarán siempre y tienes que creer como yo que podemos recuperarlos, si no en una nueva primavera, en un nuevo verano. Te quiero, amor mío, cariño.

F.SCOTT FITZGERALD



* Zelda Fitzgerald recibió esta carta de su marido durante una de sus primeras "estancias" en un hospital psiquiátrico, en los comienzos de su enfermedad. La pareja "hermosa y maldita" ya nunca volvería a vivir bajo el mismo techo, ya que F.Scott fallecería en 1.940.

martes, 10 de junio de 2008

DE JUAN PARA CLARA



Desde que te conozco, hay un eco en cada rama que repite tu nombre; en las ramas altas, lejanas; en las ramas que están junto a nosotros, se oye.

Se oye como si despertáramos de un sueño en el alba.

Se respira en las hojas, se mueve como se mueven las gotas del agua.

Clara: corazón, rosa, amor...

Junto a tu nombre el dolor es una cosa extraña.

Es una cosa que nos mira y se va, como se va la sangre de una herida; como se va la muerte de la vida.

Y la vida se llena con tu nombre: Clara, claridad esclarecida.

Yo pondría mi corazón entre tus manos sin que él se rebelara.

No tendría ni así de miedo, porque sabría quién lo tomaba.

Y un corazón que sabe y que presiente cuál es la mano amiga, manejada por otro corazón, no teme nada.

¿Y qué mejor amparo tendría él, que esas tus manos, Clara?

He aprendido a decir tu nombre mientras duermo. Lo he aprendido a decir entre la noche iluminada.

Lo han aprendido ya el árbol y la tarde...

y el viento lo ha llevado hasta los montes y lo ha puesto en las espigas de los trigales. Y lo murmura el río...

Clara:

Hoy he sembrado un hueso de durazno en tu nombre.




JUAN RULFO. Carta dirigida a la que sería su esposa, Clara Aparicio (abajo podéis ver una foto de ella hecha por Rulfo en 1.947.


lunes, 19 de mayo de 2008

DE JULIO PARA EDITH



Querida Edith: No sé si se acuerda todavía del largo, flaco, feo y aburrido compañero que usted aceptó para pasear muchas veces por París, para ir a escuchar Bach a la Sala del Conservatorio, para ver un eclipse de luna en el parvis de Notre Dame, para botar al Sena un barquito de papel, para prestarle un pulóver verde (que todavía guarda su perfume, aunque los sentidos no lo perciban).

Yo soy otra vez ése, el hombre que le dijo, al despedirse de usted delante del Flore, que volvería a París en dos años. Voy a volver antes, estaré allí en noviembre. Pienso en el gusto de volverla a encontrar, y al mismo tiempo tengo un poco de miedo de que usted esté ya muy cambiada, de que no le divierta la posibilidad de verme. Por eso le pido desde ahora y se lo pido por escrito porque me es más fácil que si usted está ya en un orden satisfactorio de cosas, si no necesita este pedazo de pasado que soy yo, me lo diga sin rodeos. Sería mucho peor disimular un aburrimiento. Me gustaría que siga siendo brusca, complicada, irónica, entusiasta, y que un día yo pueda prestarle otro pulóver.

Julio Cortázar. Agosto de 1951


París, 8 de marzo de 1978

Querida Edith:

Tu carta no agrega nada nuevo, por desgracia, a una situación sin salida. Hace mucho que he dejado de entender lo que pasa con las ediciones alemanas, y sólo sé que Wittkopf trabaja en una antología de mis cuentos y que Fries traduce Rayuela. No tengo (ni quiero tener) ningún contacto directo con editores, que son siempre una fuente de líos. Y yo ya tengo demasiados líos en estos tiempos.

Sé que el problema con vos no se resolverá a pesar de cualquier esfuerzo, y que Sularkamp (ilegible) es una gigantesca máquina que no cambia su conducta una vez que la ha decidido.

Lamento que una vez más vuelvas sobre ese tema tan penoso para vos y para mí, pero te comprendo de sobra; solamente que ya es tarde para cambiar las cosas, y creo que tu correspondencia con Wittkopf te lo prueba de sobra.

Por favor, no vuelvas sobre el pasado, porque ya nadie quiere entender cosas tan complicadas y que parecen sin salida. Si yo puedo ayudar en el presente ya sabes que lo haré, pero esa historia detallada que me cuentas en tu carta no sirve más que para amargarte y amargarme. Y créeme que en estos tiempos la amargura es mi comida cotidiana. Hago lo que puedo por la Argentina y Chile, estoy continuamente en viaje para ayudar la causa de esos pueblos, y el resultado es siempre igual: tristeza y amargura. Y si el presente es así, ¿cómo agregarle el pasado y volver atrás en busca de arreglos que ya nadie entiende?

Me gustaría recibir de vos otro tipo de cartas. Hay tanto de vivo y de bello en tu persona, hay tantas cosas mejores que esa vuelta atrás en que te obstinas.

Espero que Joanna esté bien. Para vos, un abrazo fuerte y el cariño de

Julio


* Edith Aaron es La Maga que inspiró a Cortázar su "Rayuela". Podéis leer una entrevista hecha por Juana Libedinsky en la que Aaron habla sobre él aquí.

martes, 29 de abril de 2008

ALEJANDRA & JULIO



"Mi vida entera podría ser trazada leyendo las cartas que llevo escritas", escribió Julio Cortázar a su amiga Marcela Duprat el 30 de junio de 1941. Tenía entonces 27 años



CARTA DE JULIO CORTÁZAR A ALEJANDRA PIZARNIK

París, 9 de septiembre de 1971



Mi querida, tu carta de julio me llega en septiembre, espero que entre tanto estás ya de regreso en tu casa. Hemos compartido hospitales, aunque por motivos diferentes; la mía es harto banal, un accidente de auto que estuvo a punto de. Pero vos, vos, ¿te das realmente cuenta de todo lo que me escribís? Sí, desde luego te das cuenta, y sin embargo no te acepto así, no te quiero así, yo te quiero viva, burra, y date cuenta que te estoy hablando del lenguaje mismo del cariño y la confianza –y todo eso, carajo, está del lado de la vida y no de la muerte. Quiero otra carta tuya, pronto, una carta tuya. Eso otro es también vos, lo sé, pero no es todo y además no es lo mejor de vos. Salir por esa puerta es falso en tu caso, lo siento como si se tratara de mí mismo. El poder poético es tuyo, lo sabés, lo sabemos todos los que te leemos; y ya no vivimos los tiempos en que ese poder era el antagonista frente a la vida, y ésta el verdugo del poeta. Los verdugos, hoy, matan otra cosa que poetas, ya no queda ni siquiera ese privilegio imperial, queridísima. Yo te reclamo, no humildad, no obsecuencia, sino enlace con esto que nos envuelve a todos, llámale la luz o César Vallejo o el cine japonés: un pulso sobre la tierra, alegre o triste, pero no un silencio de renuncia voluntaria. Sólo te acepto viva, sólo te quiero Alejandra.

Escribíme, coño, y perdoná el tono, pero con qué ganas te bajaría el slip (¿rosa o verde?) para darte una paliza de esas que dicen te quiero a cada chicotazo.

Julio

CARTA DE JULIO CORTÁZAR A ANA MARÍA BARRENECHEA

Contesto a tu pregunta: Alejandra* nada tuvo que ver con el personaje de la Maga. Rayuela ya estaba escrita cuando me encontré con ella en París. No me sorprende del todo tu pregunta porque en estos últimos años he oído más de un rumor totalmente infundado con respecto a Alejandra y a mí, hay quienes piensan que fuimos amantes en Europa, otros hablan de largos viajes juntos, etc. Mi hermosa amistad con Alejandra no fue a pesar de todo, una relación tan estrecha como la que en esos años mantuve con otras personas en París; nos veíamos, ella venía con frecuencia a casa donde Aurora y yo la recibíamos y la sermoneábamos por su peligrosa manera de abandonarse al azar de las circunstancias, con toda clase de riesgos que no le importaban pero que los amigos conocíamos bien. Cuando volvió a Buenos Aires me escribió varias veces y en uno de mis viajes la vi en casa de Olga Orozco por última vez.. Lo que puedo decirte a vos y no le digas a nadie es que dos meses después de su suicidio me llegó una carta muy breve de ella, sin fecha, acompañada de una foto suya tomando sol desnuda en una playa. Jamás he sabido quién envió esa carta o si su envío estaba previsto por la misma Alejandra.

Julio



Aquí Alejandra

Bicho aquí,
aquí contra esto,
pegada a las palabras
te reclamo.
Ya es la noche, vení,
no hay nadie en casa
Salvo que ya están todas
como vos, como ves,
intercesoras,
llueve en la rue de l'Eperon
y Janis Joplin.
Alejandra, mi bicho,
vení a estas líneas, a este papel de arroz
dale abad a la zorra,
a este fieltro que juega con tu pelo

(Amabas, esas cosas nimias
aboli bibelot d'inanité sonore
las gomas y los sobres
una papelería de juguete
el estuche de lápices
los cuadernos rayados)

Vení, quedate.
tomá este trago, llueve,
te mojarás en la rue Dauphine,
no hay nadie en los cafés repletos,
no te miento, no hay nadie.
Ya sé, es difícil,
es tan difícil encontrarse
este vaso es difícil,
este fósforo.
y no te gusta verme en lo que es mío,
en mi ropa en mis libros
y no te gusta esta predilección
por Gerry Mulligan,
quisieras insultarme sin que duela
decir cómo estás vivo, cómo
se puede estar cuando no hay nada
más que la niebla de los cigarrillos,
como vivís, de qué manera
abrís los ojos cada día
No puede ser, decís, no puede ser.

Bicho, de acuerdo,
vaya si sé pero es así, Alejandra,
acurrúcate aquí, bebé conmigo,
mirá, las he llamado,
vendrán seguro las intercesoras,
el party para vos, la fiesta entera,
Erszebet,
Karen Blixen
ya van cayendo, saben
que es nuestra noche, con el pelo mojado
suben los cuatro pisos, y las viejas
de los departamentos las espían Leonora Carrington, mirala,
Unica Zorn con un murciélago
Clarice Lispector, agua viva,
burbujas deslizándose desnudas
frotándose a la luz, Remedios Varo
con un reloj de arena donde se agita un láser
y la chica uruguaya que fue buena con vos
sin que jamás supieras
su verdadero nombre,
qué rejunta, qué húmedo ajedrez,
qué maison close de telarañas, de Thelonious,
que larga hermosa puede ser la noche
con vos y Joni Mitchell
con vos y Hélène Martin
con las intercesoras
animula el tabaco
vagula Anaïs Nin
blandula vodka tónic

No te vayas, ausente, no te vayas,
jugaremos, verás, ya verás, ya están llegando
con Ezra Pound y marihuana
con los sobres de sopa y un pescado
que sobrenadará olvidado, eso es seguro,
en un palangana con esponjas
entre supositorios y jamás contestados telegramas.
Olga es un árbol de humo, cómo fuma
esa morocha herida de petreles,
y Natalía Ginzburg, que desteje
el ramo de gladiolos que no trajo.
¿Ves bicho? Así. Tan bien y ya. El scotch,
Max Roach, Silvina Ocampo,
alguien en la cocina hace café
su culebra contando
dos terrones un beso
Léo Ferré
No pienses más en las ventanas
el detrás el afuera
Llueve en Rangoon ---
Y qué.
Aquí los juegos. El murmullo
(Consonantes de pájaro
vocales de heliotropo)
Aquí, bichito. Quieta. No hay ventanas ni afuera
y no llueve en Rangoon. Aquí los juegos.

JULIO CORTÁZAR (poema dedicado a Alejandra Pizarnik tras su suicidio)

miércoles, 23 de abril de 2008

CARTA ABIERTA A MI NIETO


"Dentro de seis meses cumplirás 19 años. Habrás nacido algún día de octubre de 1976 en un campo de concentración. Poco antes o poco después de tu nacimiento, el mismo mes y año, asesinaron a tu padre de un tiro en la nuca disparado a menos de medio metro de distancia. El estaba inerme y lo asesinó un comando militar, tal vez el mismo que lo secuestró con tu madre el 24 de agosto en Buenos Aires y los llevó al campo de concentración Automotores Orletti que funcionaba en pleno Floresta y los militares habían bautizado "el Jardín". Tu padre se llamaba Marcelo. Tu madre, Claudia. Los dos tenían 20 años y vos, siete meses en el vientre materno cuando eso ocurrió. A ella la trasladaron -y a vos con ella- cuando estuvo a punto de parir. Debe haber dado a luz solita, bajo la mirada de algún médico cómplice de la dictadura militar. Te sacaron entonces de su lado y fuiste a parar -así era casi siempre- a manos de una pareja estéril de marido militar o policía, o juez, o periodista amigo de policía o militar. Había entonces una lista de espera siniestra para cada campo de concentración: Los anotados esperaban quedarse con el hijo robado a las prisioneras que parían y, con alguna excepción, eran asesinadas inmediatamente después. Han pasado 12 años desde que los militares dejaron el gobierno y nada se sabe de tu madre. En cambio, en un tambor de grasa de 200 litros que los militares rellenaron con cemento y arena y arrojaron al Río San Fernando, se encontraron los restos de tu padre 13 años después. Está enterrado en La Tablada. Al menos hay con él esa certeza.

Claudia Iruretagoyena (embarazada de Macarena) y Marcelo Ariel Gelman

Me resulta muy extraño hablarte de mis hijos como tus padres que no fueron. No sé si sos varón o mujer. Sé que naciste. Me lo aseguró el padre Fiorello Cavalli, de la Secretaría de Estado del Vaticano, en febrero de 1978. Desde entonces me pregunto cuál ha sido tu destino. Me asaltan ideas contrarias. Por un lado, siempre me repugna la posibilidad de que llamaras "papá" a un militar o policía ladrón de vos, o a un amigo de los asesinos de tus padres. Por otro lado, siempre quise que, cualquiera hubiese sido el hogar al fuiste a parar, te criaran y educaran bien y te quisieran mucho. Sin embargo, nunca dejé de pensar que, aún así, algún agujero o falla tenía que haber en el amor que te tuvieran, no tanto porque tus padres de hoy no son los biológicos -como se dice-, sino por el hecho de que alguna conciencia tendrán ellos de tu historia y de como se apoderaron de tu historia y la falsificaron. Imagino que te han mentido mucho.

También pensé todos estos años en que hacer si te encontraba: si arrancarte del hogar que tenías o hablar con tus padres adoptivos para establecer un acuerdo que me permitiera verte y acompañarte, siempre sobre la base de que supieras vos quién eras y de dónde venías. El dilema se reiteraba cada vez -y fueron varias- que asomaba la posibilidad de que las Abuelas de Plaza de Mayo te hubieran encontrado. Se reiteraba de manera diferente, según tu edad en cada momento. Me preocupaba que fueras demasiado chico o chica -por ser suficientemente chico o chica- para entender lo que había pasado. Para entender lo que había pasado. Para entender por qué no eran tus padres los que creías tus padres y a lo mejor querías como a padres. Me preocupaba que padecieras así una doble herida, una suerte de hachazo en el tejido de tu subjetividad en formación. Pero ahora sos grande. Podés enterarte de quién sos y decidir después qué hacer con lo que fuiste. Ahí están las Abuelas y su banco de datos sanguíneos que permiten determinar con precisión científica el origen de hijos de desaparecidos. Tu origen.

Ahora tenés casi la edad de tus padres cuando los mataron y pronto serás mayor que ellos. Ellos se quedaron en los 20 años para siempre. Soñaban mucho con vos y con un mundo más habitable para vos. Me gustaría hablarte de ellos y que me hables de vos. Para reconocer en vos a mi hijo y para que reconozcas en mí lo que de tu padre tengo: los dos somos huérfanos de él. Para reparar de algún modo ese corte brutal o silencio que en la carne de la familia perpetró la dictadura militar. Para darte tu historia, no para apartarte de lo que no te quieras apartar. Ya sos grande, dije.

Los sueños de Marcelo y Claudia no se han cumplido todavía. Menos vos, que naciste y estás quién sabe dónde ni con quién. Tal vez tengas los ojos verdegrises de mi hijo o los ojos color castaño de su mujer, que poseían un brillo especial y tierno y pícaro. Quién sabe como serás si sos varón. Quién sabe cómo serás si sos mujer. A lo mejor podés salir de ese misterio para entrar en otro: el del encuentro con un abuelo que te espera."

JUAN GELMAN. 12 de abril de 1995

* El poeta argentino Juan Gelman recibe hoy el Premio Cervantes,y lo hará acompañado de su familia, entre la que se encuentra su nieta Macarena, hija de Marcelo y Claudia, a la que recuperó en el año 2.000.

M. A.

Estas visitas que nos hacemos,
vos desde la muerte, yo
cerca de ahí, es la infancia que
pone un dedo sobre
el tiempo. ¿Por qué
al doblar una esquina encuentro
tu candor sorprendido?
¿El horror es una música extrema? ¿Las
casas de humo donde vivía
el fulgor que soñaste?
¿Tu soledad obediente
a leyes de fierro? La memoria
te trae a lo que nunca fuiste.
La muerte no comercia.
Tu saliva está fría y pesás
menos que mi deseo.

JUAN GELMAN "Valer la pena" (2003)

lunes, 14 de abril de 2008

DE KAFKA PARA MILENA


"¿De dónde habrá surgido la idea de que las personas pueden comunicarse mediante cartas? Uno puede pensar en una persona distante y puede tocar a una persona cercana; todo lo demás queda más allá de las fuerzas humanas.

Escribir cartas, sin embargo, significa desnudarse ante los fantasmas, que las esperan con avidez. Los besos por escrito no llegan a su destino, se los beben por el camino los fantasmas. Con este abundante alimento se multiplican en forma desmesurada. La humanidad lo percibe y lucha por evitarlo. Y para eliminar en lo posible lo fantasmal entre las personas y lograr una comunicación natural, para recuperar la paz de las almas, ha inventado el ferrocarril, el automóvil, el aeroplano. Pero ya es tarde: son evidentemente inventos hechos en el momento del desastre. El bando opuesto es tanto más calmo y poderoso; después del correo inventó el telégrafo, el teléfono, la radio.

Los fantasmas no se morirán de hambre, y nosotros, en cambio, pereceremos.
"

FRANK KAFKA "Cartas a Milena"

martes, 4 de marzo de 2008

MARGUERITE & YANN ANDREA



MARGUERITE: Comenzaste a escribirme cartas después de aquella velada. Muchas cartas. Algunas veces una al día. Eran cartas muy cortas, una especie de billetes, eran, sí, como llamadas lanzadas desde algún lugar imposible para vivir, mortal, una especie de desierto. Aquellos gritos eran de una belleza evidente.

Yo no te contestaba. Conservaba todas las cartas. En el encabezamiento de las cartas podía leerse el nombre del lugar en que habían sido escritas y la hora o el tiempo que hacía: Sol o Lluvia. O Frío. O:Solo.

Y luego, una vez, dejaste pasar bastante tiempo sin escribir. Un mes quizá, ya no sé cuánto duró aquello.

Entonces, a mi vez, en el vacío que había dejado aquella ausencia de cartas, de llamadas, te escribí para saber por qué no me escribías, por qué así, de repente, por qué habías dejado de escribir como si te vieras absolutamente impedido de hacerlo, por ejemplo a causa de la muerte.

YANN:Y es el comienzo. Al día siguiente escribo una carta y ya no paro. Escribo sin cesar. Frases breves, varias veces al día. En ocasiones paso algún tiempo sin escribir y luego vuelvo a empezar, nunca releo lo que escribo, mando la carta inmediatamente. No quiero conservar nada. Le envío paquetes de caras. No espero respuesta. No hay respuesta que esperar. No espero nada. Espero. Sigo escribiendo a la misma dirección, a esa calle que no conozco, a ese piso que no conozco. Ni siquiera sé si ella lee todas las cartas. Ni siquiera lo pienso. No espero cartas de ella. Y, sin embargo, sí, espero. Que lo haga. Que se tome la molestia de escribirme. No de contestarme. No. Quizá de escribir una frase amable, estilo protocolario, le agradezco..., es para mí un gran placer, etcétera. No. Nada. no es su estilo escribir palabras amables, palabras corteses, en absoluto. Yo debería saberlo, ya que he leído sus libros. Me permito esa ingenuidad: un día ella me escribirá.

MARGUERITE: Al teléfono tu voz sonaba ligeramente alterada como por el miedo, intimidada. Yo no la reconocía. Era... no sé decirlo... sí, eso es, era la voz de tus cartas que precisamente yo inventaba, cuando telefoneaste.

Escribiste: Voy a ir.

Yo pregunté: Para qué venir.

Dijiste: Para conocernos.

YANN:Llamo. Digo: "Soy Yann". Ella habla. Largo rato. Temo no tener suficiente dinero para pagar la llamada. Estoy en la central de Correos de Caen. No puedo decirle que deje de hablar. Ella olvida el paso del tiempo. Y dice: "Venga a Trouville, no está lejos de Caen, tomaremos una copa juntos".

MARGUERITE: Hubo un silencio.

Y después fueron los golpes en la puerta y después tu voz: "Soy yo, Yann". No respondí. Los golpes eran muy muy débiles, como si todo el mundo durmiera alrededor, en aquel hotel y en la ciudad, en la playa y en el mar y en todas las habitaciones de hotel las mañanas de verano a la orilla del mar.

Abrí.

Nunca se conoce una historia antes de que haya sido escrita. (...) Y después hubo la puerta que se cerraba detrás de ti y de mi. Detrás del cuerpo nuevo, alto y delgado.
Y después hubo la voz. Aquella voz de increíble dulzura. Distante. Real. Era la voz de tu carta, la voz de mi vida.

YANN: Llamo con los nudillos. Abre la puerta. Sonríe. Me besa. Dice: hay un timbre, ¿sabe? Cuando golpean la puerta, no oigo.

* Extractos sacados de "Yann Andréa Steiner", de MARGUERITE DURAS y "Ese amor" de YANN ANDRÉA STEINER. Para conocer más sobre su amor os remito a este estupendo post de Capri C´est Fini.

lunes, 3 de marzo de 2008

EL BAZAR DE LAS SORPRESAS


"Es asombroso lo que puede hacer una carta"
James Stewart en "El bazar de las sorpresas"


- ¿Recuerda aquella joven con la que me carteaba?

- Ah, si, la de los temas culturales...

- Si, pues verá, hemos pasado de la cultura al amor, naturalmente a un nivel muy cultural.

- ¿Qué más puede hacerse por carta?

- Es la chica más maravillosa del mundo.

- ¿Es bonita?

- Tiene unos ideales muy elevados, y unos puntos de vista que están muy por encima del resto de los jóvenes de hoy en día, ninguna puede comparársele

- Ah, ¿si? ¿No es muy bonita, eh?

- No le consiento que diga...

- Ah, perdone,lo siento, lo importante es que le guste a usted...

- Sí, eso espero.

- Pero como, ¿está enamorado de una chica y no sabe si le gusta?

- Pues esa es la cuestión, aún no la conozco.

- ¿Qué dice, qué aún no la conoce?

- No, no hago más que posponerlo y posponerlo, estoy asustado, verá, esa chica cree que soy el hombre más importante del universo y naturalmente no quisiera decepcionarla.

- Sí, claro, le comprendo... A ustede le podría pasar lo mismo.

- No me atrevo ni a pensarlo. Vilovich ¿Le han dado alguna vez una gratificación en el trabajo?

- Sí, una vez.

- Sí, el jefe te entrega un sobre, te preguntas cuánto habrá pero no quieres saberlo, mientras el sobre siga cerrado eres millonario.

- Sí, así es.

- Y vas aplazando, aplazando ese momento, pero no, no puedes aplazarlo eternamente. Nos veremos esta noche, a las ocho y media en el café.

- ¿Un clavel rojo?

- Sí, lo utilizará como punto en un libro, "Anna Karenina", y yo llevaré otro en la solapa.


ERNST LUBITSCH "El bazar de las sorpresas" (1.940)

* Ayer vi por enésima vez en la sobremesa de un domingo "Tienes un e-mail", el remake de esta película de Lubitsch que a su vez se basa en una obra de teatro del húngaro Nikolaus Laszlo. Aproveché para ver una vez más por la noche "El bazar de las sorpresas", una comedia muy divertida como no podría ser de otra forma, con el habitual "toque Lubitsch".





martes, 26 de febrero de 2008

LA CAJA CHINA



John Spencer (Jeremy Irons), es un periodista inglés que reside en Hong Kong. El descubrimiento de que padece leucemia en fase terminal, en los meses previos a la integración de la colonia inglesa en China le hace plantearse de nuevo toda su vida. Empieza a preguntarse si realmente entiende la ciudad en la que lleva quince años residiendo y sobre la que tanto ha escrito. Intenta comprenderla filmando a una extraña chica de rostro deformado (Maggie Cheung) y declarando su amor oculto durante años hacia Vivian (Gong Li). Vivian regenta un local nocturno, ayudada económicamente por su actual pareja,Chang, un empresario importante que no tiene intención alguna de casarse con ella por su oscuro pasado. En su desesperación, John intenta "salvar" a Vivian, como último acto de amor hacia ella. John reflexiona en una escena sobre una antigua tradición china:

"Dicen que si sangras porque tienes roto el corazón debes coger un trozo de jade y ponértelo sobre el pecho.Tu sangre penetrará en la piedra y la piedra en tu sangre y tu sangre se convertirá en piedra y dejarás de sangrar."

Quizás por esto, su carta de despedida a Vivian, cuando siente cerca el final, va acompañada de una pequeña piedra de jade:



"De tu vida, sólo me diste un instante. Tengo la certeza de que, pese al pasado y pese al futuro, en el latido eterno de ese único instante de nuestras vidas, me amas."



WAYNE WANG "La caja china" 1.997

jueves, 21 de febrero de 2008

84 CHARING CROSS ROAD

8 de diciembre de 1.949
"El Savage Landor llegó perfectamente y se abrió al punto él solo por un diálogo romano en el que dos ciudades acaban de ser destruidas por la guerra y sus habitantes, condenados a morir en cruces, suplican a los soldados romanos que pasan que los atravieses con sus lanzas y pongan fin a su agonía Me encantan esos libros de segunda mano que se abren por aquella página que su anterior propietario leía más a menudo. El día en que me llegó el ejemplar de Hazlitt, se abrió por una página en la que leí: "Detesto leer libros nuevos". Y saludé como a un camarada a quienquiera que lo hubiera poseído antes que yo..." HELENE HANFF


La historia que cuenta el libro " 84 Charing Cross Road" tiene muchos de aquellos elementos que más me gustan: es una novela epistolar (ya sabéis lo pesada que estoy últimamente con este género, que me apasiona), habla de la pasión por los libros, en especial los libros de segunda mano (a los que soy tan aficionada), pero sobre todo es la historia de una amistad real, la que unió a lo largo de 20 años (desde 1949 hasta 1969) a una guionista americana, Helene Hanff, con un librero londinense, Frank Doel. Lo que empezó siendo una relación puramente comercial, se transformó poco a poco en una gran amistad, surgida de la complicidad, de los gustos comunes y de un sentido del humor compartido. Lo triste de esta historia real es que sus protagonistas nunca cumplieron su mayor deseo, llegar a conocerse personalmente, ya que Hanff vió frustrados dos viajes a Londres a causa de sus dificultades económicas. Su correspondencia quedó interrumpida al fallecer Frank Doel en 1.969,de una peritonitis.

A la dcha, Helene Hanff, a la izqda, Anne Bancroft caracterizada como ella.


En 1.987 se hizo una versión cinematográfica del libro, aqui llamada "La carta final", protagonizada por Anne Bancroft (como Helene Hanff) y Anthony Hopkins en el papel de Frank Doel (hay que destacar que Judy Dench hace un pequeño papel como mujer de Doel). Es una buena adaptación de la novela, que tiene momentos emocionantes como cuando vemos a Hanff conmoverse en el cine ante una película inglesa (nada más y nada menos que mi adorada "Breve encuentro" de David Lean. Precisamente la película comienza con la emotiva visita de Helene Hanff a la librería de 84 Charing Cross Road, ya cerrada y vacía de los libros que durante tanto tiempo la ocuparon. Esta visita tuvo lugar en 1.973, irónicamente fue invitada a Londres (era su primera visita a la capital británica) para publicitar el libro que la hizo conocida, "84 Charing Cross Road". Hanff contó que al entrar en el local, no pudo evitar decir "¿Qué te parece, Frankie? Finalmente lo hice, estoy aqui".

Hace un par de años, Isabel Coixet dirigió la versión teatral del libro, de la que habló cielo vacio , que yo no tuve oportunidad de ver.

 
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