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lunes, 7 de febrero de 2011

TREN A NUEVA YORK



- Si conseguimos salir de aquí vivos...

- En ese caso volveremos juntos en tren a Nueva York..

- ¿Es una proposición?

- Lo es, querida.

- ¿Qué pasó con tus dos primeros matrimonios?

- Mis mujeres se divorciaron de mi.

- ¿Por qué?

- Dijeron que mi vida era demasiado aburrida.

ALFRED HITCHCOCK "Con la muerte en los talones"



OTROS POST SOBRE LA PELÍCULA:

* TRENES (2)
* "CON LA MUERTE EN LOS TALONES" CUMPLE 50 AÑOS.
* CAMEOS (2)

martes, 14 de septiembre de 2010

PARECIDOS RAZONABLES (2)



Dos personas subiendo con determinación una escalera con un objeto iluminado en sus manos.

Ambas imágenes no tienen en común más que su puesta en escena, pero a mi el otro día, revisionando "La heredera" de William Wyler, basada en "Washington Square" de Henry James, no sé porqué me trajo a la mente la imagen de Cary Grant en "Sospecha", portando ese vaso de leche que Hitchcock confesó a Truffaut que estaba iluminado por un proyector.

Aprovecho para recomendaros a todos la interpretación de Olivia de Havilland en la película de Wyler, que le sirvió para ganar el Oscar a Mejor Actriz Principal en 1.949.



OTRO POST SOBRE PARECIDOS RAZONABLES:

PARECIDO RAZONABLE
CHAPINES DE RUBÍES

jueves, 29 de abril de 2010

30 AÑOS SIN EL MAGO DEL SUSPENSE


¿Por qué le interesa tanto el crimen?

La gente no hace más que preguntar­me por qué me interesa tanto el crimen. Sólo me importa en la medida en que afecta a mi profesión. Me aterrorizan los policías. Les tengo tanto miedo que, en 1939, cuan­do llegué por primera vez a los Estados Unidos, me negué a conducir por miedo a que me detuvieran y me multasen. La mera idea de exponerme a semejante situación me horrorizaba. No soporto el suspenso.

¿No lo soporta?

Lo que quiero decir es que me resulta insoportable cuando me afecta a mí. La gente me decía que tal vez pudiera superar el miedo a la policía abriendo la puerta de mi subconsciente tras la que se ocultaba una psicosis adquirida durante la niñez. Recordé que siendo un mocoso, mi padre me envió un día al comisario local con una nota. Este la leyó, se echó a reír y me encerró en una celda durante un par de minutos diciendo: "Para que veas lo que les pasa a los niños malos". Esa era la idea que mi padre tenía de cómo darme una lección. Todo el mundo dijo: "¡Por supuesto! Por eso es por lo que temes a la policía". Desgraciadamente, el hecho de sacar el incidente a la luz no ha servido para aliviar mis temores. Los polis siguen poniéndome la piel de gallina.

Entrevista concecida a Pete Martin publi­cada en "The Saturday Evening Post" el 27 de julio de 1957,

lunes, 7 de septiembre de 2009

MRS. DANVERS


"Alguien se destacó del mar de caras, una mujer alta, flaca, vestida de negro de pies a cabeza, de pómulos salientes y grandes ojos hundidos que daban a su cara, blanca como el pergamino, el aspecto de una calavera encima de un esqueleto.



Vino hacia mi, y yo le alargué la mano, envidiando su dignidad y compostura; pero cuando me dió la mano noté que la suya estaba fláccida, pesada, mortalmente fría, y que se mantuvo en la mía como algo sin vida.

- Ésta es la señora Danvers - dijo Maxim. Y comenzó a hablar ella, conservando aún su mano en la mía, fijos sus ojos hundidos sobre los míos, hasta que éstos vacilaron y huyeron, al mismo tiempo que me embargaba una sensación de agobio y bochorno.

No recuerdo sus palabras, pero me dio la bienvenida, en nombre propio y en el de la servidumbre, con un discurso ceremonioso y muerto como su mano. Cuando hubo terminado, quedó en espera de mi contestación, y yo enrojecí y tartamudeé al dar las gracias, al mismo tiempo que dejé caer, descuidada, los guantes al suelo. Se inclinó ella para recogerlos; cuando me los daba, vi una ligera sonrisa despectiva en sus labios, y adiviné al punto que me había juzgado una palurda. Un no sé qué en su cara me dio una sensación de intranquilidad, y hasta cuando volvió a ocupar su lugar cerca de los demás, veía aquella figura negra, en pie, sola, aislada, distinta, y aunque ya callada, sabía que no me quitaba ojo.

DAPHNE DU MAURIER "Rebeca"



* Una de las "malvadas" más recordadas de la Historia del Cine es Mrs. Danvers, el ama de casa de la película "Rebecca" (1.940) de Alfred Hitchcock, adaptación de la novela de Du Maurier.

Judith Anderson captó la esencia del personaje, mujer atormentada con el recuerdo de la fallecida Sra. de Winter (a la que siempre amó en secreto), que decide hacerle la vida imposible a la nueva Sra. de Winter (Joan Fontaine).

lunes, 22 de junio de 2009

VÉRTIGO (2)



" -¡No!- gritó-. No... Madeleine, no haga eso...¡Escúcheme!

Las campanas resonaban en lo alto del hueco. Conferían a su voz una sonoridad metálica, y repetían "...me..." con una gravedad inhumana. Desconcertado, dirigió la mirada hacia la abertura. La puerta la dividía por la mitad. ¿Se podría franquear aquella puerta por el exterior?. Sí. Había una estrecha cornisa desde la que la vista dominaba todo el paisaje. Cualquier otro hubiera podido pasar... Pero él...imposible. Caería... se estrellaría. ¡Ah! Madeleine... Vociferaba en su jaula de piedra. El grito de Madeleine le contestó. Una sombra pasó ante la ventana. Con los puños en la boca contó, como hacía de pequeño, entre el relámpago y el trueno. Un golpe sordo, breve, resonó abajo; con los ojos empañados por el sudor, repetía con voz de moribundo:

- Madeleine, Madeleine...No.

Tuvo que sentarse. Creyó perder el sentido. Arrastrándose peldaño a peldaño, comenzó el descenso. No podía contener los gemidos de terror y desesperación. En el primer descansillo, se acercó a la aspillera, y de rodillas, asomó la cabeza. Debajo suyo, a la izquierda del campanario, se extendía un viejo cementerio y, junto al muro, al final de un espacio horriblemente liso, yacía un bulto de ropas oscuras. Se enjugó los ojos porque deseaba mirar a cualquier precio. Había sangre, y sobre las piedras un bolso negro, reventado. El encendedor de oro relucía entre los cascotes. Flavières lloraba. Ni siquiera se planteaba descender hasta su lado para prestarle socorro. Ella estaba muerta. Y él había muerto con ella."

PIERRE BOILEAU Y THOMAS NARCEJAC "Sudores fríos (De entre los Muertos)"

* Alfred Hitchcock se inspiró en esta novela francesa escrita "a cuatro manos" por Boileau y Narcejac para la que sería una de sus películas más perfectas, "Vértigo" (1.957), en la que expresó, como nadie había hecho antes, la desagradable sensación de vértigo que muchos sufrimos en las alturas.

miércoles, 10 de junio de 2009

ALMA REVILLE


"Debo mencionar el nombre de cuatro personas a las que debo el más profundo cariño, inteligencia y aliento, además de una colaboración constante. La primera, la montajista de mis films; la segunda, la guionista; la tercera, la madre de mi hija Pat, y la cuarta, la cocinera que ha realizado los más maravillosos milagros en la cocina doméstica... Sus nombres son: Alma Reville.

Si la hermosa señorita Reville no hubiese aceptado, hace 53 años, un contrato para toda la vida –sin opciones– como Mrs. Alfred Hitchcock, Mr. Alfred Hitchcock quizás estaría esta noche aquí, pero no en esta tribuna sino como uno de los camareros de la sala. Comparto mi premio,al igual que he hecho con mi vida, con ella
."

* Cuando Alfred Hitchcock recibió en 1.979 el Premio a toda su carrera concedido por el American Film Institute no dudó en dedicárselo a la persona que durante más de cincuenta años le había acompañado en su carrera y en la vida, su mujer, Alma Reville. Ambos se habían conocido trabajando, y formarían un equipo de por vida, ya que Alma trabajó en muchas de las películas dirigidas por su marido como ayudante de dirección, editora, guionista y comprobando la continuidad de escenas y escenarios.

**Aquí tenéis el discurso completo.

miércoles, 27 de mayo de 2009

LA FOTO (2)


"Por algún cajón apareció el retrato de aquel momento histórico. En casa del director George Cukor se habían reunido "unos cuantos amigos" para rendir homenaje a Luis Buñuel, recientemente oscarizado por Le charme discret de la bourgoisie como mejor película de habla no inglesa de 1972. Nunca hasta entonces se habían reunido, y algunos no se conocían. Fue una cena memorable que el propio Buñuel recordaba años después en sus memorias. Un agonizante John Ford llegó en primer lugar, seguido más tarde de Alfred Hitchcock, George Stevens, Rouben Mamoulian, William Wyler, Billy Wilder, Robert Wise y Robert Mulligan, además del productor Serge Silberman y del guionista Jean Claude Carrière. Al final de la cena tomaron una instantánea conmemorativa, dejando un hueco en el que incluirían más tarde la imagen de John Ford, que ya se había marchado.

Esa foto congregó a algunos de los más grandes talentos de la historia del cine. Hasta que abandoné definitivamente la dirección del Festival, una versión ampliada estuvo colocada frente a mi mesa de trabajo, una manera de reconciliarme con el cine y de fomentar cierta mitología privada. Ahora la tengo en mi casa. Verla cada mañana era un estímulo para compensar las pequeñas miserias que este oficio conlleva. Detener la mirada en cada uno de esos rostros sonrientes, ver el detalle de la mano de Hitchcock sobre la pierna de Buñuel (esa misma noche le había confesado su admiración por la pierna cortada de Tristana), o los brazos protectores de Cukor rodeando los hombros del homenajeado, ese español extremo que fascinaba a John Ford porque no podía comprender cómo una obra tan personal se hubiera podido hacer con tan pocos medios, e imaginar aquel brindis propuesto por George Stevens ("Por lo que nos reúne alrededor de esta mesa, pese a nuestras diferencias de origen y de creencias"), y la respuesta surrealista de Buñuel ("Bebo, pero tengo mis dudas"). Buñuel hizo su propia valoración de esas presencias, al escribir luego: "De Ben-Hur a West Side story, de Some like it hot a Notorius, de Stagecoach a Giant, cuántas películas alrededor de aquella mesa..."

Aquella imagen inspiró un impulso arrollador, de los que se dan de higos a brevas: un ciclo que se titularía "Los chicos de la foto" y en el que se ofrecerían películas de esos genios. Encontramos, además, un denominador común. Cada uno había contado alguna vez una historia de amores imposibles..."

DIEGO GALÁN. "Jack Lemmon nunca cenó aquí". Ed. Plaza y Janés (2.001).


* Precisamente, la lectura de este párrafo en el libro de Diego Galán me trajo a ese otro que posteé ayer, en el que Buñuel recordaba el encuentro especial con los grandes directores de la época dorada de Hollywood. Os recomiendo este libro a todos los amantes del cine, en el que Galán (que fue director del Festival de Cine de San Sebastián durante trece años) desgrana las anécdotas más importantes y los numerosos avatares que sucedieron en el Zinemaldia mientras él estuvo al frente del mismo.


martes, 26 de mayo de 2009

LA FOTO (1)


En casa de Georges Cukor en Los Angeles, California.1.972
Al fondo, de izquierda a derecha: Robert Mulligan, William Wyler,
Georges Cukor, Robert Wise, Jean Claude Carriere y Serge Silberman.
Al frente: Billy Wilder, Georges Stevens, Luis Buñuel,
Alfred Hitchcock y Robert Mamoulian.



"Un día, recibí de Georges Cukor una invitación a comer, invitación extraordinaria, pues no le conocía. Invitaba también a Serge Silberman y Jean-Claude Carriére, que estaban conmigo, y a mi hijo Rafael, que vive en los Ángeles. irían también, nos decía, "varios amigos".

Fue una comida extraordinaria. Llegados los primeros a la magnífica mansión de Cukor, que nos recibió calurosamente, vimos entrar, medio llevado por una especie de esclavo negro provisto de poderosos músculos, a un viejo espectro vacilante, con un parche en el ojo, a quien reconocí como John Ford. Con gran sorpresa por mi parte, pues creía que ignoraba hasta mi existencia, se sentó a mi lado en un sofá y dijo alegrarse de mi regreso a Hollywood. Me anunció, incluso, que preparaba una película -a big western-, cuando habría de morir pocos meses después.

En este momento de la conversación, oímos el arrastrarse de unos pasos sobre el parquet. Me volví. Hitchcock entraba en la sala, todo rechoncho y sonrosado, y se dirigía hacia mí con los brazos extendidos. Tampoco le conocía personalmente, pero sabía que en varias ocasiones había cantado públicamente mis alabanzas. Se sentó junto a mí y, luego, exigió estar a mi izquierda durante la comida. Con un brazo pasado sobre mis hombros, casi echado sobre mí, no cesaba de hablar de su bodega, de su régimen (comía muy poco) y, sobre todo, de la pierna cortada de Tristana: "¡Ah, esa pierna...!"

Llegaron luego William Wyler, Billy Wilder, Georges Stevens, Ruben Mamoulian, Robert Wise y un director mucho más joven, Robert Mulligan. Tras los aperitivos, nos sentamos a la mesa, en la penumbra de un amplio comedor iluminado con candelabros. Se celebraba en mi honor una extraña reunión de fantasmas que nunca se habían encontrado así reunidos y que hablaban todos de los good old days, de los buenos tiempos. De Ben Hur a West Side Story, de Some like it hot a Notorius, de Stagecoach a Giant, cuántas películas alrededor de aquella mesa...

Después de la comida, alguien tuvo la idea de llamar a un fotógrafo de Prensa para que tomase el retrato de familia. La fotografía sería uno de los collector's items del año. Desgraciadamente, John Ford no figura en ella. Su esclavo negro había ido a buscarlo en medio de la comida. Nos dijo débilmente adiós y se marchó para no volver a vernos más, tropezando con las mesas. En el transcurso de la comida se hicieron varios brindis, Georges Stevens, en particular, levantó su copa "Por lo que, pese a nuestras diferencias de origen y de creencias, nos reúne alrededor de esta mesa."

Yo me levanté y acepté brindar con él, pero, siempre receloso de la solidaridad cultural, con la que siempre se cuenta demasiado, "Bebo -dije-, pero me quedan mis dudas."

Al día siguiente, Fritz Lang me invitó a visitarlo en su casa. Demasiado fatigado, no había podido asisitir a la comida celebrada en casa de Cukor. Yo tenía entonces setenta y dos años, Fritz Lang rebasaba los ochenta.

Nos veíamos por primera vez. Charlamos durante una hora, y tuve tiempo de decirle el decisivo papel que sus películas habían ejercido en la elección de mi vida. "

LUIS BUÑUEL. Mi Último Suspiro. Plaza y Janés Editores.




jueves, 21 de mayo de 2009

ENCADENADOS (2)



- Nuestro amor es bastante extraño.
- ¿Por qué?
- Porque igual tú no me quieres.
- Cuando deje de quererte te avisaré.
- Pero, ¿me quieres?
- Los actos importan más que las palabras.

ALFRED HITCHCOCK "Encadenados" (1946).

Otros post sobre la película:

* ENCADENADOS
* CENSURA

miércoles, 1 de abril de 2009

¿QUÉ FUE DE BABY JANE?



"¿Qué fue de Baby Jane?" (1.962) de Robert Aldrich, cuenta la historia de Baby Jane Hudson (Bette Davis), una niña prodigio que desde una temprana edad es llevada de teatro en teatro por su padre, representando un número de variedades con relativo éxito. Todas las niñas quieren ser como ella, incluso se fabrican muñecas a tamaño natural que tienen sus mismos tirabuzones dorados. Sólo hay una niña que no la admira, y que secretamente la envidia, su hermana Blanche (Joan Crawford), que se siente desplazada por su padre. Con la llegada de la adolescencia cambian las tornas, y es Blanche quien acapara la atención de los estudios de cine, mientras que Baby Jane cada vez es menos solicitada ante su patente falta de talento. Un desgraciado accidente de tráfico, del que se culpa a Baby Jane, postrará a Blanche en una silla de ruedas cuando está en el punto álgido de su carrera, y hará que la inevitable convivencia entre las dos hermanas se convierta en un verdadero suplicio para la inválida.

Es curioso cómo la conocida rivalidad entre dos de las divas más conocidas de Holywood, Bette Davis y Joan Crawford, alimentada durante años de mutuos desprecios y desplantes en público, fue utilizada aquí por el director Robert Aldrich para plasmar en la pantalla las difíciles relaciones entre las dos hermanas Hudson. Ambas actrices estaban muy interesadas en aparecer en esta película (para relanzar sus carreras) y por eso, a pesar del mutuo desprecio que sentían la una por la otra, accedieron a rodarla.

Muchas son las anécdotas que tuvieron lugar en un ajeteadro rodaje, se dice que Bette Davis tenía una máquina dispensadora de Coca Cola instalada en el set para así enojar a Joan Crawford, ya que su esposo era el Director General de Pepsi. En la escena de los golpes, Bette Davis golpeó a Joan Crawford en la cabeza con tanta fuerza que necesitó puntos de sutura. En las escenas en que Bette Davis debía arrastrar a Joan Crawford, esta última puso pesas en sus bolsillos para que la Davis se dañara la espalda.




La historia de las hermanas Hudson parece directamente inspirada en la de las hermanas Olivia de Havilland y Joan Fontaine, ambas reconocidas estrellas de Hollywood, que en la actualidad llevan más de 34 años sin hablarse.


Ambas nacieron en Japón, con apenas un año de diferencia, donde su padre impartía clases de inglés en la Universidad de Tokio. Pronto destacaron por sus aptitudes artísticas, en especial Olivia, que durante los años 30 desarrolló una importante carrera cinematográfica que culminaría con su papel de Melania en "Lo que el viento se llevó" (1.939). Mientras tanto Joan apenas conseguía papeles menores, sin la autorización de su madre que no le permitió utilizar el apellido familiar como nombre artístico.

Pronto el éxito empezaría a favorecer a Joan con su papel protagonista en la inolvidable "Rebeca" (1.940) de Alfred Hitchcock, que le valdría su primer nominación al Oscar. El codiciado premio le llegaría en 1.941 por "Sospecha" , y cuentan que su hermana Olivia, que también estaba nominada ese año por la película "Si no amaneciera" se negó a felicitarle cuando ésta recibió el premio.



La distancia entre ellas con los años se ha hecho mayor, y como muestra son estas declaraciones de Joan Fontaine:

"Para mí es como si no existiese. Nos odiamos tanto cuando éramos jóvenes que ahora hemos agotado la carga de odio y nos limitamos a ignorarnos. Lamento no recordar ni un sólo acto de bondad por parte de Olivia durante toda nuestra niñez. Uno de mis primeros recuerdos es de cuando ella tenía 6 años y yo 5. Ella había aprendido a leer y, una noche que estábamos a solas, comenzó a leer la Biblia (la parte de la Crucifixión) a voz en grito hasta que al final chillé. Olivia disfrutó. Un día de Julio de 1.933 cuando yo tenía 16 años, Olivia me tiró al suelo en un ataque de rabia, saltó sobre mí y me fracturó la clavícula.

¿Por qué esa rivalidad tan intensa?

Una persona dijo que nuestra relación era paranoica, pero no dijo por parte de cuál de nosotras. Por mi parte no, al menos, aunque quizás tenga manía persecutoria. Tiene que haber alguna explicación. Olivia odiaba tanto la idea de tener una hermana que ni se acercaba a mi cuna. Siempre ha sido una firme defensora de la progenitura.

¿Cuál es ahora vuestra relación hoy en día?

Te puedes divorciar de tu hermana igual que de un marido. No la veo nunca ni lo pretendo.

¿Cuándo fue la última vez que os vísteis?

En el funeral de nuestra madre, en 1.975. Había estado en contacto con Olivia por respeto a mi madre, pero cuando se empezó a morir de cancer en California y yo estaba de gira con "Cactus Flower" nadie me llamó para decirme que ella preguntaba por mi. Entonces Olivia y el albacea se encargaron de todo, disponiendo de todos los efectos personales de mi madre así como de su cuerpo - ella fue incinerada - sin preocuparse de consultarme. Ni si quiera fui invitada al funeral. Por supuesto fui de todas formas .

miércoles, 11 de marzo de 2009

PHOENIX TAPES



El mes pasado tuve la oportunidad de ver, en el Festival Punto de Vista que todos los años se celebra en Pamplona y que está especializado en documentales de todo el mundo: "Phoenix Tapes" 1.999 (de Christoph Girardet y Matthias Müller) un curioso film de apenas 47 minutos que indaga en las principales obsesiones del Mago del Misterio, Alfred Hitchcock.

Este trabajo, que está formado por un montaje hecho a partir de más de 40 películas del director británico, se elaboró para ser exhibido en la exposición del Museo de Arte Moderno de Oxford denominada "Notorious. Alfred Hitchcock y el Arte Contemporáneo" y está compuesta de seis partes.


# 1 Rutland: Repaso a los exteriores de muchas de sus películas.

# 2 Burden of Proof: Curiosa relación de objetos presentes en las películas de Hitchcock( maletas, llaves, manchas de sangre...)



# 3 Derailed: Hitchcock y los trenes.



# 4 Why Don't You Love Me?: Refleja las relaciones madre-hijo que aparecen en muchas de las películas de Hitchock, claramente edípicas.



# 5 Bedroom: Hitchcock y sus mujeres.



# 6 Necrologue: Vemos a Ingrid Bergman en lo que al principio parece un plano fijo, despertarse de un sueño mientras una lágrima recorre su mejilla.



Es un documental curioso, en el que, más que reconocer las películas de Hitchcock (a veces resulta literalmente imposible) una tiene la sensación de estar explorando en sus obsesiones más íntimas.

Para los que vivís en Madrid, el 1 de Mayo se exhibirá en el Festival Documenta Madrid.

miércoles, 25 de febrero de 2009

LA VIDA MANCHA



Hace ya unos años, una noche (creo que fue viendo "Versión española") me sorprendió mucho esta película española de la que apenas había oído hablar: "La vida mancha" (2.003)de Enrique Urbizu.

La llegada de Pedro (José Coronado) a la vida de su hermano Fito (Juan Sanz) y su cuñada (Zay Nuba) después de catorce años de silencio, me recuerda inevitablemente a la llegada del tío Charly (Joseph Cotten), asesino de viudas profesional, a la casa de su hermana en "La sombra de una duda" , mi película favorita de Alfred Hitchcock.


Y es que, creo que puedo decir sin temor a equivocarme, que el personaje de Pedro, elegante, contenido, y con un pasado oscuro a sus espaldas, le debe mucho al construido en la película de Hitchcock por mi adorado Cotten. Hasta ver esta película no era una gran admiradora de José Coronado, pero con su interpretación de este personaje, me ha conquistado para siempre.

Como he dicho, Pedro reaparece tras muchos años de ausencia, en los que no se sabe cuál ha sido su principal dedicación, si bien se intuye que ésta no es muy legal. Urbizu dice de él: "El personaje de Coronado es el de un hombre lleno de misterio y autodisciplina. La película está basada en su autocontención. Él esconde datos, es alguien que quiere ocultar quién es. Ésta es una película sobre la aparición de alguien, alguien que no se sabe si es un ángel o un demonio, alguien que con su llegada altera el mundo que le rodea."



En un principio, no sabemos si la inquietante presencia de Pedro ha llegado a la familia con la intención de ayudarles (desde el comienzo vemos que Fito, camionero de profesión, tiene importantes problemas con el juego, y cómo Pedro intenta echarle una mano con el tema) o desestabilizar la familia, y es que la creciente atracción que tiene hacia su cuñada Juana, y el cariño que coje a su sobrino hacen que este solitario se plantee muchas cosas:

PEDRO: ¿Qué harías si Juana te dejara?
FITO: Eso es imposible.
PEDRO: Sí, ya, pero supongamos que se fuera, ¿qué harías?
FITO: Primero, matar. Luego buscarla y enamorarla de nuevo.
PEDRO: ¿Y si no te quisiera?
FITO: ¿Por qué no iba a quererme? ¿Por qué?
PEDRO: Porque mientes, porque juegas, porque eres un desastre.
FITO: Así era yo antes, es verdad. Pero eso se acabó. Finito. A ese lo maté.

De toda la película, me quedo con su escena final. Ya os hablé hace tiempo, en el post dedicado a "El marido de la peluquera". A una impactante declaración de amor incondicional que hace Pedro a su cuñada Juana, le sigue una escena muy íntima en la que ella le afeita la barba, antes de despedirse para siempre. En fin, una de esas películas en las que parece que "no pasa nada" pero en la que los silencios y las miradas de sus personajes valen más que mil palabras. Para mi ya es todo un clásico.



JUANA: ¿Qué te pasa, Pedro?
PEDRO: No me importa que sea mi hermano. Me da igual que sufra. La alternativa soy yo. Y a mi, pase lo que pase, me has hecho daño para siempre. Te tengo en la cabeza Juana, clavada. Tu olor, tu risa, tus silencios... son parte de mi. Te lo voy a decir sólo una vez, Juana. Te quiero y quiero que te vengas conmigo. Yo puedo hacer que nunca más tengas miedo de nada. Yo puedo hacerte feliz. Mucho.
JUANA: Qué suerte tienes, Pedro. Puedes ir, puedes venir, puedes decir lo que sientes.
PEDRO: Dí qué sientes tú.
JUANA: Siento que voy a perder algo que no es mío.



JUANA: Tienes barba.
PEDRO: Juana. Aféitame.
JUANA: ¿Por qué?
PEDRO: No lo sé. Para recordarlo. Supongo.

jueves, 5 de febrero de 2009

VASO DE LECHE


François Truffaut: Cuando Cary Grant sube la escalera, está muy bien.

Alfred Hitchcock: Hice poner una luz en el vaso de leche.

François Truffaut: ¿Un proyector dirigido hacia la leche?

Alfred Hitchcock: No, dentro de la leche, dentro del vaso. Porque era necesario que fuera sumamente luminoso. Cary Grant sube la escalera y era preciso que no se mirara más que a ese vaso.

FRANÇOIS TRUFFAUT "El cine según Hitchcock". Ambos hablan sobre la película "Sospecha" (1.941), protagonizada por Cary Grant y Joan Fontaine.

lunes, 20 de octubre de 2008

CAMEOS (2)

En PÁNICO EN LA ESCENA (1.950) se vuelve en la calle hacia mirando a Jane Wyman que habla sola.



En EXTRAÑOS EN UN TREN (1.951) sube al tren con un gran contrabajo.



En YO CONFIESO(1.953) cruza la pantalla en lo alto de una escalera.



En CRIMEN PERFECTO (1.954) se le reconoce en la foto de un grupo de ex-universitarios.



En LA VENTANA INDISCRETA (1.954) pone en hora el reloj del pianista.



En ATRAPA UN LADRÓN (1.955) se sienta en el autobús al lado de Cary Grant, cuando éste escapa de la policía.



En PERO, ¿QUIÉN MATÓ A HARRY? (1.955) observa unos cuadros.



En EL HOMBRE QUE SABÍA DEMASIADO (1.956) le vemos de espalda mirando un espectáculo de acróbatas árabes.



En VÉRTIGO (DE ENTRE LOS MUERTOS)1.958, le vemos cruzar una calle.



En CON LA MUERTE EN LOS TALONES (1.959) le vemos perder el autobús, al terminar los títulos de crédito.



Según me descubieron el otro día Alex y Elita, también se habla de un "cameo travesti" (jeje, me encanta como suena) de Hitchcock en esta película, nunca confirmado por él. Al parecer figura disfrazado de señora en este fotograma, la verdad es que su perfil es idéntico al del mago del suspense (más información aquí):


En PSICOSIS (1.960) pasa por delante de la oficina donde trabaja Jane Leigh.


En LOS PÁJAROS (1.963) sale de una pajarería con dos perritos.


En MARNIE LA LADRONA (1.964) sale de una habitación de hotel.



En CORTINA RASGADA(1.966) un bebé se le hace pis encima en la recepción de un hotel.


En TOPAZ (1.969) le vemos en silla de ruedas en un aeropuerto.


En FRENESÍ (1.972) observa un cadáver que flota en el Támesis.


En LA TRAMA (1.976) le vemos tras el cristal de una puerta donde pone "Registro de nacimientos y defunciones".

 
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