Cuando en Agosto visité el Museo Van Gogh de Amsterdam, no sólo quedé impresionada por los preciosos cuadros y dibujos, especialmente me llamó la atención un detalle del relato de la vida de este artista que estaba escrito en las paredes de su museo, junto con su obra... Yo era consciente de la especial relación que durante toda su vida mantuvo Vincent con su hermano pequeño, Theo, que no sólo representaba su apoyo económico y su principal marchante de arte (con no demasiado éxito, por cierto), sino que era el motor que le mantenía en su constante puja entre la locura y la cordura, la persona que le animó a viajar a París a empaparse de la influencia de Impresionistas y a conocer a artistas de la época como Paul Gauguin, Toulouse-Lautrec, Emile Bernard, Camille Pissarro o John Russell. Theo era quien, en definitiva, le alentaba en los momentos más duros de su carrera, por eso la última carta (inconclusa) que escribió Vincent, la que encontraron en su chaqueta después de que se disparara con una pistola en el pecho, estaba dirigida a su hermano pequeño:
27 de julio de 1890
“Mi querido hermano:
Gracias por tu buena carta y el billete de 50 francos que contenía. Ya que esto va bien, que es lo principal, ¿por qué insistiré sobre cosas de menor importancia? ¡a fe mía!… antes de que haya oportunidad de hablar de asuntos con la cabeza más reposada, pasará probablemente mucho tiempo. Los otros pintores, cualquier cosa que piensen, instintivamente se mantienen a distancia de las discusiones sobre el comercio actual.
Pues bien, la verdad es que sólo podemos hacer que sean nuestros cuadros los que hablen. Pero sin embargo, mi querido hermano, añado; que siempre te he dicho –y te vuelvo a decir todavía otra vez con toda la gravedad que pueden dar los esfuerzos del pensamiento asiduamente fijo para tratar de hacer tanto bien como se pueda- te vuelvo a decir aún que yo consideraré siempre que tú eres algo más que un simple marchand de Corot, que por mediación mía tienes parte en la producción misma de ciertas telas que aun en el desastre guardan su calma.
Porque nosotros estamos aquí y esto es todo o por lo menos lo principal que puedo tener que decirte en un momento de crisis relativa. En un momento en que las cosas están muy tirantes entre marchands de cuadros de artistas muertos y de artistas vivos.
Pues bien, mi trabajo; arriesgo mi vida y mi razón destruida a medias –bueno- pero tú no entras entre los marchands de hombres, que yo sepa; y puedes tomar partido, me parece, procediendo realmente con humanidad, pero, ¿qué quieres?...”
Theo no dudó en acudir al lecho de muerte de su hermano, y junto a él se encontraba cuando éste falleció apenas dos días después. Se dice que una de sus últimas frases, dirigida a su hermano Theo fue: "La tristesse durera toujours (La tristeza durará siempre".
El relato del funeral de Vincent, narrado por un conocido, el pintor Emile Bernard, no deja duda del dolor que ocasionó a Theo la pérdida del que era también su pilar:
"A las tres en punto su cuerpo fue retirado, amigos suyos llevándolo al coche fúnebre, un número de personas en la compañía estaban llorando. Theodore Van ghogh [sic], quien estaba dedicado a su hermano, quien siempre le dio apoyo en su lucha para mantenerlo con su arte estaba sollozando lastimosamente todo el tiempo . . .
El sol estaba terriblemente caliente afuera. Trepamos la colina en las afueras de Auvers hablando de él, acerca del audaz impulso que le dio al arte, de los grandes proyectos que él siempre estaba urdiendo, y acerca del bien que nos hizo a todos nosotros.
Llegamos al cementerio, un pequeño cementerio nuevo constelado con nuevas tumbas. Está en la pequeña colina sobre los campos que estaban maduros para la cosecha bajo el amplio cielo azul que él todavía habría amado . . . tal vez.
Entonces fue bajado a la tumba . . .
Cualquiera hubiera comenzado a llorar en ese momento . . . el día estaba demasiado hecho para él para que uno no se imagine que él estaba aún vivo y disfrutándolo.
El doctor Gachet (quien es un gran amante del arte y posee una de las mejores colecciones de pintura impresionista al día de hoy) quiso decir unas pocas palabras de homenaje acerca de Vincent y su vida, pero él también estaba lamentándose a tal punto que sólo pudo balbucear un muy confuso adiós . . . (tal vez ésa fuera la forma más hermosa de hacerlo).
Dio una breve descripción de las luchas de Vincent y sus logros, relatando cuán sublime eran sus objetivos y cuán grande era la admiración que sentía por él (a pesar que lo conoció por un corto período de tiempo). El fue, dijo Gachet, un hombre honesto y un gran artista, que sólo tenía dos propósitos: humanidad y arte. Fue el arte lo que él preció sobre todo y lo que hará vivir su nombre.
Entonces volvimos. Theodore Van ghog [sic] estaba quebrado del dolor, todos los asistentes estaban muy emocionados, algunos volviendo al campo abierto mientras que otros se encaminaban a la estación. "
Theo Van Gogh falleció apenas seis meses después de su hermano. La sífilis que padecía hacía tiempo se le agravó como consecuencia de la depresión causada por la muerte de su Vincent. Si bien en un principio fue enterrado en Utretch, su viuda Johanna consiguió en 1914 que su cadáver fuera exhumado y trasladado al pequeño cementario de Auvers para descansar eternamente junto a la tumba de su hermano.
Tumba de los hermanos Vincent y Theo Van Gogh en Auvers-sur-Oise (Francia)























