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jueves, 7 de abril de 2011

LA GRAN COSMOPOLIS

(Meditaciones de la madrugada)

Casas de cincuenta pisos,
servidumbre de color,
millones de circuncisos,
máquinas, diarios, avisos
y ¡dolor, dolor, dolor!

Estos son los hombre fuertes
que vierten áureas corrientes
y multiplican simientes
por su ciclópeo fragor,
y tras la Quinta Avenid
a la Miseria está vestida
con ¡dolor, dolor, dolor...!

¡Sé que hay placer y que hay gloria allí,
en el Waldorff Astoria,
en donde dan su victoria
la riqueza y el amor;
pero en la orilla del río,
sé quiénes mueren de frío
y lo que es triste, Dios mío,
de dolor, dolor, dolor...!

Pues aunque dan millonario
sus sus talentos y denarios,
son muchos más los calvarios
donde hay que llevar la flor de la Caridad
divina que hacia el pobre a Dios inclina
y da amor, amor y amor.

Irá la suprema villa
como ingente maravilla
donde todo suena y brilla
en un ambiente opresor,
con sus conquistas de acero,
con sus luchas de dinero,
sin saber que allí está entero
todo el germen del dolor.

Todos esos millonarios
viven en mármoles parios,
con residuos de Calvarios,
y es roja, roja su flor.

No es la rosa que el Sol lleva
ni la azucena que nieva,
sino el clavel que se abreva
en la sangre del dolor.

Allí pasa el chino,
el ruso, el kalmuko y el boruso;
y toda obra y todo uso
a la tierra nueva es fiel,
pues se ajusta y se acomoda
toda fe y manera toda,
a lo que ase, lima y poda
el sin par Tío Samuel.

Alto es él, mirada fiera,
su chaleco es su bandera,
como lo es sombrero y frac;
si no es hombre de conquistas,
todo el mundo tiene vistas
las estrellas y las listas
que bien sábese están listas
en reposo o en vivac.

Aquí el amontonamiento
mató amor y sentimiento;
mas en todo existe Dios,
y yo he visto mil cariños
acercarse hacia los niños
del trineo y los armiños
del anciano Santa Claus.

Porque el yanqui ama sus hierros,
sus caballos y sus perros,
y su yacht y su foot-ball;
pero adora la alegría,
con la fuerza, la armonía:
un muchacho que se ría
y una niña como el sol.

RUBÉN DARÍO. Nueva York, diciembre de 1914

* Las fotografías son de Charles C. Ebbets.

martes, 5 de enero de 2010

LINDA & PAUL


"Una gran parte de mi vida con Linda y con nuestra familia la pasé por ahí, en casa o de vacaciones. La imagen de esta página no es sencillamente más que una instantánea tomada en vacaciones, nada especial. Fue una más de tantas y tantas fotos, una fotografía en la que aparezco yo, en Jamaica en 1972, descansando tranquilamente por la tarde. Como fotógrafa, Linda tenía libertad para sacar magníficas fotos familiares que no estaban preparadas. Tenía ese don: cuando se ponía a hacer fotos, se las arreglaba para conseguir que no nos diéramos cuenta de su presencia en absoluto.



Podía hacer fotos de prácticamente todo lo que quisiera y todos sabíamos que podíamos fiarnos de ella. Sabíamos que sólo sacaría fotos de lo que ella creyera que merecía la pena y que no fuera excesivamente íntimo.

Nos habíamos acostumbrado a sentirnos como en casa. Después de todo, me imagino que nos habíamos acostumbrado. Cuando la vi por primera vez, me di cuenta de que, como fotógrafa, era muy simpática. Ahora se cumplen diez años de su muerte y probablemente unos 40 años desde la primera vez que la conocí. Todavía recuerdo cómo fue nuestro primer encuentro. Fue en un club de Londres, el Bag O’ Nails, una noche en la que estaban actuando Georgie Fame y los Blue Flames. De un extremo a otro de aquella sala abarrotada de público, nuestros ojos se encontraron y los violines empezaron a sonar, como suele decirse, aunque su sonido quedó ahogado, sobre todo, por Georgie Fame. Otro norteño.

Entre nosotros surgió inmediatamente la atracción. Cuando ya se iba a marchar (ella estaba con el grupo de los Animals, a los que había estado fotografiando), vi que había una oportunidad clara. "Me llamo Paul –le dije--, ¿y tú?". Creo que probablemente me había reconocido.

Sería una situación vista hasta la saciedad, pero con el tiempo les conté a los niños que, de no haber sido por aquel momento, ninguno de ellos estaría aquí. Aquella misma noche, más tarde, nos fuimos juntos a otro club, el Speakeasy. Fue la primera vez que salíamos juntos y recuerdo que fue también la primera vez que yo oí [la canción] 'A Whiter Shade of Pale’( 'Con su blanca palidez') de Procol Harum. Se convirtió en nuestra canción.



Aunque Linda conocía a muchísimos músicos de primera fila (había trabajado como fotógrafa en el primer número de la revista 'Rolling Stone’), siempre fue una mujer que no se daba ninguna importancia, en absoluto. En los años sesenta íbamos a todas partes en metro. Un día le saqué una foto poco después de comer. El vagón estaba completamente vacío y ella quería sacarme fotos a mí.


Siempre fue una mujer guapísima. Esa imagen de Linda en el metro la retrata a la perfección: manos hermosas, absolutamente nada de maquillaje, sólo la forma de su cara. Los calcetines de rombos por los que todo el mundo le tomaba el pelo...

Tenía dos pares, y habitualmente se combinaba uno de color rojo con otro de color verde. Era una chica de lo más natural, y rubia natural. Siempre tenía un aspecto muy informal. Así es como íbamos por ahí los dos en aquellos tiempos; en el metro, yo le saqué un par de fotos y ella me sacó a mí otro par de fotos. Muy poco después de la foto del metro, yo rompí con los Beatles, lo que para mí resultó ser un trago horroroso. Linda era muy práctica, muy realista, dos de las cualidades que yo realmente echaba en falta en aquellos momentos. Además, era toda una mujer. Yo tenía la sensación de que hasta entonces había estado saliendo con chicas, bueno, salvo una o dos. Linda era una mujer auténticamente de una pieza.

Tenía una niña de cinco años y yo estaba verdaderamente impresionado por la forma en que ella se manejaba en la vida. Sabía lo que tenía que hacer, simplemente. A mí me parecía realmente impresionante. (...) Ante la presión de estar casada con un Beatle, frecuentemente Linda quería que dejáramos la ciudad a temporadas.


Salíamos de excursión a sitios como Cliveden, donde Linda me fotografió junto con Heather, que era su hija y que pasó a serlo de los dos. La niña me llamaba siempre papá. Ésta es una foto interesante. Yo conocía Cliveden de haber rodado allí la película 'Help!’; de hecho rodamos una secuencia en la que figuraba que la casa era el palacio de Buckingham. No estoy seguro de que la reina lo hubiera permitido. Yo había estado por allí con los Beatles y fue allí donde conocimos a Lord Astor, que por cierto estaba en las últimas. Recuerdo que lo que nos ofreció fue oxígeno. "¿Quieren ustedes un poquito?", nos decía. Creo que todos inhalamos algo.

Yo sabía que Cliveden representaría para Linda, Heather y yo mismo un día agradable al aire libre. Cuando salíamos por ahí en coche, Linda siempre quería perderse. Yo tengo un pánico innato a perderme. Siempre quiero saber dónde está Londres. No quiero llegar a Staines, pongamos por caso, y no saber cuál es el camino de vuelta. Íbamos por ahí y nos metíamos en los lugares más apartados, nos los pasábamos en grande, encontrábamos una pequeña tetería o nos quedábamos a la orilla de un río.

Me enseñó a disfrutar de esas pequeñas cosas, a relajarme y a ser una persona normal y corriente. Todo eso tenía un gran valor para mí por aquel entonces; representó una gran parte del proceso de curación a raíz de la disolución de los Beatles. Ella sentía adoración por el campo y le encantaba sacarnos fotos ahí. La foto de la página de apertura fue tomada en nuestra finca de Escocia, en 1982, una época en la que pasábamos mucho tiempo allí. Ésa es mi batita escocesa; picaba un poco en contacto con la piel, pero es la que yo llevaba.



Lo que yo tenía que hacer era ir andando desde un extremo de la valla hasta el otro y volver, cosa que hice hasta que empecé a trastrabillar un poquito y aquello se iba a convertir en un riesgo para la salud. Lo que pienso que esta fotografía tiene de fabuloso es que se trata de uno de esos momentos en los que se especializó alguien como Cartier-Bresson. Hay fotografías famosas de Cartier-Bresson, en las que aparece alguien saltando sobre un charco en un camino, que tienen ese aire como de que "¡tú estás allí!". Luego tienes esa preciosa figura de Stella agachada en segundo plano y además, al perro en posición perfecta de parada, un pequeño labrador, de nombre Poppy, y también me tienes a mí, en equilibrio. Es francamente extraordinaria.
Linda era una mujer muy natural. Le encantaban el aire puro y la privacidad del campo. Durante el proceso de disolución de los Beatles, pasamos una temporada bastante larga en Escocia, entre tres y cuatro meses. En condiciones normales no habrían sido más que unas vacaciones de dos semanas.Nos encantaba estar allí. Aquello era el fin del mundo.

Nuestra finca está en Campbeltown y todavía voy por allí con la familia. Los hombres que aparecen en la foto eran conocidos de Linda y míos como los 'Old Biddies' [literalmente, 'las viejecitas']. Estaban jubilados. Salían por ahí, a dar una vuelta con sus chubasqueros y sus gorras de Andy Capp, se sentaban en cualquier sitio y charlábamos un rato. Creo que con el tiempo alguien puso ahí un banco para que se sentaran. Los veíamos siempre que nos acercábamos por el pueblo a comprar cosas de comer. Ella se tomaba sus chupitos y hay un número bastante considerable de fotografías que ahora son realmente históricas. Los sitios cambian en 30 años. Tenemos fotos de bebés, de niños chiquititos que son una monada y que ahora son unos campesinos hechos y derechos.

Precisamente, el museo de Campbeltown tiene algunas de las fotos de Linda por esta misma razón, porque ya son históricas. Me encantan los impermeables. Estos tipos mayores son exactamente los personajes típicos del campo, jubilados, con sus bastones. Hay como un ambiente genial en esta fotografía. Linda les cogió un gran cariño a los Old Biddies.



Una cosa estupenda de Linda era la capacidad que tenía para tratar con cualquiera. Su padre era un abogado de fama, que había ido a Harvard, que había alcanzado mucho éxito en el ejercicio de su profesión y que vivía en un piso en Park Avenue, un sitio de lo más elegante, con una colección de arte impresionante. Ella no tenía ninguna dificultad para moverse en ese mundo, se encontraba ahí completamente a sus anchas. Ahora bien, también era capaz de conectar con enorme facilidad con la gente de la calle. Tenía una forma de ser muy natural. En los años sesenta y setenta la prensa de aquí no lo supo ver, simplemente porque primero había sido mi novia y luego mi mujer.

No era de las que iban a televisión y decían "¡Ésta soy yo, hola!" para tratar de caerle bien a todo el mundo. Nosotros no necesitábamos hacer nada de eso; era nuestra vida, no la de los demás. Estábamos demasiado entretenidos viviéndola. Cuando llegaba alguien a casa y la conocía, se convencía de que era fantástica. Simplemente era una persona estupenda para salir por ahí con ella: muy divertida, muy ocurrente y muy inteligente. Era capaz de hablar con la misma naturalidad con el cartero del pueblo que con un marchante de arte de Nueva York.

La gente tarda un tiempo en conocerte, sobre todo si tú no te esfuerzas en que te conozcan, y ella no se esforzaba. El tiempo es un factor esencial.Había gente que se venía a cenar con nosotros, personas como Twiggy y Joanna Lumley. De vez en cuando Linda concedía alguna entrevista y poco a poco la iban conociendo. Simplemente se corrió la voz de que era una señora realmente fantástica. El comentario que hacían de ella era: "No tiene nada que ver con la imagen que da". Para ella lo más importante era su mundo privado, no su proyección pública, y ésa es la razón por la que se tardaba un poco de tiempo (en conocerla).



Para mí, la fotografía más triste y más inolvidable de esta colección es el autorretrato que se hizo en 1997, no mucho antes de morir en 1998, en el estudio de Francis Bacon en South Kensington [barrio de Londres]. Linda era una apasionada del arte. Había estudiado arte en la universidad, en Arizona, y su padre tenía un colección extraordinaria. En fin, que había crecido rodeada de arte de gran nivel. Sentía una admiración enorme por Francis Bacon y, por intermedio de un amigo, tuvo la oportunidad de fotografiar el estudio del artista tras la muerte de éste. Conocíamos a las personas que se habían hecho cargo del estudio. Iban a llevárselo todo (todo lo que había en él) a Dublín. Se presentó allí y sacó unas cuantas fotografías. Ésta es un clásico. Con ese espejo roto, resulta particularmente inquietante. Es una imagen muy extraña, pero poderosa. No estoy seguro, pero parece algo así como la máscara mortuoria de alguien a la derecha de la imagen.

Por aquella época, ella sabía que estaba enferma, pero tenía sus sesiones de 'quimio' y le estaba volviendo a salir el pelo. Yo pensaba que por aquel entonces tenía un aspecto muy elegante. Ella no sabía que se estaba muriendo. A decir verdad, no estoy seguro de que llegara a saber en ningún momento que se estaba muriendo. Como familia, tienes que tomar una decisión sobre si se lo comentas a alguien y los médicos lo dejan en tus manos, en la familia más próxima.

Lo hablé con el médico y éste me dijo: "No creo que ella quiera saberlo. Es una señora tan fuerte, tan echada para adelante, y una mujer tan positiva que no creo que eso le haga ningún bien".

Salió a montar a caballo incluso el día antes de morir. Le encantaba sobremanera montar a caballo. Había veces que se subía al caballo y decía:"No quieres bajarte, ¿sabes?". Le gustaba más estar allá arriba que en el suelo.

PAUL MCCARTNEY

martes, 1 de diciembre de 2009

MIENTRAS DUERMES TE MIRO


Mientras duermes te miro.

Me recuerdas
el frío de las fuentes en los labios,
el prado debajo de la espalda,
la indescifrable danza de las nubes,
el dulce sabor de diminutos dedos en la masa,
la tierra en las uñas,
los pies mojados en los charcos,
los bolsillos repletos.

Contigo junto a mí
los días recobran la suave textura de la cera
y repiten mil veces el amanecer.

Contigo junto a mí
veo pasar de largo la tristeza.

IRENE SÁNCHEZ CARRÓN "Escenas principales de un actor secundario" (2.000)



* Foto 1: HENRI CARTIER-BRESSON " Mujer dormida" (1.939)
* Foto 2: MAN RAY " Mujer dormida" (1.929)

miércoles, 28 de octubre de 2009

QUERIDA FRANCESCA


16 de agosto de 1978



Querida Francesca:

Espero que te encuentres bien. No sé cuándo recibirás esta carta. Algún tiempo después de mi partida. Tengo sesenta y cinco años, y hoy hace trece que nos conocimos, cuando entré en tu sendero para pedir indicaciones.

Espero que este paquete no perturbe tu vida en modo alguno. No podría soportar pensar que las cámaras queden en estuches gastados en algún negocio de segunda mano, o en poder de un desconocido. Estarán bastante estropeadas cuando te lleguen. Pero no tengo a quien dejárselas, y te ruego que me perdones por ponerte en riesgo enviándotelas.

Entre 1965 y 1975 estuve casi todo el tiempo viajando. Para alejar la tentación de llamarte o ir a verte, una tentación que tengo virtualmente en todos mis momentos de vigilia. Acepté todas las misiones que pude fuera del país. A veces, muchas veces, me dije: "Al diablo, me voy a Winterset. Iowa, y me llevo a Francesca conmigo a cualquier costo".

Pero recuerdo tus palabras, y respeto tus sentimientos. Tal vez tengas razón; no lo sé. Lo que sé es que salir de tu sendero esa calurosa mañana de un viernes fue lo más duro que me tocó hacer en la vida. En realidad dudo de que muchos hombres hayan hecho jamás algo tan difícil.

Dejé el National Geographic en 1975 y dediqué el resto de mis años de fotógrafo a cosas elegidas por mí, haciendo algún trabajo donde lo encontraba, temas locales o regionales que sólo me obligan a estar afuera por unos días cada vez. Desde el punto de vista financiero es duro, pero me las arreglo. Siempre me las he arreglado. Gran parte de mi trabajo gira alrededor de Puget Sound, y eso me gusta. Parece que cuando los hombres envejecen se acercan al agua.

Ahora tengo un perro, un perdiguero dorado. Lo llamo "Camino", y viaja conmigo casi todo el tiempo, sacando la cabeza por la ventanilla, buscando buenas presas. En el setenta y dos me caí de un acantilado en Maine, en el parque nacional de Acadia, y me fracturé un tobillo. Con la caída se rompieron la cadena y el medallón. Afortunadamente cayeron cerca. Los encontré y mandé repararla cadena a un joyero.

Vivo con el corazón cubierto de polvo. Esa es la mejor manera en que puedo expresarlo. Hubo mujeres antes de ti, algunas, pero después de ti ninguna. No hice ningún voto de celibato; sencillamente no me interesan.

Una vez vi un ganso en Canadá a quien unos cazadores le habían matado la pareja. Sabes que se aparean para toda la vida. El ganso anduvo en círculos alrededor del estanque durante muchos días después de lo sucedido. Cuando lo vi por última vez nadaba solo en medio del arroz silvestre, siempre buscando. Supongo que la analogía es demasiado obvia para el gusto literario, pero es así como me siento.

En mi imaginación, en mañanas neblinosas o en tardes en que el sol se pone sobre las aguas al noroeste, trato de pensar qué puede ser de tu vida y qué estarás haciendo mientras pienso en ti. Nada complicado... salir al jardín, sentarte en la hamaca del porche, estar de pie ante la pileta de la cocina. Cosas así. Recuerdo todo. Tu olor, tu sabor de verano. La sensación de tu piel contra la mía, tus susurros cuando te amaba.

Una vez Robert Penn Warren usó esta frase: "... un mundo que parece abandonado de Dios...". No está mal, se parece bastante a lo que siento a veces. Pero no puedo vivir siempre así. Cuando esos sentimientos se hacen demasiado intensos, cargo las cosas en Harry y me voy de viaje por unos días con Camino.

No me gusta tenerme lástima. No soy de esa clase de hombre. Y la mayor parte del tiempo no me siento así. En cambio me siento agradecido por haberte encontrado. Podríamos haber pasado uno junto al otro sin percibirnos, como dos porciones de polvo cósmico.

Dios o el universo, o lo que uno elija para nombrar los grandes sistemas de equilibrio y orden, no reconoce el tiempo terrestre. Para el universo, cuatro días no es distinto de cuatro mil millones de años luz. Yo trato de tenerlo siempre presente. Pero, al fin y al cabo, no soy más que un hombre.Y todas las elucubraciones filosóficas que puedo conjurar no me salvan de desearte, todos los días, a cada momento ni del despiadado gemido del tiempo, el tiempo que nunca puedo pasar contigo, dentro de mi cabeza.

Te amo profundamente, totalmente. Y será siempre así.

El Ultimo cowboy, Robert

P.S.: El verano pasado le puse un motor nuevo a Harry. Anda muy bien.



ROBERT JAMES WALLER "Los puentes de Madison County".



* OTRO POST SOBRE LA PELÍCULA Y EL LIBRO:

LOS PUENTES DE MADISON

martes, 20 de octubre de 2009

EL OTOÑO SE ACERCA


El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

ÁNGEL GONZÁLEZ


* Foto sacada en Noviembre de 2.008 en Ólvega (Soria).

jueves, 18 de junio de 2009

UNA RUBIA IMPONENTE


"Hazel Morse era una mujer corpulenta, de cabello claro, del tipo que incita a algunos hombres, cuando usan la palabra "rubia", a chascar la lengua y menear la cabeza pícaramente. Se enorgullecía de sus pies pequeños y su vanidad le hacía sufrir, pues los encajaba en zapatos de punta roma y tacón alto, del número más pequeño posible. Lo más curioso en ella eran las manos, extrañas terminaciones de los brazos fofos y blancos, salpicados de manchas de color canela claro, unas manos largas y temblorosas, de grandes uñas convexas. No debería haberlas desfigurado con pequeñas joyas.

No era una mujer dada a los recuerdos. A sus treinta y cinco años, su primera juventud era una secuencia borrosa y fluctuante, una película imperfecta que mostraba las acciones de unas personas desconocidas. Su madre viuda murió tras una enfermedad muy larga, que la sumió en un letargo mental, cuando Hazel tenía veintitantos años, y poco después la joven consiguió empleo como modelo en un establecimiento mayorista de vestidos femeninos. Aún era la época de la mujer imponente, y por entonces ella tenía un color bonito, el cuerpo erguido y los pechos altos. Su trabajo no era fatigoso, conocía a muchos hombres y les decía cuánto les gustaba sus corbatas. Gustaba a los hombres, y ella daba por sentado que gustar a muchos hombres era algo deseable. La popularidad parecía valer el esfuerzo que era preciso hacer para lograrlo. Una gustaba a los hombres porque era divertida, y si les gustabas te invitaban a salir. Así pues, era divertida y tenía éxito. Era una mujer alegre y despreocupada, y a los hombres les gusta esa clase de mujer.

Ninguna otra clase de diversión, más sencilla o más complicada, le llamaba la atención. Nunca se preguntaba si no sería una ocupación mejor hacer alguna otra cosa. Sus ideas, o mejor dicho, sus aceptaciones, eran exactamente las mismas que las otras rubias imponentes de las que era amiga."

DOROTHY PARKER "Una rubia imponente" (1.929)

* Uno de los relatos que más me gustan de Parker, este éste que comienza así, y que narra la decadencia alcohólica y la soledad de una mujer, Hazel Morse.


** Fotografía de Diane Arbus

miércoles, 8 de abril de 2009

ILSE BING


Autorretrato con Leica 1.931



Hace poco tiempo me topé por casualidad con un retrato que me impactó. Es un autorretrato de la fotógrafa (y poetisa) alemana Ilse Bing, hecho en 1.931. La que sería llamada "Reina de la Leica" posa en un juego de espejos junto con la cámara que le haría famosa a comienzos de los años 30.

Su carrera como fotógrafa freelance comenzó por casualidad, estudiar un doctorado en Historia del Arte le llevó a fotografiar diferentes edificios, y así es cómo descubre su pasión por la fotografía. Pronto empieza a trabajar en un periódico de su Frankfurt natal, siendo una de las primeras mujeres fotógrafas en dicho periódico. Se traslada a París en 1.929, y rápidamente se integra en el movimiento de vanguardia artística, siendo la única profesional en utilizar la pequeña Leica para desarrollar su trabajo,que incluía tanto reportajes de moda como publicitarios.

Poster de Greta Garbo en París. 1.932


También es una de las primeras profesionales en utilizar el flash electrónico, así como determinadas técnicas de laboratorio, como la solarización: (que también se atribuye a Man Ray).


París. 1.932



Ilse y su marido,el pianista Konrad Wolff, eran judíos, por lo que se las arreglaron para trasladarse a los Estados Unidos en 1.940, ya que temían por su seguridad bajo el Gobierno de Vichy.

En Nueva York, Bing continuó su exitosa carrera, hasta que 1.959, momento en el que sintió que debía abandonar la fotografía.

"Para una fotógrafa con habilidades reconocidas y una importante reputación debe ser difícil dejar su carrera en el momento en el que sus nuevos trabajos no representen nuevas ideas, pero la tarea de cualquier artista podría ser definida como la revelación de algo nuevo o la muestra de algo conocido bajo un nuevo prisma. Cualquier repetición, incluso en el más alto nivel de artesanía, está vacía de contenido, y por tanto hay que admitirlo."

ILSE BING

A partir de entonces se dedicó a escribir poemas, dibujar y hacer collages con el mismo entusiasmo con el que había hecho fotografías durante tantos años, falleciendo un 10 de Marzo de 1.998 en Nueva York, a la edad de 98 años.

lunes, 30 de marzo de 2009

LOS ABRAZOS ROTOS


“Cuando hice la foto atardecía, el plano era muy amplio y no vi a la pareja. De hecho hay que fijarse mucho, porque dentro de la inmensidad de la playa negra, a primera vista no se advierte su presencia.

Pensé que el paisaje fotografiado entrañaba un secreto, que ni siquiera la pareja abrazada conocía. Un secreto que probablemente fuera una amenaza para ellos.
La imagen de aquellos dos cuerpos fundidos y aislados impregnaron de misterio mi primer viaje a la isla
.”

PEDRO ALMODÓVAR



Lena: ¿Qué escribes?

Mateo : "El secreto de la Playa del Golfo". Cuando hice la foto no me di cuenta de lo que se veía.

Lena: ¿Y cuál es su secreto?

Mateo: No lo sé. Tengo que escribir para averiguarlo.

"Los abrazos rotos" PEDRO ALMODÓVAR.

* Hace poco dediqué un post a los abrazos, esos pequeños instantes que hacen que el mundo deje de girar. La idea que fue el origen de la última película de Almodóvar (ese abrazo de dos desconocidos descubierto al examinar una fotografía tomada por el propio director en Lanzarote) le debe mucho a "Blow up" de Antonioni. En realidad, su nueva película es todo un homenaje al arte de hacer cine, por eso me extraña algunas de las malas críticas que ha recibido. Yo me declaro total admiradora de "Los abrazos rotos", puedo decir que sí me he dejado llevar por esta historia de amor, celos, ceguera (física de algunos, emocional de otros), confesiones y mentiras, y sobre todo de cine, buen cine.

lunes, 16 de marzo de 2009

MEMPHIS, TN



memphis 7:11 tren expreso procedente
de kansas entrada en vía dos lleva retraso
rogamos disculpen las molestias

7:12 vía dos mujer blanca treinta treinta y cinco

7:13 covington sin paradas vía cuatro 7:15
detroit paradas nashville dayton vía cinco
7:20 oklahoma conexión dallas vía nueve

7:20 mujer blanca treinta años metro setenta
aplastamiento en zona cervical fracturas múltiples
muerte instantánea

7:20 tren expreso procedente de kansas
va a efectuar su entrada en vía dos

PABLO GARCÍA CASADO



* Fotografías de Ralph Morse sacadas del archivo fotográfico de la Revista Life.

lunes, 26 de enero de 2009

CREPÚSCULO


Cada crepúsculo
es tan sólo un ensayo
del sueño eterno.

MARIO BENEDETTI "Haiku 44" Nuevo rincón de Haikus (2.008)



* Fotografías tomadas en Altea (Alicante) en 2.004.

lunes, 19 de enero de 2009

EN LOS BOSQUES DE PENNSYLVANIA


Cuando un árbol gigante se suicida,
harto de estar ya seco y no dar pájaros,
sin esperar al hombre que le tale,
sin esperar al viento,
lanza su última música sin hojas
—sinfónica explosión donde hubo nidos—,
crujen todos sus huecos de madera,
caen dos gotas de savia todavía
cuando estalla su tallo por el aire,
ruedan sus toneladas por el monte,
lloran los lobos y los ciervos tiemblan,
van a su encuentro las ardillas todas,
presintiendo que es algo de belleza que muere.

GLORIA FUERTES


* Fotografía tomada en la Selva de Irati (Navarra).

** ¿Has olvidado que el bosque es tu hogar?

lunes, 29 de diciembre de 2008

CAMINO




Aquí estás, camino de siempre,
hacia adelante, rota
la aspiración rosada, luna
que empalidece toda cosa.

Aquí estás y debes andar,
caminar como el agua absorta
por el torcido cauce, altos
los muros rojos, y a deshora.

Como el agua inmóvil transcurres
hacia un lejos, playa remota,
ya confusas historia y pena,
lejana la pena, la historia...

CARLOS BOUSOÑO


* Fotografía de DOROTHEA LANGE. "The Road West, New Mexico". 1.938

martes, 21 de octubre de 2008

SOLILOQUIO DEL FARERO


Cómo llenarte, soledad,
sino contigo misma…
De niño, entre las pobres guaridas de la tierra,
quieto en ángulo oscuro,
buscaba en tí, encendida guirnalda,
mis auroras futuras y furtivos nocturnos,
y en tí los vislumbraba,
naturales y exactos, también libres y fieles,
a semejanza mía,
a semejanza tuya, eterna soledad.

Me perdí luego por la tierra injusta
como quien busca amigos o ignorados amantes;
diverso con el mundo,
fui luz serena y anhelo desbocado,
y en la lluvia sombría o en el sol evidente
quería una verdad que a ti te traicionase,
olvidando en mi afán
cómo las alas fugitivas su propia nube crean.

Y al velarse a mis ojos
con nubes sobre nubes de otoño desbordado
la luz de aquellos días en tí misma entrevistos,
te negué por bien poco;
por menudos amores ni ciertos ni fingidos,
por quietas amistades de sillón y de gesto,
por un nombre de reducida cola en un mundo fantasma,
por los viejos placeres prohibidos
como los permitidos nauseabundos,
útiles solamente para el elegante salón susurrado,
en bocas de mentira y palabras de hielo.

Por ti me encuentro ahora el eco de la antigua persona
que yo fui,
que yo mismo manché con aquellas juveniles traiciones;
por ti me encuentro ahora, constelados hallazgos,
limpios de otro deseo,
el sol, mi dios, la noche rumorosa,
la lluvia, intimidad de siempre,
el bosque y su alentar pagano,
el mar, el mar como su nombre hermoso;
y sobre todo ellos,
cuerpo oscuro y esbelto,
te encuentro a ti, tú, soledad tan mía,
y tú me das fuerza y debilidad
como el ave cansada los brazos de la piedra.

Acodado al balcón miro insaciable el oleaje,
oigo sus oscuras imprecaciones,
contemplo sus blancas caricias;
y ergido desde cuna vigilante
soy en la noche un diamante que gira advirtiendo a los hombres,
por quienes vivo, aun cuando no los vea
;
y así, lejos de ellos,
ya olvidados sus nombres, los amo en muchedumbres,
roncas y violentas como el mar, mi morada,
puras ante la espera de una revolución ardiente
o rendidas y dóciles, como el mar sabe serlo
cuando toca la hora de reposo que su fuerza conquista.

Tú, verdad solitaria,
transparente pasión, mi soledad de siempre,
eres inmenso abrazo;
el sol, el mar,
la oscuridad, la estepa,
el hombre y su deseo,
la airada muchedumbre,
¿qué son sino tú misma?
Por ti, mi soledad, los busqué un día;
en ti, mi soledad, los amo ahora.

LUIS CERNUDA



* Al leer el otro día un post del nuevo blog de Alex, "Puedo saltar charcos", que desde aquí os recomiendo a todos, recordé este bonito poema de Luis Cernuda.

** La fotografía la saqué el año pasado en Biarritz (Francia).

jueves, 2 de octubre de 2008

M.M.



" Tenía lo que yo llamo impacto carnal. Es algo que se da muy pocas veces. Las tres que recuerdo son Clara Bow, Jean Harlow y Rita Hayworth. Esas chicas tienen carne que da en fotografía como carne. Se siente que se puede alargar la mano y tocarla...

En mi oponión, Marilyn es esencialmente una buena chica, pero lo que ocurrió era suficiente como para volver chiflado a cualquiera, aun dotado del equilibrio y la calma que dan el nacimiento y la educación. Tomad a una chica como Marilyn, que nunca tuvo realmente oportunidad de aprender, que nunca tuvo realmente oportunidad de vivir, y enfrentadla de pronto con un monstruo de Frankenstein nacido de ella misma a base de fama, publicidad y notoriedad: es natural que se sintiera algo confusa y aturdida por todo ello.

Sin embargo, quisiera hacer constar esto: trabajé con ella en "La tentación vive arriba" y me lo pasé muy bien. Llegaba tarde muchas veces al rodaje, pero no porque se le pegaran las sábanas. Era porque debía forzarse a sí misma a presentarse en el estudio. Se sentía trastornada emocionalmente todo el tiempo; estaba asustada e insegura de sí misma, hasta el punto de que cuando trabajaba con ella me di cuenta de que deseaba inconscientemente que yo fuera un psicoanalista y ella mi paciente. Es posible que yo no le hubiera resultado de gran ayda, pero ella hubiese estado adorable sobre un sofá."

BILLY WILDER , recogido en "Marilyn revisitada", editado por Joaquín Jordá y José Luis Guarner.



*Fotografías tomadas por Alfred Eisenstaedt en 1.953.

martes, 3 de junio de 2008

PARECIDO RAZONABLE



* Son muchos los que piensan que Stanley Kubrick se inspiró en esta fotografía de Diane Arbus llamada "Gemelas idénticas" (1.967) para sus inquietantes gemelas de "El resplandor" (1980), y no es difícil entender por qué viendo ambas fotos juntas.


martes, 22 de abril de 2008

SAM & MARILYN



"Conocía a Marilyn Monroe mucho antes de ser Marilyn Monroe”, me dijo Sam Shaw. “Ocurrió en la filmación de Viva Zapata!”. Sam Shaw fue el fotógrafo que hizo famosa a Marilyn con una sola foto y, con ella, se hizo famoso él mismo. Sam fue un gran fotógrafo (y no sólo de estrellas), pero era mejor persona: uno de los hombres más buenos y generosos que he conocido –un verdadero Uncle Sam. Ya Marilyn Monroe había hecho "Los años peligrosos" (muchos lo fueron para ella) y estaba por filmar "La jungla de asfalto", donde algunos la notaron más a ella que a la principal Jean Hagen. “Todos dicen que fue hecha por los estudios. Marilyn se hizo a sí misma”, me dijo Sam. “La operación plástica en su nariz fue idea suya. Ella no fue Kim Novak, inventada por la Columbia y su mandamás Harry Cohn”.



Esa filmación de "Viva Zapata!" la reunió con Sam Shaw. Sam había ido a fotografiar no sólo a Marlon Brando sino también a Anthony Quinn, que era su amigo íntimo. “Ella”, decía Sam, “resultaba un poco, cómo decirlo, desmesurada”. Para ser como había sido hasta hace poco modelo de fotografías sus tetas se salían de las blusas y su culo era enorme. Después cuando le llegó la fama lo exhibía y lo movía y lo mostraba orgullosa. Marilyn no era deforme, sino todo lo contrario: muy bien formada, pero ella creaba lo que se dice el canon de la rubia que era demasiado. Tenía razón Sam. Marilyn Monroe pronto tuvo imitadoras. La más famosa y bella y misteriosa (mientras Marilyn era toda ella evidente) fue, por supuesto, Kim Novak. Pero esa es, de veras, otra historia.



Sam Shaw fue el culpable de haber convertido a Marilyn Monroe en mito y a la vez propagador del mito en la iconografía del siglo XX. Fue Sam el creador de Marilyn como imago mundi (la imagen del mundo) o por lo menos propagó su doble. Una réplica de veinte metros de altura colgaba ese verano fogoso por encima de los paseantes en Times Square, y se veía todavía en el septiembre ardiente cuando trató de calmarse la canícula con el aire acondicionado que no todos –como se ve en "La tentación vive arriba"– tenían en su casa.



Hoy Marilyn Monroe está muerta y Sam Shaw también, pero siempre tendremos la imagen en que ambos coincidieron una tarde de verano en Manhattan. Lo que Marilyn ofreció fue una pose, pero Sam Shaw la hizo, con su modestia de siempre, imperecedera. Ustedes como los voiyeurs de ayer podrán verla inmarcesible. Si se mira bien se podrá discernir, entre el dulce viento y la amarga victoria del olvido, que Marilyn parece una flor exótica. Lo era cuando estaba viva, lo es todavía en su imagen: en la imagen que reveló Sam Shaw.

GUILLERMO CABRERA INFANTE



* Todas las fotos son de Sam Shaw, salvo esta última, de la que habla Cabrera Infante en su artículo.

jueves, 6 de marzo de 2008

CONFESIONES


Yo te estaba esperando.
Más allá del invierno, en el cincuenta y ocho,
de la letra sin pulso y el verano
de mi primera carta,
por los pasillos lentos y el examen,
a través de los libros, de las tardes de fútbol,
de la flor que no quiso convertirse en almohada,
más allá del muchacho obligado a la luna,
por debajo de todo lo que amé,
yo te estaba esperando.


Yo te estoy esperando.
Por detrás de las noches y las calles,
de las hojas pisadas
y de las obras públicas
y de los comentarios de la gente,
por encima de todo lo que soy,
de algunos restaurantes a los que ya no vamos,
con más prisa que el tiempo que me huye,
más cerca de la luz y de la tierra,
yo te estoy esperando.


Y seguiré esperando.
Como los amarillos del otoño,
todavía palabra de amor ante el silencio,
cuando la piel se apague,
cuando el amor se abrace con la muerte
y se pongan mas serias nuestras fotografías,
sobre el acantilado del recuerdo,
después que mi memoria se convierta en arena,
por detrás de la última mentira,
yo seguiré esperando.

LUIS GARCÍA MONTERO



* Fotografías de Elliot Erwitt.

lunes, 11 de febrero de 2008

CEREMONIA RECURRENTE


El animal totémico con sus uñas de luz,
los objetos que junta la oscuridad debajo de la cama,
el ritmo misterioso de tu respiración, la sombra
que tu sudor dibuja en el olfato, el día ya inminentemente.

Entonces me enderezo, todavía batido por las aguas del sueño,
Vuelvo de un continente a medias ciego
donde también estabas tú pero eras otra,
y cuando te consulto con la boca y los dedos, recorro el horizonte de tus flancos
(dulcemente te enojas, quieres seguir durmiendo, me dices bruto y tonto,
te debates riendo, no te dejas tomar pero ya es tarde, un fuego
de piel y de azabache, las figuras del sueño)
el animal totémico a los pies de la hoguera
con sus uñas de luz y sus alas de almizcle.

Y después despertamos y es domingo y febrero.

JULIO CORTÁZAR "Último round"



* Foto 1 de MILTON H. GREENE. "Marilyn in bed"
* Foto 2 de DOUGLAS KIRKLAND.

lunes, 25 de junio de 2007

GEORGIA O KEEFE


" Picabia insinuó, de inmediato, que, en esta ocasión, sí que realmente podía tratarse de un signo altamente revelador. ¿Revelador de qué?, preguntaron al unísono Duchamp, Szalay y compañía, visiblemente molestos, ya muy cansados de tanto ver a Picabia buscando asociaciones gratuitas que fijaran una dirección dentro del caos. Pero fue entonces cuando, de pronto, vieron pasar a una bellísima mujer extranjera («alta -y morena, de extrema sensualidad, una aparición en toda regla») que, cruzando a gran velocidad la plaza, se perdió en un callejón, seguida de Lelgoualch y su tibia musical.

Tras unos momentos de general estupor, Picabia reaccionó y, tratando de saber si los otros habían visto lo mismo que él, comentó que acababa de ver a una hermosa máquina animada. Morand le dijo que, en efecto, había pasado por la plaza una variante cómica de la flor de azahar. Intervino Szalay y, en un intento de adivinar la nacionalidad de la extranjera, afirmó rotundamente que había tres sexos: el hombre, la mujer y la francesa que acababa de cruzar furtivamente la plaza. Rigaut se puso violentamente en pie, totalmente fuera de sí, y «enamorado, ya antes incluso de conocerla, salió en persecución de la mujer fatal».

Esa mujer resultó ser Georgia O'Keefe, pintora y escultora americana, que viajaba por la costa oriental de África en compañía del poeta William Carlos Williams, un buen amigo de Duchamp.

En la cena que siguió a este feliz encuentro, ella se mostró entusiasmada al oír hablar a Picabia de máquinas solteras, ficciones y otras futuras conspiraciones. Lelgoualch no cesó de puntuar musicalmente todas las palabras de la cena, hasta que su tibia encantada se incorporó respetuosamente al silencio del grupo cuando la O'Keefe comenzó a ejercer de mujer fatal ya incorporada al mecanismo solteril y expuso su teoría acerca de lo que ella entendía por sexualidad extrema: un concepto que, por estar íntimamente ligado al funcionamiento de las máquinas solteras, no tardó en convertirse en uno de los rasgos más típicamente shandys.

Consciente de que era de orden sexual el signo más distintivo de las máquinas solteras, Georgia O'Keefe afirmó que éstas se componían de un conjunto mecánico y de otro orgánico, y que entre ambos conjuntos se anudaban, en un círculo cerrado, complejas relaciones de placer y de terror, de éxtasis y de castigo, de vida y de muerte.

«En tanto que energía o libido -nos dice Picabia que sentenció la mujer fatal afilando las uñas-, el amor debe ser desviado de su finalidad genética, eso que entendemos por reproducción, para no buscar más que la autosatisfacción. En una palabra, copular por puro placer, jamás pensando en la descendencia y otras zarandajas. Esto es lo que yo entiendo por sexualidad extrema.»

ENRIQUE VILA-MATAS "Historia abreviada de la literatura portátil"



* Las fotografías de O´Keeffe fueron hechas por su marido, el fotógrafo Alfred Stieglitz

** Gracias a Narrador por ahorrarme transcribir este texto.

miércoles, 30 de mayo de 2007

BLOW UP

                                                

“Cuando se utilizan ampliadoras [...] pueden verse cosas que probablemente el ojo desnudo no sería capaz de captar [...]. El fotógrafo de BLOW UP, que no es un filósofo, quiere ver las cosas más de cerca. Pero lo que sucede es que, al ampliarlas demasiado, el objeto se desintegra y desaparece. por lo tanto, hay un momento en que asimos la realidad, pero ese momento pasa. Este es en parte el significado de BLOW UP” MICHELANGELO ANTONIONI

"Entre las muchas maneras de combatir la nada, una de las mejores es sacar fotografías, actividad que debería enseñarse tempranamente a los niños pues exige disciplina, educación estética, buen ojo y dedos seguros. No se trata de estar acechando la mentira como cualquier repórter, y atrapar la estúpida silueta del personajón que sale del número 10 de Downing Street, pero de todas maneras cuando se anda con la cámara hay como el deber de estar atento, de no perder ese brusco y delicioso rebote de un rayo de sol en una vieja piedra, o la carrera trenzas al aire de una chiquilla que vuelve con un pan o una botella de leche. Michel sabía que el fotógrafo opera siempre como una permutación de su manera personal de ver el mundo por otra que la cámara le impone insidiosa (ahora pasa una gran nube casi negra), pero no desconfiaba, sabedor de que le bastaba salir sin la Contax para recuperar el tono distraído, la visión sin encuadre, la luz sin diafragma ni 1/250. (...)


Levanté la cámara, fingí estudiar un enfoque que no los incluía, y me quedé al acecho, seguro de que atraparía por fin el gesto revelador, la expresión que todo lo resume, la vida que el movimiento acompasa pero que una imagen rígida destruye al seccionar el tiempo, si no elegimos la imperceptible fracción esencial. No tuve que esperar mucho. La mujer avanzaba en su tarea de maniatar suavemente al chico, de quitarle fibra a fibra sus últimos restos de libertad, en una lentísima tortura deliciosa. Imaginé los finales posibles (ahora asoma una pequeña nube espumosa, casi sola en el cielo), preví la llegada a la casa (un piso bajo probablemente, que ella saturaría de almohadones y de gatos) y sospeché el azoramiento del chico y su decisión desesperada de disimularlo y de dejarse llevar fingiendo que nada le era nuevo. (...)







Lo podría contar con mucho detalle pero no vale la pena. La mujer habló de que nadie tenía derecho a tomar una foto sin permiso, y exigió que le entregara el rollo de película. Todo esto con una voz seca y clara, de buen acento de París, que iba subiendo de color y de tono a cada frase. Por mi parte se me importaba muy poco darle o no el rollo de película, pero cualquiera que me conozca sabe que las cosas hay que pedírmelas por las buenas. El resultado es que me limité a formular la opinión de que la fotografía no sólo no está prohibida en los lugares públicos sino que cuenta con el más decidido favor oficial y privado. Y mientras se lo decía gozaba socarronamente de cómo el chico se replegaba, se iba quedando atrás —con sólo no moverse—y de golpe (parecía casi increíble) se volvía y echaba a correr, creyendo el pobre que caminaba y en realidad huyendo a la carrera, pasando al lado del auto, perdiéndose como un hilo de la Virgen en el aire de la mañana. (...)


La primera sorpresa fue estúpida; nunca se me había ocurrido pensar que cuando miramos una foto de frente, los ojos repiten exactamente la posición y la visión del objetivo; son esas cosas que se dan por sentadas y que a nadie se le ocurre considerar. Desde mi silla, con la máquina de escribir por delante, miraba la foto ahí a tres metros, y entonces se me ocurrió que me había instalado exactamente en el punto de mira del objetivo. Estaba muy bien así; sin duda era la manera más perfecta de apreciar una foto, aunque la visión en diagonal pudiera tener sus encantos y aun sus descubrimientos. (...)


No por buena acción la miraba entre párrafo y párrafo de mi trabajo. En ese momento no sabía por qué la miraba, por qué había fijado la ampliación en la pared; quizá ocurra así con todos los actos fatales, y sea esa la condición de su cumplimiento. Creo que el temblor casi furtivo de las hojas del árbol no me alarmó, que seguí una frase empezada y la terminé redonda. Las costumbres son como grandes herbarios, al fin y al cabo una ampliación de ochenta por sesenta se parece a una pantalla donde proyectan cine, donde en la punta de una isla una mujer habla con un chico y un árbol agita unas hojas secas sobre sus cabezas. (...)



Mi fuerza había sido una fotografía, ésa, ahí, donde se vengaban de mí mostrándome sin disimulo lo que iba a suceder. La foto había sido tomada, el tiempo había corrido; estábamos tan lejos unos de otros, la corrupción seguramente consumada, las lágrimas vertidas, y el resto conjetura y tristeza. De pronto el orden se invertía, ellos estaban vivos, moviéndose, decidían y eran decididos, iban a su futuro; y yo desde este lado, prisionero de otro tiempo, de una habitación en un quinto piso, de no saber quiénes eran esa mujer, y ese hombre y ese niño, de ser nada más que la lente de mi cámara, algo rígido, incapaz de intervención."



JULIO CORTÁZAR, fragmentos de "Las babas del diablo" , relato que inspiró "Blow up" (1.966) de Michelangelo Antonioni.
 
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