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martes, 13 de marzo de 2007

LA REINA DE ÁFRICA

                          
“Según los encargados de seleccionar las novelas adaptables, en los fastuosos estudios de Hollywood, la adaptación de la obra de C. S. Forester reunía todos los requisitos para fracasar: en la profunda jungla africana, un borracho y una misionera, ambos cincuentones, deciden hundir una cañonera alemana, al principio de la primera guerra mundial, con una vieja barca de vapor llamada La Reina de África. El guión, aparentemente algo absurdo, rodó durante años por todos los estudios. Obsesionados por los ideales de juventud y belleza convencional, los productores veían casi ofensiva la atracción entre Rosie y Charlie, llegando a calificar las escenas de amor como desagradables y de mal gusto. Pero Katherine Hepburn, actriz de talento vanguardista, vio en Rosie un personaje “absolutamente adorable”. Cuenta, en su divertido diario de rodaje, que cada vez que intentaba meter baza en el guión se encontraba de repente hablando de carreras de caballos con Huston en el campamento Biondo, cerca del río Ruiki. Se dice que John Huston eligió el Congo, en lugar de Kenya, escenario original de la novela, porque su intención era cazar elefantes al estilo de Hemingway y las autoridades de Nairobi le habían denegado el permiso. Así que en los días lluviosos en que hubo que suspender el rodaje, Huston desaparecía en la selva con el rifle al hombro. Además de las lluvias, y del deseo primario de Huston, pasaron calamidades de todo tipo; a pesar de la insistencia de la actriz en que todo el equipo bebiera abundante agua mineral a todas horas, gran parte del personal cayó enfermo, incluida la propia Catherine. Tan sólo Bogart y Huston se mantuvieron a salvo del virus que, irónicamente, se repartió en el agua embotellada de la Hepburn. Ambos, actor y director, habían recubierto sus sistemas digestivos con tanto alcohol que ningún virus podía soportar aquel ambiente. “

JUAN MARSÉ “Momentos inolvidables del cine”

                                          

* Mi escena favorita de “La Reina de África” (1.951) de John Huston es aquella en la que Katherine Hepburn, que interpreta a una mojigata misionera, observa risueña a Bogart, que aparentemente duerme sobre la cubierta del barco (en realidad se hace el dormido), mientras le prepara una taza de té. El día anterior fue duro, ambos tuvieron que unir sus fuerzas (a pesar de que son polos opuestos y desde un primer momento se han llevado a matar) para que la cáscara de nuez que es el barco que tripulan no se hundiera en los rápidos del río. En la euforia del momento, él le besa y ella está recordando ese momento cuando él se despereza:

Hepburn: Sr. Alnutt, Querido.

Bogart: Vaya, qué bien. Esto es lo que más me gusta, el desayuno en la cama.

Hepburn: Dos cucharillas, ¿no?

Bogart: Has encendido la caldera mientras dormía…

Hepburn: Querido, ¿cuál es tu nombre de pila?

Bogart: Charlie…

Hepburn: Charlie, qué nombre tan bonito.

Bogart: Dame un beso.

* Jajaja, es genial la cara que de azoramiento que pone la Hepburn cuando le pregunta al hombre del que está totalmente enamorada cómo se llama en realidad :).



lunes, 12 de marzo de 2007

PUNTUALIDAD

                               

"Dice el diccionario que es puntual quien hace una cosa exactamente en el momento señalado. Eso quiere decir que, si quedas citado a las siete, eres puntual si te presentas a las siete. Hasta aquí, todo claro. Lo que ya no queda tan claro es cómo definir a quien, habiendo quedado citado a las siete, a las seis ya está dando vueltas por las calles cercanas a la del lugar del encuentro, y a las seis y media se para al lado del quiosco, que es el lugar acordado, más que nada porque es viernes y los viernes los quioscos florecen como jardines en tiempo de primavera: todos los periódicos de fin de semana aparecen de golpe, y a la hora de esperar hay pocas cosas más distraídas que observar lentamente portadas de revistas (y de libros, que llenan los escaparates laterales). A las siete menos cuarto, sin embargo, ya están vistas todas las portadas y, como todavía falta un cuarto de hora, no queda otro remedio que comprar finalmente una revista o un periódico y hojearlo perezosamente. Cuando llegas a la última línea de la última columna de la última página (que es la única que hay que leer: la de entretenimiento), son las siete y no hay ninguna razón para sentirte cansado de esperar, ya que en realidad la espera todavía no ha empezado.

El tal individuo, que es puntual (está en el sitio exactamente en el momento señalado) y al mismo tiempo impuntual (había llegado al sitio antes de tiempo: no exactamente en el momento señalado, pues) soy, en este caso, yo, que continúo sin saber cómo definir esta impuntual puntualidad exacerbada que arrastro desde pequeño, para desgracia mía y sorpresa de las personas con quienes me cito, que acostumbran a ser obsesivamente impuntuales.

Ser impuntual puede querer decir quedar a las siete y presentarse a las siete y un minuto, o a las siete y cinco minutos, o a las siete y cuarto, o a las siete y media, o a las nueve, o a las diez. (Que muchos impuntuales lo son porque disfrutan haciéndose esperar es tan obvio que no hay que darle más vueltas.) Si, finalmente, la persona con quien te citas acaba por no presentarse, entonces deja automáticamente de ser impuntual para convertirse en un, o una, caradura. Si, afortunadamente, conocéis las costumbres de aquel a quien esperáis, podéis clasificarlo en la categoría adecuada, e incluso excusarle un retraso (o sorprenderos de una puntualidad fuera de lo común, o preocuparos por un accidente que no ha existido).

Si no conocéis sus hábitos en las citas, el riesgo y la aventura se abren ante vuestro futuro inmediato y, muy probablemente, os convertiréis durante un largo rato en un maniquí impertérrito que se apoya en muros y farolas, maquinando deliciosas venganzas y clasificando, a modo de distracción, todos los tipos de puntual e impuntual con que los hados nos enfrentan a lo largo de la vida."

QUIM MONZÓ “Ochenta y seis cuentos”

* Imagino que muchos os sentiréis identificados con este texto. Yo personalmente cada día soy más impuntual (aunque me de un poco de vergüenza admitirlo) , es lo que tiene vivir cerca de todo, normalmente salgo a la hora en la que he quedado, mis amigos empiezan a estar hartos de mi...

** Salvador Dalí "Reloj blando" 1.931


sábado, 10 de marzo de 2007

NEON BIBLE


Después de un debut (bueno, no estrictamente un debut, pero sí el primer album que les dió a conocer fuera de su Canadá natal) como "Funeral", existía el miedo de que Arcade Fire se quedara en una promesa más. Lo cierto es que su tercer disco, titulado "Neon Bible", no decepciona, sino todo lo contrario. Sigue entusiasmando por que lejos de empeorar o repetir su disco anterior, evolucionan hasta definir su sonido cada vez más, siempre cuidando sus preciosas letras, con influencias que van desde David Bowie, Bruce Springsteen o The Cure...

A mi personalmente es un disco que me gusta comenzando por el título, que es un homenaje a "La biblia de neón" de John Kennedy Toole (autor de "La conjura de los necios" , uno de mis libros favoritos) , novela escrita por Kennedy Toole a los 16 años y que fue publicada también postumamente después de que el escritor ganara el Premio Pulitzer con "La conjura de los necios". Pero para saber de qué estoy hablando os recomiendo escuchar sus 11 canciones, para mi desde ahora mismo firmes candidatas a ser la banda sonora de la próxima primavera...

1. BLACK MIRROR: Esta canción, junto con la siguiente, es la que más me recuerda al disco anterior, y la única donde se ve su origen francófono de Montreal: Le miroir casse, the mirror casts mon reflet partout...

2. KEEP THE CAR RUNNING: una de mis favoritas, con una canción así es imposible mantener los pies quietos... There is a fear I keep so deep, Knew it´s name just before I could speak...




3. NEON BIBLE
: La canción que da título al album y que más claramente evoca la novela de Kennedy Toole: It´s the Neon Bible, the Neon Bible, not much chance to survival If the Neon Bible is right.

4. INTERVENTION. Otro de los himnos del album, a ritmo de órgano: No place to hide, you wer fighting like a soldier on their side. You´re still a soldier in your mind, though nothing´s on the line.

5.BLACK WAVE / BAD VIBRATIONS. Esta canción es la más marciana del album y la que menos me gusta.

6. OCEAN OF NOISE:Preciosa de principio a fin: In an ocean of noise I first heard your voice. Now who here among us still believes in choice? Not I!




7. THE WELL AND THE LIGHTHOUSE. Esta canción me recuerda a The Cure: You want the truth?

8.(ANTICHRIST TELEVISION BLUES). Esta es la canción más Springsteen del album: I don´t wanna work in a building downtown. I don´t know what I´m gonna do, `cause the planes keep crashing always two by two…

9. WINDOWSILL : Himno de independencia: Don´t want to live in my father´s house no more. Don´t wanna fight in a holy war. Don´t want the salesmen knocking at my door, I don´t wanna live in America no more.

10. NO CARS GO: A veces nos gustaría ir a ese lugar donde los coches no llegan, donde no hay aviones, ni barcos, ni metro... justo en medio del relámpago y del comienzo de un sueño:




11. MY BODY IS A CAGE. Puro blues con gospel y órgano: My body is a cage that keeps me from dancing withe the one I love, but my mind holds the key. My body is a cage. We take what we´re given. Just because you´ve forgotten, that don´t mean you´re forgiven.

* Disculpad si los videos no suenan bien etc... hoy tengo muchos problemas con el ordenador y no los he podido escuchar enteros (casi ni unos segundos)...

viernes, 9 de marzo de 2007

ELIZABETHTOWN


"Yo había saltado desde el borde del acantilado y justo cuando estaba a punto de dar contra el fondo, ocurrió un hecho extraordinario: me enteré de que había alguien que me quería. Que le quieran a uno de ese modo lo cambia todo. No disminuye el terror de la caida, pero te da una nueva perspectiva de lo que significa ese terror. Yo había saltado desde el borde y entonces, en el último instante, algo me cogió en el aire. Ese algo es lo que defino como amor. Es la única cosa que puede detener la caida de un hombre, la única cosa lo bastante poderosa como para invalidar las leyes de la gravedad"

PAUL AUSTER . "El palacio de la luna"


Este párrafo podría ser el resumen de "Elizabethtown" (2.005) de Cameron Crowe. Esta película (que aunque me llamó la atención en su estreno finalmente no la fui a ver, quizás por pensar que era la típica película romántica del tipo de romanticismo que no es de mi gusto) comienza con el peor momento de la vida de Drew (Orlando Bloom): justo aquel en que pasa de ser el flamante diseñador de una conocida marca de zapatillas a convertirse en el responsable del mayor fiasco de dicha marca, por un valor de un billón de dólares. Como las desgracias nunca vienen solas, este fracaso supone que su novia y compañera de trabajo (Jessica Biel) le abandona... Desesperado y planteándose el suicidio recibe una llamada de su hermana: su padre ha muerto mientras visitaba a unos familiares en Elizabethtown (Kentucky) y su madre le pide que viaje allí en representación de la familia para incinerarle y traer así sus cenizas. Drew decide posponer cualquier trágica decisión hasta su vuelta.

Como no podía ser todo caos en su vida, en su vuelo hacia Kentucky conoce a Claire (Kirsten Dunst), una azafata que derrocha optimismo y que desde el primer momento en que le ve, se propone hacer su vida más agradable, aunque al principio él no esté por la labor de dejarse ayudar. Claro para qué nos vamos a engañar, si la mujer que te rescata de tu ruina personal es Kirsten Dunst conozco pocos hombres (por no decir ninguno) que no se dejarían ayudar por esta encantadora actriz de colmillos coquetamente torcidos.



Ella le anima, le hace sonreir, le escucha durante horas aconsejándole sobre la manera de aprender a vivir relativizando todo lo que le rodea y, finalmente, le da un precioso mapa hecho por ella misma (con explicaciones escritas a mano sobre los sitios que tiene que visitar y cds grabados con música y comentarios para el trayecto), que le guiará através del Oeste americano de vuelta a su casa, con distintas paradas para ir dejando las cenizas de su padre, ya que éste es el viaje que ambos se prometieron hace años que harían juntos. Como en todo camino, hay una bifurcación posible, y ésta le llevará hasta el mejor final de trayecto posible...

No es una película perfecta pero tiene algún momento memorable:



jueves, 8 de marzo de 2007

DESTINO DE LAS EXPLICACIONES



"En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones.

Una sola cosa inquieta en este justo panorama: lo que pueda ocurrir el día en que alguien consiga explicar también el basural. "

JULIO CORTÁZAR . "Un tal Lucas"



* La primera foto es de una niña haitiana , la segunda de un niño camboyano, ambos sobreviven en basureros de su país...

miércoles, 7 de marzo de 2007

NINOTCHKA

                                           
El otro día, al hablar de los Hermanos Marx, muchos decíamos que la risa es una de las mejores terapias que existen para un día triste, y que el sentido del humor es algo imprescindible para enfrentarse al día a día. Todo esto lo sigue al pie de la letra Ernst Lubitsch en sus famosas comedias, en las que con un sentido del humor universal y atemporal sigue provocando carcajadas en decenas de años después de su estreno. Ya tuve la ocasión de comprobarlo en el pasado Festival de Cine de San Sebastián (recuerdo especialmente la proyección de "Ser o no ser" ), y el martes pasado cuando fui a ver "Ninotchka" (1.939).

Esta famosa comedia, que en su día se promocionó con la famosa frase "¡La Garbo ríe!", fue la penúltima película que la actriz sueca protagonizó, antes de su famoso retiro. Tiene unos guionistas de lujo, quizás quien más destaca de todos ellos es nada más y nada menos que Billy Wilder. La colaboración de Wilder con Lubistch se explica ya que no sólo ambos eran alemanes de origen, sino que para Wilder, Lubitsch siempre fue su ejemplo a seguir. Por eso siempre se cuenta la famosa escena que tuvo lugar el día del entierro de Lubitsch. Charles Brackett (otro guionista, que también intervino en el guión de Ninotchka, entre otras) le dijo a Wilder "Nos hemos quedado sin Lubitsch". A lo que éste le contestó: "Peor aún, nos hemos quedado sin las películas de Lubitsch".

La comedia plantea una situación rocambolesca en la que unos enviados de la URSS, llamados Iranoff, Bulganoff y Kopalski (unos grandiosos secundarios como no podían faltar en toda película de Lubitsch) llegan a París para vender las joyas de una Gran Duquesa rusa exiliada, confiscadas durante la Revolución. La Gran Duquesa envía a su playboy particular, Leon (Melvin Douglas) para negociar con la delegación rusa y de paso deslumbrarles con los "vicios capitalistas". Ante la falta de noticias acerca de la venta, la URSS decide enviar a Ninotchka (Greta Garbo) una funcionaria soviética, hierática e inflexible. La escena en la que Iranoff, Bulganoff y Kopalski se encuentran con Ninotchka en la estación de tren es memorable, en ella se entrevé claramente el humor típico de Lubitsch y Wilder:



Iranoff: Moscú ha tenido una brillante idea al sorprendernos con una camarada.

Bulganoff: De haberlo sabido, habríamos traído flores.

Ninotchka: No se fijen en mi como mujer, estamos aquí para trabajar. Eso es todo,no perdamos el tiempo ¿vamos?

Iranoff: Mozo, venga por favor.

Ninotchka: ¿Qué quiere?

Mozo: Me permite sus maletas, por favor, madame.

Ninotchka: ¿Por qué?

Iranoff: Es un mozo, quiere llevarlas.

Ninotchka: ¿Por qué quiere llevar las maletas de otros?

Mozo: Es mi trabajo, madame.

Ninotchka: Esto no es un trabajo. Es injusticia social.

Mozo: Eso depende de la propina.

Kopalski: ¿Cómo van las cosas en Moscú?

Ninotchka: Muy bien. Los últimos juicios masivos han sido un éxito. Ahora hay menos rusos, pero mejores.

El encuentro casual de Ninotschka y Leon causará en el segundo una profunda impresión, quiere saberlo todo de esta misteriosa mujer de rostro impasible, y no para hasta hacerla sonreir e incluso reir a carcajada limpia en esta memorable escena del restaurante obrero:

                                               
Leon: No se lo tome tan en serio, no merece la pena. Por favor, relájese. Se lo suplico, Sargento. Sonría.

Ninotchka: ¿Qué?

Leon: Sonría. Va a sonreir.

Ninotchka: ¿Por qué?

Leon:Bueno, sólo sonría.

Ninotchka: ¿Por qué?

Leon: Por cualquier cosa. Por el ridículo espectáculo de la vida, por la gente que es demasiado seria y arrogante, exagerando su propia importancia. Si no se le ocurre nada por lo que reir, riámonos de nosotros mismos.

Ninotchka: ¿Por qué?

Leon: Por que somos una extraña pareja.

Ninotchka: Debería de volver a su mesa.

Leon: No, no puedo irme. No hasta haberla hecho reir una vez.

Finalmente ella entiende que la vida hay que vivirla de la manera más risueña posible, aprovechando todo lo que ofrece, tanto cosas materiales ( un ridículo sombrero, una copa de champán o un vestido de noche...) como inmateriales:

                                                         

Para terminar os dejo con una foto hecha durante el rodaje, en la que el propio Lubitsch (siempre me hizo gracia la cara de bribón que tenía) hace sonreir a la Garbo:







martes, 6 de marzo de 2007

DISCUTIR



"Me gustaba discutir con vos. Me gustaba tu apasionamiento inútil y a veces lo provocaba. Así era nuestro contrato: la pasión era tuya, los desbordes emocionales; a mi me correspondía cierta frialdad sonriente, una calma en la esgrima intelectual que me permitía observar tus flancos descubiertos, y podría haberme conducido a la estocada definitiva si no fuera porque de pronto, por una habil torsión del discurso, tu entusiasimo hacía volar las palabras espada por el aire y ya no era esgrima, sino una lucha cuerpo a cuerpo en la que siempre me ganabas."

ANA MARIA SHUA "La muerte como efecto secundario"




* Fotografías de Elliot Erwitt.

sábado, 3 de marzo de 2007

HERMANOS MARX

El otro día hablábamos de Groucho Marx, y como creo que el humor es algo absolutamente imprescindible, espero amenizaros el fin de semana con dos de los más famosos gags de los Hermanos Marx. Disfrutadlos tanto como yo :).

GAG 1: EL CONTRATO


GAG 2: EL CAMAROTE


viernes, 2 de marzo de 2007

LOS PUENTES DE MADISON


Fueron hacia el norte por la carretera 169, que era la calle principal de Winterset. Cien metros después de la gasolinera Texaco vio a Robert, que salía de la gasolinera con los limpiaparabrisas barriendo el cristal y se alejaba por el camino.

Les tocó colocarse precisamente detrás de la vieja camioneta. Desde su asiento alto en la Ford, Francesca vio un bulto envuelto en una tela plástica que revelaba los contornos de una maleta y un estuche de guitarra, junto a la rueda de repuesto. El cristal de atrás estaba mojado por la lluvia, pero se veía la parte de la cabeza de Robert. Él se inclinó como para buscar algo en la guantera; ocho días antes, al hacer ese mismo movimiento, le había rozado la pierna con el brazo. Una semana antes, ella estaba en Des Moines comprando un vestido rosa.




- Ese camión viene de lejos - comentó Richard - Del estado de Washington. Parece que lo conduce una mujer; al menos tiene el pelo muy largo. Pero, ahora que lo pienso, debe de ser ese fotógrafo del que hablaban en el bar.

Siguieron a Robert Kincaid unos cientos de metros hacia el norte, donde la carretera 169 cruza la 92, orientada de este a oeste. Era un cruce de cuatro vías, con mucho tránsito en todas las direcciones, y la lluvia lo complicaba aún más, y ahora la niebla era más espesa.

Estuvieron detenidos unos veinte segundos. Robert estaba delante de Francesca, a menos de diez metros. Todavía podía hacerlo: saltar de la Ford y correr hacia la puerta derecha de la camioneta de Robert, trepar sobre las mochilas, la nevera y los trípodes.

Desde que Robert se había marchado el viernes anterior, Francesca se había dado cuenta de que, a pesar de todo lo que él le importaba entonces, había subestimado mucho sus propios sentimientos. No parecía posible pero era así. Comenzaba a entender lo que él ya había comprendido. Pero allí estaba, paralizada por sus responsabilidades, mirando la luna trasera de la camioneta con más intensidad de lo que había mirado ninguna otra cosa en su vida. Se encendió la luz trasera izquierda de Harry. Un minuto más y Harry habría desaparecido, llevándose a Robert. Richard sintonizaba la radio de la Ford.

Por alguna travesura de la mente, Francesca empezó a ver las cosas en cámara lenta. A Robert le llegó el turno y muy, muy lentamente, Harry se acercó a la intersección. Francesca entreveía las largas piernas de Robert moviéndose al conducir, la flexión de los músculos del antebrazo derecho al cambiar de velocidad. Ahora la camioneta entraba en la carretera 92 en dirección a Council Bluffs, los bosques de Black Hills y al noroeste...lentamente... lentamente... la vieja camioneta muy lentamente pasó el cruce y giró al oeste.

A través de las lágrimas, la lluvia y la niebla, Francesca apenas veía la inscripción descolorida pintada de rojo en la puerta: "Kincaid, Fotografía - Bellingham, Washigton".

Él había bajado la ventanilla para tener mejor visibilidad al doblar. Dio la vuelta a la esquina y Francesca vio sus cabellos al viento cuando aceleró por la carretera 92 hacia el oeste, mientras subía el cristal.

¡Ay, Dio mío, ay, Dios querido...no! La palabras resonaban dentro de ella. Me equivoqué, Robert, me equivoqué al quedarme... pero no pude irme... quiero decírtelo otra vez... decirte por qué no puedo irme... dime tú otra vez por qué debo irme.
Y oyó la voz de él que regresaba por la ruta: "En un universo de ambigüedades, este tipo de certidumbre llega una sola vez, y nunca más, no importa cuántas vidas le toque a uno vivir."



ROBERT JAMES WALKER "Los puentes de Madison County".

* Efectivamente, hay certezas que se tienen una o pocas veces en la vida, y para que engañarnos, en esas raras ocasiones es mejor bajarse en marcha de la camioneta, porque nunca se sabe si habrá otra oportunidad igual esperando...
Ay, Francesca, mira que dejar al pobre Clint solito bajo la lluvia...


 

**Aprovecho para recomendaros la última película de Eastwood como director, "Cartas desde Iwo Jima", una excepcional película, de las mejores que he visto en mucho tiempo. Os dejo aquí la crítica que hizo de ella Alex en su día.

jueves, 1 de marzo de 2007

DE LAS PROVOCACIONES POÉTICAS

                     
Los espejismos del reflejo.
La lección nunca aprendida y siempre esperada de la lluvia.
El amoroso desorden de algunas habitaciones al amanecer
El eco del silencio.
La inesperada ternura del asesino.
La inocencia de algunas metáforas.
La fugacidad no alcanzada de una idea.
La levedad de la palabra vuelo.
La simplicidad de una estrella vista desde la emoción.
El inalcanzable horizonte.
El tigre de Rudyard Kipling.
El sueño y el oro de los tigres de Borges.
El viaje que busca añoranza.
El delirio de las culturas que nunca fueron realidades culturales.
La avidez erudita del pececillo de plata.
El triste destino del solitario.
El rencor del solitario.
La sensibilidad de los animales, condenada para siempre al limbo por el poder de las religiones que sueñan con dioses que conciben hombres a su propia medida y semejanza.
La locura que edifica ángeles y sirenas.
La envidia del ave migratoria por el pez volador.
El río que asciende y vuelve a sus orígenes y se niega a ir al mar porque sabe que el mar es el morir.
La fragilidad de los objetos más queridos.
La pasión del botánico por la orquídea canora.
La sorpresa de un arco iris en la noche.
La indefensión del grito en la distancia.
La torpe indiferencia de la piedra.
La rebeldía ante el vuelo.
El laberinto de la caracola, geografía de los mares sin nombres.
El amor brutal que engendró al centauro.
La transparencia de la palabra agua.
El fósil de la palabra nunca dicha
Y el desánimo de una hoja en otoño.

RAFAEL PÉREZ ESTRADA


* La foto es del Sr. Pérez Estrada, en plan bucanero :).

miércoles, 28 de febrero de 2007

WILDER & FREUD

                                  
C.C. Cuando era periodista en Berlín, de joven, entrevistó a Freud. ¿Cómo era la atmósfera que le rodeaba?

B.W. No le entrevisté. Me echó antes de poder abrir la boca. Fui a Bergasse, número 19, donde vivía: la calle de la Montaña. Era un barrio de clase media. Fui allí con una única arma, mi tarjeta de visita como periodista de Die Stunde. Era un reportaje para el número de Navidad: "¿Qué opina del nuevo movimiento político en Italia?". Mussolini era un nombre nuevo. Corría el año 1925, 1926, y para mí era nuevo. Así que me documenté sobre él. Freud odiaba a los periodistas, les despreciaba; todos se reían de él.

En aquella época, no conocía a ningún austriaco que se hubiera psicoanalizado. No conocía a nadie que se hubiera psicoanalizado. Era una especie de cosa secreta. Llamé al timbre, y la doncella me abrió y me dijo: "El profesor, Herr Professor, está comiendo". Le respondí: "Esperaré". Así que me quedé allí sentado. En Europa, en Centroeuropa, los médicos usan sus pisos como consultas. Combinan consulta y vivienda. Algunas consultas están dentro de los hospitales. Pero en el caso del profesor, el salón era la recepción y, a través de la puerta que daba a su estudio, se veía el diván. Era muy pequeño, más o menos del tamaño de esto. (Indica un banco pequeño). Con alfombras turcas, lleno de alfombras turcas, una sobre otra. Y tenía una colección de arte africano y precolombino, en aquellos años, 1925 o 1926. Me llamó la atención lo pequeño que era el diván. (Hace una pausa). Todas sus teorías se basaban en el análisis de personas muy bajas. (Me observa, satisfecho: un chiste colocado y una risa ganada merecidamente).


Estaba sentado en una silla. La silla era una minucia detrás del cabecero del diván. Alzo la vista, y allí está Freud. Un hombre diminuto. Tenía una servilleta atada (alrededor del cuello), una cosa blanca, porque se había levantado a mitad de comer, y preguntó: "¿Periodista?". Respondí: "Sí, tengo unas cuantas preguntas". Replicó: "Ahí está la puerta". Me echó.

Fue el momento culminante de mi carrera. Porque me han preguntado sobre ellos, han viajado para preguntarme todos los detalles, para que les diga exactamente qué pasó. Y eso es todo lo que pasó. Un mero "ahí está la puerta". Le dije: "Gracias". (Se encoge de hombros). En cualquier caso, es mejor que asistir a una cena de Estado ofrecida por Sadam Hussein.

C.C.¿Le dio la mano?

B.W. Nada.

C.C. Nada. Símplemente... fuera.

B.W. Sólo una tarjeta de visita (que yo le enseñé). "¿Es usted el señor Wilder? ¿De Die Stunde?". Dije: "". Y exclamó: "¡Ahí está la puerta!"

CAMERON CROWE "Conversaciones con Billy Wilder"




martes, 27 de febrero de 2007

LOS GRITOS DEL SILENCIO

                                        

Hace poco hablábamos de reencuentros entre antiguos amores, en el caso de esta escena final de "Los gritos del silencio" (The killing fields) (1.984) de Roland Joffé, nos encontramos ante el emocionante reencuentro de dos grandes amigos que llevan años sin verse.


Esta película está basada en la novela "The death and life of Dith Pran" que el periodista norteamericano Sydney Schanberg, escribió en 1.980. Como corresponsal de The New York Times, conoció de primera mano el comienzo del terror en Camboya, la subida al poder de los Jemeres Rojos (cuya cabeza visible era Pol Pot), que daría lugar a un brutal genocidio en el que, en apenas cuatro años, fallecieron aproximadamente dos millones de personas de una población total de 8 millones de habitantes.

En sus crónicas periodísticas, por las que ganaría el Premio Pulitzer en 1976, Sidney Schanberg contó con la ayuda inestimable de Dith Pran, fotógrafo camboyano. Una vez que los Jemeres Rojos entraron en la capital, Phonm Penh, Schanberg facilitó la huida de la familia de Pran a los Estados Unidos, pero éste decidió quedarse a su lado para cubrir la noticia. En su huída en busca de refugio en la embajada francesa, Pran salva la vida de Schanberg y otros dos periodistas, a punto de ser asesinados por unos jemeres descontrolados. Finalmente Schanberg no le puede devolver el favor, ya que cuando los Jemeres exigen que todos los camboyanos abandonen la embajada francesa, tiene que despedirse de su amigo sin la certeza de volverle a ver.

Los próximos años transcurren lentos, enviando cientos de cartas a todos los puestos de las distintas fronteras con Camboya, en busca de noticias de Pran. Éste es enviado a uno de los famosos campos de exterminio o de "reeducación proletaria", donde la población camboyana de las ciudades era enviada al campo para realizar tareas inhumanas de sol a sol, bajo la atenta mirada de sus líderes jemeres, que no son sino niños que eran considerados "puros" por no haber conocido la Camboya anterior al Año Cero. El simple hecho de hablar francés o llevar gafas eran considerados como un signo de modernidad y corrupción inaceptable, un defecto burgués que podía ser causa de ejecución inmediata. Después de cuatro años de sufrimiento, Dith Pran pudo escapar a la vecina Tailandia, y es allí donde se produjo el el reencuentro con su gran amigo, cuyas primeras palabras fueron: "¿Me perdonas?", como él le contestó, no había nada que perdonar. En la actualidad, Dith Pran es fotógrafo para The New York Times y preside una fundación que tiene por objeto que el genocidio camboyano no caiga en el olvido.

                                         
FOTOGRAFÍA DE DITH PRAN Y SYDNEY SCHANBERG


Precisamente, Drith Pran fue interpretado por un actor no profesional, Haing S. Ngor, que sabía muy bien lo que era sobrevivir a los campos de exterminio de los Jemeres Rojos. Doctor en ginecología y obstetricia, tuvo que ocultar su condición de médico, ya que los Jemeres Rojos consideraban que los licenciados universitarios tenían que "pagar" por la opresión ejercida sobre los campesinos, lo que implicaba que no podía demostrar tener ningún tipo de instrucción médica . Por eso cuando My-Huoy, su mujer, tuvo complicaciones en el parto del hijo de ambos, no pudo practicarle la cesárea que ella necesitaba y tanto la madre como el hijo fallecieron .

En 1980 Ngor llegó a Estados Unidos desde Tailandia, donde había sido médico en un campo de refugiados camboyanos al que él había llegado como uno más. Realizó diversos trabajos de mera supervivencia y un día escuchó hablar sobre un casting (el de la película mencionada) que buscaba camboyanos para interpretarla. Se apuntó sin mucha convicción, según dicen guiado por la promesa que en su día hizo a My-Huoy de contar al mundo el sufrimiento acaecido en su país, y finalmente fue elegido para el papel coprotagonista, que le valdría ganar (entre otros muchos premios) el Oscar al Mejor Actor Secundario en 1.984.

Ngor aprovechó su popularidad para ayudar a la gente de su país de origen con distintos proyectos humanitarios, aunque siempre fue un hombre rodeado de melancolía. En una entrevista concedida a la CNN en 1.993 confesó: "Tengo una casa, tengo de todo, pero no tengo una familia... Puedes ser todo lo rico que quieras, pero no puedes comprar una familia feliz".

Ahora viene la parte triste de la historia, el 25 de Febrero de 1996, Haing S. Ngor falleció después de haber sido tiroteado en el garage de su casa en Los Ángeles. Al parecer, los miembros de una banda callejera le abordaron y le pidieron el colgante que llevaba. Al negarse a darlo, fue abatido a tiros. El colgante albergaba su tesoro más valioso, una fotografía de su mujer, My-Huoy. Un triste final sin duda para un superviviente de un campo de exterminio. Quizás debamos recordarle, con su eterna sonrisa, recogiendo su Oscar , con las gafas puestas, y pensar en las palabras que dijo a la prensa entonces:

"Si muero a partir de ahora no me importa, esta película durará para siempre".




lunes, 26 de febrero de 2007

SUAVE


A FRANCISCO

Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida, y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.

Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.

LEOPOLDO MARÍA PANERO "Last night together" 1980


¡Ya estoy contigo! Suave es la noche
y tal vez en su trono aparezca la luna
circundada de mágicas estrellas.

Pero aquí no hay luz, salvo la que acompaña
desde el cielo el soplo de la brisa cruzando
el oscuro verdor y veredas de musgo.

JOHN KEATS "Oda a un ruiseñor"


ANATOMÍA DEL DESASTRE


"Aunque tantas veces se lamentara Francis Scott Fitzgerald de no saber si tenía existencia real o era el personaje de una de sus novelas, sus quejas siempre sonaron absurdas, pues en gran parte era él quien había construido su leyenda de bello y maldito, y la vida se había encargado del resto: una leyenda de perdedor, fracasado, nostálgico, alcohólico, derrochador de su inmenso talento. Vida y obra anduvieron siempre unidas en él, casi indisociables, y esto es algo que se percibe claramente en "Suave es la noche" (1934), uno de sus títulos más autobiográficos, su novela más compleja y desesperada, tal vez por esto la más atractiva de todas.

Con su primera novela, "A este lado del paraíso" (1920), fue aclamado de la noche a la mañana como el portavoz de una rebelde generación de posguerra, la de la época del jazz, la de quienes 'crecieron para encontrar muertos todos los dioses, libradas todas las batallas, destruida toda la fe en los hombres'. Con esa primera novela, y sobre todo con "El gran Gatsby" (1925), conoció el éxito prematuro, subió a la cima de la gloria y se las ingenió para vivir como uno de sus héroes, con la suma de 40.000 dólares al año. Casado con 'la maravillosa Zelda', se sentía tan increíblemente feliz que acabó por advertir que su situación no podía durar, y ya en 1921 escribió: 'Tenía todo lo que quería y sabía que nunca volvería a ser tan feliz'.

No se equivocaba. Tras la resaca del éxito de "El gran Gatsby", su popularidad comenzaría a decrecer a medida que su talento artístico aumentaba. Hasta 1934, que fue cuando publicó "Suave es la noche" -novela que tardó ocho difíciles años en escribir-, todo fueron problemas que incidieron directamente en la construcción de su nuevo libro, incluso en la trama del mismo: dificultades financieras, mal alcohol y sobre todo la tragedia de cierta locura (no la suya, sino la de 'la maravillosa Zelda', con su afición obsesiva por la danza, su rivalidad con él como artista y esa perturbada mente a la que diagnosticaron -como a Nicole en "Suave es la noche" -): esquizofrenia.

Aunque no de una forma demente, también él tenía una personalidad escindida: 'La prueba de una inteligencia de primera clase es la capacidad para mantener dos ideas opuestas en la mente y, al tiempo, conservar la capacidad de funcionar'. En estas palabras hay una magnífica definición de la ironía, de una ironía más bien nostálgica; en estas frases puede verse -como dice Mariano Antolín Rato- un lamento enraizado en la forma de sus frases y en la elección de las palabras, en lo adecuado de su expresión, que constituye la clave del tono específico, tan atractivo, de sus escritos.

Sus escritos fueron siempre los de un autor vitalmente animado, tal como observara el crítico Edmund Wilson cuando apareció "A este lado del paraíso": 'Todo en él está animado de vida, de una vida mercurial y confusa. Sus emociones no nos conmueven profundamente, su drama no nos corta la respiración, pero su alegría, color y movimiento la convierten en algo excitante, después de la realista pesadez y oscuridad de tanta ficción norteamericana seria'.

Ese encanto estilístico especial lo hallamos sin cesar en "Suave es la noche", que, cuando apareció, en 1934, no pudo hacerlo en peor momento, pues a la depresión económica que perjudicaba mucho la venta de libros había que añadir que la novela de Scott Fitzgerald no era precisamente confortable: hablaba del deterioro, de la desintegración de un hombre, y era una dura anatomía del desastre, documentaba con terrorífica exactitud los detalles del vertiginoso descenso del doctor Dick Diver, psiquiatra que funcionaba con dos ideas opuestas en la mente, escindido entre el amor por su esposa Nicole, millonaria esquizofrénica, y la juventud de Rosemary, a la que quiere menos pero por la que también se siente atraído.

Ese idilio con Rosemary -el presente pavoroso de un pasado que podía haber existido- señala el comienzo del desmoronamiento del entrañable Dick Diver, que, al luchar por restablecer la salud mental de Nicole, lucha también por evitar que se derrumbe todo lo demás, es decir, su frágil mundo propio. Lucha, pero no lo logra; más bien acaba hundido del todo, acaba en un trágico hundimiento que el autor explica -al igual que posteriormente lo hizo de su propio desmoronamiento- diciendo que se trata de 'una bancarrota emocional'. La caída de Dick es lo que mantiene la atención del lector y, al final de la novela, cuando esa caída se agudiza, encontramos páginas inolvidables.

Como el héroe al final de una película sobre un hombre solitario, la figura del doctor Diver se pierde en la distancia. Y la novela termina con pasajes sobre la vida mediocre de Dick, médico ahora en una remota pequeña ciudad de Estados Unidos. Está claro que Suave es la noche refleja los problemas personales que fueron hundiendo a su autor a lo largo de los ocho años que tardó en escribirla. Para colmo de desgracias, cuando el libro apareció, tuvo una acogida indiferente; los lectores se habían olvidado del mundo rutilante de los años veinte, o, mejor dicho, se encontraban en una época diametralmente opuesta en el aspecto social, y además creyeron que volvía el escritor de las burbujas y el charlestón cuando éste, lejos de los años felices, lo que había escrito era la desoladora crónica del final de una época. Tal vez Fitzgerald pagó en ese momento -luego su obra se ha vuelto ligeramente inmortal- haber ligado su destino a la caducidad de un tiempo, el de los vaporosos años veinte, que él se había obstinado en recrear a cambio de desperdiciar parte de su talento.

'La misión del artista es examinar las fronteras de la conciencia', dice el doctor Diver a uno de sus pacientes. Posiblemente quiere indicar con esto que la oscuridad es para todos, excepto para los más fuertes, y que en el fondo es preferible quedarse sin cruzar esas fronteras, pues, después de todo, nuestra noche es suave -de ahí el título de la novela, menos gratuito de lo que se piensa-; después de todo, nuestra noche tiene la tierna ventaja de estar a este lado del paraíso, donde no hay fantasmas y sí bellos y malditos escritores como el gran Fitzgerald, un autor de una trágica y frágil pero bella ironía nostálgica, un autor que en el guión de la película de Frank Borzage "Tres camaradas" incluyó esta frase con la que sin duda todos sus lectores estarán vivamente de acuerdo: 'Cuando oscurece, siempre se necesita a alguien'.

ENRIQUE VILA-MATAS




* TAMARA DE LEMPICKA "Le rêve"

viernes, 23 de febrero de 2007

PEQUEÑA AUDREY



"Vivíamos bajo una campana, sin nada que hacer, sin noticias, sin libros ni jabón; sin embargo, aquello no era nada comparado con el horror cotidiano... Durante bastante tiempo lo único que teníamos para comer eran bulbos de tulipán.

Un incesante flujo de refugiados expulsados por los nazis de la ciudad se presentaba en casa en busca de abrigo y comida. Era la miseria humana en su peor expresión: masas de refugiados en los caminos, miles de personas que se morían de hambre. Durante un tiempo acogimos a unas cuarenta personas, pero como no teníamos nada para comer tuvieron que marcharse.

Entonces, una mañana del 24 de Diciembre, mi tía viuda nos comunicó que no quedaba ni una migaja de comestible. Yo había oído decir que si uno se dormía se olvidaba del hambre. Pensé que podía pasar la Navidad durmiendo, aunque primero tenía que subir por la escalera hasta mi habitación. Lo intenté, pero no lo conseguí porque estaba demasiado débil. Se me habían hinchado las piernas, estaba desnutrida y tenía tan mal color a causa de la ictericia que mi madre llegó a temer que muriera de hepatitis. "

AUDREY HEPBURN. Declaraciones recogidas en su biografía escrita por Donald Spoto.



jueves, 22 de febrero de 2007

MINNIE & MOSKOVITZ

"La historia básica surgió de recordar ciertas vivencias de soledad.
La necesidad de una familia, del amor, de la amistad y de un entendimiento
entre ciertas personas que te gustan y que quieres...”
JOHN CASSAVETES



"En las películas todo es diferente. ¿Sabes que las películas son una conspiración? Lo digo en serio. Son una conspiración porque te predisponen a ver lo que ves. Te predisponen desde que eres una niña. Te preparan para creer en todo. Te predisponen a creer en ideales, y en la firmeza , y en los buenos chicos, y en el romanticismo. Y claro está, en el amor. Así que te lo crees, ¿vale?. Sales, empiezas a buscarlo. No aparece , pero sigues buscando. Encuentras un trabajo, como nosotras, y te pasas mucho tiempo ocupándote de cosas: del apartamento, de tu ropa... Y aprendes a ser femenina, ya sabes, "femenina" entre comillas. Aprendes a cocinar... Pero no hay ningún Charles Boyer en mi vida... Nunca llegué si quiera a conocer a un Charles Boyer. Nunca conocí a Clark Gable. Nunca conocí a Humphrey Bogart. Jamás los encontré. ¿Sabes lo que quiero decir? Ellos no existen. Esa es la verdad, pero las películas te predisponen, y no importa lo inteligente que seas; te lo crees."



Minnie Moore (Gena Rowlands) ha dejado de buscar su Humphrey Bogart. Llega a esta conclusión después de ver "Casablanca" con una amiga. Después de una fracasada relación con un hombre casado que le maltrataba(interpretado por su propio marido y director de la película, John Cassavetes), ya no espera nada del amor. Acepta una cita con un conocido que hace años que está obsesionado con ella, cita que acaba de manera desastrosa y violenta cuando él se siente rechazado. Entonces entra en escena Seymour Moskovitz (Seymour Cassel)y ya nada será igual para ambos...


                                   

Seymour Moskovitz siempre quiso ser Bogart, al menos eso le dice a un vagabundo algo chiflado que le hace compañía en una cafetería de madrugada, después de haber visto en el cine "El halcón maltés". La realidad es que Moskovitz está muy lejos de ser Bogart, se esfuerza por ser un tipo duro pero no es más que un beatnick tirado, que se gana la vida aparcando coches y que cada noche va buscando y encontrando pelea en los bares.

Minnie y Moskovitz no tendrán unos comienzos fáciles: el miedo de Minnie a tener una relación, el difícil carácter de ambos, la diferencia de clase social, las madres de ambos (curiosamente interpretadas por las madres de Cassavetes y Rowlands), serán obstáculos que resolverán con éxito finalmente.

                            

"Así habla el amor" (Minnie & Moskovitz)1.971 es una más de las buenísimas películas que hicieron juntos el tandem formado por John Cassavetes y Gena Rowlands.

"Nunca nada es tan claro como se ve en el cine. La mayor parte del tiempo la gente no sabe lo que hace - y me incluyo -. No saben lo que quieren o lo que sienten. Solamente en las películas se sabe bien cuáles son los problemas y cómo resolverlos. El cine es una investigación sobre nuestras vidas. Sobre lo que somos. Sobre nuestras responsabilidades - si las hay -. Sobre lo que estamos buscando. ¿Por qué querría hacer yo una película sobre algo que ya conozco y entiendo?"

JOHN CASSAVETES.





miércoles, 21 de febrero de 2007

LUCES DEL NORTE




Las últimas palabras de Goethe :"¡Más luz!".
Desde que salimos del primitivo barro ese ha sido nuestro constante grito:
¡Más luz!
Luz del sol, de antorcha, de vela, de neón.

Incandescentes luces que erradican la oscuridad de nuestras cavernas,
que iluminan nuestras carreteras,
los interiores de nuestras neveras.

Grandes luces para los juegos nocturnos del campo de batalla,
pequeñas bombillas para esos libros que leemos debajo de las sábanas,
cuando deberíamos estar dormidos.

La luz es algo más que watios y velas, la luz es una metáfora.

Tu palabra, es una lámpara bajo mis pies
¡Ira!,¡ Ira contra la muerte de la luz!
Guía brillante luz a través de la oscuridad circundante,
¡Guíame tu para seguir!

La noche es oscura y estoy lejos de casa
Guíame tú para seguir...
Despierta y brilla, porque tu luz está aquí.

La luz es conocimiento, la luz es vida, la luz es luz"



* Este es uno de los innumerables momentos emocionantes que me hizo disfrutar "Doctor en Alaska", cómo no, amenizado por el verbo ágil de Chris Stevens, el locutor de Cicely. Desde luego en Cicely (Alaska) saben cómo combatir el frío, con imaginación.

martes, 20 de febrero de 2007

PRIMERA CITA


"La precariedad de mi estado financiero habia sido, hasta la edad de doce años, el único problema sin compliaciones de mi vida. Pero una nueva dimensión iba a añadírsele...¡Y yo estaba bien preparado para ella!

El caso es que el amor se apoderó de mi cuando tenía doce años. Llevaba aún pantalones cortos, pero un tenue vello empezaba a brotar de mi labio superior. Una jovencita, también de doce años, vivía en el apartamento de encima del nuestro. Tenía "una buena figura". Además de su buena figura, tenía numerosos tirabuzones castaños que caían agradablemente sobre su cuello, y dientes tan uniformes comolos granos de una mazorca de maiz en un año de buena cosecha. Gracias a unas hábiles maniobras mías ella invariablemente me encontraba en el descansillo cada vez que subía a su piso.

Yo había estado ahorrando mis centavos durante cierto tiempo y finalmente había acumulado el dinero necesario para invitarla al teatro de variedades Hammerstein´s Victoria. Yo nunca había estado allí, pero lo había oído mencionar frecuentemente. Tenía ahorrados 70 centavos y lo había calculado todo minuciosamente. Dos localidades de segundo anfiteatro, 50 centavos... Tranvía de ida y vuelta, 20 centavos. Total: 70 centavos. Hubiésemos podido ir andando, pero vivíamos en la Noventa y Tres Este, y el teatro estaba en la Cuarenta y Dos Oeste. Estábamos en enero, los días eran cortos y el tiempo ofrecía una imitación bastante buena de Laponia.

Cuando descendimos del tranvía en Times Square, Lucy estaba encantadora y yo muy guapo. Pero un granito de arena se había introducido en el engranaje. El granito de arena era un vendedor ambulante. Estaba instalado ante el teatro y vendía dulces de coco a cinco centavos la bolsa. Fiel a su sexo, Lucy contempló al vendedor y murmuró que el dulce de coco era su golosina predilecta y que cuál eran mis intenciones al respecto. Yo hice lo que todos los tontos han hecho en todas las épocas, cuando la belleza pide algo. Lo que aquella belleza no sabía era que su indiferente petición había echado por los suelos mi cuidadoso presupuesto y me había arruinado la tarde incluso antes de empezar.

Nos instalamos en el segundo anfiteatro, lejos, muy lejos del escenario. Los actores parecían enanos y los sonidos que preferían apenas sí eran audibles desde nuestro observatorio. Más fuerte que las voces de los actores, sin embargo, era el contínuo crujir de los dulces de coco, a medida que cada uno de ellos se deslizaba graciosamente por el bello gaznate de Lucy. Tal vez ella estuviese demasiado absorta en la representación para ofrecerse a compartir conmigo los dulces, o quizá supusiera que yo era diabético y, sintiendo por mi un amor loco, no deseaba poner en peligro mi salud. Cualquiera que fuese el motivo se los comió todos, migajas incluidas.

Quedé algo afectado por el egoísmo de Lucy, pero tenía ante mi un problema que me hizo olvidar incluso los dulces que no llegué a probar. Aunque registré esperanzadamente en mis bolsillos, únicamente encontré en ellos una solitaria moneda de cinco centavos. La vida era barata en aquellos días, pero no tanto como para que dos viajeros pudiesen subir a un tranvíapor sólo cinco centavos.
La representación por fin terminó. Salimos en silencio del teatro. Al hallarnos en la calle nos encontramos con la oscuridad y una furiosa tormenta de nieve. Ahora me siento terriblemente avergonzado acerca de esto, pero recuerda que sólo tenía doce años, que hacía un frío tremendo y que Lucy se había comido todos los dulces. Además, si ella no me hubiese obligado a comprarle los dulces, me habrían sobrado diez centavos, suficiente para que ambos pudiésemos haber regresado a casa en tranvía.

Pese a todos los argumentos convincentes, todavía me quedaba algo de honor. Me volví hacia ella y le dije:

- Lucy, cuando salimos para el teatro de Hammerstein yo tenía setenta centavos, lo suficiente para las entradas y para el viaje de ida y vuelta. Yo no había proyectado comprar dulces. Yo no quería dulces. Has sido tú quien los ha pedido. Si llego a saber que querías dulces hubiese retrasado la invitación unas pocas semanas más. El caso es que sólo me quedan cinco centavos. Recuerda, Lucy, que tú te has comido los dulces y sabes muy bien que tengo perfecto derecho a irme a casa en tranvía y a dejar que tú regreses andando. Pero ya sabes que estoy loco por ti y que no puedo hacer tal cosa sin concederte una oportunidad. Escucha con atención. Voy a tirar esta moneda al aire. Tú eliges cara. Si sale cara tú coges el tranvía. Si sale cruz, lo cojo yo.

Los dioses estaban de mi parte. Salió cruz.

Por alguna extraña razón, Lucy nunca volvió a dirigirme la palabra. La última vez que me dio fue como si yo hubiese muerto. Y de llevar ella, un cuchillo seguro que lo hubiese utilizado.

GROUCHO MARX "Groucho y yo".

* Hay primeras citas que pueden ser absolutamente desastrosas, sobre todo a ciertas edades, jajaja. Me estoy imaginando a la niña de los tirabuzones regresando sola a casa bajo la nieve, ¡por golosa! :)

lunes, 19 de febrero de 2007

EL COLOR PÚRPURA



Querido Dios. Queridas estrellas, queridos árboles, querido cielo, querida gente. Querido Todo. Querido Dios:

Gracias por traerme a casa a mi hermana Nettie y a nuestros hijos.

¿Quien viene?, pregunta Albert mirando a la carretera. Se ve volar el polvo. Yo, él y Shug estamos sentados en el porche, después de cenar. Charlando. O callados. Moviendo las mecedoras y espantando a las moscas con el abanico. Shug ha dicho que no piensa volver a cantar en público, a no ser alguna noche en casa de Harpo. Que quizá se retire. Albert le pide que se pruebe la nueva camisa. Yo hablo de Henrieta. De Sofía. Del jardín y de la tienda. De cómo van las cosas. Por la fuerza de la costumbre, coso retales, a ver qué sale. Hace fresco para últimos de junio, y da gusto estar en el porche con Albert y Shug. Dentro de una semana, el cuatro de julio, pensamos celebrar una reunión familiar en el jardín de mi casa. Ojalá se mantenga fresco el tiempo.

Podría ser el cartero, digo. Pero conduce muy deprisa.
Podría ser Sofía, dice Shug. Es muy loca conduciendo.
Podría ser Harpo, dice Albert. Pero no es Harpo.

El coche se ha parado debajo de los árboles del patio, y bajan unas personas vestidas como los viejos.

Un hombre alto con el pelo blanco y alzacuellos, una mujer bajita y llena, con unas trenzas grises en lo alto de la cabeza. Un hombre joven y alto y dos mujeres jóvenes de aspecto robusto. El del pelo blanco le dice algo al chófer, y el coche se va. Ellos se quedan parados al pie del sendero, rodeados de cajas, maletas y bultos de todas clases.

Yo tengo el corazón en la garganta y no puedo moverme. Es Nettie, dice Albert poniéndose en pie. Ellos nos miran. Miran la casa. El patio. Los coches de Shug y de Albert. Los campos. Y empiezan a subir por el sendero, muy despacio.

Yo estoy tan asustada que no sé qué hacer. Es como si se me hubiese atascado la cabeza. Quiero hablar y no me vienen las palabras. Voy a levantarme y casi me caigo. Shug me da la mano, Albert me sujeta el brazo. Cuando Nettie pisa el porche, me parece que me voy a morir. Vacilo entre Shug y Albert. Nettie se tambalea entre Samuel y el que tiene que ser Adam. Las dos nos echamos a llorar y avanzamos la una hacia la otra con los pies torpes, como cuando éramos pequeñas. Estamos tan débiles que, al abrazarme, caemos de rodillas. Pero, ¿qué nos importa? Nos quedamos abrazadas en el suelo.

Luego ella dice: Celie.
Y yo digo: Nettie.

Pasa un rato. Vemos cantidad de piernas alrededor. Nettie no me suelta. Samuel, mi marido, dice señalando arriba. Olivia y Adam, nuestros hijos. Y Tashi, la esposa de Adam.Yo señalo a los míos. Shug y Albert, digo.
Todos dicen: Encantado. Luego, Shug y Albert empiezan a repartir abrazos.
Yo y Nettie por fin nos levantamos, y yo abrazo a mis hijos. Abrazo a Tashi. Y abrazo a Samuel.

ALICE WALKER "El color púrpura".

*Aprovecho que hoy es el cumpleaños de mi hermana Onneca para recordar con vosotros la historia de dos hermanas. La emocionante escena final de este libro (por el que su autora recibió el Premio Pulitzer en 1.983) que tan bien retrata la película de Steven Spielberg del mismo título, la encontraréis a la mitad del vídeo, justo después del momento de "redención" gospel.

¡FELICIDADES ONNECA!

sábado, 17 de febrero de 2007

DOS RECOMENDACIONES MUSICALES



1. A todos los que vivís en Madrid: El próximo viernes 23 de Febrero, Virüs, el grupo de mi hermana pequeña dará un concierto en la Sala Ocho y medio de Madrid. Creo que sobre la 12 de la noche. Yo estaré allí, en primera fila, vamos, espero que os animéis a venir. Más información sobre el grupo:

- Web del grupo
- Podéis escuchar temas del grupo aquí

Para que os hagáis una idea, entre sus muchas influencias está Joy Division, suelen hacer una versión en directo de "Transmission" que está bastante bien, mejorando lo presente:




2. Por otro lado, si el grupo EDWIN MOSES pasa por vuestra ciudad no dudéis en ir a verles... Yo ayer estuve en su concierto de Pamplona y lo pasé realmente bien, aquí tenéis una muestra de su música (y pinchando en el enlace de su nombre más):

viernes, 16 de febrero de 2007

TIGRES

                                                   
LA MUJER TIGRE

Ha olido cómo me acercaba y se ha dado la vuelta. Intento hacerle ver que no estoy interesado en ella, pero siempre he sido un alcornoque fingiendo. Ella se lame las muñecas y los antebrazos. Me vigila con recelo. Se incorpora de pronto, de un golpe de omóplatos, y se pasea en círculos alrededor de mí. Quisiera aprovechar sus movimientos para hacerle una foto o escribir unas líneas, cualquier cosa que me vuelva útil en esta escena. Enseguida se aburre de asediarme y da unos cuantos pasos en dirección al borde. Se me va de la página. Es inquieta.

No hay nada más espléndido que las manchas color albaricoque de su cuello, que se estira y se pliega cuando atisba los flancos. Hace tiempo que la estudio y, de momento, lo único que he conseguido averiguar es que duerme por la tarde, se pierde por las noches y se asoma de este lado sólo al mediodía, cuando el sol le acentúa las franjas del lomo y enciende sus pupilas piedra pómez. Desde el día en que la encontré, distraída, clavándose un colmillo en el labio con delicadeza, no he dejado de imaginar la cacería. ¿Quién cazaría a quién? Desde luego su boca promete el vértigo, la sangre, el rito de la muerte ágil. Mi arma es esta pluma: suficiente al menos, para sucumbir con dignidad. Ese temblor del costado, de las rayas de su vientre al respirar, me salpica la vista, me obsesiona. Su dulce rugir de pequeña catarata me persigue cuando sueño. Al despertar, en cambio, sueño con perseguirlo.

Ella tiene demasiado olfato como para dejarse sorprender en una página. Haría falta una novela, quizá varias, para poder albergar la esperanza de que bajase la guardia por un instante, en mitad de algún párrafo. Pero para hacer eso necesitaría estudiarla durante años. Al fin y al cabo, todo consiste en engañar al tigre.

El hambre, algunas veces, la obliga a acercarse con encantador disimulo y relamerse. Si todavía no me ha atacado es porque, de momento, le agrada esto que escribo, o al menos le hace gracia a su coquetería. Por mi parte, estoy dispuesto al sacrificio: la supervivencia es tan mediocre... Sé bien que le importo poco, que para ella soy, básicamente, un curioso trozo de carne. Aunque también sé que, si transcurre un par de días sin que nos veamos, ella busca cualquier pretexto par regresar y rondar mi cuento. Incluso a veces me hace el honor y decide afilarse las uñas delante de mis ojos, frotándolas contra un árbol con una lentitud exquisita. Otras veces he notado cómo se demoraba al marcharse, mientras dibujaba hipnóticas ondas con su cola manchada. Y aún más. Estoy seguro de que en su guarida de fiera inconmovible, en las noches de luna clara, se siente sola. Y de que a veces, también, hace un esfuerzo y me recuerda.

ANDRÉS NEUMAN "El que espera"

                     

* Fotos de Bettie Page en África.



TIGRE CELESTE


El tigre celeste o angélico está hecho de modo y transparencia a las más bellas medusas del Mediterráneo. Quienes le han visto han tenido la sensación de hallarse ante la suma fragilidad. Su forma es inexplicable, y en su imitación fracasan los joyeros que desean perpetuar su salto como adorno en lujosos visones de invierno. Alfred Bush lo describe como un diamante animado, como un golpe de viento entre los árboles en el amanecer de un bosque; y dice que es también como la luz temblorosa que el calor mueve en los desiertos; y añade: "Toda su belleza le convierte en un dispositivo de seducción para sus víctimas a las que, sin embargo, causará la muerte".

RAFAEL PÉREZ ESTRADA "Cosmología esencial"










jueves, 15 de febrero de 2007

LONE STAR





"No hay una frontera entre la buena y la mala gente,
no se está en un lado o en el otro"


"Lone star" (1.996) de John Sayles es una película maravillosa, que habla sobre barreras, tanto físicas como mentales.

De un lado están la frontera que separa México de Estados Unidos, y a los propios habitantes de Rio County (Texas) entre sí. Con una población en la que 19 de cada 20 habitantes es de origen mexicano (además de existir una minoría negra e india), la difícil convivencia entre todos se palpa día a día. Un ejemplo de ello es la discusión en el claustro de profesores,al comienzo de la película, en el que no se ponen de acuerdo sobre la Historia que hay que contar a los alumnos sobre la formación de su ciudad y el Estado : unos abogan por hablar únicamente de la historia de los "vencedores", y otros por enriquecer la visión de estos hablando de la diversidad histórica y cultural del mismo ( como dice una profesora chicana, Texas se jacta de haber visto "Seis Banderas" flamear sobre su tierra: la Flor de lis de Francia, y las banderas nacionales de España, México, la República de Texas, los Estados Unidos de América y los Estados Confederados de América).

Con una superficie superior a la de España, el Estado de Texas históricamente ha sido un punto de encuentros y desencuentros, una frontera de frágil delimitación entre Estados Unidos y México (por no decir que es el lugar de nacimiento del actual presidente de E.U., lo que explica muchas cosas).

Por otra parte, esta película explora las delicadas relaciones paternofiliales. A su comienzo vemos a dos hombres que regresan al pueblo de donde nacieron para reencontrarse con sus orígenes.

Delmore Payne es un coronel del ejército de los Estados Unidos que es destinado a Rio County para desmantelar la base militar de los marines. Lleva años fuera de allí que es donde reside su padre, Otis al que no habla desde que tenía 9 años, cuando éste les abandonó a él y a su madre por una amiga de ella.



En el caso de Sam Deeds (Chris Cooper), llega a Rio County huyendo de un matrimonio fracasado con una mujer trastornada por el beisbol ( Frances Mc Dormand sólo sale breves minutos en la pantalla, pero como siempre está espléndida), y allí consigue el puesto de Sheriff, que previamente desempeñó su padre. El recuerdo de éste, Buddy Deeds, es amargo para él: le recuerda como un padre autoritario que le apartó del amor de su vida, Pilar Cruz, aunque no logra zafarse de su recuerdo omnipresente, porque constantemente le recuerdan lo admirado y respetado que fue en Rio County.

La acción la desencadena el descubrimiento de un esqueleto en el polígono de tiro de Perdido. Junto al cadáver, que aparentemente lleva años enterrado allí, aparece una estrella de Sheriff y un casquillo del arma reglamentaria de la policía. En la mente de todos está el antiguo Sheriff, Charlie Wade (Kriss Kistroferson), un hombre corrupto y brutal odiado por todos, que desapareció misteriosamente hace más de cuarenta años.



Sam Deeds comienza a investigar el curioso hallazgo, indagando especialmente en el día de la desaparición de Charlie Wade. Esa noche, su propio padre, Buddy Deeds, que entonces era el ayudante del Sheriff, se enfrentó directamente con él por no estar de acuerdo con sus prácticas corruptas, acusándole de abusar de los más desfavorecidos. Para Sam, su padre (ya fallecido) es el principal sospechoso de la muerte del Sheriff Wade, a pesar de que uno por uno los vecinos no cesan en alabar la memoria que su mandato dejó en el condado: "No recuerdo un sólo hombre en este condado - negro, blanco, mexicano - que dudara un minuto antes de llamar a Buddy Deeds para resolver cualquier problema"

Otros sospechosos son Mercedes Cruz, madre de Pilar, cuyo marido Eladio fue asesinado por Wade al descubrir que llevaba espaldas mojadas de un lado a otro de la frontera en su camioneta; y Otis Payne, actual propietario del único bar de negros del condado, que en el momento del asesinato era un simple camarero con el que Wade se divertía ideando cualquier cosa para humillarle y así bajarle los humos. Sus investigaciones le llevan a cruzar la frontera para hablar con un amigo de Eladio Cruz, que le deja en su sitio con esta frase:

"Cruza esta línea. Ya no eres el Sheriff de ningún lugar. Sólo un tejano con muchas preguntas que yo no tengo porqué contestar. ¿Crees que los pájaros que vuelan hacia el sur ven esta línea? ¿Crees que cuando la cruzan empiezan a pensar distinto? ¿Por qué debería ser igual para los hombres?"


Sam Deeds acabará descubriendo los entresijos más ocultos y secretos de Rio County, que llevan tantos años bajo tierra como Charlie Wade, alguno realmente increíble.



En resumen: con una interpretación, guión (que fue nominado al Oscar), fotografía, montaje (los mejores flashbacks que he visto nunca) y música insuperables, esta es una película que te atrapa desde el primer minuto, la mejor que he visto en mucho tiempo.
 
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