Billy Wilder sobre Gloria Swanson
“No lográbamos encontrar a la persona ideal para
interpretar a la gran estrella del cine mudo. Mae West no quería hacerlo. Mary
Pickford, no. Estábamos pensando en contratar a Pola Negri para la película.
Entonces se nos ocurrió la idea de Gloria Swanson. Puede que fuera George
Cuckor el primero en sugerirla. Ya se había retirado; era una sentencia de
muerte, y había perdido mucho dinero en Paramount. Pero insistí en ella. Era una
idea magnífica, que tenía el valor de que había sido una gran estrella del cine
mudo y había hecho una película con Eric Von Stronheim que se llamaba “La Reina
Kelly” en 1928, que podíamos utilizar en la sala de proyecciones de su casa.
Hicimos una prueba, leyó unas cuantas líneas, una Swanson furiosa que asegura
que sigue siendo la mejor. Teníamos la película.”
Billy Wilder sobre Shirley MacLaine
“Es una buena actriz. Es una profesional. Es capaz de interpretar comedia y
capaz de interpretar una obra seria. (En tono confidencial) Lo que no consigo
visualizar, lo que sigo sin ver, es la pareja Lemmon y Shirley MacLaine. Para mí
no puede haber una verdadera historia de amor entre ellos. Pero ¿quién sabe? Es
guapa, y los espectadores la creen, y es buena actriz."
Billy Wilder sobre Marilyn Monroe.
"Es muy
difícil hablar en serio de Monroe, porque era toda oropel. Se escapaba a la
seriedad; cambiaba de tema. Excepto que resultaba duro trabajar con ella. Pero,
cuando uno veía en la pantalla el resultado que había conseguido, por las
buenas o por las malas, se quedaba asombrado. Era asombroso lo que irradiaba.
Y, aunque no lo parezca, era una excelente actriz de diálogo. Sabía dónde iban
las risas. Lo sabía. A cambio, claro está, teníamos a trescientos extras, miss
Monroe tenía que llegar a las nueve en punto de la mañana y no aparecía hasta
las cinco de la tarde. Llegaba y decía: `Lo siento, me he perdido cuando venía
al estudio.´ ¡Llevaba siete años contratada allí!”
Billy Wilder sobre Barbara
Stanwyck:
"Era una mujer extraordinaria. Cogió el guión, le gustó desde el principio, no hubo ningún agente que viniera a decirme: `Mire, va a interpretar a una asesina, debe tener más dinero, porque no va a poder trabajar nunca más´. Con
Stanwyck, no tuve absolutamente ninguna dificultad. Y se sabía el guion, los
diálogos de todo el mundo. Podías despertarla en mitad de la noche y se sabía la
escena. Nunca un fallo, nunca un error, tenía un cerebro maravilloso."
Barbara Stanwyck sobre Billy Wilder:
“Cuando Billy Wilder me envió el guion de Perdición y lo leí... nunca había interpretado a una asesina
declarada. Había interpretado a villanas de intensidad media, pero no a una
asesina declarada. Y debido a que era un personaje antipático, estaba un poco
asustada y, cuando volví a su oficina, le dije: "Me encanta el guion y me
encanta usted, pero tengo un poco de miedo después de todos estos años
interpretando a heroínas de pasar a ser una asesina a sangre fría sin
paliativos." Y el Sr. Wilder —y con razón— me miró y me dijo: "Bueno,
¿es usted una ratona o una actriz?" Y yo dije: "Bueno, espero ser una
actriz." Él dijo: "Entonces, haga el papel." Y lo hice, y estoy
muy agradecida con él."
Billy Wilder sobre Marlene Dietrich:
“Tenía una broma permanente con ella. Le decía
siempre: ¨Ilumina tú la escena, ilumínala tú´. Estaba convencida de que era una
gran experta en la cámara, por su relación con Josef Von Sternberg. Hizo muchas
películas con él, empezando por “El ángel azul” 1.930. Decía: ´Dios qué estúpidos
son, no me dirigen el foco principal a mí´. Siempre tenía el foco principal,
siempre. Pero no, yo me limitaba a filmarla. No era ni buena ni mala; era Dietrich.
Y eso era útil para la película, por ejemplo cuando interpretó a la joven nazi
en “Berlín Occidente” 1948.
Cameron Crowe: O sea, ¿no cambiaba su estilo de
iluminación para Dietrich?
No, no cambiaba. Le decía que se iluminase ella sola. Y se iluminaba ella
sola.”
Billy Wilder sobre Audrey Hepburn:
"Tenía tanto
en su interior, un sentimiento que comunicaba a los demás. ¿Si era sexy? Fuera
de la cámara no era más que una actriz. Era muy delgada, era una buena persona,
y a veces, cuando estaba en el plató, se hacía invisible. Pero tenía algo
encantador, simplemente adorable. Uno confiaba en aquella persona tan menuda.
Cuando se plantaba ante la cámara, se convertía en miss Audrey Hepburn.
Conseguía revestirse de atractivo sexual, y el efecto era tremendo. (…) Se
trata, una vez más, de ese factor X que la gente tiene, o no tiene. Puedes
conocer a alguien y quedarte encantado, y luego la fotografías y no es nada.
Pero ella lo tenía. Y no habrá otra igual. Existe eternamente, como parte de su
época. No se la puede reproducir ni extraer de su era. Si se pudiera destilar
el factor X, se podrían hacer todas las Monroes que uno quisiera, y todas las
Hepburns… , como esa oveja que clonaron, pero no se puede. Y era muy distinta
en pantalla que en la vida. No es que fuera vulgar; no. Pero en la pantalla
creaba algo nuevo, lleno de clase. Ella, y la otra Hepburn, Katharine, en otra época.
Era completamente maravillosa."
Audrey Hepburn sobre Billy Wilder en 1986
"Se me ha
dado mucho consejo sobre qué no decirle a Billy esta noche, ya que el elogio y
el sentimentalismo podrían hacer que se fuera de la sala. Pero uno no puede
simplemente trabajar con un genio maravilloso, ingenioso, tierno, brillante y
único, y no decir, al menos, gracias. Gracias, Billy, por dejarme hacer Sabrina
y Love in the Afternoon contigo. Gracias por permitirme trabajar con
esas extraordinarias estrellas: Humphrey Bogart, Bill Holden y Gary Cooper. Gracias
por toda la buena suerte y la felicidad que esas películas trajeron a mi vida
y, sobre todo, gracias por toda la diversión que tuvimos, las risas y por tu
amistad y por tener una esposa súper hermosa como la tuya, Audrey.Y antes de
que abandones la sala: Te quiero mucho.”
* Las declaraciones de Billy Wilder están todas sacadas del libro "Conversaciones con Billy Wilder" de Cameron Crowe.












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