Siguiendo con los dramas bélicos, Lillian
Helman escribió la obra de teatro “Watch on the Rhine/Alarma en el Rin” en
1.940, en plena contienda y tras el Pacto de
No Agresión Nazi-Soviético de agosto de 1939. Su título proviene de una canción
patriótica alemana, "Die Wacht am Rhein".
En 1.941, contaba Hellman en una entrevista a The New York Times el origen de la obra:
“Cuando estaba
trabajando en The Little Foxes ('La Loba'), se me ocurrió la idea (bueno, hay
un pequeño pueblo americano del Medio Oeste, promedio o quizás un poco más
aislado que el promedio), y a ese pueblo entra Europa en la forma de una pareja
con título —un par de europeos con título—, haciendo una pausa en su camino
hacia la Costa Oeste. Estaba bastante entusiasmada, pensé en dejar 'La Loba' en
suspenso para trabajar en ello. Pero cuando me puse manos a la obra, no pude
hacerlo avanzar. Empezó bien... y luego se atascó.
Más tarde tuve otra idea. ¿Cuáles serían las reacciones de algunas personas sensibles que habían pasado gran parte de sus vidas en una Europa hambrienta y se encontraban como invitados en el hogar de unos americanos muy ricos? ¿Qué pensarían de todo el furioso ajetreo, de las pastillas para dormir que se toman cuando no hay tiempo para que hagan efecto, de las maravillosas cenas pedidas y nunca comidas, y así sucesivamente? Los contrastes de los dos mundos, las formas de vida."

La trama es la siguiente: Sara, hija de una familia privilegiada, ha regresado a Estados Unidos después
de 20 años de ausencia. Casada con un ciudadano alemán han criando a sus tres
hijos en Europa. Su marido se ha involucrado intensamente en los grupos
antifascistas de España y Alemania, oponiéndose en su país de residencia al
ascenso de Hitler. Han regresado al hogar de Sara en busca de seguridad y
descanso, pero él deberá volver a Alemania para continuar con su peligroso
trabajo clandestino. Un invitado de la familia lo reconoce, y el desenlace de
ese descubrimiento saca a la familia estadounidense que les acoge de su
ignorancia, trayendo a casa la lucha que se está librando en Europa.
La obra fue un éxito
simultáneo en Broadway y en el West End Londinense y ganó el premio del Círculo
de Críticos Teatrales de Nueva York en 1.941.
En cuanto a su adaptación cinematográfica, corrió por cuenta de Herman Shumlin, que a su vez había dirigido y producido las representaciones teatrales de la obra en Broadway en 1.941. Para él fue todo un desafío ya que era su primera incursión en el mundo del cine como director. La relación profesional y personal de Shumlin y Hellman venía de largo, comenzó con “The Children's Hour/La Calumnia" (1934), y siguió con "Days To Come" (1936), "The Little Foxes (La Loba)"(1939).
En una entrevista a Lillian Hellman realizada por Marsha Norman en 1983, la autora habla de la peculiar relación entre ambos:
MN:Lillian, ¿quién fue tu director favorito? ¿Con quién quedaste satisfecha?
LH: Fue Herman Shumlin. Tuvimos peleas terribles, un día
sí y otro no, pero nos entendimos bien. De hecho, solíamos lanzarnos cosas.
MN: ¿Encuentras que muchas de tus peleas son sobre las
mismas cosas, aunque sean con personas diferentes?
LH: Bueno, cometí el desafortunado error de tener un affaire con este hombre. Y él cometió el error aún más desafortunado de enamorarse, o como quieras llamarlo, de mí.
El guión de la
película fue firmado por la pareja de Hellman, el escritor Dashiell Hammett
(del que hoy se cumplen 65 años de su fallecimiento), obra por la que fue
nominado al Oscar, y el papel principal de Sara fue interpretado por Bette
Davis. Su biógrafo Charles Highman habla en su libro “Bette Davies al
desnudo” del curioso primer encuentro entre la actriz y el director:
“Bette no
había trabajado nunca antes con Herman Shumlin. Era extremadamente
supersticiosa. Nadie debía silbar en su camerino, nadie debía usar calcetines verdes. Si alguien derramaba sal,
tenía que tirar inmediatamente una pizca por encima del hombro. Constantemente
estaba tocando madera. Jamás pasaba debajo de una escalera, ni abría un
paraguas en casa. Cuando Shumlin entró por primera vez en su camerino, se quitó
el sombrero. Ella observó paralizada por el temor, cómo lo colocaba sobre el sofá
que a veces utilizaba ella como cama. Shumlin no pudo olvidar nunca el susto de
Bette.”
Su
protagonista principal, interpretado por Paul Lukas, obtuvo el Oscar a Mejor
Actor Protagonista así como un Globo de Oro por su papel.
En su libro de memorias “Pentimento”, Hellman hablaba de lo acertado del momento histórico de esta obra:
“Watch on the Rhine resultó una agradable experiencia. Hay obras que, no importa cuál sea su valor, aparecen en el momento oportuno, y el momento oportuno es la esencia del teatro y del cine.”
Es cierto que no deja de ser
una obra que, si bien ambientada en una época muy concreta del Siglo XX, sigue
de plena actualidad, ya que apela a la vigilancia ideológica contra el fascismo
y el compromiso moral contra la neutralidad.




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