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viernes, 13 de marzo de 2026

TOYS IN THE ATTIC / CARIÑO AMARGO (1.963)

 

La penúltima obra de teatro de Lillian Hellman, “Toys in the attic/Cariño amargo”, escrita en 1959, es claramente autobiográfica, Hellman no podía escapar de la influencia que sus raíces sureñas tuvo en su vida y en su obra, de las que habló en una entrevista  que dio en 1960 para la BBC:

BBC: ¿Cómo de profundas son sus raíces en el Sur?


LH: Supongo que muy profundas, porque sigo volviendo a él. Sólo me crié en parte ahí, también crecí en el Norte. El Sur es un lugar interesante porque ha producido, como usted sabe, un grupo de escritores muy interesantes en la última o dos últimas generaciones (Faulkner, Welty, McCullers, Tennessee Williams). No sé porqué antes no hubo tantos escritores, estaba aún sin florecer. Quizás la Guerra Civil hirió tan profundamente y mató tanto en el Sur, que mató  a los escritores del Siglo XIX  y de comienzo del XX, y entonces hubo un florecimiento. Es un lugar más bien excéntrico, probablemente el único lugar excéntrico que queda en Estados Unidos. La gente está más aislada, los pueblos son más pequeños, la gente se conoce mejor, tienen raíces más extrañas y profundas, y al final, mejor material para una obra.

Como indica en la entrevista, Hellman nació el 20 de junio de 1905 en Nueva Orleans y cuando tenía cinco años, su familia se mudó a Nueva York, comenzando así la crianza peculiar que marcaría sus primeros años, viajando entre Nueva Orleans (donde era acogida en la casa de sus tías paternas) y Nueva York, pasando medio año en cada una de las ciudades hasta los dieciséis años y asistiendo a escuelas en ambas ciudades. No obstante, Hellman se  definió siempre como sureña, ya que ambas ramas de su familia estaban enraizadas en el Sur desde generaciones atrás.



El tiempo que Hellman pasó en Nueva Orleans le marcó para el resto de su vida, en su biografía “Una mujer inacabada” llego a decir: "Regresamos a Nueva Orleans el año siguiente y los años posteriores hasta que cumplí dieciséis, y siempre fueron los mejores momentos de mi vida".

La obra se estrenó en el  Teatro Hudson de Broadway y duró 456 representaciones en el cartel, y fue dirigida por Arthur Penn (que en 1966 llevaría a la pantalla “La Jauría Humana” con guión de Hellman) , que no guardaba buen recuerdo de la presencia de Hellman en los ensayos: "Los actores le tenían miedo a Lillian. Era muy criticona". La dramaturga se sentaba en el teatro a oscuras, tosiendo cada vez que desaprobaba algo. Penn finalmente le dijo: "Vete a casa y despídenos a todos si no te gusta. Pero no te quedes ahí sentada tosiendo. Les das un miedo de muerte". 



La adaptación cinematográfica de la obra teatral de Hellman fue dirgida en 1.963 por George Roy Hill, con guión de James Poe.

La elección de Dean Martin para el papel principal protagonista masculino no fue bien recibida por la crítica, lastrado por su faceta cómica, se pensaba que Martin sería incapaz de dar a su papel de Julian el dramatismo necesario, el mismo que le había valido a Jason Robards para ganar un premio Tony por la interpretación teatral.

Precisamente el personaje de Dean Martin, Julian Beniers, está basado en el padre de Hellman, Max, quien era adorado por sus dos hermanas y se convirtió en un exitoso vendedor después de que su primer negocio fracasara.

El encantador Julian Berniers (Dean Martin) ha sido, durante toda su vida, el centro de las atenciones de sus dos hermanas solteronas, Anna (Wendy Hiller) y Carrie (Geraldine Page), la hermana mayor dominante que tiene una obsesión enfermiza, casi incestuosa, con su hermano.

 


Cuando Julian regresa a la casa familiar en Nueva Orleans con su joven y reciente esposa Lily Prine (Yvette Mimieux), sus hermanas reciben a ambos con cierto escepticismo y enorme sorpresa al conocer que ha hecho una enorme fortuna de una manera poco clara.  Gene Tierney interpreta a Albertine, madre de Lily, que mantiene una escandalosa (para la época) relación con su chófer, un hombre de color.

La crítica (y también el público) recibieron de manera desigual este filme, considerando que en su adaptación había perdido parte de la esencia de su obra original, a modo de ejemplo dejamos aquí la crítica de Variety: “Toys in the Attic es una versión un tanto descafeinada de la obra de Lillian Hellman, pero se ha conservado suficiente de la salvajez emocional original como para satisfacer a quienes prefieren su carne melodramática cruda y correosa. Toys in the attic está ambientada en el Profundo Sur y generosamente atiborrada de una carga tan "enferma" como el incesto, el adulterio, la imbecilidad, la lujuria y algunas otras populares "delicias" del folclore local.




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