googlee0630d87d6f54a13.html desconvencida: ANOTHER PART OF THE FOREST/LA OTRA CARA DEL BOSQUE (1948)

lunes, 16 de febrero de 2026

ANOTHER PART OF THE FOREST/LA OTRA CARA DEL BOSQUE (1948)



“Another part of the forest/La otra cara del bosque”, precuela de "La Loba/The little foxes" (tanto la obra en que se basa como le película del mismo título) tiene la peculiaridad que está escrita siete años después.


En una entrevista otorgada a The Paris Review en 1962, Lillian Hellman habla sobre el origen de la obra: 


ENTREVISTADOR ¿Qué la impulsó a volver al tema y a los personajes de La loba (The Little Foxes)? Solo siete años después escribió La otra parte del bosque (Another Part of the Forest). 


HELLMAN: Siempre tuve la intención de hacer de La loba una trilogía. Regina, en La loba, tiene unos treinta y ocho años y corre el año 1900. Mi intención era retomar su historia hacia 1920 o 1925, en Europa. Y su hija, Alexandra, se habría convertido quizá en una trabajadora social algo solterona, decepcionada, una mujer bastante colérica.


ENTREVISTADOR:En el tercer acto de La loba hay un discurso que lleva todo el peso de la obra. Dice que hay gente que se come la tierra y a todas las personas que hay en ella, como las langostas de la Biblia. Y que hay personas que dejan que lo hagan. «A veces pienso que no está bien quedarse mirando cómo lo hacen». Al final de la obra, Alexandra decide que no va a ser una de esas personas pasivas. Va a dejar a su madre. 

HELLMAN: Sí, mi intención era que se marchara. Pero para mi gran sorpresa, el final de la obra se tomó como una declaración de fe en Alexandra, en su negación de su familia. Nunca fue mi intención. Ella tuvo el valor suficiente para irse, pero nunca tendría la fuerza o el vigor de la familia de su madre. Eso es lo que quería decir. O tal vez me lo inventé después.


La obra se estrenó en Broadway  a finales de 1946, bajo la dirección de la propia Hellman y se mantuvo en cartel durante 182 representaciones y se puede considerar un éxito más discreto que “La Loba” que llegó a las 410 representaciones sólo en Broadway antes de ser llevada de gira por todo el país.

Su adaptación cinematográfica, de 1948, esta vez no contó con guión de Hellman, sino de Vladimir Ponzner, y fue dirigida por Michael Gordon. 

La acción se sitúa en 1880, quince años después del fin de la Guerra Civil Americana y explica las raíces del odio y la ambición de la familia Hubbard. El patriarca, Marcus Hubbard, es un hombre tiránico que se ha enriquecido mediante la especulación durante la Guerra Civil, lo que le ha ganado el desprecio de sus vecinos aristócratas. 

Marcus mantiene un control absoluto y cruel sobre su familia: humilla a su esposa Lavinia, que se refugia en la religión y la demencia; desprecia a su hijo mayor Benjamin y trata como a un sirviente a su hijo menor Oscar. Solo siente una devoción enfermiza por su hija Regina, a quien consiente mientras ella aprende a manipularlo.


                                                                   


LAVINIA: Por Dios, Marcus. Es una mezquindad de cerdos eso de ser pobre. Te arrebata la dignidad.

 

MARCUS: Es cierto, Lavinia. Y una buena razón para seguir siendo rico. 

Esta frase de Marcus Hubbard (interpretado con fuerza por Fredric March, casado en la vida real con Florence Eldridge -Lavinia Hubbard en la película) resume el motivo que mueve a esta familia y que justifica todas las atrocidades que cometen después tanto Marcus como sus hijos. 

La trama estalla cuando los hijos, cansados de las humillaciones y de la tacañería de su padre, comienzan a conspirar para arrebatarle su fortuna. La tensión alcanza su punto álgido cuando Benjamin descubre un oscuro secreto del pasado de Marcus relacionado con su fortuna de guerra. Este descubrimiento desata un chantaje implacable que cambiará las dinámicas de poder en la casa, demostrando que los hijos han superado al maestro en el arte de la traición y la falta de escrúpulos.

 

Quizás esta película, en comparación con su pretendida secuela “La Loba” adolece de  dos defectos. Por un lado, no tiene en su haber técnico la fabulosa dirección de Wiliam Wyler y la fotografía de Gregg Toland que utilizan lenguaje cinematográfico para elevar el teatro, mientras que “Another Part of the Forest” se queda en una buena representación teatral puesta frente a una cámara.

 Por otro lado, su protagonista, y es que aunque Ann Blyth hace un buen trabajo como Regina, es complicado competir contra un personaje tan icónico como el creado por Bette Davis, que no sólo interpretó a Regina, sino que le imprimió su sello personal.

Como curiosidad diremos que Birdie (la cuñada de Regina) está interpretada por BetsyBlair, ocho años antes de cruzar el charco para ser la protagonista de “Calle Mayor” 1.956 de Juan Antonio Bardem.

 





No hay comentarios:

 
Free counter and web stats