lunes, 7 de agosto de 2006

LA TREGUA


Lunes 24 de febrero

Es evidente que Dios me concedió un destino oscuro. Ni siquiera cruel. Simplemente oscuro. Es evidente que me concedió una tregua. Al principio me resistí a creer que eso pudiera ser la felicidad. Me resistí con todas mis fuerzas, después me di por vencido y lo creí. Pero no era la felicidad, era sólo una tregua. Ahora estoy otra vez metido en mi destino. Y es más oscuro que antes, mucho más.

Ésta es una de las últimas entradas en el diario del protagonista de "La tregua" de Mario Benedetti, de la que ya he hablado en otras ocasiones.

A punto de cumplir cincuenta años, Martín Santomé ya no espera nada de la vida. Viudo, con tres hijos ya mayores, sólo cuenta los minutos que le quedan para cambiar su rutinaria existencia de oficinista por otra igual de aburrida de jubilado. Pero en su camino se cruzará Laura Avellaneda, una joven a la que le dobla la edad, subordinada en su trabajo, por la que poco a poco empezará a sentir algo que creía olvidado hace mucho tiempo. Decide, a pesar de todos los inconvenientes, apostar por esa relación, pero el destino les tiene preparado un final trágico. Preparen sus pañuelos.

Lo que me gusta de esta novela, es que Benedetti describe magistralmente una historia de amor sin almíbar, sin champagne ni camas forradas de pétalos de rosa, pero que precisamente emociona por ser real, auténtica, conmovedoramente brutal...


"Entonces dije: ¿Sabe que usted es culpable de una de las crisis más importantes de mi vida?. Preguntó: ¿Económicas?, y todavía reía. Contesté: No, sentimental, y se puso seria. Caramba, dijo, y esperó que yo continuara. Y continué: Mire, Avellaneda, es muy posible que lo que le voy a contar le parezca una locura. Si es así, me lo dice nomás. Pero no quiero andar con rodeos: creo que estoy enamorado de usted. Esperé unos instantes. Ni una palabra. Miraba fijamente la cartera. Creo que se ruborizó un poco. No traté de identificar si era rubor radiante o vergonzoso. Entonces seguí: A mi edad y a su edad, lo más lógico hubiera sido que me callase la boca; pero creo que, de todos modos, era un homenaje que le debía. Yo no voy a exigir nada. Si usted, ahora o mañana o cuando sea, me dice basta, no se hable más del asunto y tan amigos. No tenga miedo por su trabajo en la oficina,por la tranquilidad en su trabajo; sé comportarme, no se preocupe. Otra vez esperé. Estaba allí, indefensa, es decir, defendida por mí contra mi mismo. Cualquier cosa que ella dijera, cualquier actitud que asumiera iba a significar: Este es el color de su futuro. Por fin no pude esperar más y le dije: ¿Y?. Sonreí un poco forzadamente y agregué, con una voz temblona que estaba desmintiendo el chiste que pretendía ser: ¿Tiene algo que declarar?. Dejó de mirar su cartera. Cuando levantó, los ojos presentí que el momento peor había pasado. Ya lo sabía, dijo. Por eso vine a tomar café."

10 comentarios:

laura dijo...

este libro nos lo leímos cuatro amigas y yo en un interrail en holanda hace ya unos añitos. imagínate lo que fue, que la primera lo terminara llorando, y las demás pidiéramos turno para ser la siguiente en sufrir, y no poder comentar nada hasta que todas lo hubiéramos terminado. un suplicio, vamos...

gracias por la recomendación de ayer con carver. yo que pensaba que era casi especialista en autores americanos, y mírame, saltándome a uno de los grandes sin darme cuenta.

argh, las lagunas universitarias...

desconvencida dijo...

Muy buena la anécdota de Interrail, Laura, me estoy imaginando el cuadro... :)

atikus dijo...

Pues aunque el libro tiene una pinta estupenda, soy rematadamente vago para la lectura y preferíria una peli con laura y sus amigas destripando la historia y dirigidas por Alfred Hitchcock, por dios que tensión!!!

desconvencida dijo...

¡no me seas vago, atikus, que sólo tiene 174 páginas!jajaj,y no es incompatible con la compañía femenina :P

Alex dijo...

Trataré de hacerme con ella, de un modo u otro.

Sin que venga a cuento te diré que la tarde que me largué rumbo to Extrema y dura, para hacer más ameno el viaje me compré uno de esos libros que solo venden en los kioskos de la estaciones de tren; "Tom Sawyer"... Lo leí siendo niño, de hecho creo que es una reimpresión de la misma editorial "Colección Austral" de Espasa-Calpe...

Me encantó... Creo que empiezo a entender el concepto "libro de verano" :p

Espero volver a dar la lata por aquí en octubre. Besus.

Cave Man. dijo...

Ayer termine la Novela...estupenda...grandiosa, me hizo llorar y eso que no suelo hacerlo y menos o pocas veces con un libro.

desconvencida dijo...

Ya lo he dicho en varias ocasiones, cave man, es de los pocos libros que me ha hecho llorar, y no una vez, me emociona cada vez que lo leo... Bienvenido, por cierto :)

Kosmica dijo...

He leido dos veces LATregua.. casi 4 años atrás y me encanta, le volveria a leer varias veces más pero aun no he logrado encontrarlo para comprarlo...
Me encanta y de verdad a veces me siento como Martin Santomé.. varias veces siento que escribe lo que yo siento... me veo reflejada en varias partes.. por ej.te acuerdas cuando dice el Viernes 15 de Febrero ".... Es como si me dividiera en dos entes dispares, contradictorios, independientes, uno que sabe de memoria su trabajo, que domina al máximo sus variantes y recovecos, que está seguro siempre de dónde pisa, y otro soñador y febril, frustradamente apasionado, un tipo triste que, sin embargo, tuvo, tiene y tendrá vocación de alegría..."



a pesar de que este blogger es de hace casi un año atrás espero que leas mi comentario... y veas mi blog.

desconvencida dijo...

hola Kosmica, me alegro de leerte por aqui, intento leer todos los comentarios aunque sean de entradas antiguas, como éste... veo que compartimos pasión por "La tregua", es uno de mis libros favoritos, me siento muy identificada con muchos de sus párrafos, al igual que te ocurre a ti...

Anónimo dijo...

Che no se de que estes desconvencida, pero yo te acabo de conocer y estoy convencido que personas como tu son las que dan sentido a la vida (Incluyendo la de este admirador)

Bueno pero el comentario es para "La tregua" Don mario no ha escrito la palabra impresindible en la lista de escritores que suelo leer, pero azarosamente acabo de leer la tregua y no puedo menos de asombrarme; no por la repeticion de la historia que eso es asunto comun en los sentimientos humanos. Mi asombro viene de lo casual o casuistico que hay entre nuestras vidas y lo que leemos, vaya pues un homenaje de admiracion para El escritor y otro igual de sentido para La desconvencida que mantiene este Bloog al que accedi intencionadamente buscando leer algo acerca de la tregua pero que me ha sorprendido gratamente por la calidad humana de quien lo publica !Gracias por estar y gracias por aparecer ahora¡

Atte. Martin Villaseñor S.
abejangola@yahoo.com.br

 
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