"Marty" (1955), el debut cinematográfico de Delbert Mann (director televisivo de éxito) hizo historia en 1956 al convertirse en la primera película basada en un drama televisivo en ganar el Óscar, adaptando magistralmente su episodio homónimo de 1953 del programa The Goodyear Television Playhouse gracias a su guionista original, Paddy Chayefsky.
Chayefsky se inspiró para escribir el guión en un cartel que observó en la entrada del salón de baile del Hotel Abbey en Nueva York, mientras el personal preparaba el lugar para el baile de los viernes de un club de solteros, "El Club de la Amistad". El cartel suplicaba:
"Chicas, bailen con el hombre que se lo pida. Recuerden, los hombres también tienen sentimientos",
Chayefsky inicialmente
centró la historia en una mujer, pero tras debatir mucho con Delbert Mann, decidió
que sería más interesante con un hombre como protagonista y se propuso escribir
"la historia de amor más ordinaria del mundo":
"No quería
que mi héroe fuera guapo, ni quería que la chica fuera bonita. Quería escribir
una historia de amor tal y como habría ocurrido literalmente con el tipo de
personas que conozco. De hecho, estaba decidido a destrozar las ilusiones
superficiales y destructivas —fomentadas por la literatura barata y las malas
películas— de que el amor es simplemente una cuestión de atracción física, de
que la virilidad se manifiesta con un falo palpitante y de que los orgasmos
regulares son todo lo que se necesita para hacer feliz a una mujer"».
Sin duda la idea fue todo un acierto, y el guión adaptado del televisivo original le valdría a Chayefsky el primero de sus tres Premios Oscar.

Marty Piletti (Ernest Borgnine) es un carnicero soltero que todavía vive con su madre en El Bronx. A sus 34
años se siente constantemente presionado por su entorno (familia, amigos,
clientas de la carnicería) para que abandone la soltería, mientras sufre por su
timidez y falta de atractivo. Todo cambia cuando asiste a un salón de baile y
conoce a Clara (Betsy Blair), una profesora de escuela tan solitaria e insegura
como él, surgiendo entre ambos una tierna e inesperada conexión que desafiará
los prejuicios de sus amigos y familiares.
“- Yo me paso el día llorando por cualquier cosa.
Mis hermanos y cuñados me dicen que tengo muy buen corazón. No eres bueno por
casualidad. Aprendes a base de sufrir y te conviertes en un maestro del dolor.
Sé exactamente cómo te sientes. También quiero que sepas que me estoy
divirtiendo contigo. ¿Sabes? No eres el cardo que piensas.
- Yo también me lo estoy pasando bien.
- ¿Ves? Yo tampoco soy el cardo que creía ser.
- No, eres muy
agradable. No sé por qué ninguna chica te ha echado el guante hace tiempo.
- Yo tampoco,
creo que soy un buen tipo, y bastante espabilado. Si dos personas van a casarse
para vivir juntos 40 o 50 años tiene que haber algo más que la belleza. Crees
que no eres muy guapa. Bueno, mi padre era muy feo pero mi madre le adoraba. Me
contó que a veces se deprimía, como todos. Mi padre siempre intentaba
comprenderla. Yo solía oírles hablar durante horas en el salón cuando era
pequeño. Adoraba a mi padre porque fue siempre muy amable. Ese es uno de los
tesoros de mi vida, cómo era mi padre. Y eso que mi padre era muy feo.”
La tierna y cercana
interpretación de Borgnine le valdría el Oscar a Mejor Actor Protagonista en
1956 (batiendo nada menos que a James Dean- "Al Este del Edén" – Frank Sinatra- "El Hombre del brazo de oro"- a James
Cagney - "Quiéreme o déjame" y a Spencer Tracy- "Conspiración del silencio").
La película fue producida por Burt Lancaster y su socio Ben Hecht (Hecht-Lancaster Productions), ambos tenían varios éxitos recientes (“Apache”, “Veracruz”…) y pensaron, equivocadamente que “Marty” fracasaría y que les ayudaría a compensar sus éxitos anteriores como una pérdida fiscal (para deducir impuestos). Lo cierto es que no acertaron y “Marty” se convirtió en la más exitosa de sus películas, recaudando más de 3 millones de dólares y resultando la primera película en ganar tanto la Palma de Oro en el Festival de Cannes como el Óscar a la mejor película.
El Festival de Cannes
supondría una conexión curiosa de esta película con el cine español, y es que
Juan Antonio Bardem formaba parte del jurado del cuando conoció
a Betsy Blair que se encontraba allí presentándola.
El
director español aprovechó la circunstancia para ofrecerle el papel
protagonista de su próximo proyecto, “Calle Mayor”. Podemos decir que la Clara
de “Marty” y la Isabel de “Calle Mayor” comparten muchas similitudes, ambas
treintañeras solteras en una sociedad en la que la soltería te marcaba de por
vida. Por cierto que inicialmente Betsy Blair (de firmes convicciones
comunistas) , se negó a participar en la película por
su oposición a la dictadura franquista, pero Bardem le convenció explicándole
que precisamente la película quería ser una crítica a la sociedad franquista.
Juan Antonio
Bardem y Betsy Blair durante el rodaje






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