“El crack cero”, la película que cierra la trilogía del investigador Germán Areta, es a su vez precuela de sus dos antecesoras.
Rodada en blanco y negro y ambientada en los estertores del Franquismo (principios de Noviembre de 1975), en su comienzo podemos ver a un joven detective Germán Areta, recién desvinculado de la Brigada Criminal, que recibe de una misteriosa mujer, Remedios Hernández, el encargo de investigar el sospechoso suicidio de su amante, el famoso modisto Narciso Benavides.
Para desentrañar este misterio
contará con su ayudante “El Moro”, un antiguo delincuente: “Cuando le preguntas
a alguien por un muerto, lo importante no es lo que te diga, sino lo que no te
diga.”
Carlos Santos recoge con dignidad el difícil testigo del personaje carismático de Alfredo Landa, y Miguel Angel Muñoz sustituye a Miguel Rellán como su castizo “Watson”.
Las partidas de mus, el boxeo, Madrid, la música de Jesús Gluck (fallecido un año anterior su estreno), el homenaje a la novela negra (con la dedicatoria a James M.Cain, autor de “El cartero siempre llama dos veces” así como de la novela corta “Pacto de sangre” en la que se basó el guión de “Perdición” de Billy Wilder), toda la película termina por ser un autohomenaje a las otras dos de la trilogía, incluyendo la tragedia navideña de rigor para Germán Areta, un clásico de la saga.
GARCI: Y de mis películas, entre las que no hay ninguna
genial, la que más me gustaría volver a ver es El crack cero.
¿Qué es lo que más aprecias de ella?
GARCI: Sin haberlo conseguido, es donde creo que más me he acercado
a algo en lo que he pensado desde que tenía veinte años y veía las películas de
Howard Hawks. Esa sensación de que no pasaba nada, de naturalidad. «Hay una
visita». «Que pase». «Siéntese, ¿quiere tomar algo?». No sé, salió como yo
pensaba que debía ser, con una gran sencillez y naturalidad. Mis otras
películas pueden tener escenas importantes y cuidadas, pero en esta todo salió
más sencillo.






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