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sábado, 17 de enero de 2026

THE SEARCHING WIND / EL VIENTO QUE BUSCA (1946)

 


Llegamos a la último de los dramas bélicos del ciclo sobre Lillian Hellman. Se trata de “The searching wind” (1.946), película dirigida por el alemán William Dieterle, basada en la obra de teatro de la propia Hellman, que a su vez se encargó del guión de la película. Esta película no fue estrenada en España y por este motivo hay que traduce su título de manera literal "El viento que busca" o también de manera más prosaica "Un amor cual ninguno".

La obra de teatro “The Searching Wind” se estrenó en Broadway en 1944 y, al igual que las anteriores obras de Hellman tuvo un gran éxito llegando a ser representada durante 318 funciones. Montgomery Clift formó parte del reparto original, que fue dirigido, cómo no, por Herman Shumlin. Recordemos que Clift desarolló una extensa carrera teatral, de más de diez años, antes de dar el salto al cine con "Río Rojo" en 1.948.

                                             

          Fotografía de la representación teatral 
de "The Searching Wind"

Veinte años más tarde, en una entrevista concedida a John Phillips y Anne Hollander para la revista The Paris Review en 1964 (publicada en el número 33 de la serie The Art of the Theater) Hellman dijo sobre su obra: 

Lillian Hellman: Supongo que The Searching Wind es lo más parecido a una obra política que he hecho jamás, quizás por eso ya no me gusta tanto. Pero incluso a pesar de ello trataba sobre el tipo de personas que había estado viendo en Europa, la gente agradable y bienintencionada que ayudó a crear el desastre mundial. 

Entrevistador: Tal vez esta fue la única obra en la que te preocupaste más por una situación de crisis que por tus personajes. 

Lillian Hellman: Sí, pero no lo sabía mientras la estaba escribiendo. Sentía con mucha fuerza que la gente nos había metido en una situación terrible; nos habían arrastrado a una guerra que podría haberse evitado si se hubiera reconocido al fascismo lo suficientemente pronto.


Al igual que en “Alarma en el Rin”, Hellman utiliza un contexto doméstica y familiar para criticar la posición tibia ante el auge del nazismo de muchos diplomáticos americanos destinados en la Europa entreguerras, y lo hace con un recurso al que recurría habitualmente, el triángulo amoroso

La acción de "The Searching Wind" se inicia y concluye en Washington, D.C., en la casa familiar de los Hazen en 1944. El diplomático Alex Hazen (Robert Young) y su esposa Emily (Ann Richards) reviven, durante la visita de la amiga de ambos Cassie Bowman (Sylvia Sidney) a modo de diferentes flashbacks,  a través de distintas escenas que tienen lugar en los años 1922, 1923 y 1938 Roma, Berlín y París los años determinantes de su juventud de las complejas relaciones entre los tres. 

                             

Los dos personajes femeninos, Emily Hazen y Cassie Bowman, amigas de infancia, se reencuentran esa noche. La primera es una rica heredera, con la independencia económica solucionada, y la segunda es una reportera que ha elegido la independencia de una carrera frente la tranquilidad de una vida familiar.

Ambas mujeres están enamoradas de Alex, que dejó a Cassie para casarse con Emily, y lo cierto es que a lo largo de todo este tiempo él ha mantenido el contacto y la relación con la primera. El drama romántico se superpone con la situación dramática de la Europa entreguerras y la indecisión personal de Alex Hazen entre las dos mujeres de su vida: 

Cassie: […] Hace mucho tiempo te pregunté si ibas a sentirte culpable. […] 
Alex: Y yo te dije entonces que era algo entre yo y tú, y entre yo y Emily. No me siento culpable. 

Emily invita a cenar a su amiga para averiguar de una vez por todas la verdad sobre la relación entre ella y su marido Alex: «Cuando me enteré de que estabas en Washington, supe que tendríamos que vernos y terminar con esto. Siempre ha sido algo entre los tres, toda la vida. No podemos continuar así».


El hijo de la pareja, Sam, herido gravemente en la guerra y que ha sido testigo de las atrocidades de la misma, descubre esa noche más de lo que querría saber sobre el pasado de sus padres y su responsabilidad indirecta en la contienda, y representa el reproche moral a la ceguera diplomática frente al avance del fascismo.

Otros post sobre William Dieterle:

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NIAGARA (2)

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miércoles, 14 de enero de 2026

BILLY WILDER Y SUS ACTRICES


Billy Wilder sobre Gloria Swanson

“No lográbamos encontrar a la persona ideal para interpretar a la gran estrella del cine mudo. Mae West no quería hacerlo. Mary Pickford, no. Estábamos pensando en contratar a Pola Negri para la película. Entonces se nos ocurrió la idea de Gloria Swanson. Puede que fuera George Cuckor el primero en sugerirla. Ya se había retirado; era una sentencia de muerte, y había perdido mucho dinero en Paramount. Pero insistí en ella. Era una idea magnífica, que tenía el valor de que había sido una gran estrella del cine mudo y había hecho una película con Eric Von Stroheim que se llamaba “La Reina Kelly” en 1928, que podíamos utilizar en la sala de proyecciones de su casa. Hicimos una prueba, leyó unas cuantas líneas, una Swanson furiosa que asegura que sigue siendo la mejor. Teníamos la película.” 




                                                                    



Billy Wilder sobre Shirley MacLaine

“Es una buena actriz. Es una profesional. Es capaz de interpretar comedia y capaz de interpretar una obra seria. (En tono confidencial) Lo que no consigo visualizar, lo que sigo sin ver, es la pareja Lemmon y Shirley MacLaine. Para mí no puede haber una verdadera historia de amor entre ellos. Pero ¿quién sabe? Es guapa, y los espectadores la creen, y es buena actriz."






Billy Wilder sobre Marilyn Monroe. 

"Es muy difícil hablar en serio de Monroe, porque era toda oropel. Se escapaba a la seriedad; cambiaba de tema. Excepto que resultaba duro trabajar con ella. Pero, cuando uno veía en la pantalla el resultado que había conseguido, por las buenas o por las malas, se quedaba asombrado. Era asombroso lo que irradiaba. Y, aunque no lo parezca, era una excelente actriz de diálogo. Sabía dónde iban las risas. Lo sabía. A cambio, claro está, teníamos a trescientos extras, miss Monroe tenía que llegar a las nueve en punto de la mañana y no aparecía hasta las cinco de la tarde. Llegaba y decía: `Lo siento, me he perdido cuando venía al estudio.´ ¡Llevaba siete años contratada allí!”



Billy Wilder sobre Barbara Stanwyck:

"Era una mujer extraordinaria. Cogió el guión, le gustó desde el principio, no hubo ningún agente que viniera a decirme: `Mire, va a interpretar a una asesina, debe tener más dinero, porque no va a poder trabajar nunca más´. Con Stanwyck, no tuve absolutamente ninguna dificultad. Y se sabía el guion, los diálogos de todo el mundo. Podías despertarla en mitad de la noche y se sabía la escena. Nunca un fallo, nunca un error, tenía un cerebro  maravilloso."

Barbara Stanwyck sobre Billy Wilder:

“Cuando Billy Wilder me envió el guion de Perdición y lo leí... nunca había interpretado a una asesina declarada. Había interpretado a villanas de intensidad media, pero no a una asesina declarada. Y debido a que era un personaje antipático, estaba un poco asustada y, cuando volví a su oficina, le dije: "Me encanta el guion y me encanta usted, pero tengo un poco de miedo después de todos estos años interpretando a heroínas de pasar a ser una asesina a sangre fría sin paliativos." Y el Sr. Wilder —y con razón— me miró y me dijo: "Bueno, ¿es usted una ratona o una actriz?" Y yo dije: "Bueno, espero ser una actriz." Él dijo: "Entonces, haga el papel." Y lo hice, y estoy muy agradecida con él."

                                  



Billy Wilder sobre Marlene Dietrich:

“Tenía una broma permanente con ella. Le decía siempre: ¨Ilumina tú la escena, ilumínala tú´. Estaba convencida de que era una gran experta en la cámara, por su relación con Josef Von Sternberg. Hizo muchas películas con él, empezando por “El ángel azul” 1.930. Decía: ´Dios qué estúpidos son, no me dirigen el foco principal a mí´. Siempre tenía el foco principal, siempre. Pero no, yo me limitaba a filmarla. No era ni buena ni mala; era Dietrich. Y eso era útil para la película, por ejemplo cuando interpretó a la joven nazi en “Berlín Occidente” 1948.

Cameron Crowe: O sea, ¿no cambiaba su estilo de iluminación para Dietrich?

No, no cambiaba. Le decía que se iluminase ella sola. Y se iluminaba ella sola.”


                                                                                 




Billy Wilder sobre Audrey Hepburn:

"Tenía tanto en su interior, un sentimiento que comunicaba a los demás. ¿Si era sexy? Fuera de la cámara no era más que una actriz. Era muy delgada, era una buena persona, y a veces, cuando estaba en el plató, se hacía invisible. Pero tenía algo encantador, simplemente adorable. Uno confiaba en aquella persona tan menuda. Cuando se plantaba ante la cámara, se convertía en miss Audrey Hepburn. Conseguía revestirse de atractivo sexual, y el efecto era tremendo. (…) Se trata, una vez más, de ese factor X que la gente tiene, o no tiene. Puedes conocer a alguien y quedarte encantado, y luego la fotografías y no es nada. Pero ella lo tenía. Y no habrá otra igual. Existe eternamente, como parte de su época. No se la puede reproducir ni extraer de su era. Si se pudiera destilar el factor X, se podrían hacer todas las Monroes que uno quisiera, y todas las Hepburns… , como esa oveja que clonaron, pero no se puede. Y era muy distinta en pantalla que en la vida. No es que fuera vulgar; no. Pero en la pantalla creaba algo nuevo, lleno de clase. Ella, y la otra Hepburn, Katharine, en otra época. Era completamente maravillosa."


Audrey Hepburn sobre Billy Wilder en 1986 

 "Se me ha dado mucho consejo sobre qué no decirle a Billy esta noche, ya que el elogio y el sentimentalismo podrían hacer que se fuera de la sala. Pero uno no puede simplemente trabajar con un genio maravilloso, ingenioso, tierno, brillante y único, y no decir, al menos, gracias. Gracias, Billy, por dejarme hacer Sabrina y Love in the Afternoon contigo. Gracias por permitirme trabajar con esas extraordinarias estrellas: Humphrey Bogart, Bill Holden y Gary Cooper. Gracias por toda la buena suerte y la felicidad que esas películas trajeron a mi vida y, sobre todo, gracias por toda la diversión que tuvimos, las risas y por tu amistad y por tener una esposa súper hermosa como la tuya, Audrey.Y antes de que abandones la sala: Te quiero mucho.”


                                        

* Las declaraciones de Billy Wilder están todas sacadas del libro "Conversaciones con Billy Wilder" de Cameron Crowe.

sábado, 10 de enero de 2026

WATCH ON THE RHINE/ ALARMA EN EL RIN (1943)



Siguiendo con los dramas bélicos, Lillian Helman escribió la obra de teatro “Watch on the Rhine/Alarma en el Rin” en 1.940, en plena contienda y tras el Pacto de No Agresión Nazi-Soviético de agosto de 1939. Su título proviene de una canción patriótica alemana, "Die Wacht am Rhein".

En 1.941, contaba Hellman en una entrevista a The New York Times el origen de la obra:

Cuando estaba trabajando en The Little Foxes ('La Loba'), se me ocurrió la idea (bueno, hay un pequeño pueblo americano del Medio Oeste, promedio o quizás un poco más aislado que el promedio), y a ese pueblo entra Europa en la forma de una pareja con título —un par de europeos con título—, haciendo una pausa en su camino hacia la Costa Oeste. Estaba bastante entusiasmada, pensé en dejar 'La Loba' en suspenso para trabajar en ello. Pero cuando me puse manos a la obra, no pude hacerlo avanzar. Empezó bien... y luego se atascó.

Más tarde tuve otra idea. ¿Cuáles serían las reacciones de algunas personas sensibles que habían pasado gran parte de sus vidas en una Europa hambrienta y se encontraban como invitados en el hogar de unos americanos muy ricos? ¿Qué pensarían de todo el furioso ajetreo, de las pastillas para dormir que se toman cuando no hay tiempo para que hagan efecto, de las maravillosas cenas pedidas y nunca comidas, y así sucesivamente? Los contrastes de los dos mundos, las formas de vida."


                         

La trama es la siguiente: Sara, hija de una familia privilegiada, ha regresado a Estados Unidos después de 20 años de ausencia. Casada con un ciudadano alemán han criando a sus tres hijos en Europa. Su marido se ha involucrado intensamente en los grupos antifascistas de España y Alemania, oponiéndose en su país de residencia al ascenso de Hitler. Han regresado al hogar de Sara en busca de seguridad y descanso, pero él deberá volver a Alemania para continuar con su peligroso trabajo clandestino. Un invitado de la familia lo reconoce, y el desenlace de ese descubrimiento saca a la familia estadounidense que les acoge de su ignorancia, trayendo a casa la lucha que se está librando en Europa.

La obra fue un éxito simultáneo en Broadway y en el West End Londinense y ganó el premio del Círculo de Críticos Teatrales de Nueva York en 1.941.

En cuanto a su adaptación cinematográfica, corrió por cuenta de Herman Shumlin, que a su vez había dirigido y producido las representaciones teatrales de la obra en Broadway en 1.941. Para él fue todo un desafío ya que era su primera incursión en el mundo del cine como director. La relación profesional y personal de Shumlin y Hellman venía de largo, comenzó con “The Children's Hour/La Calumnia" (1934), y siguió con "Days To Come" (1936), "The Little Foxes (La Loba)"(1939).

En una entrevista a Lillian Hellman realizada por Marsha Norman en 1983, la autora habla de la peculiar relación entre ambos:

MN:Lillian, ¿quién fue tu director favorito? ¿Con quién quedaste satisfecha?

LH: Fue Herman Shumlin. Tuvimos peleas terribles, un día sí y otro no, pero nos entendimos bien. De hecho, solíamos lanzarnos cosas.

MN: ¿Encuentras que muchas de tus peleas son sobre las mismas cosas, aunque sean con personas diferentes?

LH: Bueno, cometí el desafortunado error de tener un affaire con este hombre. Y él cometió el error aún más desafortunado de enamorarse, o como quieras llamarlo, de mí.


El guión de la película fue firmado por la pareja de Hellman, el escritor Dashiell Hammett (del que hoy se cumplen 65 años de su fallecimiento), obra por la que fue nominado al Oscar, y el papel principal de Sara fue interpretado por Bette Davis. Su biógrafo Charles Highman habla en su libro “Bette Davies al desnudo” del curioso primer encuentro entre la actriz y el director:

Bette no había trabajado nunca antes con Herman Shumlin. Era extremadamente supersticiosa. Nadie debía silbar en su camerino, nadie debía usar  calcetines verdes. Si alguien derramaba sal, tenía que tirar inmediatamente una pizca por encima del hombro. Constantemente estaba tocando madera. Jamás pasaba debajo de una escalera, ni abría un paraguas en casa. Cuando Shumlin entró por primera vez en su camerino, se quitó el sombrero. Ella observó paralizada por el temor, cómo lo colocaba sobre el sofá que a veces utilizaba ella como cama. Shumlin no pudo olvidar nunca el susto de Bette.”

Su protagonista principal, interpretado por  Paul Lukas, obtuvo el Oscar a Mejor Actor Protagonista así como un Globo de Oro por su papel.

En su libro de memorias “Pentimento”, Hellman hablaba de lo acertado del momento histórico de esta obra:

Watch on the Rhine resultó una agradable experiencia. Hay obras que, no importa cuál sea su valor, aparecen en el momento oportuno, y el momento oportuno es la esencia del teatro y del cine.”

Es cierto que no deja de ser una obra que, si bien ambientada en una época muy concreta del Siglo XX, sigue de plena actualidad, ya que apela a la vigilancia ideológica contra el fascismo y el compromiso moral contra la neutralidad.




domingo, 4 de enero de 2026

THE NORTH STAR /LA ESTRELLA DEL NORTE (1943)

                        

Sin duda la película más curiosa que tuvimos oportunidad de ver en la pasada Retrospectiva que el Festival de Cine de San Sebastián dedicó a Lillian Hellman fue “North Star/ La Estrella del Norte” (1.943) de Lewis Milestone.

Se dice que el proyecto fue concebido por Hellman y su amigo el director William Wyler, a instancias del Presidente Franklin D. Roosevelt, con la intención de consolidar en el público de Estados Unidos la idea de que la Unión Soviética era su noble aliado frente a la amenaza que representaba la Alemania Nazi, dado que muchos estadounidenses recelaban de la URSS debido al antiguo pacto de no agresión de la Unión Soviética con Alemania. 

 Hellman y Wyler llegaron reunirse con el embajador soviético Maxim Litvinov en Washington, D.C. y se sorprendieron cuando el gobierno soviético aprobó el proyecto y concedió permiso para filmar en Rusia, pero las tensas relaciones de Hellman y Wyler con Goldwyn paralizaron el proyecto. 

A todo esto se añadió otro inconveniente, el alistamiento de William Wyler en la Fuerza Aérea del Ejército de los EE. UU, lo que supuso que el proyecto fuera reconcebido como un largometraje semi-documental que se rodaría completamente en Hollywood, bajo la dirección de Lewis Milestone (nacido Lev Milstein, originario de Besarabia, actualmente entre Ucrania y Moldavia).


El resultado es verdaderamente inverosímil: un musical de propaganda, con música de Aaron Copland, en el que unos campesinos ucranianos (interpretados por estrellas emergentes del estudio -Anne Baxter, Dana Andrews- o ya consolidadas como Walter Huston o Walter Brennan) resisten con valentía la brutalidad de la invasión nazi dirigida por el Coronel Harden (interpretado por Eric Von Stroheim). 

                                            

Si bien la película a veces se pierden en la exaltación del colectivismo soviético y  los números musicales sin ton ni son, tiene como valor el mensaje que transmite el personaje de Huston como el médico del pueblo a Erich von Stroheim: "He oído hablar de hombres como usted, los hombres civilizados que lo lamentan. Ustedes son la verdadera quinta columna: hombres que hacen el trabajo de los fascistas y se fingen a sí mismos ser mejores que aquellos para quienes trabajan, hombres que cometen asesinatos mientras se ríen de aquellos para quienes lo hacen".

En cuanto al trabajo de Hellman fue su único guion original, acreditado en solitario y no basado en ningún otro material, llegando incluso a ser nominada al Oscar por este trabajo. Sin embargo, Hellman se quejó de los cambios en su guion que el director Milestone encargó a Edward Chodorov, guionista no acreditado, con la bendición de Goldwyn: "Lo han convertido en basura", y esto fue determinante para rescindir por 30.000$ su contrato con Samuel Godwyn, lo que puso fin a su relación profesional de ocho años. "Será un fracaso enorme, lo cual se merece", predijo Hellman, aunque no retiró su nombre de la película, y no se quejó públicamente hasta décadas después.



"The North Star" se estrenó en noviembre de 1943 y su orgulloso productor Goldwyn dijo a los medios: "No me importa si esta película no gana un centavo, siempre y cuando todos los hombres, mujeres y niños de Estados Unidos la vean". 

Desde el punto de vista comercial se cumplió la predicción de Hellman y fue un fracaso, siendo recibida por la crítica cinematográfica de manera desigual: mientras que críticos como el del New York Mirror, elogiaban la película como "uno de los dramas de guerra más vívidos", William Randolph Hearst, ordenó a todos los editores de sus periódicos que describieran "The North Star" como "pura propaganda bolchevique". 

A pesar de ello la película fue nominada a seis Premios de la Academia en las siguientes categorías: Dirección de Arte ; Cinematografía; Música ; Grabación de Sonido; Efectos Especiales y Guion Original.

En 1947, durante la investigación del Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara (HUAC) sobre la actividad política comunista y de izquierda en Hollywood, el actor Adolphe Menjou citó “The North Star” junto con “Mission to Moscow” y “Song of Russia como películas que contenían propaganda antiamericana que "hubiera sido mejor no haber hecho".

En 1957, sus entonces propietarios, National Telefilm Associates, estrenaron en cines una nueva versión de la película radicalmente diferente que se llamó "Armored Attack!" En plena guerra fría la película fue reutilizada como propaganda antisoviética, eliminando todo tipo de referencias al colectivismo y al comunismo (y recortando en más de media hora su metraje) y con un nuevo epílogo que incorpora imágenes de telediarios que muestran la invasión soviética de Hungría en 1956, una "Amenaza Roja" que el narrador compara deliberadamente con la invasión nazi de quince años atrás. 



 
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