Sin duda la película más
curiosa que tuvimos oportunidad de ver en la pasada Retrospectiva que el Festival
de Cine de San Sebastián dedicó a Lillian Hellman fue “North Star/ La Estrella
del Norte” (1.943) de Lewis Milestone.
Se dice que el proyecto fue concebido por Hellman y su amigo el director William Wyler, a instancias del Presidente Franklin D. Roosevelt, con la intención de consolidar en el público de Estados Unidos la idea de que la Unión Soviética era su noble aliado frente a la amenaza que representaba la Alemania Nazi, dado que muchos estadounidenses recelaban de la URSS debido al antiguo pacto de no agresión de la Unión Soviética con Alemania.
Hellman y Wyler llegaron reunirse con el embajador soviético Maxim Litvinov en Washington, D.C. y se sorprendieron cuando el gobierno soviético aprobó el proyecto y concedió permiso para filmar en Rusia, pero las tensas relaciones de Hellman y Wyler con Goldwyn paralizaron el proyecto.
A todo esto se añadió otro inconveniente, el alistamiento de William Wyler en la Fuerza Aérea del Ejército de los EE. UU, lo que supuso que el proyecto fuera reconcebido como un largometraje semi-documental que se rodaría completamente en Hollywood, bajo la dirección de Lewis Milestone (nacido Lev Milstein, originario de Besarabia, actualmente entre Ucrania y Moldavia).
El resultado es verdaderamente inverosímil: un musical de propaganda, con música de Aaron Copland, en el que unos campesinos ucranianos (interpretados por estrellas emergentes del estudio -Anne Baxter, Dana Andrews- o ya consolidadas como Walter Huston o Walter Brennan) resisten con valentía la brutalidad de la invasión nazi dirigida por el Coronel Harden (interpretado por Eric Von Stroheim).
Si bien la película a veces se pierden en la exaltación del colectivismo soviético y los números musicales sin ton ni son, tiene como valor el mensaje que transmite el personaje de Huston como el médico del pueblo a Erich von Stroheim: "He oído hablar de hombres como usted, los hombres civilizados que lo lamentan. Ustedes son la verdadera quinta columna: hombres que hacen el trabajo de los fascistas y se fingen a sí mismos ser mejores que aquellos para quienes trabajan, hombres que cometen asesinatos mientras se ríen de aquellos para quienes lo hacen".
En cuanto al trabajo de Hellman fue su único guion original, acreditado en solitario y no basado en ningún otro material, llegando incluso a ser nominada al Oscar por este trabajo. Sin embargo, Hellman se quejó de los cambios en su guion que el director Milestone encargó a Edward Chodorov, guionista no acreditado, con la bendición de Goldwyn: "Lo han convertido en basura", y esto fue determinante para rescindir por 30.000$ su contrato con Samuel Godwyn, lo que puso fin a su relación profesional de ocho años. "Será un fracaso enorme, lo cual se merece", predijo Hellman, aunque no retiró su nombre de la película, y no se quejó públicamente hasta décadas después.
"The North Star" se estrenó en noviembre de 1943 y su orgulloso productor Goldwyn dijo a los medios: "No me importa si esta película no gana un centavo, siempre y cuando todos los hombres, mujeres y niños de Estados Unidos la vean".
Desde el punto de vista comercial se cumplió la predicción de Hellman y fue un fracaso, siendo recibida por la crítica cinematográfica de manera desigual: mientras que críticos como el del New York Mirror, elogiaban la película como "uno de los dramas de guerra más vívidos", William Randolph Hearst, ordenó a todos los editores de sus periódicos que describieran "The North Star" como "pura propaganda bolchevique".
A pesar de ello la película fue nominada a seis Premios de la Academia en las siguientes categorías: Dirección de Arte ; Cinematografía; Música ; Grabación de Sonido; Efectos Especiales y Guion Original.
En 1947, durante la investigación del Comité de Actividades Antiamericanas de la Cámara (HUAC) sobre la actividad política comunista y de izquierda en Hollywood, el actor Adolphe Menjou citó “The North Star” junto con “Mission to Moscow” y “Song of Russia” como películas que contenían propaganda antiamericana que "hubiera sido mejor no haber hecho".
En 1957, sus entonces
propietarios, National Telefilm Associates, estrenaron en cines una nueva
versión de la película radicalmente diferente que se llamó "Armored
Attack!" En plena guerra fría la película fue reutilizada como
propaganda antisoviética, eliminando todo tipo de referencias al colectivismo y
al comunismo (y recortando en más de media hora su metraje) y con un nuevo
epílogo que incorpora imágenes de telediarios que muestran la invasión
soviética de Hungría en 1956, una "Amenaza Roja" que el narrador
compara deliberadamente con la invasión nazi de quince años atrás.






