martes, 3 de marzo de 2009

INFANCIA (2)



"A decir verdad pienso en mis años infantiles con placer y curiosidad. Nunca me faltó alimento para la fantasía y los sentidos, y no puedo recordar haberme aburrido jamás. Al contrario, los días y las horas desbordaban de cosas curiosas, pasajes inesperados, instantes mágicos. Todavía puedo pasearme por los paisajes de mi infancia y revivir luces, aromas, personas, habitaciones, instantes, gestos, acentos y objetos. Raras veces se articulan en episodios que contar; son más bien películas rodadas al azar, cortas o largas, sin sentido.

La prerrogativa de la infancia: moverse sin dificultad entre la magia y el puré de patatas, entre el terror sin límites y la alegría explosiva. No había más límites que las prohibiciones y las normas, y unas y otras eran sombrías, la mayoría de las veces incomprensibles. Recuerdo, por ejemplo, que yo no entendía eso de las horas: "Tienes que aprender de una vez a ser puntual, ya tienes reloj, ya entiendes el reloj." Y sin embargo, el tiempo no existía. Llegaba tarde al colegio, llegaba tarde a las horas de comer. Me paseaba con absoluta despreocupación por el parque del hospital, mirando cosas y fantaseando, el tiempo dejaba de existir, algo me recordaba que en realidad ya tenía hambre y se había armado. "

INGMAR BERGMAN "La linterna mágica".

* Hago mías, punto por punto, todas las impresiones del maestro Bergman sobre la infancia.

** Fotogramas de "Fanny y Alexander" de Ingmar Bergman.

7 comentarios:

El futuro bloguero dijo...

Es la propia relatividad del tiempo.

Cada año los meses corren más, y cada vez más, y de forma vertiginosa.

Mientras huimos del tiempo perdido, corremos hacia atrás en una carrera imposible de ganar.

El tiempo no existe, pero joder como nos condiciona.

De niños, qué facil es todo, como cunde cada día. Cuanto tiempo pasa desde navidad hasta verano, y ahora... parece que fue ayer.

Con lo que hemos sido...

alain dijo...

ays... cuánta melancolía!!!

pues ya que estamos, un pequeño artefacto de Ezra Pound:

Y los días no están lo suficientemente llenos
Y las noches no están lo suficientemente llenas
Y la vida se pasa como pasa un ratón por el campo
Sin agitar la hierba.


y ya que estamos, una preciosa (y triste) canción de los Selenitas:

www.youtube.com/watch?v=7zBtmFATHz4

desconvencida dijo...

* FB, te has levantado poético esta mañana, me gusta :)...

Sí, qué fácil es todo de pequeños, la verdad es que el tiempo transcurre de otra manera, como bien dice Bergman... por cierto que hoy veré una de él en el cineclub, "El manantial de la doncella"..

* alain, ¡te has levantado melancólico! Mil gracias por la canción, no la conocía...

atikus dijo...

Cuando uno se divierte el tiempo pasa rápidamente, sin embargo prece que la infancia duró una eternidad y que la adolescencia que también la vivi con gran diversisión duro bastante.
Esta época de "madurez" en la que me divierto menos, porque trabajo tengo mas dolencias, menos ilusiones, etc..el tiempo pasa más rápido, cuando debería pasar mas lento al ser mas aburrido, quizás, pasa así porque no nos da tiempo a pensar y disfrutar como antes.

Mieterios del tiempo y la felicidad ;)

desconvencida dijo...

Quizás es que se nos pasó la inocencia, atikus!

alain dijo...

Se nos pasó la inocencia, eso qué quiere decir, que pasamos a ser.... CULPABLESSSSSSSSSSSSS??????????

(con música jichkokiana)

Leon dijo...

Que sensación más extraña y estupenda cuando vuelves a un sitio en el que estabas de pequeño y hace mucho que no vas. Me pasó hace poco y todo me pareció diferente aunque igual a como lo recordaba. Raro.
Me ha encantado el fragmento bergmaniano.

 
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