lunes, 18 de septiembre de 2006

LA MUÑECA DE KAFKA


Todas las tardes, Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de veces, Dora, su pareja, lo acompaña. Un día, se encuentran con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta qué le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. “Tu muñeca ha salido de viaje", le dice. “¿Y tú cómo lo sabes?”, le pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta”, responde Kafka. La niña parece recelosa. “¿Tienes ahí la carta?”, pregunta ella. “No, lo siento”, dice él, “me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo.” Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad?

Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. Se sienta frente al escritorio y Dora, que ve cómo se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña. La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como es debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente; falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción.

Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aires, y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas sus actividades.

Ahí es donde la historia empieza a llegarme al alma. Ya es increíble que Kafka se tomara la molestia de escribir aquella primera carta, pero ahora se compromete a escribir otra cada día, única y exclusivamente para consolar a la niña, que resulta ser una completa desconocida para él, una criatura que se encuentra casualmente una tarde en el parque. ¿Qué clase de persona hace una cosa así? Y cumple su compromiso durante tres semanas, Nathan. ¡Tres semanas! Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorbente. En otras palabras, era su estilo característico y a lo largo de tres semanas Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce a otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la mueca desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, sin no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el campo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga.

Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen esas tres semanas, las cartas la han aliviado de su desgracia. La niña tiene la historia, y cuando una persona es lo bastante afortunada para vivir dentro de una historia, para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir.


PAUL AUSTER "Brooklyn Follies"


* Bonita historia, ¿no? Si queréis saber qué hay de tiene de verídica, os invito a visitar ¡Esto es Broklyn!, un blog en castellano dedicado íntegramente a la figura de Paul Auster.

**Dibujo de RICHARD JUDSON ZOLAN.

30 comentarios:

El detective amaestrado dijo...

Indepedientemente de la veracidad o no del hecho, la historia en sí es de una hermosura y una sensibilidad que aturde.

desconvencida dijo...

Es una preciosa historia,¿no? Me llamó mucho la atención cuando leí el libro. Me alegro de que te haya gustado, detective :)

Mary Kate dijo...

Lo leí, y sí, és precioso.Dices que qué clase de persona és capaz de hacer una cosa así para un desconocido?...Cualquiera, incluso la más...anodina ...y estoy completamentamente segura de que Kafka fué muy feliz haciéndolo...

desconvencida dijo...

Cierto, Mary Kate, es una original manera de hacer feliz a alguien...

Jajaja, y ahora voy a decir una tontería porque tengo que confesar que cuando leí este relato me acordé del tío viajero de Fraggle Rock, mandando a su sobrino postales desde lugares lejanos, al fin y al cabo era un muñeco también :D

http://static.flickr.com/35/71745314_085ce912da_o.jpg

Mary Kate dijo...

Uyyy!! aquellos dispuestos y ajetreados Currys y la Montaña de Basura...!!! deliciosa série...Y qué me dices del encantador y perverso enanito de Amelie? Y yo que siempre pido a todo el mundo que me mande postales , cuando viajan...Yo lo hago. ¿Hay algo más precioso que el destello de los colores de una postal , abriendo el buzón una tarde tonta de regreso a casa? No se tendrían que perder estas sencillas y cariñosas costumbres...!

maite dijo...

lo leí este verano, preciosa historia...sabéis...a veces parece que los niños lloran porque son niños y tienen que llorar como única salida a su rabia o tristeza, pero darse cuenta de lo grande que es su corazoncito pone la piel de "pollo", de verdad, supongo que si alguno de vosotros tiene hijos podrá corroborarlo (o no).
En cuanto al gesto de Kafka,aún no se si es cierto, un compromiso con un ser humano desconocido?...pienso que bien pocos se prestarían...no hay voluntad en nadie, solo tenemos que comprobarlo en la calle a diario, p. ej. te mareas y te tumbas en un banco o en el suelo, y nadie te ayuda, eres un drogadicto o un borracho, según testimonio del afectado, son palabras de unas "personas" que pasaban por allí..lástima que no pasó por el lugar adecuado la persona solidaria y tener un final feliz como esta historia de hoy.

desconvencida dijo...

Mary Kate, a mi también me gusta recibir postales desde lugares lejanos, aunque normalmente llegan después que sus remitentes, jajaja... este año he recibido unas cuantas, es una costumbre que no se debería perder...

Maite, tienes toda la razón, la gente normalmente pasa de largo ante determinadas situaciones, por miedo o insolidaridad...

Mary Kate dijo...

Antes de que se me olvide , y conociendo sus gustos..."I´m your man" de Leonard Cohen y varios...(Nick Cave...cantando -sólo para mi, por supuesto- Suzanne...) Que es lo que decíamos el otro día ...que soñar cuesta tan poquito a veces....

desconvencida dijo...

¡Tengo muchas ganas de escucharlo, Mary Kate! A ver si me hago con él...

bufalino dijo...

Amaya, si te das cuenta nosotros pasamos por aquí a recoger la carta que nos escribes a diario... y no diré más porque la reiteración de piropos deviene baboseo en un tris (¡qué frase me acaba de salir!), pero te lo puedes imaginar...

desconvencida dijo...

jajaja, bufalino, gracias por tus palabras... y para que conste, no tengo ningún problema en que me hagan la pelota o me piropeen, todo lo contrario :D

asís dijo...

esta historia es lo mejor de la novela, que me pareció lo peor (o lo menos bueno) de auster con mucha diferencia

besos

desconvencida dijo...

Desde luego "Brooklyn Follies" no es su mejor novela ni de lejos, pero a mi me ha gustado más que las dos anteriores, no sé porqué... me parecieron más pretenciosas en lo que querían decir,pero menos "redondas" en cuanto al resultado... Esta es una novela con una historia sencilla, sin pretensiones, pero que me dejó mejor gusto al final... En cualquier caso espero con ganas su próxima novela "Viajes en el scriptorium", creo que se llama...

Leon dijo...

Que historia tan hermosa!! no la conocía, no he leído ningún libro de Auster. Esto me recuerda a una cosa que leí una vez "Sólo un niño, en su radiante prepotencia de niño, sabe pedir un cuento. Dramáticamente, como cosa de vida o muerte, sin pudor ni mezquindades."

desconvencida dijo...

Me gusta mucho la cita, ¿de quién es?

asís dijo...

por cierto, estas son la clase de historias que me la soplan, perdón por la grosería, si son verídicas o no, son tan buenas que me da igual

besos

Paula dijo...

qué preciosidad de historia, desconvencida. Qué preciosidad, no tengo más palabras, estoy emocionada...

desconvencida dijo...

El mérito es de Mr. Auster y Mr. Kafka, Paula, me alegro de que te haya gustado :D

pazzos dijo...

Gracias por donar tu tiempo creando un blog tan genial.
Broklyn follies es el último libro que he leido, impulsado basicamente porque mi mujer me contó la historia de Kafka y la muñeca, que creo es lo mejor del libro. Me gustó el tono amable de la novela que recuerda un poco el de las pelis de Capra. No sé si será una paranoia mía pero me parece que el personaje de Rory (la sobrina Aurora) es en realidad como un trasunto de EEUU, de una sociedad americana atrapada y encerrada por los neoconservadores locos que es final y felizmente liberada por los principios liberales y humanitarios que encarna su tío. Puede que sea una lectura un poco alucinada e influida por lo que conozco de la ideología del autor y que Auster tenía mejores cosas en las que pensar.

Mary Kate dijo...

Y dispersa como soy , ahora me acuerdo de lo mucho que me gustó la idea del "Hotel Existencia"...el nombre no tiene desperdicio, y la idéa , de reunir bajo un mismo techo a todos esos seres queridos , que la vida - y no la parentela- ha convertido en tu verdadera familia...

desconvencida dijo...

Hola Pazzos,gracias por tus palabras, y bienvenido. Coincido contigo en que el tono amable de esta novela es muy Capriano. La verdad es que no se me habría ocurrido pensar en lo de Rory, pero me parece una apreciación acertada, la verdad...

Mary Kate, quien pudiera pasar un fin de semana en el "Hotel Existencia" de vez en cuando... :)

Alex dijo...

Si el pudor me vence, algún día no muy lejano te contaré (fotous y material extra incluido) la historia del señor Makino y yo. Y es que aún quedan bobos irreductibles en el mundo.

No se puede comparar con la que cuentas, pero guarda cierto paralelismo.

desconvencida dijo...

Por favor, nos tienes que contar esa historia, ya me has dejado intrigada ;)

Sheba dijo...

Las postales...
Recuerdo hace años que un pintor llamado Tomás Llorens, alquiló una casa a nombre de V. Van Gogh y se dedicó a enviarle postales dibujadas por él mismo. Al tiempo, organizó una exposición. Siemple asociación de ideas.

desconvencida dijo...

Vaya, Sheba, no había escuchado antes esa historia, me gusta...

Bienvenido,por cierto..

kasandra dijo...

No sé si te dejé antes mi comentario... es un audio... visité a Suzanne del hombre que mira, seguí sus instrucciones y lei esta maravillosa historia... fue un placer muy grande descubrirla.

Un saludo

http://odeo.com/audio/7741683/view

KSNDR

Juan dijo...

Genial el artículo referente al libro de la muñeca de Kafka, lo explicas de una manera concisa y entusiasta, inplicandome en que ese libro sea mi próximo reto. Te invito a que conozcas mi blog y tambien puedas opinar. Un saludo.Juan.

Juan dijo...

Aquí te dejo mi blog en el que comento literatura en general.
http://enteranet.blogspot.com

Quacking-pingüino dijo...

No sé si es cierta, pero me gustaría que lo fuera. De todas formas, esa actitud me parece más propia de Salinger que de Kafka. En realidad da igual.

Por cierto, el otro día oí el resumen más brutal de "El Guardian entre el Centeno" que he oído jamás: "es la historia de un imbécil que se dedica a hacer el imbécil". Mi cuñado a veces me deja... absorto. El caso es que, sin estar del todo de acuerdo (es decir, un adolescente, como su propio nombre indica, adolece de su propia memez), me gustoooo...

Horrach dijo...

Hostia puta. Resulta que Auster ha escrito sobre dos cosas que me tienen obsesionado desde niño: el 'Wakefield' de Hawthorne, y el suceso del grandioso Kafka con la muñeca de la niña de Berlín. Este suceso siempre me ha fascinado, sobre todo por la dedicación tan absoluta que alcanzó este invento para un hombre tan enfermo como Kafka. Esto implica una naturaleza superior.

 
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