martes, 28 de septiembre de 2010

LA INVASIÓN DE LOS LADRONES DE CUERPOS


Hace casi dos semanas tuve la ocasión de disfrutar en pantalla grande, dentro de la retrospectiva que el Festival de Cine de San Sebastián ha dedicado este año al director Don Siegel, de todo un clásico de la Ciencia Ficción, "La invasión de los ladrones de cuerpos" (1.956).

Esta película, que está basada en la novela de Jack Finney del mismo nombre y ha sido adaptada a la gran pantalla hasta en tres ocasiones más, narra la historia de un médico de provincias, el Doctor Miles Bennell (Kevin McCarthy), que a su regreso de un congreso médico empieza a observar un raro fenómeno entre los habitantes de Santa Mira: muchos de sus pacientes se ven aquejados de un aparente fenómeno de histeria colectiva, manifiestan observar comportamientos extraños en sus familiares más cercanos, hasta el punto de sentir que son impostores. Una paciente llega a decirle respecto de su tío: "No hay ninguna emoción. Ninguna. Sólo la apariencia de ella. Las palabras, los gestos, el tono de voz, todo es igual que siempre, pero no el sentimiento."

El Dr. Benell en principio achaca estos casos a problemas de tipo psicológico en los paciente, pero pronto el misterio que se cierne sobre el pueblo se ve incrementado cuando un matrimonio le pide que acuda de urgencia a su casa una noche. Han encontrado lo que parece ser un cadáver, de desdibujadas facciones, pero que guarda un extraño parecido con el marido. Ayudado por este matrimonio y por una amiga de la infancia, y desconfiando ya del resto de los vecinos del pueblo, descubren la razón de estos comportamientos extraños: una invasión alienígena, que poco a poco se extiende entre la población, clonando a ciudadanos normales dentro de "vainas" gigantes.




Con relativamente pocos medios, pero ayudado del temor que causa lo desconocido (muchos quisieron ver en la misteriosa invasión un alegato anticomunista en plena Era MacCarthy, otros críticos precisamente opinan lo contrario, que las vainas representan el fascismo latente en muchas sociedades) y sobre todo de la estridente música de la compositora Carmen Dragon, Siegel consigue el efecto pretendido, aunque vista más de 50 años después a veces resulte un tanto naïf y sea inevitable verla sin que se te escape una sonrisa de vez en cuando.


10 comentarios:

conde-duque dijo...

A mí me gusta mucho. La escena en que están en la oficina y miran por las ventanas cómo se va invadiendo la ciudad es buenísima.
No sé, tiene algo especial la Serie B americana de esos años. Quizás sea por ese blanco y negro brillante, nítido, luminoso.
Como la serie The Twilight Zone. Te la recomiendo.

Jaime Sirvent dijo...

A mí me encanta esta película, tiene una fuerza especial que quizás no tenga ninguna de las versiones posteriores, aunque la de los 70 con Donald Sutherland también esté a la altura y tenga un final superior, al menos en mi opinión, al de la película de Don Siegel, saludos.

claudia dijo...

O cómo los males siempre creemos que vienen del exterior.

David dijo...

La vi hace unos días. La trajeron de Donosti en un miniciclo que se montó el Guggenheim (cuatro pelis) con el material del Festival.
Me gustó. Entretenida.
Un saludo.

troyana dijo...

Todo un clásico que disfruté mucho en su día.Esa apariencia de los "ladrones de cuerpos"tan robótica,sin ningún tipo de emoción,era desconcertante.
bs

memento dijo...

Descon, ¿has visto la peli sobre Keats? Estoy conmocionado...

atikus dijo...

me fascina esta peli, es una de mis favoritas!!!!, esto si que da miedo jeje.

Pues debe ser una gozada verla en pantalla grande, que suerte!!


Bss

desconvencida dijo...

* tomo nota de la serie, conde-duque...

* Jaime Sirvent, creo que vi esa versión hace años, pero no recuerdo su final, me has dejado intrigada...

* bien apuntado, claudia ;)

* hola David, ya leí que iban a poner varias de las pelis del festi en Bilbao, ¿viste alguna más?

* cierto troyana, la verdad es que supongo que en su época daba mucho más miedo, pero hoy resulta encantador :)

* pues no, memento, aunque vi un reportaje sobre ella, supongo que me la recomiendas...

* hola atikus! Me alegra leerte por aquí, que sepas que esperamos ansiosos el día que regrese tu blog :DD

Fructus dijo...

Me trae a la memoria los viernes por la noche. Los viernes de Balbín. La Clave. Mucho antes de Qué bello es el Cine y de Garci. Allí la vi de chiquito, y diré que casi me acuerdo perfectamente de ella. Sobre todo del final en el que los camiones se hacían pequeñitos cuando la grúa subía la cámara en un picado desasosegante.
Mucho antes de mi primer zombie, y de mi primer lagarto de V.

Valdemar Daninsky dijo...

Qué película, pardiez. De ésas que le tienen a uno en vilo hasta el último momento y más allá. Algunas escenas son realmente de pesadilla, como cada vez que el protagonista cree haberse salvado y en realidad va a una situación peor.
Por cierto, hoy es el cumpleaños de Jean Jacques Annaud y yo pensaba celebrarlo volviendo a ver
"En busca del fuego", pero no va a poder ser, pues la Parca ha decidido que esta noche haya que ver alguna de Tony Curtis: "Con faldas y a lo loco", "Espartaco", "Los vikingos"... Enseguida lo decidiré.
Saludos.

 
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