miércoles, 13 de mayo de 2009

LA VIUDA ALEGRE


Cuando ves una película de Lubitsch, aunque no sea de las más conocidas o de las consideradas mejores, como es el caso de "La viuda alegre" (1.934), es inevitable salir del cine con una sonrisa. Y es curioso porque estamos hablando de una película que tiene ya 75 años (!).

Esta película musical tiene su origen en una famosa opereta de principios del siglo XX, del mismo título, compuesta por Franz Lèhar. De "opereta" es también su argumento: en un pequeño país de Centroeuropa, Marshovia, cuyos ciudadanos principalmente se dedican a la ganadería, una joven viuda, Madame Sonia (Jeannette MacDonald) se lamenta por su pena. Guarda un luto estricto, y suspira porque sus días pasan sin ninguna emoción, dejando páginas y páginas de su diario en blanco.




El Conde Danilo (Maurice Chevalier), que viene a ser el Casanova nacional, se entera del encierro voluntario de la viuda y toma por principal objetivo su seducción, aunque pronto es rechazado. El encuentro con el Conde Danilo le hace reaccionar a la viuda y decide dar un cambio a su vida, dejar a un lado el luto y disfrutar de una larga temporada en París. Poco imagina el revuelo diplomático que supone este cambio de aires en la corte de Marshovia, y es que el Rey del país tiene pánico de que, de hacerse definitiva la marcha de la viuda, con ella se irá toda su fortuna, que constituye un 55% de la riqueza del país, dejando a Marshovia en bancarrota.

Por ello, con la estrecha colaboraciónd el embajador de Marshovia en París (un genial y divertidísimo Edward Everett Horton, secundario de lujo) urde un plan para enviar al Conde Danilo a París con el sólo objeto de seducir al a viuda, conseguir casarse con ella y traerla de vuelta, junto con su fortuna, al país.



Esta comedia, como he dicho al principio, cumple con todo lo que se puede esperar de una comedia de Lubtisch: agilidad en los diálogos, rapidez de la trama, unas coreografías de lujo, guiños constantes al espectador, y un ritmo de risas que va in crescendo conforme se acerca al final.


Maurice Chevalier ya había trabajado con Lubitsch en "El teniente seductor" y en "One hour with you" (de la que os hablé a raiz del monográfico que se le dedicó al director hace ya tres años en el Festival de Cine de San Sebastián). Aquí hace, una vez más, de su eterno papel de francés seductor y cantarín, un poco trasnochado. Y es que, ya lo dice Woody Allen en "Annie Hall":

- Alvy : Oye, esos tipos de la Resistencia francesa eran realmente valientes, ¿sabes? Tener que oír a Maurice Chevalier cantando todo el santo día...

- Annie: Hum, no sé, a veces me pregunto si yo sería capaz de resistir la tortura.

Jajaja, en cualquier caso, y a pesar de Chevalier, es una comedia que merece la pena ver.




Y por último os dejo con una foto que saqué de estrangis en el Museo del Cine de Berlín al famoso cartel que tenía Billy Wilder en su oficina, a modo de inspiración, con el lema: "¿Cómo lo haría Lubitsch?".


9 comentarios:

Emily dijo...

La peliculita en cuestión un poco rancia,jaja. Oye, me encanta el cartel de Billy Wilder. Lo feliz que yo sería con un tipo así!!

desconvencida dijo...

jajaja, es que el argumento es trasnochado total, Emily... yo siempre he dicho que los musicales no me entusiasman, siempre he sentido un poco de vergüenza ajena al ver cantar a la gente así sin más, pero de todas formas es una comedia que gana conforme va llegando al final, en la sala había algún escéptico (que conozco, jeje) y pude escuchar sus sonoras carcajadas al rato... :D

Jorge dijo...

La peli está bien... una de las películas menores de Lubitsch siempre será una obra mayor de muchos directores. La opereta de Lehar es estupenda, divertídisima, alegre, dinámica y con sentido del humor (como tiene que ser toda opereta). Y Maurice Chevalier... lo siento, no puedo con ese señor. Desde que lo vi en "Gigi" que lo imagino rondando los colegios de niñas y me da una grima...

desconvencida dijo...

jajaja, Jorge, coincido totalmente, desde "Gigi" tampoco he soportado a este señor, que por cierto también me ha parecido siempre un actor regular... en fin, espero que por aquí aparezca algún defensor de Chevalier y le salve de la quema :D

princesadehojalata dijo...

No seré yo quien lo salve, pero sí a la peli, nos reímos muchísimo!
tiene diálogos divertidísimos (ninguno de los de la pareja protagonista) y gags memorables con un montón de puertas que se abren y se cierran.

Un beso.

seibra dijo...

Yo tampoco salvo a Maurice Chevalier (coincido con la grima que da en Gigi), pero con Ernst Lubitscht tengo pasión. Maravillosa pregunta la de Billy Wilder, Lubitsch tuvo un don portentoso para la comedia.

Besos.

desconvencida dijo...

* jajaja, sí que nos reímos, princesa... a mi lo que me mató fue lo de los grilletes de plata regalo de la reina, jajajaja...

y cierto, qué maestro era Lubitsch para contar lo que ocurre tras una puerta, sin que lo veamos...

* jajaja, Seibra, a la hoguera con Chevalier... pobrecito :D.

Vaya par, el alumno y su maestro, gracias a ellos han reído generaciones enteras! Besos

El futuro bloguero dijo...

Me encanta Lubitsh, ¿como no? y me encanta la foto de estrangis. Yo he tomado alguna así de vez en cuando...

desconvencida dijo...

jaja, FB y con el móvil!! De ahí el penoso encuadre y la mala definición de la foto, pero es que no me pude reprimir!!

 
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