martes, 20 de enero de 2009

FAFNER EL DRAGÓN



"El dragón, ya es tiempo de presentarlo, es una especie de casa rodante o caracol que mis obstinadas predilecciones wagnerianas han definido como dragón, un Volkswagen rojo en el que hay un tanque de agua, un asiento que se convierte en cama, y al que he sumado la radio, la máquina de escribir, libros, vino tinto, latas de sopa y vasos de papel, pantalón de baño por si se da, una lámpara de butano y un calentador gracias al cual una lata de conservas se convierte en almuerzo o cena mientras se escucha a Vivaldi o se escriben estas carillas. Lo del dragón viene de una antigua necesidad; casi nunca he aceptado el nombre de las cosas y creo que se refleja en mis libros, no veo por qué hay que tolerar invariablemente lo que nos viene de fuera, y así a los seres que amé y que amo les fui poniendo nombres que nacían a su modo de un encuentro, de un contacto de claves secretas, y entonces mujeres fueron flores, fueron pájaros, fueron animalitos del bosque, y hubo amigos con nombres que incluso cambiaban después de cumplido un ciclo, el oso podía volverse mono, como alguien de ojos claros fue una nube y después una gacela y una noche se volvió mandrágora, pero para volver al dragón diré que hace dos años lo vi llegar por primera vez subiendo la rue Cambronne en París, lo traían fresquito de un garage y cuando me enfrentó le vi la gran cara roja, los ojos bajos y encendidos, un aire entre retobado y entrador, fue un simple click mental y ya era el dragón y no solamente un dragón cualquiera sino Fafner, el guardián del tesoro de los Nibelungos, que según la leyenda y Wagner habrá sido tonto y perverso, pero que siempre me inspiró una simpatía secreta aunque más no fuera por estar condenado a morir a manos de Sigfrido y esas cosas yo no se las perdono a los héroes, como hace 30 años no le perdoné a Teseo que matara al Minotauro.


Sólo ahora ligo las dos cosas, aquella tarde estaba demasiado preocupado con los problemas que iba a plantearme el dragón en materia de palanca de velocidades, alto y ancho muy superiores a mi ex Renault, pero me parece claro que obedecí al mismo impulso de defender a los que el orden estatuido define como monstruos y extermina apenas puede. En dos o tres horas me hice amigo del dragón, le dije claramente que para mí cesaba de llamarse Volkswagen, y la poesía como siempre se mostró puntual porque cuando fui al garage donde tenían que instalar la placa definitiva y además la inicial del país en que vivo, me bastó ver al mecánico pegándole una gran F en la cola para confirmar la verdad; desde luego que a un mecánico francés no se le puede decir que esa letra no significa Francia sino Fafner, pero el dragón lo supo y de vuelta me demostró su alegría subiéndose parcialmente a la acera con particular espanto de una señora cargada de hortalizas. "

JULIO CORTÁZAR "Los autonautas de la cosmopista"


* Cortázar y Carol Dunlop encontraron en Fafner el vehículo ideal para recorrer la autopista París-Marsella, y disfrutar de los que serían sus últimos meses juntos.

6 comentarios:

Jorgiez dijo...

you got me here. :)




Fafner es la maleta.






(palabra de verficación: Suckers)

desconvencida dijo...

jajaja, vaya palabra de verificación!!!! :D

eva al desnudo dijo...

Que bonito, con lo que me gusta Cortázar y no conocía esta historia. Mi padre tuvo uno de estos "dragones" era azul como una nube, a veces cargábamos mantas y fiambreras y inventábamos nuestro paraíso, aunque fuera a la vuelta de la esquina.
Echo de menos aquellos tiempos.

Un beso

El futuro bloguero dijo...

Menudo vehículo para una buena excursión...

Y contado por Cortázar... aún mejor.

Saludos.

Alex dijo...

Ahora que estoy leyendo "Rayuela" este texto me resulta familiar. Precioso, muy bien escogido, Amaya. Lo leí anoche y recordé aquella entrevista a Cortázar en TVE de cuando era niño. Bueno, al menos comparto algo con él, esa manía por rebautizar a las personas a los lugares. Su historia con Carol Dunlop es envidiable. Y aquel viaje final en que cada minuto contaba. Precioso posteo, Amaya.

desconvencida dijo...

* Eva, me alegro de que este post te haya traído tan bonitos recuerdos... Te recomiendo el libro de los Autonautas, es realmente especial...

* FB, Cortázar era todo un aventurero, sí señor...

* Esa entrevista (entera, dura dos horas o así, creo recordar) es toda una maravilla, escuchar su poderosa voz, sus gestos... Gracias :)

 
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