martes, 27 de enero de 2009

WAKEFIELD


(1)


"Un hombre que se llamaba Wakefield decide gastarle una broma a su esposa. Le dice que tiene que hacer un viaje de negocios y estará fuera unos días, pero en lugar de salir de la ciudad se va a la vuelta de la esquina, alquila una habitación y espera a ver qué pasa. No sabe exactamente por qué lo hace, pero de todas formas lo hace. Pasan tres o cuatro días, pero él no se siente dispuesto a volver a casa todavía, así que se queda en la habitación alquilada. Los días se convierten en semanas, las semanas se convierten en meses. Un día Wakefield pasa por su antigua calle y ve su casa engalanada de luto. Es su propio funeral y su mujer se convierte en una viuda solitaria. Pasan los años. De vez en cuando se cruza con su esposa por la ciudad y una vez, en medio de una multitud, llega a rozarse con ella. Pero ella no le reconoce. Transcurren los años, más de veinte, y poco a poco Wakefield se hace viejo. Una noche lluviosa de otoño, mientras da un paseo por las calles vacías, pasa por delante de su antigua casa y mira por la ventana. Hay un agradable fuego ardiendo en la chimenea y él piensa para sus adentros: Qué agradable sería estar ahí dentro ahora, sentado en uno de esos cómodos butacones junto al fuego, en lugar de estar ahí fuera bajo la lluvia. Así que, sin pensarlo más, sube los escalones de la casa y llama la puerta.

- ¿Y entonces?

- Eso es todo. Así termina la historia."

PAUL AUSTER "La trilogía de Nueva York. Fantasmas"

(2)

"Los veinticuatro capítulos que componen "La letra escarlata" abundan en pasajes memorables, redactados en buena y sensible prosa, pero ninguno de ellos me ha conmovido como la singular historia de "Wakefield" que está en los Twice Told Tales. Hawthorne había leído en un diario, o simuló por fines literarios haber leído en un diario, el caso de un señor inglés que dejó a su mujer sin motivo alguno, se alojó a la vuelta de su casa, y ahí, sin que nadie lo sospechara, pasó oculto veinte años. Durante ese largo período, pasó todos los días frente a su casa o la miró desde la esquina, y muchas veces divisó a su mujer. Cuando lo habían dado por muerto, cuando hacía mucho tiempo que su mujer se había resignado a ser viuda, el hombre, un día, abrió la puerta de su casa y entró. Sencillamente, como si hubiera faltado unas horas. (Fue hasta el día de su muerte un esposo ejemplar.) Hawthorne leyó con inquietud el curioso caso y trató de entenderlo, de imaginarlo. Caviló sobre el tema; el cuento Wakefield es la historia conjetural de ese desterrado."

JORGE LUIS BORGES " Otras inquisiciones. Nathaniel Hawthorne "

(3)


"Y parte el señor Wakefield, en plena edad madura, casi resuelto a confundir a su mujer mediante una semana completa de ausencia. Cierra la puerta. Pero ella advierte que la entreabre de nuevo y percibe la cara del marido sonriendo a través de la abertura antes de esfumarse en un instante. De momento no le presta atención a este detalle. Pero, tiempo después, cuando lleva más años de viuda que de esposa, aquella sonrisa vuelve una y otra vez, y flota en todos sus recuerdos del semblante de Wakefield. En sus copiosas cavilaciones incorpora la sonrisa original en una multitud de fantasías que la hacen extraña y horrible. Por ejemplo, si se lo imagina en un ataúd, aquel gesto de despedida aparece helado en sus facciones; o si lo sueña en el cielo, su alma bendita ostenta una sonrisa serena y astuta. Empero, gracias a ella, cuando todo el mundo se ha resignado a darlo ya por muerto, ella a veces duda que de veras sea viuda."

NATHANIEL HAWTHORNE "Wakefield. Cuentos contados dos veces"

* De Nathaniel Hawthorne leí hace tiempo "La letra escarlata" , pero el otro día me recomendaron un curioso cuento breve llamado "Wakefield" . La sinopsis es simple, como ya han descrito Auster y Borges anteriormente, un hombre llamado Wakefield decide llevar una broma que pretende gastar a su mujer hasta una situación surrealista (como decía Borges, Hawthorne es precursor de Kafka con este relato): se oculta en un pequeño apartamento, situado al lado de su casa, durante veinte años, observando de cerca cómo transcurre la vida de su mujer en su ausencia... Es un relato realmente sorprendente, que os recomiendo a todos.



Podéis leer el cuento entero aqui.

11 comentarios:

El futuro bloguero dijo...

Desde luego la sinopsis hace atractivo el relato y apetecible. Me lo copio.

Pero a priori, el tal Wakefield me parece un cabrón de cuidado...

Solo para mirar, es capaz de hacer pasar un trago terrible a sus familiares, que le llegan a dar por muerto...

alain dijo...

Un cuento contundente, preciso y afilado, como debe ser.

Tiene un extranísimo aire de familia con el Bartleby de Melville. Un mal absurdo, a ojos de unos puritanos atormentados... Puede que fuese precursor de Kafka, pero sí lo fue de la mejor narrativa norteamericana.

princesadehojalata dijo...

Ya lo he imprimido, a ver si tengo un rato y lo leo. Besos!

desconvencida dijo...

* Jajaja, FB, la verdad es que Wakefield es un pieza de cuidado, digamos que lleva su surrealista broma hasta un extremo inimaginable... es un curioso relato...

* alain, a mi también me recordó a Bartleby, me apasionan los comportamientos absurdos (jajaja, aunque no los ponga en práctica yo misma).

* A ver si te gusta, princesa, da las gracias a tu amigo Fer por la recomendación! Un beso...

Horrach dijo...

Caramba, no sabía que Auster hubiera escrito algo sobre Wakefield.

Disculpen la autocita, pero aprovechando la coyuntura les dejo un texto que escribí el otro día sobre el tema:

http://www.kiliedro.com/index.php?option=com_content&task=view&id=387

saludos

desconvencida dijo...

Horrach, me parece genial la autocita, tu texto es muy bueno, llegué ayer hasta él buscando información del libro en Google...

princesadehojalata dijo...

Ya lo he elío, es muy bueno! Sobre todo que está muy bien escrito y que tiene la habilidad de estirar varias páginas un suceso corot.

Dejo aquí dos (tres) frases que me han llamado la atención:

"Es peligroso abrir grietas en los afectos humanos. No porque rompan mucho a lo largo y ancho, sino porque se cierran con mucha rapidez."

"Si el tiempo esperara hasta el final de nuestras locuras favoritas, todos seríamos jóvenes hasta el día del juicio."

Gata Vagabunda dijo...

Estupendo el post :-)

(y eso es todo, pero es que quería decirlo!)

:*

desconvencida dijo...

* Me alegro de que te haya gustado, princesa... Me llama la atención la primera frase que has subrayado, se me pasó de largo al leer el cuento, ¡buenísima!

* Gatita, no es poco lo que dices, me alegro de que te haya gustado el post!

Jaime Sirvent dijo...

Muy buen relato corto de Hawthorne, no lo conocía, de hecho al ver el titulo de tu post pensé que quizás tendría que ver con El vicario de Wakefield de Oliver Goldsmith, pero no, me has sorprendido,y ya van un montón de veces, siempre me desconciertas con el título: Hércules(pensé que ibas a hablar del semidiós), Ovejita(pensé en Carmen Sevilla), Crepúsculo(temí que fueras a hablar de la saga Crepúsculo con sus libros y su peli).

Menudo pieza el tal Wakefield, hay que ser bastante desalmado para hacer pasar a sus seres queridos por un trago así por tan solo un capricho. El cuento está espléndidamente escrito y consigue interesarme y que el hecho me parezca fascinante, a pesar de ser una puñalada al corazón de sus seres queridos. Quizás eso sea porque me pasa igual que a ti, me interesan estos comportamientos aunque yo no los ponga en práctica.

PD: puestos a poner algún comportamiento absurdo en práctica, mucho mejor que no sea nocivo para nadie.

desconvencida dijo...

Gracias Jaime Sirvent por tus palabras, jajaja, la verdad es que lo de los títulos a veces es curioso,supongo que la gente que lea el post de hoy "Llaves" no va a caer que se refiere a la película de WKW, en cualquier caso me gusta saber que, tres años después, sigo intrigando al personal :)

jaja, desde luego que Wakefield es todo un pieza, me alegro de que te haya gustado el relato, es realmente original y fresco, imagino que en su época supondría toda una revolución...

 
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