jueves, 17 de febrero de 2011

EL INFIERNO DE LOS JEMERES ROJOS




¿Por qué guardó silencio durante más de 25 años?

Llegué a Francia sin nada, sin dinero. La prioridad era rehacer mi vida con mi hijo, entonces de 15 años; encontrar un trabajo. Y no hay que olvidar que hasta 1990, ¡los Jemeres Rojos tenían representación oficial en la ONU! Me encerré en mí misma, no quería saber nada del pasado. Tenía pesadillas cada noche... Cuando me rescataron, yo era un zombi.

¿Qué pasó aquel 17 de abril de 1975, cuando los Jemeres Rojos tomaron Phnom Penh?

Fue una gran fiesta. Llevábamos cinco años de guerra civil y los Jemeres Rojos llegaron como los salvadores. Hasta rezábamos a Buda para que ganasen. Pero nos llevaron hasta el infierno. Nos pidieron abandonar nuestras casas. Era el principio de una mentira que nos llevó hasta lo más profundo del infierno. Yo, ingenua, había cogido unos libros para los niños. Nos lo quitaron todo, mi documentación, mis fotos de familia. Mi marido, un comunista convencido, me decía que todo iba a ir bien. ¿Por qué confié en él?

Él no podía saber lo que les esperaba.

Yo trabajaba en una embajada, donde llegaban informaciones de los maquis antes de 1975. Pero en casa, Seng, mi marido, escuchaba Radio Pekín. Fue víctima de sus convicciones y lo mandaron a reeducación. Nunca volví a verlo.

¿De ahí el nombre de su libro en francés: El dique de las viudas'?

Hacía seis meses que se habían llevado a Seng cuando me cambiaron de campo. Me decían que él me encontraría. Teníamos que hacer un dique de tierra y cuando terminamos, un líder dijo: "Vamos a llamarlo el dique de las viudas". Fue cuando entendí, en ese mismo momento, que Seng había muerto. ¡Eran unos cínicos! Podían hacer de nosotros lo que querían y cuando querían.

¿Sabía entonces quién era Pol Pot?

No. No sabíamos nada. Cuando llegaron los Jemeres Rojos, todo el país quedó encerrado en la selva; era como una prisión al aire libre. "¿Por qué no te rebelaste?", me suelen preguntar. Pero, ¿cómo? Nos deshumanizaron, no teníamos ni nombres. A los pocos meses, yo ya era una anciana de 60 años de unos pocos kilos y con menopausia. ¡Tenía 30 años! Sólo pensaba en sobrevivir, el hambre era una obsesión. Nos daban una ración de agua y de arroz al día. Nos trataban como animales. Mucha gente se dejó morir.

¿Qué responde a los intelectuales europeos de la época que respaldaban a los Jemeres Rojos?

Eran unos imbéciles guiados por la ideología. En 1975, un periodista de Le Monde escribió que todo el mundo vivía feliz en Camboya. ¡Es abyecto! Incluso en 1990, un intelectual belga me dijo no había pasado nada. Ninguna persona inteligente podía dejarse engañar por ese régimen.

Pol Pot falleció en 1998, impune. ¿Qué opina de la labor del Tribunal Internacional para Camboya que juzga ahora a los ex líderes jemeres rojos?

Que se burlan de las víctimas. No somos nadie. Mirad a Duch, el jefe del centro de tortura S-21: le tratan bien, le dan de comer lo que quiere y le condenan a tan sólo 30 años. Merece que le dejemos morir de hambre, abandonado en la selva.

*Entrevista a Denise Affonço, superviviente del genocidio camboyano para Público (24/10/2010)

** Hace unos meses leí "El infierno de los Jemeres Rojos", un libro publicado por la editorial "Libros del Asteroide", en el que la francesa de origen camboyano Dennise Affonço realiza el doloroso ejercicio de recuperar la memoria de su dura experiencia durante el Genocidio Camboyano, que tuvo lugar durante la Dictadura de los Jemeres Rojos.

Sin duda no es un libro fácil de leer, pero totalmente necesario, ya que es a través del relato de primera mano de las víctimas supervivientes como mejor se puede honrar a los muertos y desaparecidos, sirviendo de ejemplo para que situaciones como estas no se repitan en un futuro.



Este libro supone un contraste total con el documental francés que pude ser en el pasado Festival de Cine de San Sebastián "S 21, la máquina de la muerte jemer", en el que eran los propios torturadores de un centro de detención, el S-21 situado en la capital de Camboya, Phnom Penh, los que relataban cómo habían vivido esos años oscuros y cual había sido su participación en el genocidio.

De los más de 14.000 detenidos que pasaron por el centro, tan sólo sobrevivieron 12 (6 adultos y 5 niños), entre ellos el pintor Vann Nath. Su relato de todo lo vivido durante esos años es realmente estremecedor, al igual que las pinturas que inspiraron esa dura experiencia.

Quizás el momento más duro del documental es aquel en el que Vann Nath se enfrenta a sus torturadores y apela a su conciencia, no disculpando su juventud o la supuesta alienación que sufrían.



* OTROS POST SOBRE CAMBOYA:

LOS GRITOS DEL SILENCIO
VIDA Y MUERTE DE DITH PRAN Y HAING S.NGOR

6 comentarios:

el adorable hombre de Indochina dijo...

Terrorífico documental.

De las mejores representaciones del horror que yo haya visto, con permiso de Shoah... un caminar sobre los rescoldos de la ausencia... las sombras del olvido que sin embargo quedan impregnadas en las paredes...

Capri c'est fini dijo...

*Es estremecedor leer palabras de una mujer que directamente ha renacido. La deshumanización es incluso peor que la muerte, porque te arranca todo lo que eres y te deja convertido en un zombi esclavo. Pol Pot murió impune, otra de las vergüenzas con las que el mundo debe convivir.

Un abrazo

Míchel dijo...

...y mientras tanto en Europa... Se seguían mirando el ombligo.
Siempre es necesario saber la historia de los vencidos. Es la real.
Un saludo.

ethan dijo...

Lo peor de todo es lo de ese asesino psicópata de Pol Pot que murió sin pagar por lo que hizo.

desconvencida dijo...

* Sí, adorable, resultaba inquietante ver esa "reconstrucción" de los hechos, en un edificio hoy vacío, en esos pasillos interminables y mudos... ay, si las paredes hablaran...

* Capri, las situaciones por las que tuvo que pasar esta mujer (muerte de hijos por hambre incluida) fueron terribles, los Jemeres Rojos se cargaron a un tercio de la poblacion en apenas 4 años!

* Míchel, es imprescindible conocer la historia de los vencidos.

*Cierto, ethan, como tantos dirigentes de infausto recuerdo, que murieron en su cama tranquilamente o suicidándose...

eva dijo...

creo que el pie de jaipur, un libro...bueno...un libro...ahonda en esta guerra...se conoce tan poco de ella...y lo peor de sus victimas...

 
Free counter and web stats