martes, 20 de abril de 2010

MARK TWAIN


"Pasaron dos o tres días con sus noches; creo que podría decir que pasaron nadando, que se deslizaron, callados, serenos, hermosos. Así pasábamos el tiempo: allá abajo el río era monstruosamente grande..., en algunos lugares tenía una milla y media de ancho; por la noche navegábamos, y de día parábamos y nos escondíamos; en cuanto empezaba a hacerse de día dejábamos de navegar y amarrábamos la balsa, casi siempre en las aguas muertas, debajo de una barra de arena; luego cortábamos unos álamos jóvenes y unos sauces y tapábamos la balsa con ellos. Después de echar los sedales, nos metíamos en el río sin hacer ruido, y nadábamos un rato para lavarnos y refrescarnos, y nos sentábamos en el fondo arenoso donde el agua nos llegaba más o menos hasta las rodillas y mirábamos la luz del día. No se oía nada, un silencio perfecto, como si el mundo entero durmiese; a veces, sólo el chapaleo de las ranas.


Si mirábamos por encima del agua, lejos, lo primero que se veía era algo que parecía una línea oscura: era el bosque, al otro lado; no se distinguía nada más; luego, un pedazo pálido de cielo, y más palidez, extendiéndose; entonces, muy lejos, el río empezaba a suavizarse, y ya no era negro, sino gris; se veían unas manchitas oscuras que flotaban, muy lejos; chalanas y esas cosas, y unas rayas largas y negras, balsas; a veces se oía el crujir de un remo, o voces entreveradas, porque era tan grande el silencio y los sonidos llegaban de muy lejos; y enseguida se veía una raya en el agua, por su aspecto sabíamos que era un tronco sumergido en la corriente rápida que se rompía encima y le daba esa forma; y luego la neblina, rizándose sobre el agua, y el este se ponía rojo, y también el río, y aparecía una cabaña de troncos al borde del bosque, muy lejos, en la otra orilla, seguramente un depósito de maderas, con las pilas hechas por unos chapuzas, tan mal, que se podía soltar un perro y hacerlo pasar por cualquier parte. Y luego, una brisa muy suave que viene desde allí, abanicándote, fresca y pura y con ese olor tan dulce que le dan los bosques y las flores, aunque hay veces que no llega así porque alguien deja peces muertos por ahí, peces aguja o de otra clase, y huelen bastante mal; y luego, ¡el día!, ¡y todo sonríe al sol, y los pájaros cantan y cantan! "

MARK TWAIN "Las aventuras de Huckleberry Finn"

* Hoy se cumple el centenario de la muerte del escritor Mark Twain, desde aquí va mi homenaje.


Mark Twain

7 comentarios:

el adorable tahur del Mississippi dijo...

Pues resulta que hoy es el cumpleaños de la Reina de Inglaterra y de Iggy Pop!!!

Un triángulo bizarrooooo!!!

Siempre me imagino a Mark Twain, en uno de esos porches de las casonas del sur de Estados Unidos bebiendo un whiskey destilado por él mismo en el granero, y fumando claro...

desconvencida dijo...

Curioso, adorable...

Así es, Twain era un gran fumador, suya es la célebre frase:

"Dejar de fumar es fácil, yo lo he dejado unas 100 veces"...

Me encantan sus fotos, tiene una pinta de majo... lástima que terminara sus días arruinado y deprimido...

Luis dijo...

Gracias por el post, me sumo al
homenaje.
Es la primera vez que comento pero
hace tiempo que disfruto de tu blog. Un saludo y grcias.

David dijo...

Curioso. Hoy he cogido una página de un periódico viejo que hablaba de él y sus críticas a la religión y su teoría sobre Shakespeare.
Es uno de mis escritores favoritos.
Un saludo.

desconvencida dijo...

* Luis, en ese caso recibe una "bienvenida oficial", y espero que esta no sea la única vez que escribas, te animo a hacerlo a menudo...

* ¡Qué casualidad, David! Un saludo...

alex dijo...

Nunca olvidaré que de niño vi una película basada en su vida que comenzaba y terminaba con la visita del cometa Halley. Muchos años después de leer sus dos novelas más conocidas, hace casi tres años, me reencontré con Tom Sawyer en una estación de tren. Fue un buen compañero de viaje, eso que tanto cultivó Twain.

Fructus dijo...

el año pasado fue un año muy bolañista para mí. 2666 me volvió a convertir en la plañidera oficial del chileno. "Entre paréntesis" ya se convirtió hace tiempo en libro de mesilla de noche para leer y reir de continuo con sus entrevistas y ocurrencias. Con ese libro me ha dirigido el bueno de Roberto a varias lecturas agraciadas y agredecidas. Y entre otras, figuran El hombre en el castillo, de Philip K. Dick, (impagable) y desde luego Huckleberry Finn, que fue mi última lectura de 2009, y cuyo ejemplar comprado en Fnac, de Mondadori, precioso, contiene el prólogo del propio Bolaño, (casualidad, lo juro).
Fructus, cada vez más convencido. Un beso.

 
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