lunes, 20 de julio de 2009

CYRANO Y LA LUNA




"Encontré una oportunidad de intervenir en la conversación unos minutos después. Alguien empezó a hablar de la llegada a la luna y entonces otro afirmó que no había tenido lugar realmente. Todo eso era un truco, dijo, un montaje televisivo organizado por el gobierno para desviar nuestra atención de la guerra.

-La gente está dispuesta a creerse cualquier cosa que les digan -añadió-, incluso un número de circo rodado en un estudio de Hollywood.

No necesitaba más para hacer mi entrada. Salté con el comentario más extravagante que se me ocurrió, asegurando tranquila¬mente que el alunizaje de hacía un mes no sólo era auténtico, sino que no era, ni mucho menos, el primero. Los hombres habían ido a la luna desde hacía cientos de años, quizá incluso miles. Todos se rieron disimuladamente cuando dije eso, pero entonces me lancé a fondo en mi mejor estilo cómico-pedante y durante los siguientes diez minutos les abrumé con una muestra de erudición lunar, repleta de referencias a Luciano, Godwin y otros. Quería impresionarles con lo mucho que sabía, pero también quería hacerles reír. Embriagado por la comida que acababa de terminar, decidido a demostrarle a Kitty que yo era diferente de todas las personas que hubiera conocido, me fui creciendo hasta alcanzar mi mejor forma y pronto mi discurso rápido y agudo les tenía a todos muertos de risa. Entonces empecé a describir el viaje de Cyrano a la luna y alguien me interrumpió. Cyrano de Bergerac no era real, me dijo, era un personaje de una obra de teatro, un hombre de ficción. No podía dejar pasar ese error sin corregirlo, así que hice una breve digresión para contarles la historia de la vida de Cyrano. Bosquejé su juventud como soldado, comenté su carrera de filósofo y poeta y expuse con cierto detalle las diversas tribulaciones que encontró a lo largo de los años: sus dificultades económicas, su terrible combate con la sífilis, sus luchas con las autoridades por sus opiniones progresistas. Les conté que finalmente halló un protector en el Duc d’Arpajon y que, justo tres años después, murió en una calle de París cuando una piedra cayó desde un tejado y fue a aterrizar en su cabeza. Hice una pausa teatral para permitirles asimilar el grotesco humor de esta tragedia.

-Sólo tenía treinta y seis años -dije-, y hasta la fecha nadie sabe si fue un accidente o no. ¿Le asesinaron sus enemigos, o fue simplemente una casualidad, el ciego azar que arrojó la destrucción desde el cielo? Ah, pobre Cyrano. No era ninguna quimera, amigos míos. Era un ser de carne y hueso, un hombre de verdad que vivió en el mundo real y en 1649 escribió un libro sobre su viaje a la luna. Puesto que se trata de un relato de primera mano, no veo por qué podría nadie poner en duda lo que dice. Según Cyrano, la luna es un mundo como éste. Vista desde ese mundo, nuestra tierra tiene exactamente el mismo aspecto que la luna desde aquí. El Jardín del Edén se encuentra en la luna y cuando Adán y Eva comieron el fruto del Arbol de la Ciencia, Dios los desterró a la tierra. Al principio Cyrano intenta viajar a la luna atándose al cuerpo botellas de rocío más ligero que el aire, pero, al llegar a la Media Distancia, vuelve a bajar a la tierra flotando y aterriza en medio de una tribu de indios desnudos de Nueva Francia. Allí construye una máquina que finalmente le lleva a su destino, lo cual prueba sin duda que América ha sido siempre el lugar ideal para los lanzamientos lunares. La gente que encuentra en la luna mide cinco metros y medio y anda a cuatro patas. Habla dos lenguajes diferentes, pero ninguno se compone de palabras. El primero, que es el que usa la gente vulgar, es un intrincado código de gestos pantomímicos que requiere un constante movimiento de todas las partes del cuerpo. El segundo es el que hablan las clases superiores y consiste en sonido puro, un complejo pero inarticulado tarareo que recuerda mucho a la música. Los selenitas no comen tragando el alimento, sino oliéndolo. Su dinero es poesía, poemas escritos en pedazos de papel cuyo valor está determinado por el valor del poema mismo. El peor crimen es la virginidad y se espera de los jóvenes que se muestren irrespetuosos con sus padres. Se considera que cuanto más larga tenga la nariz una persona, más noble será su carácter. A los hombres de nariz chata se les castra, porque los selenitas prefieren extinguir una raza que verse obligados a vivir con semejante fealdad. Hay libros que hablan y ciudades que viajan. Cuando muere un filósofo, sus amigos beben su sangre y comen su carne. De la cintura de los hombres cuelgan penes de bronce, de la misma manera que los franceses del siglo XVII solían llevar espadas. Como le explicó un selenita al desconcertado Cyrano: ¿acaso no es mejor honrar los instrumentos de la vida que los de la muerte? Cyrano se pasa buena parte del libro encerrado en una jaula. Por lo pequeño que es, los selenitas piensan que debe ser un loro sin plumas. Al final, un gigante negro le arroja de nuevo a la tierra con el Anticristo."

PAUL AUSTER "El Palacio de la Luna"

* Para conmemorar el 40 aniversario de la llegada del hombre a la Luna hoy pongo este fragmento del libro de Auster, que precisamente está ambientado en ese momento. Aquí podéis leer el libro de Cyrano de Bergerac del que habla Auster, llamado "Historia cómica de los Estados e Imperios de la Luna".



** Y para terminar, una canción "lunática":




R.E.M. "Man on the moon"

7 comentarios:

princesadehojalata dijo...

Es que alucino con tu capacidad para hilar unos temas con otros! estupendo post. Un beso.

Eduardo dijo...

Es eso mismo, princesa. Que bonita la elección de Cyrano y la luna!

atikus dijo...

Que bueno, jaja!!Cyrano , Paul A y los REM...bueno ya vere que se me ocurre para el finde..no se si podré porque me voy de vacaciones, si puedo hablase de las pelis de cine mudo del 1902 y del 29, de Lang...y alguna cancion...Bueno el Moon River?...pero quizás este ya fuera de Madrid...si es así felices vacaciones! ;)

desconvencida dijo...

Gracias a los tres por comentar. Felices vacaciones, atikus!!

El futuro bloguero dijo...

Bien hilado... Al leerlo, yo pensé en Moon Martin, y su maravillosa Bad news... ¿Conoces?

Besos

Alex dijo...

La historia de Cyrano en "El Palacio de la Luna" es una esas anomalías necesarias.

desconvencida dijo...

* no la conozco FB, pero ¡tomo nota!

* Me encantan esas pequeñas historias que nos descubre siempre Auster, Alex, como la de la muñeca de Kafka...

 
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