miércoles, 6 de mayo de 2009

UNA VIDA


Un cabrilleo de agua y sol en el mar, o quizá en una piscina. El cuerpo caliente y esponjoso como pan recién hecho.

Sombras en la noche, una pesadilla. Las manos de tu madre encendiendo el mundo, disolviendo los monstruos. Ordenando las cosas.

Carreras jadeantes, frenéticas risas, juegos de niñez en patios retumbantes.

Melancolía aguda de lo aún no vivido. Intuición adolescente del resto de tu vida. Deliciosa tristeza.

La carne, un tesoro. El vertiginoso misterio de los cuerpos. El amor estallando como una supernova y dejándote ciego.

Y también el desamor: un agujero.

Una noche de agosto en pleno campo, un alboroto de cigarras, una luna llena de color naranja que parece el decorado de un teatrillo japonés, el tiempo por una vez piadosamente detenido. La plenitud, que siempre es sencilla.

Mirar a un amigo, mirar a tu amante y ver en sus ojos el pasado común. Contemplarte en los otros como en un espejo.

La serenidad que llega tras las lágrimas. Y también todas las risas compartidas, los momentos de juego, las carcajadas dichosas.

Todos los libros leídos, las músicas gozadas, los besos recibidos. Y una conversación una tarde de invierno comiendo chocolate frente a la chimenea.

La alegría de vivir. Y la fugaz y espléndida belleza.

Una noche de angustia. Intuición de la muerte. Una mano en la tuya. La cama es una balsa en mitad del naufragio.

Una novela leída al lado del lecho de un enfermo mientras llueve.

Torbellinos de polvo en un rayo de sol, un universo ínfimo.

Un cabrilleo de agua. El último chispazo.

Esta poca cosa, o esta enormidad, es una vida.

ROSA MONTERO

* No sé a vosotros, pero a mi este hermoso texto (publicado ayer en El País) dedicado por Rosa Montero a su pareja durante veinte años, Pablo Lizcano, fallecido el pasado 3 de Mayo me emociona enormemente. Hermosa despedida.

9 comentarios:

Le poinçonneur dijo...

Lo he leído esta mañana. Impresionante.

Admiro a alguien que, en circunstancias similares, es capaz de ponerse ante el teclado.

El futuro bloguero dijo...

Rosa Montero es una mujer muy admirable, lo que demuestra ser capaz de escribir esto, en estas circunstancias.

Qué tía.

Muy emocionante y muy hermoso, Amaya

Selma dijo...

Una preciosa descripción del amor, de la vida y de la muerte. Las palabras que a todos nos gustaría oir en nuestra despedida.

desconvencida dijo...

Lo habéis descrito muy bien los tres, es una emocionante forma de despedirse de el hombre de su vida..

princesadehojalata dijo...

Si, es admirable que en estos momentos sea capaz de juntar palabras y crear un texto tan bello y tan lleno de luz.
Que dan ganas de vivir al leerlo.

desconvencida dijo...

Tú lo has dicho, princesa, vivir y aprovechar cada momento como si fuera el último... no está mal recordarlo de vez en cuando, en lugar de dejar la vida pasar sin más...

Capri c'est fini dijo...

Preciosas palabra y muy difíciles de escribir en un momento tan delicado, porque hay sentimientos que cuesta tanto verbalizar. Pero eso es otra prueba más del amor de Rosa Montero a su marido.

Besos.

memento dijo...

Confieso que no me hace demasiada gracia Rosa Montero. No obstante, a partir de este momento la veré con otros ojos.

koolauleproso dijo...

Lo había leído en "El País" el día que se publicó, y es impresionante: una auténtica declaración de amor

 
Free counter and web stats