jueves, 18 de noviembre de 2010

JUAN RAMÓN JIMÉNEZ


" Recuerdo que un día en mi cuarto de la Residencia de Estudiantes Federico [García Lorca] nos leyó, a Juan Ramón Jiménez y a mí, Mariana Pineda. Escena impresionante. Juan Ramón, con los ojos cerrados, lo escuchaba atentamente y mostraba una gran concentración. Cuando acabó de leerla, y tras percatarse de que a los dos nos había complacido, Federico le dijo a Juan Ramón: «Bueno, a ver cuando me la estrena». Juan Ramón Jiménez, sorprendido, le contestó: «¡No, no, eso nunca! Estrenar no!». Él consideraba que era una impureza para ganar dinero. Ya estaba bien con escribir una obra, pero estrenarla no, eso nunca. Que hubiera dinero de por medio de ninguna manera, era inconcebible.

¿El teatro representado no entraba en sus planes?

Tenía un concepto de la dramaturgia un poco extraño. Juan Ramón tenía una salud quebradiza y nunca trabajó. Era un hombre dificilísimo. De una pureza exacerbada, casi un místico. ¡Era intratable! Había que tener cuidado con él. Podías meter sin querer la pata enseguida. Había reñido hace tiempo con la Residencia de Estudiantes. También con muchos de los poetas. Estaba reñido con gente tan encantadora como Dámaso Alonso y Jorge Guillén. A pesar de eso, JR estaba muy informado de lo que hacían las nuevas juventudes de artistas. Dalí y Buñuel le enviaron una carta muy hiriente atacando con firmeza el Platero y yo, diciéndole que era el burro menos burro que habían conocido y acusándolo, eso sí, de «putrefacto».

¿Cómo reaccionó Juan Ramón?

Juan Ramón se enfadó muchísimo. Y les contestó despachándose a su gusto llamándoles maricas. Juan Ramón pretendía vivir del aire. El dinero lo ganaba su esposa, Zenobia Camprubí, alquilando pisos. Ella, que era una mujer muy inteligente, descubrió, hace unos ochenta años, el negocio de los pisos. Los decoraba, los amueblaba y los alquilaba por temporadas de un año a diplomáticos y a científicos. Juan Ramón, gracias a ella, podía dedicarse completamente a escribir poesías. "

PEPÍN BELLO

5 comentarios:

David dijo...

Ja,ja,ja... Sí, me ha convencido.
No sé si fue este verano, pero estuvimos un documental que dieron por la tele (atrapado de casualidad) sobre Juan Ramón y Zenobia...Estuvo genial. Muy interesante. Y hablaron de muchas cosas...Pero estas no las mencionaron.
Un saludo.

troyana dijo...

Ays,cuantas amas de casa agazadas han hecho posible que aflorara lo mejor de cada artista!

el adorable hombre de los embarcaderos de Moguer dijo...

Y llamámdose Zenobia, qué gran nombre... como todos los nombres que empiezan por Z!

desconvencida dijo...

* Creo que también vi ese reportaje, David... me fio del testimonio de Pepin, un gran testigo de toda una época...

* así es troyana... Zenobia Camprubí fue una de esas mujeres...

* jajaja, cierto, adorable, como Zabulón, Zalacaín... nombres que imprimen carácter :D

EVA dijo...

necesito una zenobia en mi vida...

 
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